miércoles, julio 30, 2008

Leyes políticas contra el ‘imperio del derecho’



Los jueces no siempre son independientes, ni cuando juzgan graves delitos penales, de gran repercusión política y mediática, ni cuando juzgan pequeñas cuestiones de faltas. Entre otras cosas porque si entendemos juzgar como impartir justicia, es difícil hacerlo en la obligación de aplicar leyes políticas, ajenas o contra ella.

Cuando algunos jueces españoles mostraron reparos de conciencia por los asuntos de las bodas gays y observaron inconstitucionalidad en la ley de ‘discriminación positiva’, les fue democrática y descaradamente recordado, por la ‘vice’, que su deber es aplicar la ley. O aplicaban la ley o el gobierno tomaría las medidas oportunas. Y ocurrió que aplicaron la ley. Estas cosas siempre empiezan con estos escarceos y acaban como acaban. Parece que el totalitarismo bananero, alérgico a la justicia y a la convivencia pacífica, forma parte de la genética socialista. También en la socialista Alemania de Hitler, tras imponer leyes criminales de todo tipo, acabaron imponiendo el deber de aplicar la ‘Ley de la Sangre’, que acabaría llevando a más de seis millones de inocentes a la muerte... legalmente. Aplicaron la ley. ¿Eran inocentes aquellos jueces? ¿Era inocente el electo gobierno nazi del III reich? ¿Fue inocente el conjunto del pueblo alemán, que los votó y les consintió la legalización y ejecución del genocidio, omitiendo el deber de rebelarse contra tan horrendo crimen, hasta deponerlos?

El estado está obligado a garantizar todos los derechos. Por tanto no puede agredir unos para salvaguardar otros.

“Cualquier persona, entidad o institución que induce, aprovisiona o es cómplice de un crimen, es culpable”.



Por ejemplo si el gobierno ZP promulga una ley para que unas gestoras roben, en base a la incriminación general por la comisión de un supuesto delito, y estas consuman la práctica del robo, no deja de ser delito por el mero hecho de ser legal. Gobierno y gestoras cometerían delito de agresión al derecho patrimonial y a la inalienable presunción de inocencia, con agravante de lucro.

Por ejemplo, si el gobierno ZP promulga una ley para permitir el asesinato, cualquiera que asesine a alguien, aunque las víctimas sean ancianos o 'no natos', será un asesino a todos los efectos y con todas las consecuencias y responsabilidades, aunque sea legal. Gobierno y asesino, o asesinos, cometerían delito de agresión al inalienable derecho a la vida.

"Toda persona es responsable de sus actos"




Podríamos citar ejemplos de alienación de derechos claros y evidentes que en el caso de que en España algún día llegara a implantarse la democracia, y con ella la justicia, muchos jueces, políticos y mafias perimetrales, serían condenados y seguramente encarcelados. Cometer cualquier delito conlleva una responsabilidad con la justicia. La legalidad del delito no exime de esa responsabilidad. Pero el pueblo, también tendría que asumir su complicidad, al consentir y pagar un estado criminal, como en su día lo asumiera el pueblo alemán, mediante el pago de una indemnización anual, al estado de Israel

Nadie puede gozar de inmunidad para el delito. Mucho menos cuando su comisión se ampara bajo la ostentación de cargos y responsabilidades institucionales. La principal obligación del estado y, dentro de él, de su independiente aparato judicial, en cualquier país civilizado, es perseguir el delito bajo todas sus formas y camuflajes, principalmente el del estado, y muy por encima de cualquier poder político, militar, económico o social. De lo contrario en su momento podrán y deberán ser imputados por omisión de sus deberes y complicidad en el propio delito, tanto por tribunales nacionales como internacionales.

“El respeto al derecho ajeno, es la paz”



La carrera que estudian los abogados se llama “derecho”. Es mentira que la ley sea garante de un estado de derecho. Es el derecho mismo el único imperio sagrado e intocable en toda comunidad ciudadana, y único garante de la paz y de la convivencia, siendo la ley un instrumento solo válido cuando es diseñado como elemento útil a la justicia que lo garantice. Toda ley contra derecho es contraria a la justicia, por tanto no es ley sino instrumento criminal. El manoseo al derecho ajeno es el mayor crimen que pueda pesar sobre cualquier gobernante y que ninguna nación debe permitir, olvidar ni perdonar jamás, hasta depurar sus responsabilidades. En el momento que se utiliza para intereses bastardos, el rimbombante 'imperio de la ley' se convierte en un truco criminal que les permite usar el estado para delinquir. Les basta con hacer y usar la ley contra el derecho y ajustarla a sus ambiciones. Con legalizar sus delitos para que todos los acaten y den su conformidad, en el temor a ese ‘imperio de la ley’, que impide ver y discernir sobre su propia criminalidad, que les priva de sus derechos.

Toda ley promulgada contra derecho, es criminal. Si la ley es criminal, el estado es criminal. Un estado criminal es contrario a la justicia. Cualquier ciudadano o nación que su estado le niegue la justicia, está legitimada y obligada, a tomarla por su mano. Es un deber ineludible. Conviene recordar una y otra vez, que los políticos son mantenidos y elegidos para servir a los intereses generales y garantizar el derecho ciudadano. Nunca para delinquir en pro de intereses ajenos al general. Ningún político tiene poder sobre un solo ciudadano. Mucho menos sobre sus derechos y sus garantías judiciales, de paz y convivencia. En el mismo momento que delincan, han de ser forzosamente depuestos y puestos ante tribunales de justicia imparciales, de cualquier parte del mundo. La ciudadanía no puede ser víctima y cómplice de los delitos del estado, como propiedad que paga y mantiene.

Las naciones son los pueblos, no sus servidores políticos. Todos los órganos de gobierno e instituciones que conforman sus estados, sirven y deben lealtad a la nación y a sus leyes, no a sus servidores políticos ni a sus leyes políticas.

La paz y la convivencia, nacional e internacional, se sostienen sobre las garantías de los derechos, no sobre la ley política.

"El verdadero patriota protege a su país de su propio gobierno". Dirk-Peter van Uys

Clandestino

domingo, julio 20, 2008

Occidente muere en la asfixia de su podredumbre.



Su único objetivo es el enriquecimiento y el poder. El medio es la demolición del derecho ajeno. El útil es la ley criminal. El control ciudadano se consigue anulando su intelecto, dificultando el acceso al conocimiento que lo forme e ilustre cultural e intelectualmente, y facilitando su acceso a la droga, el vicio y ‘cultura basura’.



Bandas mafiosas organizadas, para el crimen, han horadado múltiples agujeros en la fragilidad que proporciona la ambigüedad democrática, para trepar a sus más altas dependencias y legislar contra sus naciones. Han ocupado los estados y criminalizado, dividido y enfrentado a sus ciudadanos sometiéndolos en su voluntad y conciencia, exponiéndolos a expolios privados y políticos, a la explotación y todo tipo de atropellos y agresiones sobre sus derechos, con total y absoluta impunidad, anulando su libre albedrío y despojándolos de su condición de ciudadanos libres. Promulgan leyes criminales para legalizar sus crímenes, impedir la justicia, destruir el derecho e imponer el adoctrinamiento o la idiotización criminal obligatoria de sus ciudadanos. Sus métodos son infalibles. Inoculados con distintos sabores, colores y métodos, los ciudadanos se autocomplacen en este suicidio masivo e irremisiblemente irreversible. Celebran su triunfo sobre la cualidad humana, mofándose de ella con su habitual sarcasmo hiriente de debatir y conceder derechos a sus ancestros simios, en esperpéntico remedo democrático, durante sesión parlamentaria.

Maldad enfermiza organizada en casta, implantado el pensamiento único, idiocia y vacuidad, como objetivo final que consolide su principal instrumento de dominio y manipulación sobre los que se han de someter por su propia voluntad. Sustituir el intelecto por consignas, hasta la total discapacidad crítica y enajenación o inconsciente renuncia, al libre albedrío. Conseguir que grandes masas abracen las causas de su propia destrucción, en la aversión y desprecio a las que podrían salvarlos. Pérdida deliberada de su libertad y autonomía personal, entregándose a la tutela dependiente de su enemigo. Demolición total de todas las causas de enriquecimiento espiritual, cultural y del conocimiento, convirtiendo el proceso en mortal para el ente libre o autónomo, en la total renuncia a la personalidad y carácter. Implantación definitiva de la esclavitud voluntaria, sin peligro de rebeliones cruentas, molestas y gravosas. La revolución ha muerto en todas sus variantes: cultural, política, social, religiosa, artística... En su lugar anulación del individuo en el autosometimiento dependiente del amo, en la conformidad de lo que este disponga y como lo disponga.



Occidente se suicida así, abandonándose en una fragilidad bobalicona cayendo al vacío de la nada, huyendo de la tradicional solidez sobria, austera y recia, en la responsabilidad de convertir a cada individuo en un pilar de sostén para las múltiples excelencias con las que nuestra civilización se convirtió en guía y referente de la humanidad. Ese Occidente se dobla y se deja caer aplastándose así mismo bajo su propio peso, renunciando al esfuerzo común que lo hizo grande, sólido, pesado e inexpugnable, como una roca. Se abandona a la holganza hedonista, en la quema de sus valores, y con ellos, las responsabilidades inherentes a los mismos, y sin las cuales el ser humano pierde su condición principal que le distingue como tal. Renunciar al distintivo que lo encumbra a la calidad de ser humano, para extinguirse y pasar a ser nada menos que basura residual de sí mismo. Los disidentes, a menudo son llevados ante sus tribunales de represión, que les aplicarán sus leyes criminales con las que serán vilipendiados y marcados igual que reses, para ser mostrados como símbolos de acoso y derribo perpetuo.



Cuanto honor, dignidad y esfuerzo en deberes cumplidos con trabajo bien hecho, a lo largo de siglos, serán sepultados por cuatro mequetrefes discapacitados políticos, inútiles delincuentes de estado, manipulados por el corporativismo galopante del anarco capitalismo. Enanos mentales arruinando el futuro de miles de millones de personas en el mundo, con un puñado de oro nutriendo el envenenado empecinamiento de su ignorancia. Siglos de sangre, luchas, trabajo y buen hacer, para mantener la honorable herencia de los que darían continuidad a sus disfrutes y desvelos, en pro del ideal de convivencia de la humanidad, pisoteados y despreciados por la desvergüenza y la inutilidad de los vividores y carroñeros cobardes, que venden y traicionan a sus naciones a cambio de un poco de parafernalia hueca, justificada con ideología, mentira e inventando la historia. Cuando la historia real sirve el plato condimentado y cocinado, Occidente lo desprecia y se entrega al saqueo de sus pueblos, debilitándolos frente a otros pueblos y o tras civilizaciones, tras poner al frente de sus estados e instituciones, a las peores camarillas de ladrones, ignorantes, asesinos, nazis y sinvergüenzas; y mientras el ejemplo europeo cunde y se extiende infectando toda Iberoamérica, EE.UU se pierde entre sus manazas ignorando su norte, en el fracaso de confundir la identidad de su poder, con el empleo rutinario de la fuerza.

Millones de años, o tal vez de siglos, cumple la humanidad sobre la faz de la tierra, para comprobar que el techo de su evolución, se reduce a sucumbir a la mezquindad ruin de un puñado de ladrones y asesinos, embusteros y avaros, cuyos escrúpulos son directamente proporcionales a su cociente. Hemos pasado de la cachiporra a la bomba atómica, sin ser capaces de conseguir la paz ni la libertad, en un desprecio repugnante, sobre todos aquellos que dieron la vida y su mejor hacer, para que encontráramos un mundo mejor que el suyo. Deshonramos su memoria abrazando nuestra desidia al becerro. Si Moisés volviera, nuevamente destruiría las Tablas de la Ley.



Maquiavelo, Napoleón, Stalin, Mao o Hitler se retorcerían de envidia, comprobando lo fácil y rentable que resulta someter y explotar a pueblos enteros, con su propia colaboración activa y encima pagando la estafa democrática, haciéndoles creer que son libres. De igual forma Spinoza, Montesquieu, Rousseau, Tocqueville, Paine o Jefferson y todos los que dejaron su piel en pro de sus doctrinas de paz, libertad y convivencia, se retorcerían de dolor viendo la traición, no a sus proyectos y avances, sino a la propia especie humana, por hienas mutantes caminando sobre dos patas. Pero lo que duele, lo que más duele, es que consigan el apoyo de grandes masas de víctimas, con un discurso idiota para idiotas. Donde la mentira y el insulto a la inteligencia, destaca sobre cualquier otro concepto o contenido.


Clandestino

lunes, julio 14, 2008

Legalizando ideas para impedir derechos.



Congreso del PSOE o más de lo mismo. Radicalmente se legalizarán las ideas radicales y, como es habitual, a los derechos que les den, por donde habitualmente les suelen dar. Hacen un uso arbitrario de las instituciones y recursos del estado, para imponer una ideología incrustándola en el ‘Imperio de la Ley’, con el único y descarado fin de situar el derecho fuera del alcance de sus titulares.

No faltaron ideas de claro corte progre, cívicas y sociales, especialmente útiles para su propaganda de humo, donde abundan las contradicciones y mensajes para subnormales. Solo voy a destacar la legalización de alguna ‘idea’ como la ampliación de la ley del asesinato, también conocida como ley del aborto. De propina también tratarán la ‘idea’ de la eutanasia. Se puede observar claramente que el ideario socialista de este P$O€ , gira en torno al derecho a la vida. Al derecho a disponer de ella, cuando sus poseedores están en clara indefensión: Niños no natos.




Como no, ampliarán la persecución al cristianismo, con leyes especiales que refuercen la ‘laicidad’ del estado, con el fin de “garantizar la libertad, la convivencia y la pluralidad de creencias”. No dijeron nada de regalar capirotes ni meter el dedo en la boca, conformándose con la tomadura de pelo, solo de forma verbal. Lo de la eutanasia reconozco que pueden darse circunstancias en que sea justificada como acto de caridad. Pero en vista de la evidente falta de escrúpulos y de rigor de los ocupas del estado, puede convertirse en una puerta más para dar rienda suelta a sus desmanes, delitos y corruptelas.

En la mayoría de países europeos, y muy especialmente en España, donde la corrupción es general y ya no engañan a nadie, a pesar de continuar escondiendo sus delitos, tras sus cansinos cacareos democráticos, sobradamente conocidos sus intestinos laberínticos de trampas y obstáculos, con leyes, ideologías y mucha mentira, para corromper al estado, agusanando las esencias democráticas, hasta subordinar el derecho, relegándolo a la prioridad de la consigna, incluso hasta la renuncia, bajo la presión y extorsión del poder y de toda la basura ideológica impuesta, que los transforman en rentabilidad política y económica, de los legalmente privilegiados. El derecho llega a ser un lujo inalcanzable. Su reivindicación es algo impensable, en cuanto que queda fuera de las posibilidades legales y económicas de cualquier persona decente, de nivel medio hacia abajo. O sea del grueso de la nación. Mientras los demás, simplemente disfrutan de los suyos y del de los desahuciados. Dan lustre y populismo a sus basuras y represiones legales, dificultando o impidiendo el acceso a los derechos.



Se inventan leyes como el que hace churros. Pero en su gran mayoría son leyes contra los derechos. Es decir: revientaleyes o delitos de discriminación o agresión sobre amplios colectivos. Es el derecho el que hay que garantizar y servir, no a la ley. No se trata de acatar cualquier ley, sino de regular el natural y cotidiano uso y disfrute de los derechos de forma clara, nítida e inalienable, de forma que la justicia pueda garantizarlos. El derecho es la gran piedra angular que sustenta y da sentido a la existencia y a la función de la ley y de la justicia, en democracia. La ley solo es válida si proporciona la justicia que garantiza el derecho. Ni puede considerarse, ni debe ser acatada como ley, cuando es contraria a su fin e impide la justicia. Entonces solo es un elemento desechable que atenta contra la paz y contra la convivencia. La ley criminal legitima y obliga, a cualquiera de sus víctimas, al ejercicio de legítima defensa del derecho, como elemento de rango muy superior a toda ley y a todo gobierno. La promulgación de la ley contra derecho, delata y proporciona coartadas e impunidad a los delincuentes encumbrados en los poderes, y a los que el conjunto ciudadano esta obligado a combatir, por todos los medios, hasta su absoluta erradicación, evitando el mercadeo a cuenta de la privación de sus derechos. El ciudadano debe defender e imponer la ley de todos, frente a cualquier agresor, especialmente si representa al estado.

No generan violencia quienes exigen sus legítimos derechos, sino las turbas criminales que se los arrebatan desde sus propias instituciones de su propio estado, contra su deber de asegurarlo. Cuando la gestión del estado es insolvente, inepta o se inhibe del deber de facilitar y garantizar la justicia, los afectados podrán tomarla por su mano, legítimamente. Cuando es el estado el agresor, es derecho y deber del ciudadano, articularse y defenderse contra el delito y la corrupción del estado. Contra el uso y abuso de los poderes delegados al gobierno, por el ciudadano para que le garantice la inalienabililidad de sus derechos. El estado es una propiedad comunitaria de los ciudadanos, para la gestión de sus servicios y necesidades comunes y para las garantías de derechos colectivos e individuales. El gobierno no tiene poder sobre la nación, ni sobre ningún ciudadano de pleno derecho. En el mismo instante que los servidores electos no cumplan con las expectativas de servicios y garantías, que lo justifican, deben ser expulsados o puestos a disposición judicial –caso que este servicio no estuviera sometido bajo el poder criminal del gobierno- con la urgencia justa o necesaria, para evitar la acción de su criminalidad sobre la nación, o parte de ella.



Cuando el estado está completamente podrido, por dentro y por fuera, ya no lo justifica ningún electorado, ni ninguna mayoría. El voto legitima para servir, nunca para delinquir. Solo ejerciendo el deber de la rebelión ciudadana se podrá recuperar el orden democrático y la convivencia. La canalla jamás soltará su presa si no son obligados a ello. O son obligados, o se acepta la cobarde resignación de no ser dueños de la vida o de vivirla en la represión y el expoliado, como esclavo, por el resto de los tiempos.


Clandestino

domingo, julio 13, 2008

Feudalismo y democracia, dos viejos caminos para un único destino.



No es la primera vez que comento sobre la trampa ideológica como forma de suplantar virtualmente, la realidad de la demanda social y su legalidad que dé soporte a la justicia que la garantice. Cuando la ideología legaliza el atropello de derechos fundamentales, sencillamente estamos sometidos a un flagrante régimen de manoseo y tiranía criminal intolerable, delictiva y punible a todos los efectos, por mucho que pretenda ser legitimada con el cuento chino de las mayorías democráticas obtenidas en las urnas, o con pactos y coaliciones mafiosas. La invasión, el atropello, la obstrucción o el impedimento de cualquier derecho individual o colectivo, es delito criminal siempre, aunque se dé bajo cualquier condición o excusa, por mucho formato democrático que lo envuelva. Los autores de esos delitos, solo son vulgares delincuentes mafiosos y pandilleros, bajo jurisdicción de cualquier ciudadano honrado, victima o no, por muy ilustre o majestuosa posición social, jurídica, política o cargo cualquiera que ostenten, y por mucho que legalicen o justifiquen su delito.



La mayoría de democracias occidentales, nunca lo fueron. Nunca pasaron de ser un mecanismo útil para canalizar el conjunto de debilidades, avaricia, estupidez, ruindad y carencias del ser humano hacia intereses concretos, llevándolos a su total dependencia hasta dejarse caer en su total autosometimiento, dándole apariencia y parafernalia de libertad. Se abandonó el látigo negrero por su mal vista brutalidad, pero sobre todo porque mantenía intacta la dignidad del sometido, y se reconoció la igualdad entre todos los hombres, vendiéndose como evidencia de evolución cívica y enriquecimiento espiritual de la humanidad, cuando simplemente se despojaba al esclavo de razones que justificaran el derecho a legítima rebelión contra la explotación, para luego llevarlo a las condiciones en que su única salida hacia la supervivencia, es la aceptación voluntaria de su expolio, una vez malvendida su dignidad en el mercado de las baratijas.
La vulgar estafa del ‘tocomocho’ elevada y sofisticada hasta niveles de prostitución del estado, dando apariencia de humanización, a la teatral, brutal y consentida explotación del hombre por el hombre, por el tradicional sistema del abuso de poder, tan brutal como siempre a lo largo de la historia, por mucho que se oculte tras unos bien montados, decorados democráticos. Valga como ejemplo la aparente y resonada creación de una brigada especial para perseguir delitos de narcotrafico, mientras los camellos vendían, y tal vez sigan vendiendo, drogas con absoluta impunidad en los alrededores de las escuelas y discotecas, a pesar de las múltiples y continuas denuncias de los padres. Por algo somos el segundo país del mundo, tras USA, en tráfico y consumo de cocaína. Eso puede explicar infinidad de carencias humanas y políticas, pero no justifica ni una sola, sino todo lo contrario.



Las técnicas más habituales o frecuentes de estafar a las víctimas, es organizarse en mafias que captan a sus víctimas mediante sistemas de márqueting, basados en vender e inocular sus doctrinas ideológicas que alineen a los individuos evitando su propia capacidad crítica, anulando su carácter y su libre albedrío. Reciclando valores de personas humanas, reduciéndolos a la ínfima cualidad de peleles y piltrafillas rastreros, sin honor ni dignidad. La doctrina ideológica no solo anula al individuo como ente libre, sumiéndolo en el fanatismo, sino que además la antepone al interés general y a su propio interés, en el desprecio a la ley que lo garantiza y ampara, dando apoyo a la que legaliza su destrucción y lo que es mucho peor, la de sus conciudadanos. Naturalmente las doctrinas cristianas, como elemento que refuerza la dignidad y potencian el carácter crítico e independiente del individuo, es la gran competencia a batir. Criminalizan a la Iglesia, acusándola de inmiscuirse en política. Argumento tan pobre, tan miserable y tan mentira como todo el resto de su repertorio. Lo que temen no es a la Iglesia, ni al carácter divino o religioso del cristianismo, en el cual no creen, sino a su componente filosófico que muestra la identidad de la verdad, como referencia del bien y del mal, con aplastante e incontestable facilidad y realismo, que llegan a superar con claridad meridiana, todo el saber, todos los principios y toda la racionalidad de todos los tratados y trabajos de filosofía del mundo de todos los tiempos, aunque tampoco es casualidad que hayan suprimido la filosofía de los planes de estudio, imponiendo su criminal adoctrinamiento ideológico.



Como no puede ser de otra forma, todo ello facilitado por la inestimable colaboración de la tímida o casi inane, oposición, que vive del mismo negocio y que queda a la espera, sabedor que antes o después heredará el derecho a la “explotación democrática” de la nación, o de lo que de ella quede. Y que el Mariano, anda como loco a la caza y captura de ese buen manojo de votos anarco-capitalista adoradores del becerro de oro, y votantes leales de la delincuencia del estado, como buenos carroñeros que no desprecian las facilidades de la inutilidad o inepcia del traidor, que generan corrupción y enriquecimiento ‘como sea’, a la vez que ponen su corazón en la derecha, o como liberales en la blogosfera. El Mariano sabe que por ahí se le ha podido escapar la victoria y se ha apresurado a dejarse querer enterneciéndolos a ver si consigue reconvertirlos en ‘Hijos pródigos’ y realojarlos en sus ‘estancias naturales’. Quedan cuatro años para recuperar la confianza del electorado traicionado y abandonado sin representación política, en los colectivos de víctimas, de familias y de gente normal, honesta y decente. Pero igual que ZP, lo hará con engaño y el truco del enfrentamiento ideológico. Nunca nos vendrá la democracia de su política, ni de la de nadie de la casta que nos ha ocupado, estafado y sometido, hasta sumir a España y a los españoles, en unas carencias de derechos y libertades muy inferiores y mucho más humillantes, que las limitadas por la 'democracia' de Franco.

Clandestino

martes, julio 01, 2008

Coge los votos y corre.

La delincuencia no puede hacer la Ley, pero ocupa el estado, legaliza sus delitos, convierte a los ciudadanos en zombis serviles adheridos a su cuerpo político, renunciando a su libertad y haciéndoles concebir ‘derechos de esclavos’, y convirtiendo la vida de la disidencia en una terrible cárcel infernal.



Andaba Mariano Rajoy, con su aspecto adusto, sobrio y austero, abiertamente implicado -e implicando al PP, partido al que representaba y representa, dirigía y dirige- en la legalidad constitucional, en la igualdad de todos los españoles (independientemente de su lugar de nacimiento, origen ideología o confesión) en la lealtad nacional y especialmente comprometido en llegar hasta el final en pro de conseguir justicia para todas las víctimas del terrorismo. Así lo vi y así se lo oí decir en varias ocasiones ante cientos de miles de personas que confiamos en él. Alto, fuerte y claro dejaba sentado, una y otra vez, que esas eran las directrices de la política del PP, como partido de centro. Esa posición de centro y esas directrices fueron apoyadas por la nada desdeñable cantidad de votos, cercana a los diez millones y medio.



Apenas unos meses después, Mariano Rajoy se pone a buscar el “centro” en el que todos creíamos que estaba -siempre dijo que era allí donde estaba- diciendo que “de cuando en cuando hay que moverse y que no se puede quedar por las esquinas”. Fue entonces cuando entendí: Mariano y la tropa que lo arropa no parecían muy distintos a la caterva del Tinell.

Nunca entendí muy bien estos movimientos extraños hacia la derecha, hacia el centro o hacia la izquierda, pasando por las esquinas. Claramente estos movimientos solo tienen la utilidad de enfrascar al ciudadano en el típico mareo de la perdiz, mientras sus mafias corruptas y sus thrileros de turno, le vacían la cartera, le vendan los ojos, lo amordazan y le taponan los oídos, enajenándolos totalmente de la cruda realidad que no es otra que vender democracia, mientras concentran y prostituyen el poder y legislan el expolio de los derechos fundamentales y patrimoniales.



El único lugar para cualquier formación política, en calidad y ejercicio de servio público, ha de estar totalmente liberada de ideología, y centrada únicamente en el inalienable sometimiento a la legalidad soberana del pueblo, al que únicamente ha de servir, desde la eficacia de la aptitud y la honorable humildad de poder hacerlo. No quiero un gobierno de izquierdas, ni de derechas, ni de centro, ni escorado a ninguna esquina o lateral. Quiero un gobierno eficaz en el servicio, y rigurosamente respetuoso con la legalidad que garantice la justicia que ampara el derecho. Ninguna ideología puede ser impuesta desde el estado, como central de suministro y servicios, según la demanda de los ciudadanos.



Busqué causas que justificaran este giro tan radical de Rajoy, suponiendo que alguna vez estuviera en algún lugar o mirase dirección alguna, fuera de su propia ambición. Quise creer que prefirió apoyar la clamorosa inutilidad del gobierno ZP, antes que permitir que este volviera a caer en manos de las jaurías del Tinell. Esperé. Pero las piezas no encajaban. No tenía sentido. Un pacto con los ineptos, no implicaba traicionar ni renunciar a sus principios, que son los de sus militantes y los de diez millones de votos. El paralelismo con ZP era evidente. Este se deshizo de los más útiles y críticos, dejando el PSOE con los de “usar tirar”. Rajoy hace exactamente lo mismo. El desprecio o rechazo del sector crítico, con gente de la talla y valores incuestionables como María San Gil u Ortega Lara, entre otros muchos, y la inclusión en la dirección del partido de una peste agusanada como Gallardón, no deja lugar a dudas: Mariano Rajoy mintió, como siempre lo hizo ZP. Utilizó la sensibilización de un gran sector de la ciudadanía para su negocio de votos. Nunca estuvo en el centro, ni nunca fue leal a sus electores ni a los principios que pregonó, mintiendo. Ha acudido al hueco del descalabrado pacto del Tinell, para formar un nuevo pacto que lo sustituya formando un gran PPSOE que sirva tanto a ZP como a Rajoy, contra España y contra los españoles, como ya lo hicieran los nazis y resto de mafias, en la legislatura anterior.



Mariano Rajoy simplemente ha hecho un movimiento para tocar poder, traicionando a su electorado y llevándose sus votos con él, como botín para reposicionarse políticamente, dejando a diez millones de electores abndonados, desarticulados y sin representación política. Ha dejado claro que sus objetivos son paralelos a los de ZP. Que la supuesta oposición que ejerció contra este durante la pasada legislatura, no era por la legalidad ni los principios que decía representar, sino para suplantarlo. Echarlo para ponerse él y hacer lo mismo que ZP. Ha dejado claro que todos forman una gran familia de vividurías, contra el ciudadano a cuya costa consiguen vivir en el lujo y el despilfarro y a cuya costa omiten las leyes del derecho y aprueban las de someter y expoliar.



Diez millones de electores que vivieron cuatro años de angustia, desamparo y acoso del estado, unidos alrededor de una figura que coge sus votos y su confianza y corre a “disfrutarlos” sazonándolos con el hedor putrefacto del lodazal que fluye incesantemente bajo los harapos de su peor enemigo. Diez millones de electores, que tendrán que sufrir otros cuatro años de acoso y derribo de un gobierno sumado a lo que creímos ‘la oposición’. Cuatro años más de acoso y menosprecio, sin voces ni tribunas de denuncia, bajo la tiranía política, añadida a la tiranía del silencio. Diez millones de electores al que deben unirse y articularse inmediatamente, tantos cuantos no compartan esta nueva alianza de omisos y traidores, organizando una seria oposición a la gran concentración de poder renegado del PPSOE. Organizados sin partidos, sin subvención y sin dependencia del cubil en el que se ha convertido el estado, a desalojar, limpiar y desinfectar, por los medios que sean menester. Ningún pueblo digno puede tener un estado regido por criminales.

“Prefiero una libertad peligrosa a una esclavitud tranquila”

“Un pueblo que aliena su soberanía, pierde su cualidad de pueblo y se disuelve por este acto. Se convierte en un rebaño al servicio de un déspota”.

Jean Jacques Rousseau



Clandestino

jueves, junio 12, 2008

El estado negocio con asesinos y ordena apalear y detener a trabajadores



Invadieron mis derechos matrimoniales, y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos de var'on y heterosexual y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos civiles y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos individuales y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos patrimoniales y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos constitucionales y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos humanos y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos adquiridos y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos nacionales y por cobarde miserable, call'e.

Agredieron mis derechos fundamentales y por cobarde miserable, call'e.

Favorecieron con mis impuestos a otra gente para que vivieran mejor que yo y por cabarde miserable, call'e.

Dispensaron mejor trato a los asesinos que a m'i mismo y por cobarde miserable, call'e.

Me niegan la democracia que pago y quiero, y por cobarde miserable, call'e.

Destruyeron y traicionaron la naci'on a la que pertenezco y quiero, y por cobarde miserable, call'e.

Pusieron a la naci'on a pagar impuestos a algunas regiones de la naci'on, a cambio de nada, y por cobarde miserable, call'e.

Se burlaron de la inteligancia de todos con mentiras increibles y continuadas, y por cobarde miserable, call'e.

Acosaron, persiguieron y vilipendiaron a la iglesia cat'olica, y por cabarde miserable, call'e.

Nos insultaron, despreciaron y vejaron a sus v'ictimas y a los que las apoyamos, y por cobarde miserable, call'e.

Nos despreciaron, agredieron y llamaron fascistas, por ejercer el noble y leg'itimo derecho al uso respetuoso de los s'imbolos nacionales, y por cobarde miserable, call'e.

Una mafia nazi y pol'itica, pact'o con los ocupas del Gobierno, intereses esp'ureos contra la Naci'on, contra su idioma, contra sus s'imbolos, contra la Justicia, contra el Gobierno, contra el Parlamento y contra el Estado, y por cobarde miserable, call'e

Potenciaron la corrupci'on del estado y por cobarde miserable, call'e.

Me despojaron de la justicia y por cobarde miserable, call'e.

Me despojaron de la seguridad y por cobarde miserable, call'e.

Me despojaron de la legalidad constitucional y por cobarde miserable, call'e.

Me criminalizaron desde el estado y por cobarde miserable, call'e.

Me expoliaron con canonj'ias regaladas por el estado, a organizaciones privadas, y por cobarde miserable, call'e.

Expolian a mis hijos para facilitar el blanqueo a mafias, que nutren la corrupci'on y omisi'on del estado, y por cobarde miserable, call'e.

Promulgaron leyes para reprimir y someter y por cobarde miserable, call'e.

Usaron el estado de la naci'on contra la naci'on, y por cobarde miserable, call'e

Promulgan leyes para el adoctrinamiento y la explotaci'on de mis nietos y aunque sigo siendo un cobarde miserable, ya no me voy a callar.



Hace una semana, un puñado de hombres y mujeres, desesperados y arruinados, como consecuencia del expolio y sometimiento de los maleantes del estado y del silencio cobarde y miserable de millones de ciudadanos como yo, se han tirado a la calle a reclamar todos los derechos expoliados bajo ese silencio cobarde y miserable. Los antiespa;oles del Gobierno, actuando en su l'inea habitual de represi'on, los han mandado apalear y a muchos, encarcelar. Ser'an fuertemente sancionados. Les prohibir'an el uso de sus herramientas de trabajo y ser'an ignorados en su indignidad y tal vez en su indigencia. La cobard'ia miserable de la calle, la cobard'ia miserable del estado, la cobard'ia miserable de la oposici'on, la cobard'ia miserable de la prensa, la cobard'ia miserable de todos los "sin derechos" y "perros del hortelano" y la omisi'on repulsiva de todos, se han arrastrado sobre el rastro de excrementos con el que merecidamente nos premian esa Tinellcracia mafiosa y nutrida con los principales enemigos del estado.

Todos a una hemos apelado a nuestros derechos para demonizar al trabajo y la honradez que en un inevitable esfuerzo han conseguido valor para defender sus sobradas razones y sus irrogados derechos. Todos en nuestra cobard'ia miserable, nos hemos ensañado contra los 'unicos ciudadanos de esta naci'on con derechos leg'itimos, por ser los 'unicos con coraje para reclamarlos y con determinaci'on para hacer uso leg'itimo de la fuerza, frente a la fuerza vand'alica de la tiran'ia del estado.

Una ciudadan'ia que renuncia a sus derechos por cobarde miserable, no tiene derechos. No merece derechos. Los transportistas agredidos y esquilmados s'i los tienen en el instante que se enfrentan a los que se los impiden o apropian y ning'un "sin derechos" puede obstruirle su lucha por ellos. Ning'un miserable cobarde puede esgrimir derechos que no tiene para entorpecer a los que s'i tienen derecho a defenderse de los traidores que utilizan sus medios institucionales, para irrog'arselos. Contra esos caudillitos de peana, que env'ian a unos ciudadanos armados para apalear a otros ciudadanos sin m'as armas que su raz'on y su honradez. Esos mismos maleantes que no tuvieron una pizca de decencia y honestidad, para mandar a esos mismos apaleadores a los asesinos que sentaron a su mesa mientras asesinaban. O contra los negreros que esclavizaron a varias generaciones por d'ecadas. O a los que omiten sus ineludibles deberes desde sus poltronas del estado. O sobre los que deben garant'ias democr'aticas pero cobran para impedirlas. Contra los que impiden la justicia. Contra los que cobran para defender los intereses de los trabajadores y los venden abandon'andolos a su suerte, por una paga miserable. Contra los que revientan el mercado usando impunemente la inmigraci'on ilegal. Contra los que legislan contra derecho. Contra los que privilegian a unos discriminando a los otros. Contra los que prommocionan el expolio legal. Contra ellos mismos. Llenar'iamos muchas p'aginas con las omisiones del estado mucho m'as graves que la acitud honesta y digna de estos transportistas.




Pero NO. Los ineptos bananeros del estado atienden los derechos de los "sin derechos" sabiendo que no los tienen porque ellos se los han apropiado, pero usan su mentira para impedir los derechos a los pocos que tienen el valor y la osad'ia de exig'irselos. Privan a todos los paganos de sus derechos y servicios, desde los m'as rutinarios a los m'as fundamentales. Deben saber que cuando este niega los servicios que cobra, los paganos est'an legitimados para tom'arselos por su mano, haciendo uso de la fuerza, si fuera menester. Ning'un maleante, ni del estado, ni callejro, tiene autoridad, leg'itima ni moral, para oponerse y si lo hace ser'a contra el derecho constituido en la Carta Magna normalmente infringida por ellos y usada contra sus v'ictimas. Seguros de que porque anulen al Jefe del Estado, y sellen en el silencio subvencionado, a defensores del pueblo, a sindicatos, a las asociaciones de aut'onomos y PYMES y mangoneen al T.C. y al 'organo de gobierno de la Justicia, todo est'a leg'itimado e inmunizado. Se creen sus propias trampas contra el sistema y lo usan de lleno contra los d'ebiles.

Es llegado el momento de exigir. De ganarlo y merecerlo. Es el momento de salvar los restos de nuestra dignidad y el total de nuestros derechos. De exigir al hampa que abandone nuestras dependencias. Es hora de advertir a las FSE y a las FF.AA que ellos son ciudadanos que prestan servicios al ciudadano, no a los que los mandan apalear a sus conciudadanos. Que su deber es proteger a la naci'on contra intrusos y contra maleantes. Que est'an al servicio del ciudadano y no al de sus represores. Que deben cumplir con su deber, por encima de mandos y de 'ordenes. Especialmente si son de origen hamp'on, criminal o pol'itico. No vuelvan a salir a impedir, obstaculizar o a apalear a ciudadanos de pleno derecho, en el leg'itimo y democr'atico ejercicio de reivindicaci'on de esos derechos. No impiden derechos a nadie. No hay un solo español cuyos derechos puedan ser impedidos, en esta huelga, aparte de los propios huelguistas. De haberlos estar'ian junto a ellos. El resto de españoles renunciamos a esos derechos en el momento que permitimos ser ocupados por los que nos estafan y reprimen. Especialmente los colaboracionistas de los medios que han orquestado esta miserable y vergonzosa campaña de acoso y derribo contra la honradez, para lavar la cara a los miserables ocupas del estado, tanto gobierno como oposici'on, que los mantienen a costa de la miseria del trabajador. Venden la imagen de delincuentes de una gente harta y desesperada de ejercer la esclavitud.

No podemos. No debemos permitir, ni al Gobierno ni a nadie, que un puñado de hombres honrados, que reivindican un derecho leg'itimo e inalienable, sean perseguidos, apaleados, encarcelados y esquilamdos por un Gobierno cobarde que le dispensa un trato que no ha tenido redaños a dispensarle a la banda asesina nacionalsocialista vasca, a la que nos sento en nuestra mesa de nuestro estado. Si no tiene redaños contra la banda terrorista, no tiene autoridad moral para perseguir a nadie. Mucho menos a gente honrada, trabajadora y esquilmada.



Todos somos v'ictimas del estado y de toda la delincuencia que acoge y ampara. Todos somos ciudadanos. Todos somos transportistas aut'onomos. Las FF.AA y FSE, tambi'en. Solo sobran los maleantes y entre todos debemos desalojarlos de nuestras instituciones, por cualquier medio. Si se niegan por la fuerza, nosotros debemos emplearla tambi'en. El estado y la democracia, la pagamos nosotros y son nuestros. Solo nosotros decidimos. Los elegimos para servir a la naci'on bajo el estricto y riguroso sometimiento a nuestra legalidad constitucional. No para delinquir, expoliar y mentir.

El derecho de todos los españoles, est'a en el derecho de estos transportistas. Si ellos fracasan, todos habremos fracasado. Pido a mis conciudadanos el apoyo incondicional a los transportistas y a sus leg'itimas reivindicaciones, contra los ocupas del Gobierno y toda la inmundicia omisa, nazi, corrupta y vividora de la subvenci'on, que habita y cohabita en y con el estado. Que nadie descanse ni una sola hora, hasta que el 'unico poder que rija a la naci'on sea el de la naci'on debidamente constituido, dejando claro la 'unica condici'on de servicios p'ublicos, SIN poder, de toda actividad pol'itica.

Nota.-

El 15 de Julio se paraliza España. Huelga general, total y absoluta. Como sea.

Clandestino

lunes, junio 09, 2008

La Tinellcracia culpa al pesimismo 'antipatriota' y no se inmuta.



Huelgas, crisis, inflaci'on, paro, terrorismo, secesionismo, nazismo nacionalsocialista, pero sobre todo y muy por encima de todo corrupci'on. Nadamos en la corrupci'on. Corrupci'on plenamente satisfecha durante las vacas gordas y que se exprime al que menos posee para seguir satisfaci'endola, seg'un los dogmas de la desigualdad nazi.

¿Como se solventará la situación en una Tinellcracia cuya legalidad es el crimen de estado, por omisión, en el mejor de los casos? ¿Donde está el tan cacareado superhábit? ¿Donde está el dinero del oro malvendido? ¿Donde está ese apabullante PIB, fruto de la explotaci'on, en la indefensi'on, de los esclavos "democráticos"?

La Federación Nacional de Asociaciones de Transportes (FENADISMER), la Plataforma Nacional de Transportes por Carreteras y distintas cofradías de pescadores de España, estan de huelga. Los sindicatos deben estar haciendo las cuentas de la rentabilidad de sus arcas, a cuenta del empobrecimiento, directamente proporcional al aumento de horas de trabajo y a la pérdida total del derecho laboral, de nuestra clase trabajadora, gracias a su eficaz colaboración con los negreros y sus servidores ocupas del estado, para que eso haya sido posible en la total y ramplona impunidad, de la supuesta octava potencia económica del mundo. Unos sindicatos que ya deben estar agremiados como funcionarios del gobierno, en la especialidad de "omisos subvencionados".

Lo dijo Platón, y no caducan ni su acierto ni sus razones. La única forma de gobernar una nación con garantías para la justicia y la igualdad es la ley ajustada a derecho, como única forma de eludir la tiranía de las mayorías. Siglos padeciendo innumerables formas de estafar a los pueblos, inventadas con mil y una formas de denominar el encubrir el encumbramiento de la delincuencia en la "cracia" -para estafar, someter, mentir, mangonear y robar limpia y legalmente desde el estado- la última que podemos añadir al extenso rol de denominaciones, es "Tinellcracia". El pacto del Tinell ha supuesto un paso importante en las cada vez más descaradas formas de esclavitud, desigualdad, privilegios, represión y humillación a la dignidad de las personas, incluidas las leales y afines a la cúpula delictiva que la articula y gestiona. Se trata de aglutinar a toda la morralla social y política, nutridas por las castas menos amantes de la igualdad, del trabajo, de la decencia y de la justicia. Con los que muestran menos escrúpulos y son más radicales y mafiosos. Con organizaciones de izquierdas, lobbys y gremios con carisma y número para captar votos hasta suplantar y puentear a la Constitución, al Estado, al Parlamento y a la Justicia, unificándolos a todos bajo una única voluntad hasta la legalizar la omisión y otras formas de actividad criminal. Toda una España explotada para enriquecer a un puñado de vividores, renegados y delincuentes que solo necesitaban un gobierno inepto, haragán y traidor al que apoyar y manejar a su antojo e interés. Todos conocemos el resultado y muchos sufrimos sus éxitos.



España ha sobrevivido durante cuatro años bajo una cleptocracia corporativa, sin estado, sin gobierno y sin justicia, en la indefensión suministrada por los omisos 'bienpagaos', de la subvención, de la corrupción y del reparto del botín exprimido al esclavismo y al chanchullo facilitado por el desamparo institucional de esta timocracia bajo la presión del despotismo hidráulico. Dejando a los esclavos sin poder adquisitivo salarial y obligados al pago del expolio criminal, durante décadas, o al embargo de sus bienes y el de sus avalistas, como única segunda salida posible. Hemos visto impotentes y sorprendidos como se han aprobado leyes contra derechos constitucionales y fundamentales, para el privilegio, para el expolio y para el asesinato, también conocida como 'ley del aborto'.

Ahora que han agotado el filón de la vivienda, quemando y esclavizando a media España, hundiendo la economía, orientan su miserable expolio hacia los alimentos, energías, combustibles y otras formas de extorsión y expolio, girando siempre alrededor de artículos ineludibles, de primera necesidad. Siguen especulando y mintiendo. Siguen con el chiringuito montado contra la ley y contra el ciudadano, golpeándolos con todas las organizaciones sociales e institucionales que paga para ser protegidos de ellos, solo se preocupan de como disminuye el chorro de oro procedente de sus expolios e ideando nuevas formas de exprimir aún más a los asfixiados paganos. Enriquecimiento rápido a costa del empobrecimiento a largo plazo.



Claramente aún ven rentabilidad en la sumisión de una nación enfrentada, reprimida y deshecha por esa Tinellcracia. El Jefe del Estado, ya enriquecido, le importa un bledo el destino de sus víctimas, con la vista puesta en la abdicación, en la seguridad de eludir la justicia. Un gobierno al que nunca le interesó España y mucho menos esa España aferrada a sus valores y principios tan incómoda y correosa a la hora de burlarla, esquilmarla y someterla. Un nacional socialismo, más afín al mangoneo corrupto y a sus satelites, que a cualquier forma de convivencia, ni con España ni con nadie, solo leal al dinero que graciosamente extrae de ella y de la cobarde traición de sus indignos gobernantes. Que podemos decir de esos colectivos que se, y nos, venden por dos reales de caracoles, aunque los cuatro que se forran lo tengan que distraer del 0,7%.

Frente al hampa, tenemos a una Iglesia Católica, tan odiada como atacada, solo por ser el referente de la demagogia y carencia de moral y valores, de los fueras de la ley, y a las víctimas que antaño fueran del terrorismo y actualmente sumadas, formando frente común con las víctimas de la cleptocracia Tinellcrática. Odian a una Iglesia que propaga el cristianismo que hizo grande y poderosa a la civilización occidental, a la que odian los neofeudalistas medievales y tercermundistas.



Ante este triste, podrido y humillante panorama, y en la conciencia de que las FF.AA son unas de las instituciones que omiten sus deberes constitucionales, me pregunto ¿Qué habría ocurrido si, en cumplimiento de la legalidad constitucional vigente, la intervención del Coronel Tejero hubiera sido hoy? ¿Alguien cree que la 'cleptocracia despótoca' es mejor que la 'democracia orgánica', aún sin ser buena ninguna de las dos? No nos caerá la breva de tener alguien con suficiente ética, responsabilidad y sentido del deber como para aplicar la ley y hacerla cumplir, dada la total corrupción institucional del estado en pleno. Pero hay que recordar que ante la inhibición del cumplimiento de deberes por parte de los responsables del estado, cualquier ciudadano, o colectivo de ellos, tiene el derecho y la obligación de suplantarlos y cumplir o hacer cumplir esos cometidos. La nación no puede continuar sin ordenamiento jurídico que garantice la justicia y el derecho de todos los ciudadanos de la naci'on en la total igualdad, y sometida a una legalidad, por acción y por omisión, criminal.

Las v'ictimas, los esclavos, los paganos, los acosados, los insultados, los maltratados, los estafados, los ciudadanos, merecen ver pasar el 'cad'aver' de sus enemigos, ante ellos.




Clandestino