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martes, septiembre 11, 2007

ZP, terroristas y elecciones. ¿Les suena?

Entre las muchas caras que le vamos descubriendo a ZP, ocultas tras su foto fija -la de la sonrisa de cartón-piedra, mostrando su ‘fuerte carácter’ y personalidad fulero-camaleónica- la que más gasta y explota es la de mentir. Debe ser a la que más réditos le saca o la que tiene más a mano. Es típico observar en sus discursos una actitud lastimera y victimista acusando a la oposición de crispar, a la vez que le dispensa peor trato que sus pupilos terroristas. Acusar de fascista a los que defienden la legalidad mientras que él la incumple. O cuando se salen de la legalidad para dejar solo al PP y le acusa de no querer unirse a ellos contra ETA. La ETA que ellos protegían y legitimaban.

Podríamos llenar páginas con sus mentiras, traiciones e incumplimiento delictivo de la ley democrática. Pero solo voy a recordar su última, patética y esperpéntica actuación paseando por toda España su “españolidad”, tan falsa como él, comprando votos con dinero del erario público, contribuido por esa Nación a la que tanto odio ha demostrado, especialmente a las víctimas de sus socios y protegidos, para poder seguir con su único proyecto de destrucción definitiva de nuestra Nación.

Tras el repetido, cansino y bien deletreado “se-re-mos im-pla-ca-bles- con E-TA” de la vice, salen sus pupilos -los asesinos- a escena a interpretar su papel de la misma farsa: “La negociación por la ‘paz’ fracasó porque ZP solo quería la rendición de ETA”. Dicen los asesinos. Ni siquiera Pepiño hubiera encontrado un eslogan más descaradamente favorable a la campaña de ZP. ¿O sí...? No hay que ser muy sagaz para atar cabos y sacar conclusiones. Desde el supuesto fin de la supuesta tregua, han sido medio detenidos, medio entregados, varios jóvenes que aseguraban ser de ETA, antes de su detención. Las detenciones de verdad, como es habitual desde la ocupación del Estado por los nazis, de la mano de ZP, las hacen siempre en Francia. De los cuatro coches-bomba, con explosivos de baja potencia, el primero lo abandonaron por una carretera de Huelva; el segundo explosionó en Durango tras un extraño fallo del agente que no activó el perturbador de señal a tiempo, produciendo daños materiales; el tercero, extrañamente se les estalla en una carretera de Castellón, sin testigos ni daños, solo el informe del M.I. declarando que fue por mor del acoso de la G.C.; el cuarto iba a volar la Delegación de Defensa, creo, en Logroño, pero una vez más algo falla y no explosiona. Lo siento pero no me lo creo. No me creo nada.

Añadamos a esto, que si de verdad quiere acabar con ETA, lo lógico es empezar por sus cómplices del Estado. Pues no. Ahí siguen los terroristas en instituciones municipales y ahí sigue la desobediencia civil a la sentencia del TSJ, sobre la bandera, omitiendo el deber de hacer cumplir la ley y permitiendo la chulería y mofa, a esa ley y al Estado, a los nazis vascos y catalanes, sin olvidar lo felices y calladitos que lucen el terrorista Otegui y el multiasesino de Juana, bajo llave y entre rejas, en un silencio cuando menos raro, del PNV y de los proterroristas aberchales. No menos extraño el silencio de tanto periodista y tertuliano profundamente identificados con la traición de ZP, pero que de repente aceptan, 'de buen grado', las remarcadas ‘vo-ca-li-za-cio-nes’ de la vice, cuando dice que “se acabó y que nunca más volverán a negociar con ETA”, exactamente en el mismo tono y acento que cuando lo decía tras el “accidente” de la T4.

Creo que está bastante claro. ETA hace la campaña a ZP a la vez que advierte de lo que va a pasar si gana el PP, dejando claro que están preparados y que en su momento los “fallos” de ahora, después se contaran en muertos. Es más que probable que si gana ZP se volverá a la “negociación-rendición” con la entrega de Navarra y la formación de ‘Euscalerría’. ZP ha permitido a los asesinos -con los que aseguró que solo negociaría tras un riguroso desarme- el rearme, la reorganización, reimplantación de su entramado logístico, recuperar o rehacer, sus canales de financiación, y acceso a información privilegiada, sobre movimientos policiales y posibles víctimas de asesinato y extorsión. ETA necesita a ZP, más que el aire que respira. Por primera vez en cuarenta años, tiene al alcance de la mano lo que tanto ansía. La carencia de ética, moral y escrúpulos de este, acepta encantado la ayudita terrorista, como la usó y se benfició con su manipulación, de forma indecente y ramplona, entre el 11 y el 14-M. ZP sabe que si pierde le deja una píldora a Rajoy que le amargue la legislatura. Si gana tendrá el "ejército vasco" cubriendole contra cualquier desliz de algún "fascista" constitucionalista.

Siempre me negué rotundamente a aceptar lo que creí maquinaciones y elucubraciones que señalaban a ETA como autores del 11-M y sugerían cierta complicidad de ZP. Tras sufrir durante estos larguísimos tres años y medio el talante repulsivo de un individuo rencoroso, mentiroso, poco inteligente, manipulable, sin escrúpulos, cobarde y traidor, que desprecia la ley como el que se come una rosquilla, y flirtea haciendo concesiones a los enemigos de la Nación, de la ley y de la vida, me pone en serias dudas sobre quienes pudieron tramar el 11-M. Y digo dudas, pero a día de hoy me puedo creer todo de estos indeseables. Por otro lado, mas que duda, es pánico lo que siento por lo que se pueda volver a repetir, si nuevamente las encuestas dieran la mayoría absoluta al PP, el próximo ‘¿x?-M’. ¿Qué podrá hacer ETA con todo el arsenal acopiado y su organización abastecida, robustecida y enteramente operativa, cuando vea volar todo lo que le puede sacar, o le ha sacado, al rojo?
¿Qué harán el PNV, CiU, IU, ERC, ETA, PSOE, SGAE, gays, feministas, Gallardón, corruptos y todos aquellos privilegiados por el talante, si en cualquier momento se pueda saber, entre hoy y el día de las elecciones, que puede peligrar el botín político, económico y social, arrancado a la Nación. ¿Aceptarían democráticamente un resultado adverso, aquellos que desprecian sentencias, normas y leyes ajustadas a derecho?

No tengo duda de que el fin de la tregua, es una tregua trampa electoral para que gane ZP. Lo que ocurra si pierde puede ser terrible, pero lo que pueda ocurrir si gana, mejor no pensarlo.


Clandestino

jueves, agosto 16, 2007

REFORMAR LA CONSTITUCIÓN A IMAGEN Y SEMEJANZA DE LOS QUE LA INCUMPLEN

Jamás habrá derechos ni libertades sin quedar debidamente reguladas por la ley. El imperio de la ley es el garante de todos los derechos humanos, desde su respeto, acatamiento y uso para impartir justicia. La ley ha de ser justa. Solo la ley justa es ley. El derecho y la libertad, en democracia, solo es posible, su uso y disfrute, desde el obligado cumplimento de una serie de deberes entre el que destaca, como principal, el acatamiento y cumplimiento de la ley que nos hacemos todos para todos.


Es fácil vocear y encajar una serie de aspectos que resulten agradables por mostrar su lado mas grato y liviano en la concepción de la ley adaptada a nuestros intereses y sazonarla con palabras receptivas como derechos y libertad, cuando realmente exigen intereses y poder, con el objetivo de atajar eludiendo algunos deberes legales y desheredando a millones de personas que solo reclaman sus derechos, al margen de coincidir o no con una ideología o confesión.

Es fácil vocear y convencer, acusando de enemigos del derecho y de la libertad, a los que exigen y recuerdan la parte desagradable que corresponde a los deberes legales y constitucionales.

La democracia, y todas sus prebendas en derechos, deberes y libertades, ha de ser escrita y suscrita por la ciudadanía y flanqueada por unas leyes justas. Cualquier régimen político pasa por una constitución y por unos códigos legales que regulen y permitan la convivencia. Especialmente en democracia, y cuanto más democracia sea más aún, la ley ha de ser inflexible y por igual para todos. La ley injusta o la debilidad en su aplicación, es el orín que irremisiblemente la corroerá y transformará en un vertedero donde se rebozan los poderes en una anarquía que la rechaza y desprecia.

Nadie. Absolutamente nadie, y muchísimo menos desde instituciones del Estado, puede incurrir en desobediencia civil incumpliendo, de forma sistemática y desafiante, la legalidad vigente, a la vez que se acusa de fascistas, u otras lindezas peores, a sus propias víctimas que los sufren y padecen, a los que los denuncian, o a los que reclaman retomar nuevamente dicha legalidad para desde ahí estudiar las posibilidades de cambios favorables a todos.

Fascismo, nazismo, bananerismo, totalitarismo, hamponería, etc., es hacer un uso fraudulento de las instituciones , violentando la constitución y las más básicas leyes y normas democráticas, perturbando y obstruyendo el derecho y libertades de grandes bolsas ciudadanas, creando cortinas de humo acusando a la constitución, al PP, a la Iglesia y a otros, -dando por sentado que esas instituciones no tienen derechos democráticos- de ser lo que son ellos y lo que practican, descaradamente a la luz, con total impunidad, por omisión, dejación y desamparo del Estado. Desde este montón de injusticias y totalitarismo nazi, se reclama “justicia y modernidad”.

La constitución ni es blindada, ni intocable, ni muchísimo menos arma política. Pero mientras esté vigente, el Jefe del Estado, el T.C. y el gobierno tienen derecho y obligación de observar su mas riguroso y escrupuloso cumplimiento, articulando, si fuera necesario, los diversos mecanismo dispuestos para ello. Cualquier cambio constitucional o legal ha de seguir sus procedimientos establecidos. Pero ha de iniciarse desde la legalidad del Estado. Es decir todos los españoles deben estar en absoluta igualdad de amparo y garantías democráticas, legales y constitucionales, vivan donde vivan y gobierne quién gobierne, obligando a retroceder a los ventajistas que han tomado “justicia y ley” por su cuenta. Si para ello es necesario retirar competencias, habrá que retirar competencias.

No se puede permitir reformar la constitución, ni ningún estatuto, cediendo desde el chantaje de flagrante delito de incumplimiento de la legalidad actual. No se puede reformar una constitución, o estatuto, en un Estado democrático, mejorando y aumentando las competencias a regiones cuyos gobiernos son manifiestamente antidemocráticos e incumple les leyes y la sustituye por el más despreciable de los radicalismos discriminatorios y excluyentes, sobre cientos de miles de ciudadanos españoles. No se puede reformar una constitución, o estatuto, bajo los auspicios de un gobierno cuya estabilidad depende del chantaje permanente de esa forma de gobierno. Del olvido institucional de millones de víctimas permitiendo el escarnio de homanajes públicos a sus agresores. No se puede reformar una constitución, o estatuto, con un gobierno que transmite la sensación de que el Estado premia y cede privilegios a los que le presionan y amenazan desde instituciones o desde el crimen organizado.

Previamente, cualquier iniciativa al respecto, ha de pasar necesariamente por el claro y firme posicionamiento, del gobierno, del lado de la ley y de la constitución, -persiguiendo y castigando su incumplimiento, y amparando firmemente a sus víctimas-, y a su medio natural de neutralidad y equidad con el conjunto ciudadano, de la misma forma firme, clara y transparente. Cualquier decisión reformista en base a intereses bastardos, debe ser considerada ilegítima, por tanto ilegal, y rechazada por el Jefe del Estado, T.C., la oposición, la ciudadanía, servicios judiciales y diferentes organizaciones publicas y sociales.

Tomar atajos y tomarse, cada uno, los cambios por su mano, supone la anarquía. Si nos creamos problemas, de convivencia, con un Estado regulado con leyes e instituciones ¿Cuánto tiempo seremos capaces de aguantar una anarquía?

Clandestino

Enero del 2006

viernes, junio 01, 2007

DE IZQUIERDAS O DE DERECHAS, EL CORRUPTO SOLO ES UN DELINCUENTE


DE IZQUIERDAS O DE DERECHAS, EL CORRUPTO SOLO ES UN DELINCUENTE


Las elecciones no han cambiado mucho el panorama general. Esto puede denotar la falta de reflexión de un ciudadano tenso, perdido y polarizado por la crispación fanatizándose con ella. Únicamente cabe destacar una mayor afloración de la visceralidad y poca contención de muchos “contendientes” vulgarizando su aspecto ético y moral hasta autodescalificarse para sus funciones de servicio y gestión que han de ser ejemplarizantes y referentes de convivencia, desde un comportamiento culto, cívico y racional, respetuoso con la ciudadanía y especialmente con él mismo, sin la más mínima posibilidad de sospecha, por falta de honradez, y además serlo y parecerlo.

Es terrible que un imputado se ufane, públicamente, de que sus apoyos en las urnas le absuelven, entendiendo que esos son sus poderes y estos le eximen de la legalidad. No menos lo es que obtenga esos apoyos o por qué medios los consigue. Pero lo peor y más horrendo de todo es que esto se pueda producir en un Estado de Derecho, por titulares de cargos públicos con la responsabilidad prioritaria de evitarlo, enrolados en partidos que gobiernan, y/o han gobernado, la nación y gestionan multitud de instituciones y que tiene la ineludible responsabilidad de vigilar y controlar el debido cumplimiento de las normas y leyes que eviten un eventual desliz delictivo y ni mucho menos permitir su generalización. Queda evidente que la actitud de algunos responsables públicos son el ejemplo vivo de la normalidad con la que se asimila o acepta el delito dentro de las propias dependencias del Estado y sirviéndose, para ello, de algunas de sus instituciones, ante la impasibilidad de los responsables de articular los mecanismos de alarma y defensa.

La solución pasa por no aceptar el delito político, desde la propia política, autoextirpándose su propio mal. Nadie más puede hacerlo. Solo ella puede asistirse así misma. Puede deslegitimar e ilegalizar a cualquier titular que se haya servido de su cargo para delinquir, por muchos votos que obtenga. No existe ninguna cantidad de votos que puedan legitimar la omisión a la ley. Sancionar, inhabilitar y estigmatizar a los que tanto dañan las instituciones, a las personas honestas que las vitalizan y al ciudadano que se ve privado de la calidad o cantidad de servicios que paga. Dejar claro y nítido cuáles son los derechos y deberes de cada cual y que todo el que ponga en riesgo los derechos de terceros, inevitablemente se las han de ver con la ley y la justicia. Especialmente si el que impide esos derechos, ostenta un cargo público. Los errores se disculpan. El delito se paga.

Sin leyes ajustadas a derecho, no puede existir el Estado de Derecho. Sin el rigor en su aplicación, desde la absoluta independencia del aparato judicial, no se puede sustentar. Si su malversación tiene su origen en sus propios garantes y custodios, entonces no hay solución si no hay firme y valiente voluntad y agallas para la autolesión que corte y cauterice la infección. Y recordar que si bien la gran mayoría es inocente, a nivel individual, no lo es ningún colectivo. Servicios internos, autocrítica y autolesión o no hay solución.