miércoles, noviembre 28, 2007

El estatuto, del expolio federal, ostenta su poder

“Las verdades son solo palabras que puedes creer o no”, dice Mari Trini en su preciosa canción ‘Vals de Otoño’.

Que España es una explotación vasco-catalana, desde el sXIX, es un hecho constatable e incontestable. Cuando la verdad, lejos de ser palabras, es una evidencia y está ante los ojos no vale creer o no creer. O la aceptas o la repudias. O la defiendes y promulgas o la ignoras y desprecias, pero con sus consecuencias. Hoy el pueblo español sufre las consecuencias de la traición y de la persecución nazi vasco-catalana con más poder que nunca sobre todo el territorio nacional, tomando las riendas del Estado cedidas, por los que renuncian a gobernar España, en su favor.

El ejemplo vivo más destacable es el hecho de que un juez de Barcelona decide amordazar la verdad, en España. Verdad totalmente basada en una realidad objetiva, manifestada mediante el ejercicio de la libertad de expresión, y el derecho a legítima defensa del interés general, de forma legal y legítima, según nuestra constitución y nuestro sistema legal. Y todo porque esa verdad es onerosa a los intereses de la ‘nación catalana’, diametralmente opuestos a los de la Nación española.

Sin embargo al igual que ocurre con el expolio de la SGAE, esto también puede ser legal ya que se limitan a continuar con el desarrollo del estatuto donde ‘z’ regala a una nación enemiga (recuerden que para ellos somos ‘la puta España’ o ‘la mierda de España’, usado como eslogan que mitifica la libertad de expresión, al menos en ese ‘puto o mierda’ de país) no solo el expolio a nuestros recursos, sino parte de nuestra soberanía, dejando claro el poder que ese estatuto, le reconoce sobre la Nación española. Queda pues claro y demostrado que tenemos una Nación supuestamente regida por un sistema legal, supuestamente basado en una democracia constituida, pero sometida y expoliada por una nación no sujeta a la legalidad española, al ceder el Estado español todas las competencias, ni a ninguna otra al no tener estado y ser su legalidad de ‘plastilina’, por quedar fuera de la jurisdicción y control del Estado. Dos grandes ventajas que explotarán muy bien, prorrogando su independencia hasta que España quede completamente arrasada y barridos hasta el último euro.

Estamos en una situación en la que una camarilla de nazis apoltronados en su legalidad sujeta a cambios instantáneos según intereses, pueden imponer en España cualquier norma que resulte de su interés económico, político o social, pasándose nuestro sistema legal por el forro y sin que haya forma legal de impedirlo, teniendo, por el contrario, el deber de garantizarlo. Es más, no solo en España. Si estos nazis deciden hacer una ‘pirula’ en un país cualquiera la harán en nombre de España y será esta la que responda de sus desmanes allá donde los provoquen, dado que política y oficialmente son españoles, pero España no podrá exigirles el fin de estos, ni pedirles responsabilidades, por no tener ningún poder legal y por tanto ninguna autoridad sobre sus actuaciones ni dentro ni fuera de España. Podrán tener diputados, ministros, jueces, funcionarios, etc., etc., en todas las instituciones españolas. Incluso podrán ganar unas elecciones y ¿¡gobernarnos!?. En Cataluña no podrá haber un solo español, ejerciendo de tal, en una sola de sus instituciones y escasamente en la calle. Serán discriminados y sometidos a una asfixia tal que nadie podrá soportarlo a no ser que prescinda de su dignidad y de gran parte de sus derechos o le atraiga eso de ejercer de nazi.

Si el TC no falla, y pronto, anulando este bodrio incomestible de estatuto, España puede quedar atrapada, por el resto de los tiempos, en manos de una caterva de amos sin control legal, amparada y legitimada por el propio Estado español y con poder sobre el mismo. Le hemos concedido una licencia legal para atracarnos y someternos, bajo las garantías de nuestro propio sistema legal al que ellos ya no pertenecen , pero sí están bajo la tutela política internacional, al no disponer de su propio estado, por lo que internacionalmente no se les puede imputar sin invadir la soberanía española, algo que obligará a España a declararse responsable civil subsidiaria de todos los ‘bolos’ que estos bellacos vayan dejando tras de sí.

Vascongadas, dispone de un estatus similar dado que las concesiones del estatuto catalán ya las consiguieron ellos explotando el miedo tradicional de nuestros regidores y al descarado uso ventajista del terror asesino, por parte de los nacionalistas ‘moderados’. De ahí que les importe un bledo el estatuto y se centren en su ‘plan’ y en su ‘referéndum’.

¿Entienden ahora por qué aún ‘España no se ha roto’? Ojalá se hubiera roto. Sería mejor que habernos puesto, a nosotros mismos, una enorme bomba ‘en nuestras partes más vulnerables’ y darle el botón para activarla, a nuestros enemigos más recalcitrantes, avaros y barriobajeros.

La gran duda es, si el traidor ‘z’ gana las elecciones ¿Será capaz el TC de contradecir al caudillo y cumplir con la legalidad constitucional anulando el estatuto? ¿O por el contrario obedecerá sus órdenes y hundirá a la Nación? Esa puede ser la mecha que convierta la ‘memoria histórica’ en la más dramática actualidad. Mientras tanto solo podemos puentear en lo posible, la traición del caudillo y hacer compras solidarias eludiendo, no los productos catalanes o vascos, sino los radicados en esos lugares. Comprar solo productos comercializados por empresas radicadas en territorios cuyos impuestos sean recaudados por nuestra agencia tributaria y sean debidamente redistribuidos por España desde unos criterios solidarios. Mientras esté el ‘z’, no será así pero le pondremos en la tesitura de hacerlo mal, con lo que en su momento, cuando le sean pedidas cuentas en los tribunales, sumarán penas en su contra.

Después de todo les haremos el favor de no tener que ‘mantener’ a España, quedándose con nuestro dinero.

Clandestino

martes, noviembre 27, 2007

Reposición de post


Va por vosotros

Me permito un modesto homenaje a aquellos compañeros blogger que se ven acosados por los abiertamente declarados enemigos de los derechos, de las libertades y del Estado español, aprovechando la ausencia de gobierno y con la total colaboración y sumisión de sus ocupas, omisos y subvencionados, desempolvando y reponiendo este post.



ESTATUTOS PARA EL EXPOLIO FEDERAL

¿Por qué tengo que pagar impuestos a una “nación” enemiga y permitir que el Estado que mantengo esté más a su servicio que al mío, o que sus diputados y senadores mangoneen las políticas y las legislaciones en mi Parlamento y en el Senado de mi Nación?


Si no recuerdo mal, hace algo más de veinte años, el Presidente Felipe González tuvo un lapsus de lucidez que, alineándolo con sus deberes, le llevó a tratar de implantar el libre comercio y “descentralizarlo”. Con el fin de frenar el subdesarrollo económico tradicional de la mitad sur de España y el consiguiente despoblamiento de sus provincias, González permitió algunas importaciones de productos cuyo abastecimiento, desde tiempos inmemoriales, había sido acaparado por el mercantilismo de Cataluña. Fue un intento tímido de diversificar el comercio a través de distintas rutas peninsulares.

Muchos recordarán la trifulca histérica y medio vociferante con la que le obsequió el señor Pujol, esgrimiendo su tradicional y eficaz arma de amenaza y extorsión: el independentismo, que para él era la forma de “defenderse” del centralismo españolista de Madrid. Pujol amenazó con azuzar a sus mesnadas cuando realmente sólo defendía, como siempre, la obstrucción de la implantación democrática en el comercio e impedir el libre mercado que les obligase a los catalanes a competir en pie de igualdad. Naturalmente, de su típico y hábil manejo de la extorsión surtió el tradicional efecto de ver satisfechas las demandas de su potente maquinaria ventajista sobre el resto de España. El asunto se resolvió pactando, entre ambos y medio a escondidas, el famoso y vergonzoso PER, que supusieron evitaría el despoblamiento en el sur y garantizaría una reserva permanente de mano de obra, de disponibilidad inmediata y barata, para las zonas más industrializadas, como el País Vasco, o comerciales como Cataluña. Las pateras aún no tenían a España entre sus objetivos.

Libre de la tenaza franquista, a los catalanes les fue muy fácil manejar a su antojo a aquella España entonces tan ingenua con los que en el transcurso del tiempo habrían de ser sus enemigos políticos, los nacionalistas. Madrid continuó descentralizando competencias a favor de Cataluña, mientras ésta continuó afianzándose como un gigantesco almacén de compraventa e importaciones que, reconvertidas como marcas propias, copaban el mercado nacional en un porcentaje muy superior a las producciones locales. Tal sistema les generó muy poca o ninguna competencia a los catalanes, dando así continuidad al proteccionismo franquista sobre la economía de la región catalana. Pero a diferencia del régimen anterior, ahora solo de forma unidireccional: riqueza del resto de España hacia Cataluña, como consecuencia de un mercado que seguía casi cautivo, y desvinculación social y política de Cataluña hacia la Nación y su Estado, en clara deslealtad y en oposición al derecho al desarrollo económico del resto de España, una vez asentado el expolio de sus materias primas, como por ejemplo el algodón andaluz que pasaba a ser transformado en las fábricas de Mataró y a centuplicar su precio cuando regresaba.

A la clásica dependencia del entramado industrial vasco, España le suma ahora la subordinación al entramado comercial catalán, que junto a las grandes empresas de suministros y servicios radicadas en Cataluña —cuyas radicaciones allí fueron exigidas y complacidas en todas las épocas, algunas por Zapatero, como el fallido intento de Endesa—, suponen el expolio para el resto de España mediante el casi monopolio comercial. Y en el futuro ese expolio deberá incrementarse gracias a la inexplicable traición de Zapatero a la Nación española, y a la mas que dudosa constitucionalidad de unos estatutos que no solo conceden la independencia de facto a Cataluña, sino que la convierten en “potencia colonial” sobre España. La nefasta y claudicante descentralización política, paralela a una semi-protegida concentración económica catalana, invierten el papel del Estado, pasando de regidor nacional a servidor legal, pero ilegítimo, de los enemigos declarados de España. Recordemos: “España no me es simpática”. Carod dixit. Así, pues, todo el nuevo andamiaje constituye una traición impune y sin escrúpulos, solo posible con la colaboración de los responsables de proteger a la Nación española.

Dando curso a ese estatuto de Cataluña, recurrido como sabemos y que por lógica debería ser totalmente anulado, los políticos catalanes han tenido la indecencia de no esperar al dictamen del Tribunal Constitucional y han creado su propia Agencia Tributaria “para recaudar SUS impuestos”. Se refuerza así la trampa de que la “nación” catalana mantendrá todos los derechos políticos y civiles en España, mientras España no tendrá absolutamente ninguno en Cataluña al haberle cedido todas las competencias. La clase política catalana podrá así ejercer magistralmente su miserable extorsión en los mercados financieros y comerciales, que irá acompañada de la nazi discriminación excluyente, mediante, entre otros, el uso político del idioma. Lo que los avaros políticos catalanes llaman “sus impuestos”, incluyen los que recaudarán en toda España, por ejemplo en concepto de IVA. Esto significa que además de la tradicional explotación a su propia ciudadanía hispano-catalana, abandonada en la indefensión y desamparo por el Estado, obtienen una concesión ilimitada para ampliarla a todo el territorio español. Recaudarán impuestos de todos los españoles mediante su implantada y blindada red comercial, casi exclusiva, y decidirán las políticas comerciales de su interés y contra los nuestros, y encima lo harán desde NUESTRO propio Parlamento, donde tienen la capacidad de mediatizar las decisiones del Gobierno. Cada español que utilice un servicio o consuma un producto de marca catalana pagará impuestos a la Agencia Tributaria catalana, que así expoliará a la española y por ende a la Nación. Aumentaremos el enriquecimiento de Cataluña a costa del inevitable aumento en el empobrecimiento de España, mediante el expolio del IVA repercutido, como se ha dicho, y de los impuestos sobre beneficios, además de generarles riqueza derivada de la producción, manipulado y transportes de los productos.

La clara independencia, implícita en el estatuto catalán, no se ha concretado oficialmente solo porque del modo en que han quedado gozarán de un estatus mucho más ventajoso que la propia independencia. Es decir, aparcan dicha independencia y se aferran al federalismo “asimétrico” como forma de encubrir y mantener su colonización y explotación de la Nación española, dándose la paradoja de que pagaremos impuestos y, en gran medida, nos someteremos a una “nación” declaradamente enemiga por algunos de sus más significados dirigentes y con poder sobre las decisiones de nuestra política. ¿Se imaginan un estatuto que nos obligara a pagar impuestos a Marruecos y encima decidieran las políticas de su interés, en detrimento de los nuestros, en nuestro propio Parlamento? Si trasladamos eso a Cataluña, tendremos ante los ojos la esencia del estatuto catalán: España, colonia catalana para su explotación económica y mangoneo político.

Los traidores del gobierno se burlan con sarcasmos de los que pronosticamos la ya consumada ruptura nacional, solo porque sus protagonistas-beneficiarios la encubren para su conveniencia. La evidencia resalta y se eleva por encima de todas sus mentiras. La excusa es que todos podrán hacer unos estatutos según sus intereses, pero todo está calculado, porque la posible renovación de los demás estatutos solo servirá para consolidarle, a cada uno, su “nacional” pobreza, a costa de enriquecer a esos listos a los que se les ha blindado el monopolio del poder y de la riqueza. Ni siquiera podrán paliar ligeramente su miseria protegiendo sus productos locales. Ni el Estado ni la UE lo permiten. La trampa es perfecta. Solo la legitimidad del poder soberano del pueblo ante semejante injusticia podrá y deberá neutralizar el delito del gobierno zapaterino. El truco del federalismo “asimétrico” no cuela. ¿Qué utilidad tendrá para los andaluces un estatuto similar al catalán, cuando sus ciudadanos paguen impuestos a Cataluña y no los reciban de nadie porque su balanza comercial será desmesurada y progresivamente negativa? Los andaluces, me temo, seguirán en la cola de cualquier índice de desarrollo, como consecuencia de su contribución al enriquecimiento vasco y catalán, un hecho que dura ya varios siglos.

Los ciudadanos han de exigirles a sus gobiernos autónomos que les defiendan de esta agresión urdida por los políticos de Cataluña, el País Vasco y los traidores ocupas del Estado. Las regiones expoliadas deben promover normas que inciten a sus comerciantes a cubrir sus mercados y a negociar sus propias importaciones directamente en origen, puenteando las rutas Vasca y Catalana. España no puede permitirse esta lacra infecta, de claro corte fascista, que nos prive de derechos y progreso otros quinientos años. A poder ser, ni siquiera uno más.

Clandestino

lunes, noviembre 26, 2007

Por la soberanía de la Nación venezolana

Día de Acción Bloguero

Me uno a la preocupación y temor de la Nación venezolana, ante el grave riesgo de la pérdida de su soberanía a manos de un loco iluminado y desaprensivo. Ojalá se imponga la cordura y puedan mantener un nivel de democracía que aunque precario, sea suficiente como para poder deshacerse del mayor enemigo nacional de su historia, en las próximas elecciones.

Clandestino

jueves, noviembre 22, 2007

Impuestos democráticos en manos caudillistas

Me maravillan algunas reflexiones ‘socialistas’ absolutamente antisociales y totalmente alejadas de cualquier atisbo democrático.

Todos los países necesitan de los impuestos. Todos los estados necesitan los impuestos para mantener los servicios e infraestructuras además de su propio mantenimiento. Sean democráticos y modernos o trogloditas y tiranos. Lo que no necesita ninguna nación de ningún país, son listos y vividores colgados de la teta del estado poniendo a los contribuyentes a servir al estado y a sus ocupas, obligándoles a ejercer de recaudadores gratuitos y a pasar hambre de muchas cosas, justicia incluido, porque hay que garantizar el fasto, la corrupción y el despilfarro político, haciendo pagar impuestos a quienes hacerlo les supone privarse de artículos de primera necesidad como la vivienda, considerada patrimonio sujeto a impuestos, porque a los estados, no democráticos, les viene muy bien tener un instrumento de extorsión para doblegar la rebeldía de aquellos que pudieran decidir ejercer su derecho a legítima defensa, frente a la represión, expolios, abusos y delitos del estado. Pero la vivienda es un artículo de primera necesidad, intocable e inviolable. Las leyes las hacen los que ocupan los estados. Dependiendo de su nivel de hipocresía y criminalidad, esas leyes serán más o menos criminales. Solo las democracias tienen leyes ajustadas a derecho. En cualquier régimen político nunca jamás se puede dar ninguna causa ni razón que amenace la propiedad y derecho a uso de la vivienda. Cualquier régimen que lo haga siempre será un régimen criminal. Cualquier padre de familia que le sea sustraída, bien sea mediante procedimiento legal o forzado, dejando a sus hijos y resto de familia, en al calle, en los cajeros o a expensas de la caridad, tiene el deber a ejercer el derecho a legítima defensa. Cualquier comunidad ciudadana que lo consienta habrá descendido a su más rastrero nivel de degradación.

Sin derechos no hay deberes y viceversa. Cuando los ocupas del estado no hacen sus deberes, el ciudadano distrae los suyos para procurarse los servicios que le escamotea el estado. Nadie tiene el deber de pagar impuestos a un estado que no genera las condiciones para que sus necesidades mas elementales puedan ser cubiertas por sus medios, legalmente y manteniendo sus derechos y su dignidad, en una escrupulosa libertad de mercado sin injerencias ni intervensionismos y en el más riguroso control del cumplimiento y respeto a la legalidad democrática y a los derechos de todos los implicados. Desde los inversores a los asalariados. Un buen padre de familia primero atenderá las necesidades de su familia y si le sobra pagará impuestos y si no, clara y públicamente se inhibirá de ese deber hasta que su precariedad pase a mejor vida. Sin permiso del estado y sin tener que suplicar ni agradecer nada a nadie. Solo porque priorizar a su familia es su derecho natural más fundamental, muy por encima de cualquier deber con el estado o con otros posibles acreedores. Aunque los ocupas de los estados se suelen pasar por el forro esos y todos los demás derechos fundamentales y democráticos. Algunos, sin el menor sonrojo, presumen de serlo. Los más osados incluso alardean de ser mejores que Franco, pero lo ocultan y lo prohíben en el miedo a enfrentarse a él cara a cara y demostrar que son mejores y que sea el ciudadano el que dicte sentencia.

Es cierto que la movida del PP sobre la bajada de impuestos, tiene visos de ser electoralista, seguramente contagiado por el estilo bananero y populista de ‘Z’ y su PSOE, y de todas las demás organizaciones que aspiran a ocupar el Estado. Ya el PSOE ha dejado muy claro que la democracia y la ciudadanía que se la paga, se la repanfinflan, al PP le bastaría con ofertar democracia, con la obligada ‘limpia’ del Estado, con lo cual ahorraría el pago de impuestos a más de la mitad de los contribuyentes y podría reducir a la mitad los del resto, además de erradicar los expolios y expoliadores, y las mordidas de los caudillos, de las mafias y la corrupción, garantizando el Estado de Derecho. Con eso tendría ganadas las elecciones hasta el año tres mil. Pero eso es imposible. Nadie va a destruir el gran chollo de explotar a toda una nación, para optar a un simple trabajo de servir a esa nación. Además para eso habría que ser político de vocación y en España no existen los políticos ni las políticas. No existen organizaciones demócratas, ni demócratas en esas organizaciones. Simplemente hay oligarquías partitocráticas apoyándose en un nuevo y boyante feudal-fascismo vulgar, facilón y globalizado, que solo se sirven a sí mismas apoderándose del ‘solar’ patrio y explotándolo con el peor estilo cortijero, de forma zafia, corporativa, antisocial y antinacional, que les asegure la poltrona, su rentabilidad económica y su cohesión tribal. Se despilfarran importantes sumas del erario público, institucionalizando y subvencionando ‘floreros’, solo útiles al caudillo, y mediatizando instituciones –sindicatos, defensores del pueblo, ‘garantes’ constitucionales, Tribunal Constitucional, sistema judicial, legislativo, defensa del consumidor, Parlamentos, ONGs, cargos públicos, ayuntamientos, autonomías, etc., etc., etc.- Aparentan un decorado con aspecto y aromas democráticos, pero a partir de ahí todos, pueblo especialmente, son sometidos férreamente, al control o a la única voluntad del caudillo ‘democrático’ de turno. Millones de euros salidos de la pobreza y de la indignidad, desperdiciados en el pago de simulacros, omisiones y silencios que hunden al pueblo pagano en el desamparo y la indefensión quedando a expensas de la humillante villanía de los buitres, de sus socios, de sus afines, de sus allegados. Luego a ‘cambiar el mundo’ mientras se dedican a tomar el pelo a ese pueblo haciendo el paripé y emulando el ‘show’ de los de la lucha libre, para enfrentar a unos contra otros, mientras nos llenan de leyes de prohibir, de someter, de ‘calla y no te menees’, de pagar, de pagar, de pagar, de pagar y de pagar… a cambio de nada.

¿Conseguiremos ver en España una democracia alguna vez?

"Tengamos fe en que el derecho constituye la fuerza". Abraham Lincoln

Clandestino

sábado, noviembre 17, 2007

'La gente', esa masa de pobres sustentando una nación rica

La gente, las personas, son lo importante, y lo son muy por encima de todos los demás aspectos que puedan llenar las agendas políticas de cualquier gobierno. Todo el esfuerzo político será ilegítimo y contra derecho, si no pretende la calidad de vida y el bienestar general, garantizando la dignidad, el libre albedrío, la respetabilidad y la soberanía de todas las personas regidas por el Estado, y a partir de ahí, también colaborar en lo posible con otros estados, con menos recursos.

Nos hemos acostumbrado a que la normalidad política esté exclusivamente orientada en pro de intereses espúreos, en el desprecio o ignorancia sobre las personas, que se llega a ofertar su importancia como una novedad. Nos hemos acostumbrado a que las personas conforman una masa anónima y ávida, como una marabunta molesta que 'gruñe, exige, consume, contamina, come y defeca'. Una simple y vulgar herramienta de usar y tirar, por el político un día de cada cuatro años, para ser arrojado, como ganado, al interés del negrero, sin más amparo y defensión que la piedad del amo y de esa multitud de caudillos radicales, autonómicos y locales, como adalides feudales intocables e incontestables, que infectan el recinto patrio como los topillos de Castilla León, elevados fastuosamente en sus peanas, amparados, avalados y fortalecidos por los gestores del Estado, frente a sus víctimas, mientras la corrupción es una constante que adorna el paisaje institucional, donde parece ser que el que es honesto y trabaja, lo echan.

Todas las actividades políticas de la gran mayoría de los responsables políticos, convergen en un único objetivo: economía. Políticos<--->economía. Todo ese gran mundo intermedio que existe entre ambos, donde habitan y se debaten por la supervivencia todas las personas 'humanas' de la nación, simplemente se controla, se interviene, se somete, se reduce, se vacía de derechos, valores y principios, se utiliza, se expolia, se mangonea, se manipula, se veja, se humilla, se anula, se le miente, se le estafa, se degrada, se rentabiliza como a ganado, o se descalifica y arremete contra los que se decantan ideológica o electoralmente, por los ‘otros’. Lo importante es asegurar poltrona y presumir de PIB. Los políticos se apoyan en la buena fe de la gente para alcanzar y apoderarse del poder de esa gente. Cuando lo tienen lo usan contra ellos para dedicarse a servir a las 'máquinas' de hacer dinero. Si hay que intervenir, hasta incluso los sentimientos o cualquier atisbo de derecho o libertad, se legisla contra la Constitución o contra el derecho natural imprescindible para impartir y permitir la justicia, y se le sirven sus cabezas al amo del poder económico. Les importa un bledo las personas, sus derechos y los sufrimientos derivados de su crueldad y falta de escrúpulos. Simplemente facilitan la labor a su 'producción de PIB' con su manido 'el fin justifica los medios'. Las personas despojadas de su poder que en manos de unos pocos se unen corporativamente y utilizan el Estado contra la gran mayoría para lucro de unos pocos. Por supuesto que siempre “democráticamente". Millones de esclavos despojados de sus derechos, para que el lucro de unos pocos permita a la casta política esgrimir, con orgullo, su lugar en el ránkig de ricas naciones, a costa de sus pobres.

Así nos va. En lugar de tener gobiernos fuertes e independientes que gestionen una nación fuerte, respetada e independiente, tenemos gobiernos que hunden a la nación en la indignidad barriobajera de un ‘indio’ parlanchín o de un sátrapa moro, porque ‘instalaron’ algunas máquinas de generar dinero en su territorio. Cuarenta millones de PERSONAS humilladas en su dignidad, prestigio y respetabilidad, por garantizar un puñado de dólares a los negreros afines y a ‘su’ PIB, como único obstáculo para poner en su lugar a ese grosero showman saltimbanqui. Millones de personas expoliadas por unos pocos con leyes solo posibles en regímenes feudal-caudillistas, como el estatuto catalán o la ley que incrimina a toda la Nación para regalar canonjías a la SGAE. O normas municipales, autonómicas, y corrupciones, que son auténticos expolios que sonrojarían hasta a los más recalcitrantes feudales del sXIV. Quemarle la vida a millones de personas, que pagan para que les garanticen lo contrario, usando miserablemente, su propio dinero y su propio poder.

En una democracia todo sería muy diferente. Pero lo que hay es lo que hay. Con el caudillo 'Z' y con sus antecesores. Manipulan a las personas, señalando al PP, cuando el que ha vivido y vive, en la Moncloa, durante esta clamorosamente desastrosa legislatura, no es el PP. Que todo el mal que se están tragando los cuarenta millones de personas atrapadas en esta ‘democracia’ caudillista, torpe y a caballo de la inepcia total, no la está liderando el PP. En su momento, cuando gobernaron, fueron duramente criticados. Si vuelven a gobernar seguramente lo volverán a ser, ya que es muy probable que continúe este mismo feudal-fascismo antidemocrático. Pero ahora es el turno del PSOE. Que asuman sus responsabilidades y respeten el derecho a las críticas de las personas estafadas, que pagan democracia y reciben expolio patrimonial y hurto de derechos, y no se burlen más de la gente. Que dejen de acosar a los que les espetan la verdad -esa que ahora dan en llamar ‘injurias’- usando o amenazando con los tribunales. Esos mismos tribunales que acatan, aceptan y utilizan leyes contra la justicia, como la de la SGAE, para ¡¿“impartir justicia”?! Acepten que la política de cobrar democracia y ofrecer represión y expolio, es política criminal. Que las víctimas tienen el deber y el derecho a legítima defensa. Que dejen el engañabobos de ir con el talonario regalando‘caridad’ a cambio de votos. No les pertenece. Ningún gobierno legítimo del mundo tiene absolutamente nada para regalar a nadie. Todo lo que regale, irremisiblemente ha sido hurtado previamente. Que cumplan con su deber de generar las condiciones para que todos sean autosuficientes por sus medios. Que dejen de generar miseria usando las rentas para ‘salvar’ a algunos miserables, en momentos convenientemente puntuales. Que dejen de agredir y someter con leyes políticas antidemocráticas. Que acepten que la democracia no es solo el día de las elecciones. Cuando se gana, además hay que seguir siendo demócrata cada día de la legislatura. Que rectifiquen, deroguen sus leyes políticas contra derecho, sometiéndose a la Constitución, respetando las libertades y sirviendo al ciudadano, o que dimitan entregándose a la justicia.

Clandestino

viernes, noviembre 09, 2007

El caudillo Franco prohibido por el caudillo z.

Cuando en 1978, mediante referéndum nacional, se aprobó por abrumadora mayoría en toda España, la Constitución de lo que se suponía sería nuestra democracia, ni un solo español, de ninguna condición, clase o tendencia, pudo suponer, ni remotamente, que algún día Franco pudiera ser recordado ni por sus más allegados y mucho menos que pudiera llegar a ser protagonista del encumbramiento de toda la morralla nacional, a su costa, después de que han trepado durante décadas con el solo mérito de succionar los tuétanos de su cadáver. Nadie daba un duro por la memoria de un régimen autoritario y represor. Y así fue durante casi treinta años. Treinta largos años durante los que se fraguó, aplicó y consolidó la mayor estafa criminal que jamás ningún tirano, dictador, o absolutista, se haya atrevido a imponer a ningún pueblo. Treinta largos años que empezaron con el gran proyecto ilusionante de la tan ansiada y merecida democracia, pasando en unos años al desconcierto, seguido de otros de desesperanza para acabar en la confirmación de la gran encerrona que los enemigos de la honradez, del derecho y de las libertades, fueron trabajándose día a día bajo el disfraz de demócratas. Hasta tal punto que nuevamente vuelve a surgir, de forma clara y nítida, el recuerdo del régimen del dictador como opción menos mala de entre todos los grandes males que nos asolan y acechan actualmente. El convencimiento claro y evidente de que la estafa democrática es mucho más vejatoria, mas represiva y más humillante que aquel régimen que el viejo dictador nos legó al morir. Hasta tal punto es así que la variopinta pléyade de traidores, tiranos, radicales, insolidarios, vividores, mentirosos, vagos, ineptos, bobos, corruptos y fueras de la ley, de diversa procedencia y pelaje que se aposentan en el Estado y sus aledaños, han optado -a la desesperada y de forma atípica- por prohibirlo, antes de volver a vivir la bochornosa realidad de volver a ser derrotados por el cadáver de aquel que ya lo hiciera en vida y esta vez sin cunetas ni muertos que cargarle.

Lo absurdo de esta medida deja al descubierto el miedo a la comparación sabiendo que pierden en ella. Una medida solo justificada en la absoluta chapuza antidemocrática, antiespañola orientada vivir del mangoneo y de la ‘explotación del hombre por el hombre’ que tantas revoluciones y tantos millones de muertos produjo a lo largo de miles de años, para que cuatro pandilleros de baja ralea, se meen, agredan, descalifiquen y amenacen a todos aquellos que murieron, a todos aquellos que están muriendo y a todos aquellos que viven bajo la amenaza de muerte y de la extorsión. A todos aquellos que eligen la honestidad como base de sus valores y principios.

Esos que poseen el Estado e impiden un gobierno democrático, legislan contra el derecho y contra la justicia, impiden la dignidad, someten, reprimen, expolian y ahora también prohíben los referentes que los delatan como lo que son y evitando el acoso de la sombra asfixiante que lleva la amenaza de su más poderoso rival, incluso tras treinta años de cadáver al que tanto deben, ya que parapetados tras él han podido urdir su gran fechoría sin que nadie sospechara hasta ser demasiado tarde. Gente de poco valor y ninguna validez, que sin Franco y el inagotable recurso de restregar constantemente su maldad, siendo peor, no serían mas que vulgar carne callejera o de mazmorra. Si Franco no hubiera existido se lo habrían inventado, para poder justificar la enejenación masiva de los derechos ciudadanos para sus intereses de partidos, de amiguetes y adeptos.

Ahora respiran tranquilos tras estas maniobras que le permiten seguir sobreviviendo en la mentira a su costa. El tiempo los pondrá en su lugar. De momento disfrutan la prórroga de su estafa. De momento, si Vd. decide ejercer su derecho a manifestarse haciendo ostentación de sus símbolos favoritos podrá ondear una bandera comunista, republicana, vasca, catalana, china, cubana, boliviana, venezolana, birmana, iraní, siria, saudí, yemení o cualquier otra que le venga en gana, sea nacional o extranjera -aunque represente horror de la aniquilación de millones de inocentes, el acoso, la amenaza, la extorsión, la agresión, la explotación, el expolio o la tiranía y el miedo del terror sobre sus pueblos- mientras no sea la española post constitucional en la que figure el hermoso, regio y llamativo águila de San Juan, que durante siglos fue protagonista de nuestra historia como nación, figurando en banderas, escudos, pabellones y pendones de reinos, reyes y nobles españoles. Podrá mostrar o lucir la hoz y el martillo, el capullo de la rosa empuñada o el anagrama de la serpiente de la banda de asesinos vascos, que también tienen sus vividurías dentro de este Estado ‘democrático’. Podrá hacer ostentación de imaginería porno-bíblica o todo tipo de escenas vomitivas relativas a la promiscuidad homosexual. Pero tendrá prohibido mostrar, instalar o lucir en público, esa bandera que durante los tres primeros años de la ‘estafa democrática’, tras la aprobación de la ignorada y omitida Constitución, ondeó en todos los mástiles de todos los centros oficiales españoles, nacionales y extranjeros. Esa bandera ha sido prohibida, por los ‘sabios’ promotores del adoctrinamiento -para cultivar la ignorancia y el fanático embrutecimiento de la ciudadanía- que han descubierto que es de Franco y no de los españoles. Al cabo de más de cinco siglos este ‘gobierno’, sus aliados nazis y su amplia red de vividurías perimetrales, la prohíben por ser un símbolo franquista.

Solo la estupidez y el miedo de la cobardía y la sinrazón puede prohibir a un dictador muerto y homenajear a un carrillo vivo. Legitimar a una banda de asesinos, mientras desprecian y acosan a sus víctimas. Prohibir una bandera legal haciendo ostentación ilimitada de símbolos del crimen, la extorsión y de la agresión a la humanidad, a la civilización, a la convivencia y a todos aquellos aspectos que la puedan hacer posible. Y se creen mejor que Franco.

Me pregunto si este dechado de ‘sabiduría y bondad’, prohibirá y derogará toda la actividad política, legislativa y judicial -incluida la propia Constitución- de los años 78 al 81, en los que nuestra bandera lucía la famosa águila “de Franco”. Lo que convierte al Águila de San Juan en un símbolo tanto franquista como ‘democrático’, por tanto legal y legítimo y en una democracia eso no se pueden prohibir ni ilegalizar. Solo deberían ilegalizarse o condenarse actos consumados. Si alguna vez tenemos democracia podremos comprobarlo derogando las leyes políticas inconstitucionales del caudillo z, entre otras muchas, y formando culturalmente a la nación para que usando su racionalidad y ejerciendo su libre albedrío puedan líbremente desechar todo lo que no sea bueno para ellos y para la convivencia, sin que ningún caudillo tenga que prohibir las banderitas y las manías de otros caudillos. En una democracia sobran todos los caudillos. Los vivos se encarcelan de por vida y los muertos sencillamente se les olvida e ignora. En una democracia no caben caudillos tiranos como Franco y mucho menos caudillos rastreros, ramplones y traidores, como sus rivales actuales.

Clandestino

domingo, noviembre 04, 2007

Cobardía y sumisión, incompatibles con derechos y libertades.

Una Nación que se deja gobernar por una organización antinacional, nutrida de nazis, traidores, renegados, criminales corruptos y fueras de la ley, enemigos del pueblo y del Estado de Derecho, que promulga leyes inconstitucionales, contra los derechos de ese pueblo, para beneficiarse a sí mismos y a sus ‘correligionarios’, evidencia su cobardía y su sumisión, en la falta de valor, en la renuncia a sus derechos y libertades y a su propia soberanía. Esta cobardía se traduce en el acatamiento sumiso y aceptado como parte de la “normalidad” cotidiana, que rebaja a esa Nación a un nivel inferior al del envilecimiento, falta de escrúpulos y baja catadura moral, de los tiranos y criminales que la someten, pasando su denominación de Nación respetada y respetable a la de ‘naciones-piltrafa-desunidas’, aunque a algunos les pueda gustar llamarlas, ‘confederadas’.

No nos debe extrañar ni asombrar sus lógicas consecuencias, tanto en los ‘desmadres’ que la ausencia de política, como consecuencia de la ausencia de gobierno, provoca tanto a nivel interno como en las relaciones internacionales, que todo país debe mantener de forma respetable y necesaria y que ningún país del mundo está dispuesto a suplantar por chanchullos caseros del ‘como sea’, de la marca ‘Pepe y Otilio’. Ninguno se va a tomar en serio a una nación que da cobijo a esa peste en las principales dependencias de su Estado y se deja esclavizar y expoliar por la chusma mundial con sus sucios negocios, que enriquecen a los ricos, a los corruptos y los mafiosos, de dentro y fuera del Estado, como elementos ‘fundamentales’ e intocables de esa su única ‘política’ económica.

Esa nación-piltrafa bajo un régimen chapuza cuyo caudillo se dedica a invertir gran parte del erario público en la compra de votos, suplantar a sus silenciados sindicatos y a resolver los ‘problemillas’ a sus socios, amiguetes y adeptos, y a compadrear y legitimar a los asesinos terroristas, en sus ratos libres –tres años, de tres y medio- y al acoso y derribo de todo lo que se menea, sin el “si wuana” por delante, está tan desprestigiada y menospreciada que incluso cuando su ‘Jefe de Estado’, no electo -cuya misión es garantizar la Constitución y refrendar esas leyes inconstitucionales, además de hacer algo de relaciones públicas- quiere darse una vueltecita por alguno de ‘sus territorios’, su país vecino, en manos de un dictador igualmente tirano, le monta un ‘pollo’ e intenta impedirlo. No es de extrañar que una nación-piltrafa que se degrada así misma asimilándose a una ‘casa de lenocinio’ dejándose someter por una gente extraña, barriobajera y enemiga, sea despreciada hasta por bandas rivales, que ocupan otros ‘estados’ en condiciones similares, pero sintiéndose más fuerte en la diferencia de que no traicionan a su patria, lo que le da ventaja y poder sobre los traidores que debilitan y destruyen a su nación, despojándola de valores patrios que la potencie en su unidad, hasta que cualquier jeque asimile a esa nación y a su país, con vulgares siervos de gleba.

En España se han dado algunas situaciones recientes, que pueden llegar a provocar vómitos a los más sensibles o pulcros con la higiene política y social. El ‘gobierno’ ha tenido que promulgar una ley para condenar y prohibir a un régimen autoritario, tras demostrar ser peor que él en muchos aspectos, para evitar comparaciones que posibiliten optar por el mal menor entre dos grandes males. ¿Para qué otra cosa se puede prohibir algo que en principio nadie quiere ni desea? ¿Se puede prohibir el sufrimiento o la flagelación? Se podría solo cuando son aspectos menos malos que la realidad que se vive cada día y que pueden ser referentes que evidencien a los mismos. Y si alguien lo quiere y lo desea, solo un gobierno tirano se lo puede prohibir. Podemos decir alto y claro que el régimen de Franco no es el más malo, para España, desde que z ocupa el Estado.

Además se ha dictado sentencia sobre el juicio a los asesinos del 11-M. Nuestro ‘gobierno’ y todo su amplio aparato ‘goebeliano’, lo han celebrado con grandes aspavientos y abundante palabrería llena de ironías y sarcasmos hirientes ¿Porque se condenaron a los asesinos de ciento noventa y dos españoles?...No. ¡Porque el juez dijo que no fueron sus pupilos etarras! Nunca tantos, sumaron tan poco valor y tanta vileza.

El Presidente de Francia Sr. Sarkozy, en una tarde ha hecho por unos ciudadanos españoles, en Chad, más de lo que z hubiera hecho en el resto de su vida. Mientras, Moratinos disfrutando del puente con nuestros ‘envidiables amigos’, de Marruecos.

Lamento contradecir a Mister W. Churchill, pero la mayoría de españoles no merecemos este ‘gobierno’. Ni siquiera los que legalizaron, con su voto, a este ‘gobierno’ ilegítimo.

“Ningún bribón es tan estúpido como para no hallar razones para sus bajezas”.
Theodor Cöner

Clandestino