lunes, mayo 19, 2008

Vencedores o vencidos. Vulgares sicarios de toga aplicando leyes contra la justicia y contra la vida






Son rastreros y mezquinos. Basuras con piernas, manoseando la dignidad y el derecho de pueblos, para mantener y conseguir las ventajas que mantengan su forma de vida en el obtener imponiendo. Estos hombrecetes basura, no dudarán en violar todos los derechos como sea y a cualquier precio, incluido el asesinato individual, colectivo o en masa. Siempre ganan en sus montajes corporativos de la impunidad, pues aunque a veces, algunos son sometidos al dictamen de la justicia y pagan parte de sus daños, siempre es tarde para sus víctimas, y no siempre, y nunca todo, y nunca todos...






Al igual que está ocurriendo con el régimen nacionalsocialista en España, el horror nazi alemán, también empezó con la aniquilación del estado de derecho, mediante la concentración de poderes, leyes políticas, imposiciones sobre aspectos de la vida privada o sobre la conciencia, la aniquilación de la justicia mediante la violación de los derechos fundamentales, la amenaza, la extorsión y el acoso, la indefensión, el desamparo, la descalificación, señalamiento, marcado y expolio sobre sus víctimas. Todo legal sostenido sobre una caterva de jueces aplicando leyes contra derecho. Contra la justicia. Leyes que llevaron a millones de hombres mujeres y niños a los campos del horror.




Hace años que ví la película 'Vencedores o Vencidos'. No es solo una obra maestra del séptimo arte, sino un auténtico alegato sobre el papel de la sociedad civil y sus aparatos institucionales, como responsables o cómplices de un genocidio tan monstruoso como el impunemente acontecido en los Campos nazis. Es un juicio a jueces que dictaban sentancias sobre inocentes a sabiendas de que lo eran, limitándose a aplicar la legalidad que les proporcionaba el estado criminal, para legitimar una cruenta limpieza étnica masiva, a costa de anular los derechos fundamentales mediante su aparato judicial, que aceptó su papel de sicario, omitiendo sus deberes de impartir justicia garantizando los derechos, exceptuando algunos de ellos cuya profesionalidad, dignidad y decencia les llevó a dimitir, arriesgando la vida. Desgrana y reconstruye toda una trama de hechos en los que se muestra como una sociedad en pleno se implica llevada por el miedo y la angustia artificial y subliminalmente inoculados mediante insana manipulación, a una masa que se deja llevar por la histeria colectiva, hacia el odio agresivo sobre unas étnias, a pesar de ignorar las causas o si estas existían, sumergiéndose en el amparo que les proporcionaba el anonimato dentro de la ‘marabunta’.



Nos muestra con meridiana claridad, como el nacionalsocialismo manipula a las masas con grandes dosis de mentiras y fariseismo populista, revueltas con pequeñas dosis de verdades a cuenta de errores del pasado, que destacan y amplifican para exacerbar y aflorar las más bajos y primitivos instintos de grandes masas sobre los objetivos cuidadosamente señalados para su consiguiente goteo de acoso y derribo. El juez Dan Haywood deja claro que toda persona es responsable de sus actos, independientemente de a qué o a quien sirva, con qué medios y con qué fines. Nada ni nadie puede justificar, su arte y parte en el despojo premeditado de los derechos fundamentales sobre inocentes, especialmente el inalienable derecho a la vida.

El proceso de ZP en España empezó hace cuatro años con el pacto del Tinell donde se confabularon todos los practicantes de las doctrinas nacionalsocialistas, entre lo mas rastreros y lo peor de entre lo peor, cuidándose mucho de señalar y acosar, mediante el insulto y la descalificación, a los que se mantuvieron leales a la legalidad constitucional y en los principios de la ética y la moral cristiana, así como a sus víctimas y a las del terror, al que por el contrario, mimaron y se cuidaron mucho de potenciar, amparar y justificar hasta legitimarlo. Pero no fue lo peor que se organizaran, intrigaran y ocuparan el estado utilizándolo para legalizar la violación de derechos con fines de lucro, ventajas sociales y traición, mediante la liquidación del estado de derecho. Lo peor es que han ganado, lo han conseguido y que la oposición ha traicionado a la nación, uniéndose a las tesis nacionalsocialistas y abandonandola totalmente tirada en un estado malversado sin justicia, sin gobierno y sin legalidad ajustada a derecho, y sometida a la represión de sus leyes políticas aplicadas fielmente por su aparato judicial, servil a la casta criminal, en la total omisión de la justicia.



¿¡¡Estabamos sordos!!? ¿¡¡Estabamos ciegos!!? ¿¡¡Estabamos mudos!!? Se preguntaba el juez y reo Hernst Jannig, entre el remordimiento y la contricción, tras tomar conciencia de su criminal complicidad en tan horrendo sacrificio humano. Pero entonces el mal ya era irreversible.

La historia se repite. España se encuentra en la peor situación de su historia como nación, al borde de dejar de serlo, en una UE cuya casta política se enajena del ciudadano y se organiza contra él, para seguir los pasos de ZP, en esa liquidación del estado de derecho, reflotando un nuevo feudalismo bajo la represión de la ley. Hitler cabalga de nuevo, desde Madrid hasta Bruselas, pasando por todos y cada uno de los estados que conforman esta Torre de Babel. Tal vez un día haya otro nuevo gran juicio en Nüremberg, o en Paris o en Madrid… Pero como siempre para las víctimas ya será demasiado tarde. Como siempre la crueldad y la perversión degenerada se cebará con total impunidad sobre los más indefensos y deprimidos. Como siempre la justicia será a título póstumo, en honor de miles o millones de cadáveres de inocentes. Como siempre el ser humano asesina su condición de tal, ahogando el ideal de convivencia y evolución, en sus miserias que lo niegan como dignos de esa facultad. El triunfo siempre está reservado a los miserables.


Clandestino

miércoles, mayo 14, 2008

En un estado autoritario y corrupto el ciudadano puede y debe ejercer el derecho a legítima defensa de sus derechos y libertades fundamentales.







DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DD.HH

(El estado español, reconoce y ratifica estos derechos fundamentales)

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.





CARTA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA UNIÓN EUROPEA

(A pesar de todo, el estado español continúa siendo reconocido y formando parte de la UE)

CAPÍTULO III. IGUALDAD

Artículo 20.

Igualdad ante la Ley

Todas las personas, hombres y mujeres, son iguales ante la Ley.

Artículo 21. Igualdad y no discriminación

1.- Se prohíbe toda discriminación, y en particular la ejercida por motivos de sexo, raza, color, orígenes étnicos o sociales, características genéticas, lengua, religión o convicciones, opiniones políticas o de cualquier otro tipo, pertenencia a una minoría nacional, patrimonio, nacimiento, discapacidad, edad u orientación sexual.






CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

(A pesar de sus violación permanente, sigue vigente y oficialmente representa la legalidad de una democracia que se paga pero que esperamos durante treinta años, estando a día de hoy mucho más lejana que cuando Franco hacía guardias)

Artículo14:

Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Artículo32.1:

El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.

Articulo 139.1:

Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.





El Tribunal, antaño, Constitucional -por estar pensado para vigilar la constitucionalidad de las leyes políticas, compartiendo esa responsabilidad con el Jefe del Estado pero que ambos omiten por igual- toma una decisión en la que avalan la intolerable violación del principio de igualdad como derecho fundamental, perfectamente recogidos en los articulados de nuestra Constitución, en la Carta de derechos fundamentales de la UE y en La Declaración Universal de los DD.HH, dando legitimidad al artículo 153.1 del Código Penal modificado por la ley de violencia de género y que permite elevar las penas en los casos en los que el varón sea el agresor y la mujer la víctima. De esta manera el T.C. queda inutilizado bajo la voluntad del gobierno que así, junto a la tradicional omisión y colaboracionismo del Jefe de Estado, legitima sus atropellos e infracciones in-Constitucionales. Ninguna ley Promulgada por este gobierno, avalada por el T.C. y refrendada por el Jefe del Estado, podrán ser aceptadas como ajustadas a derecho.

Queda la nación sin garantías legales y sin garantías democráticas. Sin justicia y sin derechos. Queda pues, el ciudadano en derecho, deber y libertad de decidir, individual o colectivamente, sobre las medidas a tomar para el ejercicio a legítima defensa de sus derechos y libertades fundamentales, contra todo aquel que los viole, desde cualquier institución del estado autoritario y corrupto, que rige la nación.



Ningún juez puede acatar una ley inconstitucional o que viola el inalienable principio de igualdad u otro derecho fundamental cualquiera. Ningún juez puede aplicar una ley a sabiendas que va contra la justicia. Ninguna ley puede agredir el derecho que pretende garantizar. Ninguna ley contra derecho es válida para hacer justicia, como servidumbre del mismo derecho, y como única utilidad que la justifica. No se puede hacer justicia, con leyes contra la justicia. Sin justicia no puede haber derechos. Si hay que someterse a la voluntad del caudillo de turno. Las FSE estarán obligadas a desobedecer cualquier orden o consigna que implique la violación de estos derechos.

¿Para qué queremos a los jueces y a los tribunales, si se les niegan los instrumentos para impartir justicia, exigiéndoles violar los derechos? ¿Para qué queremos FSE, si ya no necesitan guardar las apariencias? Ya han ganado. Ya sabemos todos lo que son y como se las gastan. Que dejen de disimular y manden directamente a sus sicarios y se dejen de parafernalias y tapaderas. Todos sabemos lo que pretenden ocultar. Ya no engañan a nadie ni necesitan hacerlo. Franco al menos asumía su condición de caudillo dictador y nos ahorraba un montón de dinero y recursos evitando los decorados y a cientos de miles de sueldos y equipamientos entre servicios y titulares.

Lo más probable es que los jueces que acepten esta ley y la apliquen, podrán ser llevados ante los tribunales internacionales, por prevaricación, por los agraviados en sus sentencias, a no ser que puedan demostrar que las leyes de ZP tienen un rango mayor que la Carta Magna y que los derechos fundamentales, recogidos por la ONU, la UE y nuestra Constitución, entre otros muchos órganos de estados y sociedades asociadas internacionales. El Gobierno y el Jefe del Estado deben ser llevados ante tribunales internacionales por mangoneo, manipulación y extorsión de la legalidad constitucional y de las Instituciones de Justicia.



Ni es el primero ni el único derecho violado en España, que cae en picado en la degradación legal arrastrada por la degeneración moral de la mayoría de nuestros políticos. Un proyecto que nació como democrático hace treinta años y que finalmente acaba en el lodazal del caudillaje socialista aliado y dependiente del nacionalsocialismo de los radicales y terroristas. La UE que les abrió las puertas, entusiasmada por el rollo bananero del manido y sobado antifranquismo, los apoyó y les imprimió un movimiento imparable contra sus víctimas, legitimando sus calenturientas propuestas y fantasías de claro corte simple e infantil. Ahora se vuelven de espaldas e ignoran y dejan a la nación abandonada a su suerte, en medio de esta gusanera irrespirable y a merced de la ‘piedad’ del caudillito Z y sus recuas de miserables, que ellos ayudaron a consolidar, como única opción para salir vivo de ella. Sin oposición que frene este festín de inmundicia infernal, culminado con la broma sarcástica e hiriente, del estreno de un ‘Ministerio de Igualdad’, como guinda de este pastel fecal.

Magnífico vídeo ilustrativo de los atropellos del estado, Vía Anghara



Clandestino

¿Dónde está el estado?



La justicia que pagamos y exigimos, el estado la niega. Nuevamente un agente de las FSE, paga las cuentas que la omisión cobarde y negligente del estado, carga a sus víctimas.

La Guardia Civil sigue siendo el blanco fácil para los perros mal domados nazis vascos, pupilos de nueceros y acogidos por el estado de ZP, que no de los españoles, aunque lo paguemos a precio de oro y sangre.

Casas cuartel con familias viviendo acuarteladas, hacinadas en condiciones precarias, casi inhumanas, en habitáculos poco más amplios que un zulo y sin un mínimo de movilidad y espacios lúdicos con un perímetro de seguridad. Ahí sobreviven hacinados y a veces asustados, mujeres, niños y hombres 'tirados' por el estado, desamparados por el estado y olvidados por el estado. El mismo estado que legitima y acondiciona a sus asesinos en las instituciones de perseguirlos, nacionales y europeas, con mejores condiciones, estatus y sueldos que sus victimas. El mismo estado que se conduele y se vuelca con las necesidades humanitarias de un miserable multiasesino.

Un estado para el que el vil asesinato de agentes de las FSE, o de civiles inocentes, a manos de la organización terrorista estatal, que no marginal, no son mas que simples accidentes. Un estado a día de hoy muy semejante al montón de escombros en que ha quedado convertida la casa cuartel de la Guardia Civil de Legutiano, bajo los efectos de la bomba asesina de la izquierda nacionalista.

Esa es la verdadera foto de lo que queda de la España hundida en el lodazal de la memoria histórica de ZP y sus secuaces. ZP y los 'arrimados' de Rajoy. Aún la veremos mucho más destruida, si alguien no hace justicia, y pronto, con los asesinos nacionalistas, y todo su entorno desde HB a PNV pasando por ERC e IU y acabando por el desgobierno traidor de ZP, en pleno.



No es casualidad. Asesinaron a un socialista, que ayudó a su victoria electoral. Ahora lo hacen con un agente de la Guardia Civil, para forzar la continuidad de su rendición, dada su sobradamente conocida cobardía de traidor antinacional y antidemocrático.

El estado no puede seguir siendo un cubil para ratas asesinas y criminales. Con la Constitución en la mano, cualquier poder del estado, civil, judicial, policial o militar, o en su defecto el de la soberanía popular, está en el ineludible deber de impedirlo, por todos los medios disponibles al efecto y contra todos los que se opongan.

Si España tuviera un Jefe de Estado cumpliendo sus deberes constitucionales, Un Jefe Supremo de las FF.AA -que las mantuviera bien formadas, equipadas y debidamente alejadas de las manazas de los traidores y nacionalistas enemigos del derecho- un T.C., y una Justicia independiente, ya hace años que habría ordenado a las FSE el desalojo de todos los cómplices de los asesinos, de todas las instituciones del estado, Moncloa incluida, y suspendido algunos autogobiernos autonómicos, hasta recibir garantías de lealtad a la nación y a su legalidad democrática, por parte de estos. Se habrían evitado muchas muertes inocentes -y las que inevitablemente seguirán produciéndose- y la explotación y sometimiento de una nación a manos de sus asesinos y de sus protectores o patronos beneficiarios, nazis y nueceros, de distintos gobiernos, tanto central, como autonómicos y municipales, en los que la traición, la omisión, la corrupción y la podredumbre campan a sus anchas, sin limitación, cortedad ni disimulo.

Ninguna nación que se precie puede mantener un estado para que sirva a sus enemigos y se ensañe contra ella misma, pero muy especialmente y bajo ninguna circunstancia ni pretexto, puede someterse al cruento rito de ser obligada, por su propio estado, a suministrar las raciones de sangre para sus asesinos y a satisfacer la avaricia, exigencias y humillaciones de los promotores -de esos asesinos- que militan en el hampa institucional nacionalista, para que perdonen algunas vidas, a cambio de que los traidores aseguren poltronas con la condición de servirlos.



Ninguna nación, bajo ningún pretexto ni circunstancia, puede permitir que su estado sea condicionado por el hampa criminal al que está obligado a perseguir. Por el hampa que controla y gestiona las rentas del delito contra la nación, e impide cualquier posibilidad de justicia y desarrollo democrático del estado o desde él. Por el mismo que financia el fin de la nación, con el expolio a la propia nación, sirviéndose de los electos que reciclan el voto dándole formato de escudo para su impunidad criminal.

Ninguna nación puede consentir que su estado de su propiedad, de cobijo en sus instituciones, a los asesinos y desampare a sus víctimas. No puede permitir que sus asesinos tengan más derechos que sus víctimas. Que tengan más derechos, seguridad, libertad y amparo, que los agentes que los han de combatir.

Ninguna nación digna y decente, pagaría un estado para que legalice el despojo de sus derechos, la negación de la justicia y permita o negocie su vulnerabilidad sometiéndola al hampa criminal. No puede dejarse avasallar por los capataces y esbirros del crimen, a la vez que les paga como sus servidores.

¡¡¡NOOOOO!!!

¡Solo muertos!

Clandestino

lunes, mayo 12, 2008

El Estado recrea la historia de la felonía y del nacionalsocialismo.



La monarquía se desenmascara y se posiciona junto al conglomerado de izquierdas nazis y republicanas, frente a la nación, tras treinta años ejerciendo de Jefe de Estado ‘paja’, como tapadera de lujo, al mangoneo político contra la nación y contra su legalidad constitucional. Treinta años de estafa democrática, culmina con el estado en manos de los eternos enemigos de la justicia, coaligados en una gran alianza en la que se concentran la mayoría de ellos y en la que ahora la oposición pugna por incorporarse. Rotas y anuladas las garantías del derecho ciudadano, ya no necesitan representarse en algunos papeles. El pueblo ha sido definitivamente vencido y sometido. Así de ufanos y ostentosos muestran su triunfo y humillante regodeo, al perdedor.

¿Quién nos iba a decir que escapar de la unidad nacional del franquismo pasaría por la destrucción nacional, a manos de una alianza tan traidora y omisa, como peculiar y atípica, sumándose la monarquía con republicanos, nazis, corruptos y proasesinos? Si el franquismo era ‘Guatemala’ ¿Qué hemos hecho para merecer las dramáticas y sangrantes tarascadas de todo el clan mafioso del ‘Guatepeor’, hasta incluso romper la neutralidad debida del monarca, como principal peana sobre la que se aireaba su condición real?

"Sí. Es un hombre muy honesto. Muy recto. Que no divaga. O sea, la gente cree que hace cosas así... como divagando –levanta entonces la mano y la mueve de un lado a otro–, pero no hay nada de eso. Él sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas. Tiene profundas convicciones. Es un ser humano íntegro".

Por extraño que parezca, estas palabras las dedica quien viviera, bajo la renuncia a las responsabilidades inherentes al ejercicio, pero no al uso y disfrute de su condición de Jefe de Estado y de rey de todos los españoles, al ocupa del gobierno más traidor, embustero, corrosivo y agresivo, contra España, de todos los conocidos, tanto en monarquías, como en dictaduras, solo superados, ambos dos, hasta el momento, por Fernando VII. Al que legitima a terroristas socialnacionalistas vascos y nos vende a los nazis que manifiestan, ostentosa y públicamente, el más recalcitrante odio a España, hasta incluso apoyar y amparar, el terrorismo asesino que mata a españoles. Digo ‘el que fuera rey’, porque su toma clara de partido, lo deslegitima para seguir siéndolo, aunque como todo lo que viene desde el estado, será impuesto por la ‘legitimidad’ de sus santos ‘bemoles’ de déspotas.



La dejación de deberes, encomendados y recogidos en el articulado de la Carta Magna, como Jefe de Estado, que una vez más pone a España en el brete de tener que reventar para volver a revivir, le obliga a buscar apoyo y calor político en el lado de los que, como él, muchas de sus actuaciones tienen un claro olor y formato de delitos criminales contra la nación, en la omisión y renuncia al cumplimiento de sus funciones, rebajándose al nivel de la mentira, de la estafa y de la traición. No es la primera vez que un Borbón protagoniza la obstrucción del desarrollo de una Constitución en España. Para ello ha sacrificado la inmunidad que le garantizaba su supuesta lealtad a la unidad nacional, al despreciar a la España víctima del acoso criminal desde el estado ocupado por los que alaba públicamente, sin recato ni pudor, optando por el alineamiento con los que dividen y enfrentan a los españoles, a cambio de refugio y respaldo a su felonía. Una huida hacia adelante toda vez que su supervivencia reside en la obstrucción total a la posibilidad de la instauración democrática, que terminaría pidiéndole cuentas, como al resto de todos aquellos que las tengan pendientes.

Para seguir disfrutando de lo que no merece, no le queda más remedio que sumar esfuerzos con los que están en su mismo cesto contra la legalidad constitucional y frente a la nación, republicanos y antimonárquicos incluidos. Sabe que su camino no tiene retorno. Ya está condenado y solo puede salvar lo que pueda durante el tiempo que pueda. Ya no puede ser rey de todos los españoles. Ya no puede gozar del respeto y de la inmunidad ligada a la neutralidad, ya rota. Ha tomado partido. Y lo ha tomado por unos españoles que desprecian, agreden y desamparan a otros españoles, desde la omisión del estado que él renunció a mantener en la legalidad constitucional, como principal deber omitido. Ahora tendrá que asumir la crítica ciudadana y la responsabilidad política y legal de sus actos punibles. Somos muchos millones de ciudadanos los que no podemos reconocer como rey a alguien que se alía con los enemigos de la nación a la que pertenecemos, a los que tampoco se les puede reconocer legitimidad como Gobierno de todos los españoles. Como español considero indignos de representar a la nación, a los que le dispensan un trato peor que al ganado, obviando todo deber constitucional y la observación del debido decoro personal, desde el ejercicio de la honorabilidad y decencia en el servicio, y con la lealtad y honradez desde la ética y la moral exigible a todo cargo público.



En este lamentable escenario con el que la historia vuelve a arrastrar y sumir a la nación en los mas negros augurios de su memoria, creo que merece la pena recordar el origen de esta España residual de sí misma, condenada a resurgir de sus cenizas, tras dejarse caer de la mano del engaño y la traición. Nuevamente la España que se sobrepuso, a costa de sangre y horror, al humillante sometimiento del imperio napoleónico, como resultado del engaño y la traición del ‘El Deseado’. O la que se sobrepuso, a costa de sangre y horror, al caos y al desorden criminal orquestado por la anarquía de las izquierdas, en el treinta y seis. Nuevamente enfila su destino repitiendo la ruta del sacrificio en aras de la sinrazón, promocionada, esta vez, por ambas causas y causantes, al unísono, incidiendo la traición criminal de la izquierda republicana, con la omisión colaboracionista de la monarquía Borbónica.



¿Habrán de ser nuevamente la sangre y el horror los medios para recuperar la dignidad y la libertad, de una nación condenada a ser siempre carcomida y diezmada desde su propia retaguardia, por sus propios traidores y renegados, desde sus propios poderes, tras la estampida y fuga de sus principales causantes? ¿O por el contrario permitiremos que la canalla que nos ocupa legitime el caos del terror, el crimen y la traición, meándose sobre las tumbas y la memoria de aquellos cientos de miles de héroes que dejaron su vida para legarnos una nación libre, honorable y digna?
El rey ya no puede serlo. Debe abdicar. Los códigos legales deben ser vaciados de leyes criminales contra derechos, y los gobiernos central, autonómicos y municipales, puestos a disposición judicial. Solo la limpia del crimen organizado dentro del estado, puede devolver la normalidad a la convivencia rota y destruida por las bandas ocupas y por nuestra negligente sumisión.



No más dictaduras. No más terror ni corrupción del nazismo nacionalsocialista. No más borbones ensombreciendo los horizontes del futuro de España. Solo si nos sacudimos a ambos del camino, de una vez por todas, podremos merecer y disfrutar del derecho a andarlo sobre las garantías de la justicia, de la paz y de la concordia. Nuestros antepasados los vencieron en no pocas ocasiones, pero no supieron concretarlo para consolidar su erradicación definitiva.

Ahora toca. Tendrá que ser ahora.

Ni el estado, ni el gobierno representan a la nación. Esta corrupto y podrido. Su desplome es definitivo y nuevamente deja a la nación a merced de la anarquía criminal. El pueblo está solo e indefenso frente a todos ellos con todos nuestros poderes, medios y recursos públicos, a su entera disposición. Solo fuera del alcance de los criminales, de forma clandestina, podrá volverse a engendrar el nuevo germen de la libertad. Es deber y derecho. La razón y la justicia nos asiste.



Me permito recomendar un un buen artículo de Federico Jiménez Losantos, Los Nuestros, publicado, hace tiempo, en El Mundo, donde relata con meridiana claridad, como es habitual en él, algunas características y anécdotas históricas de un Borbón y Borbón, cuyo rastro genético condena a España al revisionismo terco y suicida de condenarse rebozándose en los peores lodos y miserias de su historia. Tanto monárquica como republicana, esta vez a pachas, junto a lo peor de entre lo peor, practicando el ensañamiento sobre toda una población engañada y desamparada, en la absoluta indefensión, sin justicia ni derechos, frente a las jaurías de miserables que se alimentan de ella, con la impunidad del encubrimiento corporativo o de la legalización de sus intereses o delitos, y en connivencia con una oposición dispersa huyendo de un líder inane y cobarde.


Clandestino

sábado, mayo 03, 2008

Piratas prohibidos y piratas consentidos.



Amplio reportaje en 'La Nación'






Recuerdo este párrafo de una entrada que colgué el 28 de abril del 2007:

“Estamos en una situación en la que una camarilla de nazis apoltronados en su legalidad sujeta a cambios instantáneos según intereses, pueden imponer en España cualquier norma que resulte de su interés económico, político o social, pasándose nuestro sistema legal por el forro y sin que haya forma legal de impedirlo, teniendo, por el contrario, el deber de garantizarlo. Es más, no solo en España. Si estos nazis deciden hacer una ‘pirula’ en un país cualquiera la harán en nombre de España y será esta la que responda de sus desmanes allá donde los provoquen, dado que política y oficialmente son españoles, pero España no podrá exigirles el fin de estos, ni pedirles responsabilidades, por no tener ningún poder legal y por tanto ninguna autoridad sobre sus actuaciones ni dentro ni fuera de España.”



Bien pues aquí tenemos una muestra visible. Ignoramos los 'tapados'. Ni que decir tiene la que se puede armar cuando las “embajadas” catalanas, con 'pabellón' pero sin estado, empiecen a embrollar la “fluidez” que caracteriza la gestión diplomática a manos de la organización del “ministro” Moratinos.

Muy al contrario de lo que ocurriera con el caso del barco francés, en el momento de ser secuestrado, el ‘Playa de Bakio’, era un barco pirata a todos los efectos, al no llevar el preceptivo pabellón español, o el de algún único estado de algún país soberano, que lo ampare. En su lugar ondeaba la ikurriña, que, como bandera de un partido político, y prestada o cedida a una región que nunca tuvo, en medio del mar no es más que un trapajón pirata. Por tanto la tripulación, también lo era. Esto, aparte del pago del rescate, ha supuesto un gran y costoso despliegue diplomático. El problema no solo era rescatar a la tripulación sana y salva, sino conseguir traer a los supuestos españoles, hasta España. Digo supuestos españoles, porque todo el que se enrola en una embarcación pirata sabe que renuncia al amparo de cualquier estado. Sabe que según las normas internacionales, comete delito de piratería, perseguible en todo el mundo marino, por cualquier embarcación de cualquier tipo y bajo cualquier pabellón. Solo la condición de pirata del barco que los abordó, quita legitimadad al abordaje y retención del barco, con todo su contenido. España ha tenido que pasar por el trámite de rescatarlos, de los otros piratas, y por el de evitar las debidas acciones policiales contra ambas embarcaciones, dándoles consideración de piratería por igual, además de eludir a la justicia somalí “tapándoles la boca” ante los tribunales internacionales de justicia, o para que no fueran juzgados -y sin duda condenados- en ese país como piratas.




El gobierno lejos de dar explicaciones, detallando la gestión y el presupuesto de lo que nos cuesta salvar la vida a unos ciudadanos de un ‘país independiente y asociado al estado fantasma español’, que desprecian la nación y la bandera que les ha salvado el trasero. Además deben ser juzgados y condenados, junto con el armador, por piratería, de lo contrario el estado incurrirá en el delito de encubrimiento a dicha piratería, contraviniendo la legalidad internacional, algo que empieza a ser habitual en un país como el nuestro, donde el gobierno se ufana y regodea de su acoso y derribo descarado y tercermundista, contra media nación, pavoneándose ostentosamente, de ser arte y parte de una izquierda que simpatiza, colabora y milita en el terrorismo, el nazismo y el delito legalizado contra la nación, contra el estado y contra los derechos y libertades democráticos, llevándolos a estar mejor vistos y disfrutando de mejor estatus y mas ‘caché’, que ‘la puta España’ honrada, decente y patriota, que los mantiene a todos ellos. Este tipo de delincuencia, patrocinada por el “gobierno”, se manifiesta tan segura y amparada dentro de España, que ha perdido la objetividad para medir la obligada legalidad fuera de ella, donde pretenden dar continuidad a su impunidad patria.

El secretismo en las negociaciones, para el rescate del ‘Playa de Bakio’ y su tripulación, y el que precede a su liberación, esconden hechos muy graves, donde en una situación de piratería y contra-piratería, nuestro “gobierno” lejos de exigir e imponer la legalidad, se alinea con el delito en complicidad directa con el mismo, al que la oculta, ampara y protege, no trayendo a la tripulación del pesquero, en calidad de detenidos, para ser puesta a disposición judicial, bajo acusación de ejercer la piratería internacional. Si son españoles para ser amparados por el estado español, también lo han de ser para cumplir con nuestras leyes democráticas (no las criminales hechas por el “gobierno” para su privilegiado beneficio) y las que ratificamos en los tratados internacionales.

España, ha cumplido con ellos, rescatándolos de sus colegas de piratería y pactando no ser juzgados y condenados en un país lejano y de dudoso respeto por los DD.HH. Todos nos alegramos de su retorno sanos y salvos. Que ellos cumplan con la justicia, junto al gobierno que ha propiciado las condiciones para que se den estas actuaciones delictivas, gravando a la nación y arriesgando su seguridad ciudadana.

El silencio, a su vez cómplice, de la oposición y de la prensa en general, indica que están en el complot y apoyan al “gobierno” en una gestión cuya legalidad, desde mi punto de vista, es bastante más que dudosa, al igual que es clara su renuncia a cumplir sus deberes, desde el Gobierno que ocupan. Un “gobierno” al que las consecuencias de su irresponsabilidad, delitos, traiciones y mala gestión, empiezan a traspasar nuestras fronteras, mientras que en España siguen en libertad y actuando con absoluta impunidad, ante la omisión de todos los responsables de mantener las garantías del orden democrático por el que, se supone, deberíamos regirnos.

España y el mundo deben saber que el estado español, no acudió al rescate de un barco y de unos marinos españoles, sino de un barco y de una tripulación pirata que, como todas ellas, premeditadamente renunciaron al amparo del estado español y al de cualquier otro, al navegar y faenar por aguas internacionales, sin lucir el obligado pabellón único, de cualquiera de ellos. No podemos encubrir un grave delito contra la legalidad internacional, para legitimar la apestosa basura nacional. España y el mundo tienen derecho a saber.

Clandestino

domingo, abril 27, 2008

El uso criminal de la ideología, impide la justicia que ampara al derecho


“La principal virtud del Mayo francés, el espontaneísmo, se transformó, tal vez, en su mayor carencia. Fue víctima de su propio éxito: a fines de junio, las elecciones generales le dieron un amplio triunfo a De Gaulle sobre las fuerzas de izquierda. “
Mayo Francés del 68



La rebelión popular, siempre fue el único recurso que le queda al oprimido, para derrocar al opresor criminal, que siempre acaba posicionándose en el estado, y anulando la soberanía popular y con ella, sus derechos fundamentales. Pero siempre acaba siendo un ruidoso fracaso, cuyo destino suele ser el reenfilar la ruta del retorno al redil de la mafia política.

Ayer noche, vi un retal de un documental sobre el Mayo Francés de 68. Una auténtica lección, para ilustrar cualquier manual sobre como articular una movilización de protesta y de cambio, en masa, que pusieron en fuga a todo un presidente de La República, en solo un mes y sin más armas que la razón y el coraje para defenderla. Pero también fue ejemplo lo que no se debe hacer, que hicieron y que les costó una derrotan tan radical y espontánea, como su propia revolución.

La voz en off, doblaba a un director Norteamérica que, como casi todos los demás, retiraron su proyección del festival de Cannes, en apoyo a los que pedían derechos y libertad. Pero manifestó su asombro cuando pudo comprobar en un lugar cualquiera de París, como en un mismo mástil unos revolucionarios intentaban izar una bandera comunista, que otros intentaban arriar con el mismo empeño, a la vez que se enzarzaban en una dura discusión en la que ambas partes justificaban su acción en nombre de la libertad. ¿Se lo pueden creer? Ambas partes luchaban por la libertad, pero cada una quería una libertad opuesta a la de los otros. ¿Qué es, entonces, la libertad? Entiendo la libertad como un concepto personal que cada uno se construye, para sentirse libre en él. Donde yo me siento libre, otros pueden sentir las asfixia de la opresión. Fue la falta de concepto de libertad general y la falta de respeto al espacio de libertad de cada uno, lo que les llevó a resquebrajar la unidad, hasta convertir en derrota un triunfo que, merecidamente, tenían en pleno uso y disfrute.



En el momento que dieron consideración ideológica y política, a lo que fue promovido por una cuestión de injusticia y dramatismo social, en la falta absoluta de justicia y de derecho, liquidaron cualquier objetivo sobre su digna revolución, reconduciéndola, inconscientemente, hacia la legitimación de las causas que la provocaron. Las mismas causas que justificaron la revolución, la destruyeron: El manejo de las masas, por los políticos, mediante la fanatización ideológica.

El ciudadano, se niega a sufrir los efectos del crimen de estado, pero no renuncian a delegar liderazgo, en la gestión de esa clase de estado, a su caudillo ideológico. Quiere libertad, frente a la tiranía, pero le rinde pleitesía y vasallaje, en una lealtad inquebrantable, al tirano. Esto es consecuencia de la educación y adoctrinamiento ideológico, cuya gestión siempre va de la mano de alguna organización gubernamental, creando dudas y luchas internas en el individuo, que le llevan a rechazar lo que no ignora que es, pero no procesa como de su interés, o mantener lo que el dolor y la evidencia, invita a rechazar. El odio como elemento habitual de inculcación ideológica, cierra cualquier posibilidad de desarrollo a la racionalidad y lucidez, que permitan ver el propio interés y sus incidencias o coincidencias, en el interés general. En España hay millones de individuos que odian a millones de desconocidos, solo por desear la libertad al margen de los que ellos sostienen en el crimen que nos destruye a todos. Defienden la continuidad del Jefe del Estado, a pesar de ser evidente que es un traidor a la nación y un fuera de la ley, que omite e incumple, sus deberes constitucionales, con ella. Hay una gran multitud que vota a un gobierno que lo único que ha evidenciado en toda una legislatura es el odio a la nación, a la justicia, a los derechos y a las libertades, su condición de traidores y fueras de la ley y su alineamiento y el del estado, con el hampa terrorista y nazis, dejando a su merced a millones de españoles, en total desamparo.



Pero aquí no se mueve ni una hoja, en legítima defensa de sus derechos conculcados por el gobierno y con la complicidad directa y consciente de los responsables de las distintas instituciones del estado, Jefe del Estado incluido. ¿Porqué? Porque, los que convierten a la nación en una explotación de esclavos, se votan así mismos y suman adeptos mediante el adoctrinamiento ideológico que nos fanatiza y convierte la sumisión en la forma ideal de lealtad a la ideología, llegando a una renuncia, no solo voluntaria sino gloriosa, de hacer prevalecer esta sobre cualquier derecho, incluida la propia libertad, en la ceguera del odio hacia los colectivos de conciudadanos que comparten su esclavitud y explotación, desde el conocimiento y la conciencia de que realmente es así. Incluso llegan a hacer labores de comisarios políticos, denunciando, agrediendo y repudiando, la neutralidad cotidiana, o los escasos gestos de decencia y honradez, que de forma espontánea se puedan producir. Sus propias acciones terminarán golpeándoles en su cómoda enajenación de la realidad, cuando esta les sacuda y se caigan del guindo. Entonces será el momento. Desgraciadamente los daños producidos serán irreversibles, para millones de inocentes condenados, por otros millones de estafados, también inocentes pero menos.

Mientras no seamos capaces de rechazar las ideologías como métodos de adoctrinamiento, dando categoría de delincuencia, con agravantes, a los que infringen la ley, alterándolas con otras leyes criminales, para atentar contra el derecho, desde el estado, no mereceremos la justicia que nos hurtan desde el estado que mantenemos para sus garantías. La consolidación de la paz y la convivencia, solo es posible en el respeto a la igualdad y a los derechos ajenos, desde la consolidación de un estado y gobiernos sometidos como servidumbre de la nación y de sus leyes y que a su vez estas han de ser servidumbre de la justicia que a su vez, sea servidumbre y garantías de amparo de los derechos. Mientras tanto seremos esclavos de nuestra propia servidumbre, autoerigida en banda de delincuentes, que cultivan nuestra ignorancia, con su intoxicación ideológica.Cuando la justicia, como elemento sobre el que se edifica y sostiene el derecho, se aleje de las manazas políticas, a una distancia suficiente e insalvable, habrá paz y libertad. Pero eso solo si somos capaces de ganarlo y de merecerlo defendiéndolo cada día que haya un criminal en libertad.

Obsérvese el odio indisimulado y feroz, contra la Iglesia, cuyas doctrinas cristianas, dejan sus crímenes al descubierto. Obsérvese el odio cerval a la memoria de Franco, del que hoy podemos decir alto y claro, que de entre todos sus defectos y crímenes, entre ciertos y adjudicados, destaca la gran labor de proteger a los españoles, durante cuarenta años, de los criminales que actualmente nos han invadido, ocupado y sometido, desde las más altas instituciones del estado, hasta el más insignificante ayuntamiento, con claros objetivos de prácticas de expolio y pillaje legal. Obsérvese a una oposición que trata de resolver el crimen de estado, dando categoría política, y repartiéndose el poder judicial con los que debe hacer responder ante la ley, no como políticos, sino como delincuentes. La ideología y el voto, como escudo de impunidad política y legal, debe ser radicalmente descabezado por la justicia.

La única causa por la que nuestro estado está en manos criminales, es porque son muchos -oposición incluida- los que desean mangonear en un estado criminal, en el que forrarse legalmente, y para nuestra desgracia, de entre los que no lo queremos, no hay ningún Franco que lo evite. Las mafias que nos ocupan, encuentran masa suficiente con deseos de ser engañados y estafados, llevando la desgracia a toda la nación decente, sometida a la España oficial, que gestiona y legisla según las exigencias de las diferentes mafias y lobbys. Pero que nadie olvide, que como a toda organización criminal, el voto no le exime de sus responsabilidades criminales, ante los tribunales de justicia, nacionales o internacionales, o en su defecto, ante la justicia del pueblo. Ese pueblo que hoy le apoya, pero que un día, esperemos que cercano, le pedirá cuentas por sus delitos contra él.

Clandestino

domingo, abril 20, 2008

El PP se entrega a los ocupas del estado y renuncia a la democracia.



Son legales y legítimos los pactos y acuerdos entre partidos, pero no siempre son legítimos los acuerdos con un gobierno enemigo de la nación y de la libertad, frontalmente contrario al derecho a uso y disfrute de la democracia, por parte del pueblo que lo mantiene para que la garantice. De la misma forma que fue criminal la degradación del estado, rebajándolo a la indignidad del hampa criminal, lo es rebajarse a la mafia que lo impuso contra la legalidad y en el desprecio a la memoria de miles de víctimas del horror nacionalista vasco. El PP se degrada así mismo sentándose a la misma mesa de esos mismos individuos, para “negociar”, el reparto de poderes, en lugar de exigir la devolución de esos poderes a sus legítimos dueños. No negocia la instauración democrática en España. No le exige al Gobierno que derogue las leyes antidemocráticas, antinacionales o anticonstitucionales, ni que abandone las actividades criminales, de obstrucción a la justicia y acoso al derecho y libertades fundamentales, dando amparo a la media España abandonada a merced de sus socios y aliados nazis y proterroristas. No le exigen una rigurosa defensa de la legalidad constitucional que nos lleve a la convivencia pacífica e igualitaria en la normalidad propia de un orden democrático. Se están repartiendo el control sobre el poder judicial, en lugar de blindar, su independencia. Se están repartiendo el cadáver del estado, asesinado con el pacto del Tinell donde se engendra la reforma constitucional clandestina, regalando competencias y soberanía nacional a mafias de presión y afines, que siempre han impedido cualquier posibilidad del desarrollo democrático de la nación española, apuntillándola definitivamente con la intervención del T.C. y manoseando la justicia tras defenestrar cualquier esperanza al estado de derecho.

Esto deja clara las causas de la derrota del PP. De ese PP al que tanta gente hemos defendido, como esperanza democrática, ante la gran alianza mafiosa y corrupta de los radicales de izquierdas, acaudillada por un mediocre tridor y revanchista, obstuso de mentalidad infantiloide repelente y embustero. Ante una izquierda cuyo rastro histórico está plagado de traición, crueldad, sangre, corrupción, populismo, despotismo criminal y enemigo activista eterno, contra cualquier forma de libertad o de convivencia democrática. Por sí mismos o mediante alianzas entre la peste de su calaña. Mao, Pol Pot, Hitler, Mussolini, Stalin, Castro, Ché, ETA, PNV, ERC, IU, ZP, Chávez... Solo por citar algunos que dejan claro que izquierda y democracia son conceptos absolutamente contradictorios. Que el concepto de democracia de las izquierdas es el de “Pan para mí y hambre para el que no pueda”.

Esta foto y la de arriba, no son fotocopias, aunque sean iguales y ambas nos muestren sendas historias gemelas.

Creí en Mariano Rajoy. Le defendí frente a las críticas, pidiendo tiempo para sus nombramientos. Pero no puedo defender ni apoyar a quien traiciona cuatro años de hiriente desprecio a las víctimas del hampa y del estado, y se arrima al botín de los enemigos de la honradez y de las libertades. Creo en el Rajoy de firmes convicciones democráticas y de firme lealtad a la nación española, dándole todo mi apoyo siempre, en la derrota o en la victoria. Especialmente cuando la legislatura y la victoria votacional, de la alianza mafiosa, es claramente fraudulenta. Habría apoyado incondicionalmente a un Mariano Rajoy dispuesto a recuperar el estado y la unidad nacional en el rigor de la igualdad constitucional. En la limpieza del estado y de la nación, librándola de nazis, terroristas, radicales, delincuentes o cualquier tipo de individuo que de alguna forma perturbe la convivencia, la paz y la unidad nacional. En el esfuerzo por la dignidad y derechos de las víctimas de la alianza nazi, de los terroristas y de sus cachorros y 'nueceros' proterroristas. A recuperar los principios y valores que nos dignifiquen como seres humanos. Pero me encuentro que, igual que los 'plurinacional-socialistas' dieron legitimación política a los asesinos nacionalistas vascos, Rajoy da legitimación política a los que han atentado contra el estado y la nación, infringiendo daños muchos más graves e irreversibles, que los producidos por los asesinos vascos, en toda su historia. Legitimación que impide cualquier acción policial y judicial, contra los que han golpeado y traicionado al estado y reventando a la nación omiten su legalidad. Que dificulta enormemente cualquier iniciativa privada o colectiva, orientada a poner a ZP y a sus socios, ante la justicia en cualquier tribunal europeo. Ha legitimado políticamente a los que debió poner ante la justicia, nacional o internacional. Ha ofendido y defraudado a millones de ciudadanos.

Se equivoca Mariano Rajoy convirtiendo en política una cuestión de derecho y de justicia. Dando consideración política a los que deben responder ante los tribunales de justicia. Los ciudadanos no queremos que se aplaque la crispación a cambio de impunidad política. Queremos garantías de nuestros derechos y la justicia que los ampare. El gobierno es un claro agresor de derechos fundamentales y el estado su principal útil. Aliarse con ellos es ser uno más de ellos. Es traicionar y abandonar a los millones de ciudadanos que confiaron en un proyecto que es mentira.

Ahora la oposición se diluye, encamada en el residuo criminal del estado y decide ser arte y parte del hampa que nos ha atrapado en su submundo surrealista de improvisación aleatoria y maligna de niño cabreado, bajo una indefensión y desamparo, que les permite el libre mangoneo despreciable y esclavista, desde el blindaje de la impunidad que le pagamos. Un estado neutralizado, sin jefe y sin gobierno, y al servicio de sus enemigos, con unas FSE controladas por ellos, un poder judicial controlado por ellos y unas FF.AA desmotivadas y mangoneadas por ellos. Queda definitivamente, la nación dividida, sometida y explotada, sin esperanzas. Una vez más se cumplirán los tradicionales objetivos de las izquierdas, esta vez acompañados por la ambigüedad, complejos y pacatería de la oposición, apretando sin contención hasta que llegue a su punto de ruptura definitiva para, una vez más, sembrar y regar la tierra con su desprecio a la libertad y a la vida.

Solo queda por ver si, tras la rendición de la oposición y la irracionalidad habitual, zafia y represora de los pesoistas, la ciudadanía será capaz de articularse y recuperar su soberanía nacional, su estado y su dignidad, por la fuerza, como último recurso legítimo que le queda.

Que Dios nos asista cuando llegue, el que ya parece ser, el inevitable desenlace final.



Nota.-

Me disculpo con aquellos a los que increpé cuando se manifestaron contrarios a las decisiones de Mariano Rajoy.

Clandestino