miércoles, enero 23, 2008

Delincuentes y tiranos legitimados por sus víctimas esclavas.




Según Wikipedia, solo dos grandes naciones del mundo, A. Saudí y Birmania, tienen la ‘decencia’ de autoproclamarse NO democráticas, junto a los pequeños estados de Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahrain, en la península Arábiga, y Bhutan, al suroeste de China. El resto de estados democráticos, terroristas, tiranos o chanchulleros de todo tipo y pelaje, se autoproclaman democráticos, incluidos algunos tan ‘ejemplares’ como Cuba, Corea del Norte, China, Iran o Libia.

Ya sé que es incoherente adjudicar la virtud de decencia a un estado que se declara así mismo como dictadura, pero además de incoherente es indecente reconocer decencia a democracias que son simples antros de ejecuciones, discriminación, estafa, traición, fanatismo, enfrentamientos o explotación, en su mayoría.

Esto nos lleva a una inevitable reflexión sobre la democracia en su parte de verdad y en su parte especulativa o en una como medio de obtener la otra. Las naciones ven en la democracia la posibilidad de revocar la tiranía criminal de sus regidores, pero caen en todas las trampas y artilugios que estos utilizan para neutralizar o empeorar la situación anterior, con la única salvedad de hacerlo por propia voluntad de sus víctimas, reduciendo, manipulando y controlando su libre albedrío. Convirtiéndolos en esclavos mediante la promulgación de leyes, “por su bien”

Una buena legalidad constituida y refrendada por el pueblo da un carácter de indudable e irrevocable gestión de la misma, por un Estado de Derecho. Más cuando se articula la posibilidad de que cada cuatro años se puede renovar o revocar la confianza al ‘contratista’ anterior que provee de los servicios contratados, eligiendo al que la mayoría considera el mejor sustituto. Lo que ocurre durante décadas ante nuestras propias narices, no lo detectamos hasta que la opresión y falta de aire, nos hace reaccionar y vemos con tanto desencanto como desesperación, que los que creemos nuestros servidores públicos no son mas que vulgares criminales que nos han atado de pies y manos con nuestra aprobación mediante el voto y la sucesión y suma de leyes antidemocráticas que terminaron relegando la Constitución al portarrollos situado junto al inodoro, permitiendo que una camarilla de ladrones y mafias dedicadas a diversas actividades criminales, alguna legalizadas por ellos mismos y así mismos, nos tienen atrapados e inmovilizados mediante leyes criminales al efecto, la división étnica o territorial y el fanatismo ideológico fácilmente inoculado y alimentado, sobre una población previamente vaciada de la capacidad de razonamiento o desarrollo cultural, a lo que hay que sumar el hecho de que las FF.AA, FSE y resto de poderes, bajo su mando y control, parecen dispuestas a actuar contra sus víctimas a la voz de ¡ya¡.

La unidad nacional priorizando la defensa a ultranza del Estado de Derecho, sobre la pluralidad étnica, cultural, ideológica o confesional, como única garantía de los deberes, derechos y libertades democráticas constituidos y gestionados para que el Estado sea verdaderamente de Derecho, son sibilina y villanamente triturados malversando el poder soberano de la Nación, contra ella misma, bajo la mentira, la ley criminal, el enfrentamiento, la estafa y el expolio de las bandas criminales que han ocupado las instituciones, bajo el aspecto aparente de partidos políticos, ocupando los estados por la puerta grande, abierta de par en par, por la legalidad democrática, contra la que siempre han combatido a lo largo de la historia. Afincan y consolidan su condición de feudales explotadores, sustituyendo la desagradable, ruidosa y molesta represión de sus fuerzas armadas, dejando estas en reserva y espera, utilizando los múltiples agujeros de las bondades democráticas, por los que colar sus intenciones y alcanzar sus fines, con la propia colaboración de sus víctimas.

Cuando los hechos son consumados y el pueblo se descubre así mismo como un idiota, cobarde y sumiso, observa avergonzado, hundido y ajeno así mismo en el consentimiento de dejarse sodomizar en sus derechos fundamentales y en la omisión de defendérselos a sus generaciones futuras, vive sin vivir en su silencio atormentado por saber lo que sufre, el origen del sufrimiento y su responsabilidad en producirlo, pero sin saber como remediarlo, sin saber cuantas de esas almas en pena que comparten el frío silencio de su cárcel monocolor en el mugriento residuo común, de sí mismos, dispondrán de la dosis de dignidad mínima y necesaria para elaborar el suero del valor y la esperanza que permitan recobrar la vida y los deseos de conquistar los méritos para vivirla, comprendiendo que nadie sino ellos mismos, tendrán que despejarla de la mugre y de los mugrientos carceleros que en su momento dejaron que los encerraran robándoles el aire y su libertad.

“Para que el mal triunfe solo es necesario que los hombres buenos no hagan nada” Edmund Burke

Clandestino

domingo, enero 20, 2008

La mentira política y democracia suicida




Puede estar justificada la mentira, sobre aspectos de la vida cotidiana como, entre otras, en aquellas situaciones en las que solo se puede optar entre ejercerla o generar un daño cruel y gratuito, o la reprobación vergonzante hacia una actitud grosera o entrometida, que incluso pueda llevar a una poco deseable refriega típica de arrabal. Sin ser legítima, a veces la justifica el miedo, la vergüenza, pérdidas patrimoniales, autoinculpación, amor o lealtad...

Un político con cargo público, podrá evitar publicitar la verdad, en base a la seguridad nacional, siempre y cuando informa al elenco político, con representación parlamentaria, o en su defecto a sus líderes. Pero mentir sobre las actuaciones inherentes a su propio servicio, solo puede tener como finalidad engañar al ciudadano con la ocultación de una actuación delictiva, ilegítima o vergonzosa. Siempre que el engaño oculte una actuación o actividad delictiva, la mentira se convierte en un delito añadido al que se pretende ocultar. Mas grave es ese delito cuanto más alto es el cargo que ostenta y cuanto más gravan o más graves son las consecuencias de sus mentiras. Cuando la mentira la practican de forma premeditada, alevosa y continuada sobre hechos graves que afectan a la seguridad ciudadana o del Estado, entonces el delito no puede ser otro que el de alta traición, exigiendo la intervención de los abogados del Estado y de las FSE, procediendo a su disposición judicial.

Cuando un Presidente de Gobierno miente en el Senado o Parlamento, como instancias supremas de la representación de la Soberanía Nacional, entonces ese presidente además de un vulgar delincuente y un traidor a la Nación, de la que es indigno representante, se convierte, a sus ojos, en un miserable y despreciable.

Si una nación, cualquiera, permite que una organización -que ha traicionado al Estado y ha incumplido su legalidad constitucional, mintiéndole con mofa y desprecio, no solo ocultando unos delitos sino en la predisposición de darles continuidad- vuelva a tener acceso a ser reelegido, en votaciones -que no elecciones- democráticas, pero condicionada por lastre acumulado en ilegalidades que compraron y cautivaron votos durante toda una legislatura, entonces la Nación acepta la quiebra del Estado de Derecho y asume la condición de criminal o antidemocrático del nuevo régimen al que permite afincamiento y acomodo en lo que dejan de ser Instituciones democráticas, aceptando así mismo la invalidación automática de su legalidad constitucional, pudiéndose dar la original paradoja de que un estado constituido democráticamente, sea ocupado, mediante votaciones democráticas, por una banda totalitaria y organizada para actividad criminal, contra la nación que los reelige para reocupar su estado, en el conocimiento y conciencia de que será un estado tirano y criminal, que no le dará más opción que su total sometimiento a la banda.

No. No es un galimatías o trabalenguas tratando de discernir sobre un absurdo ficticio. El absurdo es real y se está escenificando en la muy culta, civilizada y vieja Europa.





Clandestino

jueves, enero 17, 2008

No queremos guaperas. Queremos 'currantes'




M. Rajoy, sobrio, austero, líder Popular, pero anti-populista, rescata los valores de la política, dignificándola y poniéndola a trabajar para el único fin de servir a la Nación.



El Sr. Rajoy tiene el arte o la virtud, de despertar el miedo, los complejos o el desconcierto, en sus enfurecidos enemigos, que no adversarios. Pocos podrán acusarlo de exaltado o provocador. Sin embargo su mesura, su impecable trato respetuoso y respetable, que da sensatez y fluidez a su discurso inteligente y moderado, solo puntualmente algo irónico o incisivo, genera reacciones iracundas hasta hacer perder la compostura y las debidas formas, hasta olvidar todo tipo de contención y respetabilidad, a todos aquellos que se les presupone la capacidad y obligación de predicar con el ejemplo. Esto de juntarse todos contra uno, estercolando y destrozando a la Nación, para tener los mismos votos asegurados sintiéndose perdedores, debe ser duro, hasta encallecer el pericardio.

Nuevamente ha vuelto a sorprender, desatando el furor, alborotando los gallineros, y esta vez, hasta el suyo propio. No solo se atrevió a diseñar las listas electorales del partido que preside, sino que ha tenido la osadía de no ‘consensuarlas, con la oposición’, dejando fuera de esas listas a grandes esperanzas de los “centristas”, y de sus nazis asociados. Estos no se han ocultado ni recatado a la hora de soltar grandes dosis de adrenalina liberando su habitual tonelaje de bilis, abriéndoles las compuertas a sus ‘camisas pardas’ y arrojando abundantes cargas de profundidad, sobre su discreto y poco ostentoso protagonismo, no estando nunca donde el enemigo cree que está.

Nos sorprende este Rajoy en su inédita faceta de fajador -de apariencia frágil y manipulable- estilista habilidoso y escurridizo, que desgasta y vapulea al ‘púgil’ contrario, más fornido y fiero pero torpe y embrutecido, obligándole a ‘bracear’ dando golpes al aire, humillándolo en su ineficaz ineptitud y en sus infantiles y patéticas pataletas. Nos engañó a todos. Reconozco mi error. No era apatía. No se esconde. Solo hay que saber buscarlo y aprender a verlo, en su concentrado ensimismamiento por su labor. Probablemente se atragantaba con los modos chabacanos habituales en sus oponentes. No se rebajó a aceptar lidiarlos en su ciénaga inmunda. Cuando parecía que ‘no estaba’ y lo reclamábamos, era precisamente cuando más efectiva era su no presencia y más daño hacían sus golpes al contrario, hasta desarbolarlo y bailarlo en el más esperpéntico de los ridículos. Ha quedado claro que sin un Rajoy, sin un Franco, sin unas víctimas o sin una Iglesia a quien machacar, no son nada. Se acabó. Cuando su populismo muere, sus carencias les delatan, haciendo inútil su ridícula sonrisa de plástico. Los hemos podido ver aferrados a Gallardón como las hienas a un cadáver de la sabana. Las ‘académicas’ y ‘políticas’ interpretaciones sobre las habituales e intolerables ingerencias en los asuntos internos del PP, de los ilustrados Pepiño, de la Vega y L. Garrido, les han autoproporcionado un ligero tentempié a su vulgaridad agresiva y barriobajera. Pero cuando fanfarroneaban, cebándose convencidos de la debilidad e insignificancia, del Sr. Rajoy, buscándolo allá por las solitarias y frías estepas de la extrema diestra, no se percataban de que este se limitaba a elevar su adusta superioridad justo por encima de sus cabezas y, distraída, placentera y elegantemente, les dejaba caer sus ‘desperdicios fecales’ sobre ellas. La permanente orgía y vitalicia bacanal festejando sus ‘victorias’ sobre un ‘vencido y desaparecido’ Rajoy, presenta el aspecto de un grotesco aquelarre demoníaco y miserable, carente de dignidad y autoestima, que no les ha permitido observar el pequeño detalle de que su preciado “aroma socialista” no es más que abundante “hedor a orín de Rajoy”.

Ha obligado a aflorar el lavadero público, en su realidad de circense sucedáneo de la política engañabobos y ha rociado de zotal la parte política contenida en su radio de acción reconduciendo a esta, hacia sus cauces naturales, higienizando todos los espacios y rompiendo barreras y 'cordones'. Ha demostrado su inteligente acierto con el sátrapa madrileño, en la propia reacción de ‘las lavanderas’, del ‘mercadillo de verdulerones’ y del mismo falsete caudillito con disfraz de amigo, doliéndose fariséicamente, por no ser aceptada su ‘valiosa colaboración’, conocida desde tiempo como solapada ansiedad en el único deseo de meter la mano en el mangoneo nacional.

Se oculta el líder tras el titánico trabajo por venir y deja el protagonismo populista de las carteleras, exclusivamente a la valoración de los resultados, por sus propios usuarios-beneficiarios, de tal manera que o son buenos o no habrá protagonismo que valide su labor. Arriesgado pero honesto. Los errores cometidos cuando se trabaja en pro del interés general, son criticables pero fáciles de perdonar y de olvidar. Unos resultados pobres son gloria bendita comparándolos con las agresiones, los destrozos y el desprecio actual. Desde luego el Sr. Rajoy apunta nuevos modos. Y me gustan.

Independientemente de lo que ocurra en las elecciones, quiero felicitar al Sr. Rajoy y al PP, por su numantina resistencia al acoso de la peor y más vergonzosa caterva que ha ocupado el Estado de España desde que se escribe su historia, sin perder los papeles ni la compostura. Por haber dado a Gallardón la única respuesta posible a individuos de su calaña. Una pena que un gran número de electores se dejen deslumbrar por los abalorios baratos, menospreciando la opacidad aparente, de los diamantes en bruto.


Clandestino

lunes, enero 14, 2008

La ideología política es el lastre de la libertad democrática

Monseñor Romero

"...Si denuncio y condeno la injusticia es porque es mi obligación como pastor de un pueblo oprimido y humillado..."

"...El Evangelio me impulsa a hacerlo y en su nombre estoy dispuesto a ir a los tribunales, a la cárcel y a la muerte..."




La coalición de desalmados que ocupa el Gobierno de España, decide quienes tienen derechos democráticos y a quienes se le deben retirar o impedir. Quienes deben cobrar y quienes deben pagar. A quienes se les impone el deber de cumplir las leyes y a quienes se les otorga el privilegio de estar por encima de ellas. Quienes son los ‘buenos’ y ser premiados, o quienes son los ‘malos’ y ser castigados. Los ‘malos’ y castigados no tienen derecho a protestar, solo a pagar y callar. Entienden el Estado como un instrumento para satisfacer servicios, estatus y prebendas para ellos y los suyos, desheredando a los que no soportan su ‘hedor socialista’, aunque los deberes de mantenimiento, son aportados entre todos. O con ellos o en la nada. O su paraíso robado o la condena de Sísifo.

Se le sigue acosando y reprochando a la curia por hacer política, afirmando que la Iglesia no debe hacerla. ¿Por qué la Iglesia no debe hacer política? ¿Como gestiona la Iglesia su Estado Vaticano sin hacer política? Seguramente la actividad política sea incompatible con sus actividades religiosas, pero nadie les puede negar o impedir el derecho a hacerla, ni el deber de defender sus derechos, frente a los desmanes o tropelías de los políticos, como otro colectivo cualquiera, o sumarse solidariamente, a las reivindicaciones de otros. Un Gobierno digno y honesto, no le puede reprochar o impedir a la curia, ni a nadie, que reivindique públicamente, como institución o como personas que tutelan determinados valores asumidos por millones de fieles, que arropan y apoyan a la Iglesia y les dan legitimidad para representarlos, en aquellos aspectos que perturben sus derechos a decidir su forma de vivir, según su conciencia, sin que desde el Gobierno les invadan ese derecho con leyes especialmente diseñadas solo para ello. Ante situaciones que la iglesia considera irregulares por afectar a sus derechos ciudadanos, o al de sus fieles o al de la ciudadanía en general, tiene el deber de protestar, manifestarse y presionar, como lo tiene un sindicato o un partido político. No es hacer política defender derechos, de quien sea, cuando los hurtan los políticos, o sus primos, o sus vecinos.

Si recuerdan a Monseñor Romero, arzobispo de El Salvador asesinado por sicarios de un régimen criminal-fascista, no hizo política ni un solo día de su vida, sin dejar de amparar, en lo que pudo, y reivindicar el derecho de sus conciudadanos, ni una sola hora de aquella época de su vida. Naturalmente cuando hay abuso de poder, cualquier persona u organismo que se le oponga, desde cualquier tribuna, no podrá evitar interferir en la política de ese poder, como algo inevitable para su fin, pero no como objetivo. Es fácil confundir y utilizarlo, pero es necesario separar y distinguir el derecho y deber como ciudadano neto, del ciudadano con interés político. Cuando vemos a una persona correr, podemos suponer que lo hace por varias causas normales e inocuas, y no necesariamente creer o hacer creer, que es un delincuente que huye de la policía y apedrearlo.

Concretamente en el asunto de la familia, ni el Gobierno tenía por qué provocar este sarao, ni los gays tienen ni necesidad, ni derecho a invadir esos espacios. El Gobierno ni está legitimado, ni tiene derecho ni es su labor, el sumar o restar derechos a nadie. El deber del Gobierno es regular y garantizar los derechos de cada uno y eso no es posible cuando se hace a costa de reducir los derechos consolidados de otros. Los derechos no son del gobierno ni de sus electores. Son de cada ciudadano y son intocables. Sin embargo es algo habitual en la línea de un gobierno que ha suplido su total falta de proyecto y carencias políticas, generando enfrentamientos y crispación en el objetivo de dividir a la sociedad en buenos y malos, premiando y castigando, como única forma de rentabilizar la ineptitud y darse continuidad comprometiendo votos, en este galimatías en el que han convertido al Estado y a la Nación. La ley que regula los derechos gays, se ha utilizado, además, para provocar y afrentar a millones de personas, innecesariamente. Al colectivo gay le había importado un bledo que su derecho a contraer nupcias lo hubieran llamado 'matrimonio' o 'Juan Manuel'. Esa denominación, ni es un derecho, ni la habían reivindicado. Ha sido una de tantas bufonadas macarrónicas de este gobierno en descarada provocación para crispar con su habitual falta de respeto por la mitad de la ciudadanía que sabe que no le votará nunca. Bufonada macarrónica que fue miserable y asquerosamente reforzada y extendida a la educación y programaciones infantiles, en algún caso recomendando la lectura de sus porquerías pornográficas, desde el ministerio de educación.

En una sociedad, democrática o no, todos los seres humanos tienen la responsabilidad civil de apoyar y defender los derechos de sus conciudadanos, como única forma posible de garantizar los suyos propios, independientemente de su posición, oficio o condición con respecto al Estado, pero en un Estado constituido democráticamente, si no nos mentalizamos a priorizar la defensa del derecho democrático por encima del ideológico, aunque le sea conculcado a personas u organizaciones no afines, la democracia se hunde irremisiblemente, en la división y el enfrentamiento. Primero todos a una a salvar y mantener la democracia, acudiendo todos a una, allá donde se intente hurtar o corromper. Luego cada uno sea y defienda la ideología y la confesión que le parezca.

Como dijera alguien: "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero daría la vida para que puedas seguir diciéndolo"


Clandestino

domingo, enero 13, 2008

Mentiras y traición patroneando el Estado.

Conocen su poder. Han hurtado el derecho democrático a millones de españoles, dedicando toda una legislatura en consolidar ese poder mediante, el chanchullo, la mentira , el sectarismo, la subvención, la crispación, la traición, la discriminación, la corrupción, la división, la omisión, la fanatización o fomentando la ignorancia y el adoctrinamiento mediatizando a la parte más sugestionable de la ciudadanía utilizando gran parte de los poderosos medios afines. Consiguieron su cordón sanitario redeándose y compactándose un gran y denso escudo perimetral, con toda la basura que habita en ‘la piel de toro’, protegiéndose de la honradez y de las tenues reivindicaciones de sus víctimas, abalanzándose sobre ellas como sobre elementos peligrosos.

Ocupas del Gobierno, fiscales, alcaldes, presidentes, funcionarios, vividores, ‘don nadies’ con un par de escaños, un par de concejales o consejeros, chivatos, nazis, radicales, etarras, periodistas y toda clase de la peor morralla, tomaron el Estado haciéndose fuertes en él, comprando todo lo comprable, con leyes contra derecho o anticonstitucionales, con subvenciones o cargos, y expulsando, sancionando y degradando la integridad, los principios éticos y morales o el patriotismo, para asegurar poder a falta de credibilidad al tomar el Estado, saltando de forma macabra e irreverente sobre ciento noventa y dos cadáveres aún calientes y con la mentira y total falta de escrúpulos como único proyecto para simular un gobierno que luego se evidenciaría como en contra de la Nación española.

Todo un plantel de impresentables, asegurándose poder y continuidad a costa de arrinconar en el desamparo, la indefensión y el desprecio a la población trabajadora y a toda la gente honesta y amante de la familia, de la ley y de la convivencia pacífica y solidaria. Arremetiendo contra todos aquellos que saben que jamás les podrán votar y a la vez, contener la repulsa. Contra aquellos que entienden que no hay nada más repulsivo que el amotinamiento rebelde del personal de servicio que se contrata y paga la Nación, como patrona del Estado, para que les sirvan, gestionen sus intereses y les garanticen la legalidad democrática, que con toda desfachatez y desvergüenza han prostituido, infringido y omitido como vulgares barriobajeros alejados de la debida lealtad y dignidad exigible a todo servidor público.

Han renunciado a sus deberes hasta no ejercer su responsabilidad de gobernar para la Nación, ni un solo día de toda la legislatura. Toda ella la han dedicado a quitar derechos a unos para repasarlos a otros. A romper la Nación de forma que unos cachos vivan a costa de todos los otros. A enfrentar a los ciudadanos, de la misma nación, de forma que unos vivan a costa del expolio sobre otros. A romper a la familia afincando en su hábitat exclusivo e inviolable, derechos políticos, artificiales y antinaturales, diametralmente opuestos a la natural y consolidada forma definida por la propia naturaleza, como única posible de darse continuidad, con legislaciones que sobrepasan derechos, conciencias y sentimientos. A agredir y negar derechos a la libre expresión y reivindicativos, a millones de familias cristianas que se apoyan en sus consejeros espirituales y de orientación religiosa, como excluidos del Estado de Derecho. A agredir y negar derechos de amparo y patriotismo a millones de sus víctimas, ciudadanos contrarios a las prácticas inconstitucionales de esa caterva que degrada el Estado y traiciona a la Nación.

A mirar para otro lado mientras se asesinaban a personas, españolas y de diversos puntos del planeta, en el vientre materno.

Z miente cuando niega que él ha roto a España. ¿Por qué entonces gran parte de los españoles tenemos que pagar impuestos a vascos y catalanes, en un gran fraude a las arcas del Estado? ¿Por qué grandes bolsas de españoles no tienen amparo del Estado sometidos a prácticas nazis de los gobiernos radicales de Cataluña y Vascongadas? ¿Por qué en unas comunidades se acata y cumple la ley y en otras se desacata y se incumple la ley? ¿Por qué los españoles hemos sido criminalizados y obligados a pagar canonjías a organizaciones privadas? ¿Por qué una gran parte de españoles tenemos que pagar a Las Cámaras de Comercio por ningún servicio prestado, ni ningún producto demandado, ni servido, ni consumido? ¿ Por qué el Estado no ampara a los ciudadanos frente a los delitos económicos de las mafias corruptas autonómicas y municipales? ¿Por qué millones de jóvenes han sido condenados a pagar la corrupción del Estado durante décadas?

Miente cuando afirma que España es un país libre y más justo. ¿Qué país libre mima a los terroristas? ¿Dónde está la libertad de los que son atracados y cruelmente agredidos en sus propias casas y se les niega el ejercicio al derecho a legítima defensa, mientras las FSE que paga están escoltando a políticos y familia, que les importa un bledo el contribuyente? ¿Quién prohibe el acceso a blog, judicialmente, o pone a gente ante los tribunales, solo por decir la verdad? ¿Quién se abalanza verbalmente, sobre los que se manifiestan contra los desmanes de la coalición ocupa del Gobierno y otras instituciones del Estado?

No miente cuando afirma que hay ciudadanos con más derechos. Omite aclarar que esos ciudadanos reciben derechos invadidos o retirados a otros. Ni este gobierno, ni ningún otro, posee derechos para dar, ni legitimidad para quitarlos. Solo debe regular las garantías de uso y disfrute de los que a cada uno le pertenecen, en el estricto y riguroso respeto a la legalidad e igualdad democrática. Cualquier derecho que dé a unos, es irremisiblemente sustraido a otros. España debe ser uno de los pocos países del mundo que legaliza la discriminación sectaria contra el derecho de determinados colectivos ciudadanos. Algunos con fines de lucro, exclusivamente, como la ley SGAE o el Estatuto nazi.

El personaje político mejor valorado de España, la Vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, dice que ‘no retrotraerán la democracia a tiempos pretéritos’, refiriéndose a la manifestación de familias cristianas. Hace escasamente dos meses que aprobaron la Ley de la Memoria Histórica, aflorando lo peor de lo peor de aquella cruenta guerra civil, desde una perspectiva de odio y revanchismo enfermiza.


Clandestino

jueves, enero 10, 2008

LIBERADAS CLARA ROJAS Y CONSUELO GONZÁLEZ

Me alegro por ellas, por sus familiares y por sus amigos.

Lo lamento porque fueran secuestradas, porque otros que también lo fueron, continúan y porque otros que aún son libres, serán rehenes y víctimas mortales, en un futuro.

Lo lamento porque, como afirma Fernando Londoño, el pago y modos de esta liberación legitimará y permitirá consolidar y fortalecer a la banda criminal. Podrá financiar más muertes, más horror y más secuestros, de personas en Colombia, por las FARC.

Lo lamento porque cuando se negocia y se cede ante el crimen, este toma pesesión de SU espacio de legitimidad conseguido a cambio del producto de SUS crímenes y extorsiones, en la conciencia de que sus actividades criminales son ‘material comercial’, de alto interés para trepas de distinto pelaje y procedencia, que conforman determinados hábitat en el entramado social, artístico y pseudopolítico, que les reporta suculentos beneficios económicos y alta rentabilidad de márqueting para darle apariencia política a sus desmanes puramente delictivos y terroristas, en un intento de salvar la cara, el prestigio y la honorabilidad a sus clientes de mayor enjundia, como Presidentes, expresidentes y famosos manipuladores del arte de vivir y del arte de explotar el dolor y el drama ajeno.

En fin, a pesar de todo ello me felicito por su vuelta al mundo ‘libre’ y les deseo lo mejor para ellas y los suyos, quedando con la duda de qué puede ser peor, si ser rehén de las FARC o tener una deuda de por vida con un tipo como Chávez, y con la duda de como se negocia, de forma selectiva, la libertad de tres personas, que eran dos, de entre un grupo mayor, excluyendo o discriminando al resto. ¿Acaso el resto no son fotogénicos? ¿Los excluyó el ‘director de fotografía’? ¿O simplemente pujaron remedando las subastas de ganado?

Clandestino

domingo, enero 06, 2008

Viejas y conocidas monas vistiendo viejas y conocidas sedas.




Tras una legislatura en la que el Ejecutivo y la Constitución no han disimulado su mutuo desprecio e inevitable aversión, eludiéndose hasta situarse en sus respectivas antípodas, los unos en las de la otra -de la misma forma que ha sido no menos ostentoso, el desprecio y acoso del ejecutivo hacia las víctimas del terrorismo y hacia las familias o colectivos manifiestamente contrarios a la ostentosa renuncia del ejecutivo a su deber a asumir el gobierno de España, o en su defecto el de dimitir- se me hace difícil asimilar la exagerada y ostentosa lealtad y querencia, actual, del mismo Ejecutivo hacia la misma Constitución.

Una vez demostrada y convencido de la inane y exigua resistencia de la oposición, ha creído descubrir en la Iglesia ‘al Satán’ que dirige y planea las acciones que golpean en su línea de flotación, hasta hundirlos al nivel del inexistente Rajoy, insistiendo en su línea de desprecio e insulto a la inteligencia popular, a la que sigue creyendo fácilmente engañable y manipulable, en su totalidad. En este su pobre razonamiento, creen que si anulan a la Iglesia atajan su problema. En ello centran últimamente el tonelaje de sus carencias como única virtud destacable, y no pasa ni un solo día sin alguna novedad al respecto, simulando lealtad a la Constitución y a la ley, elevándolas sobre cualquier imposición moral o acto de fe religiosas.

Aunque no han hecho méritos para no pensar que siguen mientiendo, como siempre, en un torpe ardid para captar votos, voy a aprovechar para recordarle que tiene razón, en aferrarse a la Constitución y a la ley -pero a la democrática, no a sus leyes políticas contra derecho impuestas extorsionados o complaciendo a sus manipuladores- como elementos por los que se debe regir la Nación. Esto claro giro y amor legal y constitucional, demuestra que antes estaban fuera de la ley, por tanto delinquiendo, los tres años y medio que ha ocupado el Estado de espaldas a esa misma Constitución y a su legalidad a la que ahora adoran, pero que siguen imponiendo sus leyes y sectarismos criminales a una gran parte de la Nación, desde la agresividad connivente, con sus largamente favorecidos y apandillados barriobajeros nazis, lobby gay o diversos gruposfavorecidos, destacando la SGAE.

No es tarde para reflexionar e incorporarse al mundo de la legalidad, empezando por purgar sus delitos entregándose a la justicia. El no hacerlo demuestra que su grotesco y esperpéntico plan engañabobos –que me hace pensar que retomará la senda del delito en cuanto que vuelvan a reocupar el Estado, si conseguen engañar a suficientes ingenuos para sumar a la ‘federación’ de pandillas de beneficiarios y apesebrados- está claro, como lo ha estado siempre. Detener a asesinos, a los que seguramente luego les serán retirados los cargos, o soportar la aversión que les produce la honradez o el Estado de Derecho, no les reportará más votos que los que ya no tengan seguros. Rasgarse las vestiduras con la Iglesia no engañará a nadie. Esta es una Institución de dos mil años. No nos hagan pasar por el trance de hacernos creer que la acaban de descubrir. Todos sabemos lo que es y como es. Sabemos que el Estado debe ser aconfesional pero no anticatólico, ni perseguir a los católicos.

Todos sabemos que los gays, los autores o los políticos tienen derechos, pero también los católicos, los niños, los heteros, los trabajadores, los comerciantes o los desamparados bajo la tiranía nazi del hampa nacionalista, sin necesidad de invadir los de estos para satisfacer intereses, que no derechos, de los grupos de presión y extorsión.

Seguir llamando democracia a una situación de extraño galimatías dentro de un caos autoritario y chapucero, es lo más parecido a una captura obtenida de un mal corto animado, o un vulgar remedo absurdo de Groucho Marx. Todos sabemos que muchos instrumentos para el expolio y la represión, elevadas a rango de ley, son imposiciones contra la Constitución, contra la moral, contra la ética, contra la honestidad y contra la cultura cívica y progresista. Sabemos que, como toda imposición criminal, es agresiva contra la libertad, la paz y la convivencia. Ya que ser unos fuera de la ley, es su única posibilidad de ocupar y prostituir las dependencias del Estado, al menos que no nos obliguen a creerles y a soportar su falsedad.

Clandestino