sábado, diciembre 22, 2007

CANON PARA ‘LA CULTURA’...DEL EXPOLIO Y DEL PILLAJE



En un sistema político constituido como una democracia, cuyo elenco político le cobra democracia al pueblo y que son elegidos bajo el compromiso, promesa y juramento de garantizar esa democracia, de servir y ser rigurosamente fiel y leal a la Nación a la que representan y a sus intereses generales, pero que una vez afincados en las Instituciones y asumidos los poderes cedidos para su gestión, por la soberanía popular, traicionan esa Constitución, traicionan a la Nación anulando su soberanía legislando contra derecho y criminalizando prepotente y despectivamente a la ciudadanía, quedan automáticamente deslegitimados y desautorizados como representantes y gestores del Estado y como servidores públicos, al tomar la senda del delito, la prevaricación y la malversación del poder soberano del pueblo, omitiendo y contraviniendo su legalidad constitucional y democrática violando el Estado de Derecho.

Es duro para un pueblo que paga democracia, tener que sufrir la represión y el sometimiento -por una organización antidemocrática, zafia, vulgar y delictiva que ocupa el Estado sostenido entre todos para garantizar que esto no sea posible- o ser ‘legalmente criminalizado’ y sancionado para lucrar a adeptos a la banda, o la impotencia de ver el manoseo criminal contra la Constitución, para servir los intereses bastardos de un puñado de nazis avaros -enemigos cerriles de todo lo que huela a honesto, a libertad, a trabajo, a igualdad o a derechos- sumados a un sin fin de atropellos, humillaciones, vejaciones y expolios.

Pero lo peor y más humillante de todo es soportar el insulto diario y machacón sobre nuestra inteligencia y mínimos niveles de comprensión y entendimiento. Que una banda de patéticos energúmenos cortitos e insensatos, además de ser unos fuera de la ley, o de legislar criminalmente contra derecho, esté convencida de que son creíbles sus burdas y estúpidas justificaciones para sus delitos contra la Nación o contra determinados colectivos empeñados en seguir apegados a la decencia, a la dignidad; a la convivencia culta pacífica y solidaria; y a la honradez como su hábitat natural de supervivencia.

Defender la cultura es inculcar civismo. Es defender el derecho y el libre albedrío de sus usuarios. Es el riguroso respeto a la legalidad ajustada a derecho. Es perseguir a los asesinos y delincuentes dando amparo, cobertura legal y máximo respeto a sus víctimas. Es consolidar y fortalecer el Estado garantizando las libertades y la erradicación del crimen. Es dimitir cuando alguna o algunas actuaciones gravan las arcas del Estado, o algunos servicios a regiones o a colectivos, o a la honorabilidad de la Nación. Es crear las condiciones para que todos, los que quieren y los que no también, se ganen la vida dignamente con su trabajo. Es patrocinar y promocionar, eliminando cualquier barrera u obstrucción, para que todo aquello que al ciudadano le sea beneficioso, tanto intelectual como profesional, comercial o espiritualmente, corra como la pólvora. Por internet y por cualquier medio de comunicación o centros docentes. Es servir, hacerlo bien y para todos por igual, sin pensar en volver a ser o no, reelegido. Es decir la verdad, ser respetable y respetuoso cuando se ejerce un cargo público. Un pueblo culto es aquel que lega a sus hijos un sistema edificado desde el conocimiento, desde el esfuerzo y la dignidad sobre el orgullo y la autoestima de saberse fuertes y unidos. Es el que lo hereda y lo asume para mejorar el futuro sobre esos mismos ‘carriles’ que recibió, con garantías de que su enemigo no está en el Estado que paga, o en el vecino que comparte el esfuerzo y sus beneficios.

Legislar para imponer la inepcia, la ignorancia y las miserias de unas minorías sobre todos los demás; para crear distintas categorías ciudadanas con distintos derechos a distintas canonjías; poner las zorras a guardar a las gallinas; para silenciar y maniatar a los que cobran por garantizar los derechos constitucionales, erigiéndose en caudillo autoritario, amo y señor; o para que unos roben a otros -derechos o patrimonio, o creando problemas de conciencia, o hiriendo sensibilidades- formando corros contra discriminados y perseguidos bajo la hamponería y crueldad impune de los criminales, corruptos y vividores del Estado y sus camarillas aliadas, es sencilla y vulgarmente delinquir. Delinquir de la forma más baja, rastrera y ruin a la que se pueda degradar un despojo humano, así mismo. Jamás podrá haber cultura ni libertad ni justicia, en una Nación donde el Estado garantiza el derecho al lucro a unos pocos, a costa de sacrificar el derecho patrimonial y a la dignidad, a decenas de millones de ciudadanos, que se lo han de procurar. Incluso si fuera cierto que semejantes personajes tuvieran la capacidad de crear algo denominable como 'cultura' ¿Sería justo ese precio? ¿Sería justo agredir el derecho cierto y real a millones de ciudadanos para garantizar uno hipotético a unos pocos? ¿Por qué se niegan a cargar el canon al producto? De esta forma solo paga el que lo consume, si es que se consume, pero naturalmente robando, legalmente, se gana mucho más que trabajando.

El derecho a legítima defensa es el derecho y el deber natural más antiguo, más ejercido y más irrenunciable. Solo los pueblos sumisos, cobardes e indignos se dejan doblegar y manosear por tiranos y ladrones, mil veces inferiores a cualquier alimaña.

jueves, diciembre 06, 2007

¿Quién los asesinó?

¿Quiénes son los que ordenan ‘zarandear el nogal’ para ser ellos los que ‘recogan las nueces’ ? ¿Son solo los pistoleros la ‘Organización’? ¿Puede una organización mantenerse durante cuarenta años, con una invariable fijación sobre unos objetivos políticos, perfecta organización jerárquica, eficacia logística y financiera, una amplia red de captación y reclutamiento, solo en manos de un puñado de pistoleros nutridos en su mayor parte, de niñatos sin entrañas ni ideas, nacidos para delinquir y que asesinan por dinero?

¿Qué sentido tiene enviar agentes desarmados y en claras condiciones de inferioridad, a Francia, para seguir a asesinos armados y dispuestos a matarlos, mientras compartimos el Estado con los jefes, cerebros, socios, colegas o colaboradores de esos asesinos, con muchísimas posibilidades de acceder a información de los planes del Estado contra ellos? ¿Por qué seguimos a unos pistoleros en otros países, mientras los beneficiarios que acopian logros políticos a costa de la sangre que derraman los asesinos de la banda, forman en el Estado, son el Estado, se financiación del Estado, desafían públicamente al Estado, gozan del amparo, del favor y corporativismo de la casta política y el cobijo de la Iglesia? ¿Mientras nuestros policías se juegan la vida en labores de guardaespaldas de aquellos que confraternizan con los que sacan tajadas políticas con la sangre de sus compañeros y conciudadanos en general? ¿Con aquellos que intercambian objetivos compartidos con la banda, a cambio de miserables apoyos por legislaturas, y que NO necesitan guardaespaldas mientras ‘recogen las nueces’? ¿Qué sentido tiene seguir con la parafernalia de llenar nuestras cárceles con sicarios y el dolor de seguir asistiendo a funerales, mientras nadie se atreve a extirpar el mal en su raíz?

¿Quienes son los asesinos? ¿Quiénes son los delatores?

¿Los pistoleros a sueldo que apretaron el gatillo, obedeciendo órdenes. Los que los legitimaron igualándolos al Estado y presentándolos en el Europarlamento. Los que los financian con dinero público ("de nadie"). Los que los consideran hombres de paz. Los chivatos de traidores de la propia policía, que los alertan de proyectos judidiciales, contra ellos. Los que negociaron con ellos aún sin dejar las armas ni la violencia, contraviniendo las condiciones sobre las que se basó la autorización del Parlamento. Los que legislan y promulgan leyes para que expolien a otros españoles, mejorándoles su financiación. Los que llaman accidentes a sus golpes criminales y asesinatos. Los que los aposentan en el Estado. Los que después de la muerte de Raúl y Fernando siguen decididos a seguir hocicando donde les indique el hampa del terror y algún que otro de sus pistoleros. Los que les envían señas y hacen gestos suplicantes a los asesinos, para que les regalen algún mendrugo electoral, aunque estos se mofen y los humillen y los llamen gorrinos. Los que los excarcelan sin acabar sus condenas. Los que puentean a sus abogados y les recurren sentencias de prisión, desde la Fiscalía General del Estado. Los que semiexcarcelan a un multiasesino y les pasan a su hembra para que se refocile sobre la sangre de veinticinco inocentes, en un hospital. Los cobardes y traidores que ambicionan el poder y el lucro inhibiéndose del cumplimiento de las leyes, de sus deberes con la Nación, vendiéndose y mirando para otro lado mientras expolian a unos ciudadanos, mientras otros mueren asesinados. Los que mienten para hacer buenos a los asesinos. Los que cierran blog,s que no cometen delito alguno, silenciando la libertad de expresión impidiendo la defensa del interés general. Los prevaricadores. Los subvencionados que callan por dinero. Los que ‘enriquecen’ el Código penal criminalizando al ciudadano honrado y lo omite con los asesinos. La degradación periodística que conforma un poder empresarial servilista y mercenario. Los que les importa un bledo la España que les contrata y les paga para que la defienda de las agresiones de asesinos, de sus socios nazis, renegados y resentidos. Los que criminalizan a las víctimas para complacer a sus asesinos. Los canallas que omiten la ley y omiten el deber de cumplirla y hacerla cumplir. Los que ponen a las víctimas ante los tribunales. O la pandilla de voceros desgraciados, de todos ellos, tertulianos mercenarios a sueldo, en su mayoría...?

¿Hay algo más sucio y más infecto que arrastrarse, como un gusano, tras esa morralla repulsiva, cargando miserablemente contra la nación honrada y patriota y contra sus propias víctimas?

Estoy completamente seguro que en la "puta España", esa que pone los muertos y los impuestos a los que pactan inmunidad para ellos, los únicos inocentes de todos los cargos, se encuentran entre el colectivo de víctimas del terrorismo – del vasco y del Estado- y en el cada vez más amplio colectivo de los criminalizados, discriminados, expoliados, reprimidos, desamparados y perseguidos políticos por el régimen z, con el que España ha enfilado hacia un destino de punto y final, irreversible. Incluso si el ‘traidor’ pierde las elecciones, la solución pasa por poner el Estado en cuarentena, suspendiendo los autogobiernos autonómicos y saneando el nacionalismo terrorista nazi y el caudillismo caciquil instalado en los municipios, que nos han ocupado, tomado y hundido. La estafa democrática se ha agotado y con ella se nos viene encima la terrible realidad por las consecuencias de su impunidad durante treinta años de mentiras, robos y depravación de los ocupas de los espacios políticos y la opresión y expolio al pueblo. Ya es imposible contener la supuración purulenta y agusanada que emana de una putrefacción generalizada. El hedor de su descomposición empieza a ser insoportable.

Enviar jóvenes a la muerte, es solo una macabra tapadera que encubra la cobardía por no tomar las legales como únicas medidas posibles y eficaces contra el crimen, optándo por dejarse llevar por él y recostándose en su rebufo, mientras se mira para otro lado ante el dolor que produce, y mostrando ‘gallardía’ contra los inocentes que sufren sus zarpazos y tarascadas, solo porque existen y les recuerdan sus miserias.

Hemos permitido que la delincuencia nos tome la espalda y nos ocupe el Estado, en una manifiesta y agresiva superioridad sobre nuestra rajada y pusilánime clase política, solo firme con los que desampara en la indefensión total. Un Estado ocupado y/o mediatizado por criminales corruptos, nazis, nacionalistas, omisos, mentirosos, terroristas, prevaricadores, negreros, mafias, ministros-cuotas, mediocres y la más exasperante inepcia terca y revanchista, soportada sobre la impunidad que patea los derechos fundamentales de toda una nación, a manos de caudillitos que consiguen leyes ‘manufacturadas en tres días’ para prohibir, encarcelar, someter, esquilmar y reprimir a un pueblo cuya única culpa ha sido dejarse dividir y enfrentar, para ser incapaz de articularse y defender sus pertenencias democráticas, renunciando a ejercer el derecho a legítima defensa, frente a los invasores criminales que han tomado el Estado y ejercen el control unificado sobre todas y cada una de nuestras instituciones. España y su nación ha sido tomada por una jauría de hienas hambrientas que la han devorado impunemente, dejándose cobarde y sumisa y sin que absolutamente nadie haya salido en su defensa. Ni de las instituciones, ni del gobierno, ni de la oposición, ni de una Europa tan falsa y huera como la propia España.

No son malos augurios. Solo son dudas y certezas que me inspiran las evidencias de la realidad, tal cual las sufro y las veo. Tal cual salen en la foto. La suerte está echada. Cada palo aguante su vela.

Clandestino

lunes, diciembre 03, 2007

¡Bravo Venezuela!

Esta vez la razón, aliada a los principios y valores éticos y morales, le ganó el pulso al relativismo que acoge a la indigencia intelectual, al hedonismo y a la indiferencia patria, que convierte a una nación digna, útil y válida, en un desecho degradado, cultivado en la incultura y la ignorancia, impidiendo su capacidad de autosuficiencia para generar la dependiente de la caridad del caudillo que los manipula y fanatiza.

La grandeza de un pueblo se mide por su capacidad de reacción en la adversidad. En la capacidad de articularse frente al poder tirano, y a sus vasallos y pesebreros. Hoy Venezuela ha dado un gran salto ejemplar y cualitativo hacia la consolidación de sus derechos y libertades que será recordado en su historia y será referente para los oprimidos del mundo.

Hoy todos los ciudadanos del mundo amantes de la libertad, somos venezolanos. Especialmente los que estamos sometidos a regímenes sectarios y continuistas, que tiranizan a la nación decente mientras se apoyan en la nación que renuncia a la democracia que pagamos para entregar nuestro poder, nuestra dignidad y los derechos de todos, a su esclava y fiel dependencia del amo. Nosotros, los que cobarde e irresponsablemente nos hemos dejado ocupar y atrapar por los nazis, terroristas, corruptos, vividores y toda clase de enemigos de la nación española y de cualquier virtud posible o inherente a la condición humana, vivimos con sana envidia y emoción este importante éxito a manos del valor y concienciación de esa gran nación hermana.

¡Bravo Venezuela!

Clandestino

miércoles, noviembre 28, 2007

El estatuto, del expolio federal, ostenta su poder

“Las verdades son solo palabras que puedes creer o no”, dice Mari Trini en su preciosa canción ‘Vals de Otoño’.

Que España es una explotación vasco-catalana, desde el sXIX, es un hecho constatable e incontestable. Cuando la verdad, lejos de ser palabras, es una evidencia y está ante los ojos no vale creer o no creer. O la aceptas o la repudias. O la defiendes y promulgas o la ignoras y desprecias, pero con sus consecuencias. Hoy el pueblo español sufre las consecuencias de la traición y de la persecución nazi vasco-catalana con más poder que nunca sobre todo el territorio nacional, tomando las riendas del Estado cedidas, por los que renuncian a gobernar España, en su favor.

El ejemplo vivo más destacable es el hecho de que un juez de Barcelona decide amordazar la verdad, en España. Verdad totalmente basada en una realidad objetiva, manifestada mediante el ejercicio de la libertad de expresión, y el derecho a legítima defensa del interés general, de forma legal y legítima, según nuestra constitución y nuestro sistema legal. Y todo porque esa verdad es onerosa a los intereses de la ‘nación catalana’, diametralmente opuestos a los de la Nación española.

Sin embargo al igual que ocurre con el expolio de la SGAE, esto también puede ser legal ya que se limitan a continuar con el desarrollo del estatuto donde ‘z’ regala a una nación enemiga (recuerden que para ellos somos ‘la puta España’ o ‘la mierda de España’, usado como eslogan que mitifica la libertad de expresión, al menos en ese ‘puto o mierda’ de país) no solo el expolio a nuestros recursos, sino parte de nuestra soberanía, dejando claro el poder que ese estatuto, le reconoce sobre la Nación española. Queda pues claro y demostrado que tenemos una Nación supuestamente regida por un sistema legal, supuestamente basado en una democracia constituida, pero sometida y expoliada por una nación no sujeta a la legalidad española, al ceder el Estado español todas las competencias, ni a ninguna otra al no tener estado y ser su legalidad de ‘plastilina’, por quedar fuera de la jurisdicción y control del Estado. Dos grandes ventajas que explotarán muy bien, prorrogando su independencia hasta que España quede completamente arrasada y barridos hasta el último euro.

Estamos en una situación en la que una camarilla de nazis apoltronados en su legalidad sujeta a cambios instantáneos según intereses, pueden imponer en España cualquier norma que resulte de su interés económico, político o social, pasándose nuestro sistema legal por el forro y sin que haya forma legal de impedirlo, teniendo, por el contrario, el deber de garantizarlo. Es más, no solo en España. Si estos nazis deciden hacer una ‘pirula’ en un país cualquiera la harán en nombre de España y será esta la que responda de sus desmanes allá donde los provoquen, dado que política y oficialmente son españoles, pero España no podrá exigirles el fin de estos, ni pedirles responsabilidades, por no tener ningún poder legal y por tanto ninguna autoridad sobre sus actuaciones ni dentro ni fuera de España. Podrán tener diputados, ministros, jueces, funcionarios, etc., etc., en todas las instituciones españolas. Incluso podrán ganar unas elecciones y ¿¡gobernarnos!?. En Cataluña no podrá haber un solo español, ejerciendo de tal, en una sola de sus instituciones y escasamente en la calle. Serán discriminados y sometidos a una asfixia tal que nadie podrá soportarlo a no ser que prescinda de su dignidad y de gran parte de sus derechos o le atraiga eso de ejercer de nazi.

Si el TC no falla, y pronto, anulando este bodrio incomestible de estatuto, España puede quedar atrapada, por el resto de los tiempos, en manos de una caterva de amos sin control legal, amparada y legitimada por el propio Estado español y con poder sobre el mismo. Le hemos concedido una licencia legal para atracarnos y someternos, bajo las garantías de nuestro propio sistema legal al que ellos ya no pertenecen , pero sí están bajo la tutela política internacional, al no disponer de su propio estado, por lo que internacionalmente no se les puede imputar sin invadir la soberanía española, algo que obligará a España a declararse responsable civil subsidiaria de todos los ‘bolos’ que estos bellacos vayan dejando tras de sí.

Vascongadas, dispone de un estatus similar dado que las concesiones del estatuto catalán ya las consiguieron ellos explotando el miedo tradicional de nuestros regidores y al descarado uso ventajista del terror asesino, por parte de los nacionalistas ‘moderados’. De ahí que les importe un bledo el estatuto y se centren en su ‘plan’ y en su ‘referéndum’.

¿Entienden ahora por qué aún ‘España no se ha roto’? Ojalá se hubiera roto. Sería mejor que habernos puesto, a nosotros mismos, una enorme bomba ‘en nuestras partes más vulnerables’ y darle el botón para activarla, a nuestros enemigos más recalcitrantes, avaros y barriobajeros.

La gran duda es, si el traidor ‘z’ gana las elecciones ¿Será capaz el TC de contradecir al caudillo y cumplir con la legalidad constitucional anulando el estatuto? ¿O por el contrario obedecerá sus órdenes y hundirá a la Nación? Esa puede ser la mecha que convierta la ‘memoria histórica’ en la más dramática actualidad. Mientras tanto solo podemos puentear en lo posible, la traición del caudillo y hacer compras solidarias eludiendo, no los productos catalanes o vascos, sino los radicados en esos lugares. Comprar solo productos comercializados por empresas radicadas en territorios cuyos impuestos sean recaudados por nuestra agencia tributaria y sean debidamente redistribuidos por España desde unos criterios solidarios. Mientras esté el ‘z’, no será así pero le pondremos en la tesitura de hacerlo mal, con lo que en su momento, cuando le sean pedidas cuentas en los tribunales, sumarán penas en su contra.

Después de todo les haremos el favor de no tener que ‘mantener’ a España, quedándose con nuestro dinero.

Clandestino

martes, noviembre 27, 2007

Reposición de post


Va por vosotros

Me permito un modesto homenaje a aquellos compañeros blogger que se ven acosados por los abiertamente declarados enemigos de los derechos, de las libertades y del Estado español, aprovechando la ausencia de gobierno y con la total colaboración y sumisión de sus ocupas, omisos y subvencionados, desempolvando y reponiendo este post.



ESTATUTOS PARA EL EXPOLIO FEDERAL

¿Por qué tengo que pagar impuestos a una “nación” enemiga y permitir que el Estado que mantengo esté más a su servicio que al mío, o que sus diputados y senadores mangoneen las políticas y las legislaciones en mi Parlamento y en el Senado de mi Nación?


Si no recuerdo mal, hace algo más de veinte años, el Presidente Felipe González tuvo un lapsus de lucidez que, alineándolo con sus deberes, le llevó a tratar de implantar el libre comercio y “descentralizarlo”. Con el fin de frenar el subdesarrollo económico tradicional de la mitad sur de España y el consiguiente despoblamiento de sus provincias, González permitió algunas importaciones de productos cuyo abastecimiento, desde tiempos inmemoriales, había sido acaparado por el mercantilismo de Cataluña. Fue un intento tímido de diversificar el comercio a través de distintas rutas peninsulares.

Muchos recordarán la trifulca histérica y medio vociferante con la que le obsequió el señor Pujol, esgrimiendo su tradicional y eficaz arma de amenaza y extorsión: el independentismo, que para él era la forma de “defenderse” del centralismo españolista de Madrid. Pujol amenazó con azuzar a sus mesnadas cuando realmente sólo defendía, como siempre, la obstrucción de la implantación democrática en el comercio e impedir el libre mercado que les obligase a los catalanes a competir en pie de igualdad. Naturalmente, de su típico y hábil manejo de la extorsión surtió el tradicional efecto de ver satisfechas las demandas de su potente maquinaria ventajista sobre el resto de España. El asunto se resolvió pactando, entre ambos y medio a escondidas, el famoso y vergonzoso PER, que supusieron evitaría el despoblamiento en el sur y garantizaría una reserva permanente de mano de obra, de disponibilidad inmediata y barata, para las zonas más industrializadas, como el País Vasco, o comerciales como Cataluña. Las pateras aún no tenían a España entre sus objetivos.

Libre de la tenaza franquista, a los catalanes les fue muy fácil manejar a su antojo a aquella España entonces tan ingenua con los que en el transcurso del tiempo habrían de ser sus enemigos políticos, los nacionalistas. Madrid continuó descentralizando competencias a favor de Cataluña, mientras ésta continuó afianzándose como un gigantesco almacén de compraventa e importaciones que, reconvertidas como marcas propias, copaban el mercado nacional en un porcentaje muy superior a las producciones locales. Tal sistema les generó muy poca o ninguna competencia a los catalanes, dando así continuidad al proteccionismo franquista sobre la economía de la región catalana. Pero a diferencia del régimen anterior, ahora solo de forma unidireccional: riqueza del resto de España hacia Cataluña, como consecuencia de un mercado que seguía casi cautivo, y desvinculación social y política de Cataluña hacia la Nación y su Estado, en clara deslealtad y en oposición al derecho al desarrollo económico del resto de España, una vez asentado el expolio de sus materias primas, como por ejemplo el algodón andaluz que pasaba a ser transformado en las fábricas de Mataró y a centuplicar su precio cuando regresaba.

A la clásica dependencia del entramado industrial vasco, España le suma ahora la subordinación al entramado comercial catalán, que junto a las grandes empresas de suministros y servicios radicadas en Cataluña —cuyas radicaciones allí fueron exigidas y complacidas en todas las épocas, algunas por Zapatero, como el fallido intento de Endesa—, suponen el expolio para el resto de España mediante el casi monopolio comercial. Y en el futuro ese expolio deberá incrementarse gracias a la inexplicable traición de Zapatero a la Nación española, y a la mas que dudosa constitucionalidad de unos estatutos que no solo conceden la independencia de facto a Cataluña, sino que la convierten en “potencia colonial” sobre España. La nefasta y claudicante descentralización política, paralela a una semi-protegida concentración económica catalana, invierten el papel del Estado, pasando de regidor nacional a servidor legal, pero ilegítimo, de los enemigos declarados de España. Recordemos: “España no me es simpática”. Carod dixit. Así, pues, todo el nuevo andamiaje constituye una traición impune y sin escrúpulos, solo posible con la colaboración de los responsables de proteger a la Nación española.

Dando curso a ese estatuto de Cataluña, recurrido como sabemos y que por lógica debería ser totalmente anulado, los políticos catalanes han tenido la indecencia de no esperar al dictamen del Tribunal Constitucional y han creado su propia Agencia Tributaria “para recaudar SUS impuestos”. Se refuerza así la trampa de que la “nación” catalana mantendrá todos los derechos políticos y civiles en España, mientras España no tendrá absolutamente ninguno en Cataluña al haberle cedido todas las competencias. La clase política catalana podrá así ejercer magistralmente su miserable extorsión en los mercados financieros y comerciales, que irá acompañada de la nazi discriminación excluyente, mediante, entre otros, el uso político del idioma. Lo que los avaros políticos catalanes llaman “sus impuestos”, incluyen los que recaudarán en toda España, por ejemplo en concepto de IVA. Esto significa que además de la tradicional explotación a su propia ciudadanía hispano-catalana, abandonada en la indefensión y desamparo por el Estado, obtienen una concesión ilimitada para ampliarla a todo el territorio español. Recaudarán impuestos de todos los españoles mediante su implantada y blindada red comercial, casi exclusiva, y decidirán las políticas comerciales de su interés y contra los nuestros, y encima lo harán desde NUESTRO propio Parlamento, donde tienen la capacidad de mediatizar las decisiones del Gobierno. Cada español que utilice un servicio o consuma un producto de marca catalana pagará impuestos a la Agencia Tributaria catalana, que así expoliará a la española y por ende a la Nación. Aumentaremos el enriquecimiento de Cataluña a costa del inevitable aumento en el empobrecimiento de España, mediante el expolio del IVA repercutido, como se ha dicho, y de los impuestos sobre beneficios, además de generarles riqueza derivada de la producción, manipulado y transportes de los productos.

La clara independencia, implícita en el estatuto catalán, no se ha concretado oficialmente solo porque del modo en que han quedado gozarán de un estatus mucho más ventajoso que la propia independencia. Es decir, aparcan dicha independencia y se aferran al federalismo “asimétrico” como forma de encubrir y mantener su colonización y explotación de la Nación española, dándose la paradoja de que pagaremos impuestos y, en gran medida, nos someteremos a una “nación” declaradamente enemiga por algunos de sus más significados dirigentes y con poder sobre las decisiones de nuestra política. ¿Se imaginan un estatuto que nos obligara a pagar impuestos a Marruecos y encima decidieran las políticas de su interés, en detrimento de los nuestros, en nuestro propio Parlamento? Si trasladamos eso a Cataluña, tendremos ante los ojos la esencia del estatuto catalán: España, colonia catalana para su explotación económica y mangoneo político.

Los traidores del gobierno se burlan con sarcasmos de los que pronosticamos la ya consumada ruptura nacional, solo porque sus protagonistas-beneficiarios la encubren para su conveniencia. La evidencia resalta y se eleva por encima de todas sus mentiras. La excusa es que todos podrán hacer unos estatutos según sus intereses, pero todo está calculado, porque la posible renovación de los demás estatutos solo servirá para consolidarle, a cada uno, su “nacional” pobreza, a costa de enriquecer a esos listos a los que se les ha blindado el monopolio del poder y de la riqueza. Ni siquiera podrán paliar ligeramente su miseria protegiendo sus productos locales. Ni el Estado ni la UE lo permiten. La trampa es perfecta. Solo la legitimidad del poder soberano del pueblo ante semejante injusticia podrá y deberá neutralizar el delito del gobierno zapaterino. El truco del federalismo “asimétrico” no cuela. ¿Qué utilidad tendrá para los andaluces un estatuto similar al catalán, cuando sus ciudadanos paguen impuestos a Cataluña y no los reciban de nadie porque su balanza comercial será desmesurada y progresivamente negativa? Los andaluces, me temo, seguirán en la cola de cualquier índice de desarrollo, como consecuencia de su contribución al enriquecimiento vasco y catalán, un hecho que dura ya varios siglos.

Los ciudadanos han de exigirles a sus gobiernos autónomos que les defiendan de esta agresión urdida por los políticos de Cataluña, el País Vasco y los traidores ocupas del Estado. Las regiones expoliadas deben promover normas que inciten a sus comerciantes a cubrir sus mercados y a negociar sus propias importaciones directamente en origen, puenteando las rutas Vasca y Catalana. España no puede permitirse esta lacra infecta, de claro corte fascista, que nos prive de derechos y progreso otros quinientos años. A poder ser, ni siquiera uno más.

Clandestino

lunes, noviembre 26, 2007

Por la soberanía de la Nación venezolana

Día de Acción Bloguero

Me uno a la preocupación y temor de la Nación venezolana, ante el grave riesgo de la pérdida de su soberanía a manos de un loco iluminado y desaprensivo. Ojalá se imponga la cordura y puedan mantener un nivel de democracía que aunque precario, sea suficiente como para poder deshacerse del mayor enemigo nacional de su historia, en las próximas elecciones.

Clandestino

jueves, noviembre 22, 2007

Impuestos democráticos en manos caudillistas

Me maravillan algunas reflexiones ‘socialistas’ absolutamente antisociales y totalmente alejadas de cualquier atisbo democrático.

Todos los países necesitan de los impuestos. Todos los estados necesitan los impuestos para mantener los servicios e infraestructuras además de su propio mantenimiento. Sean democráticos y modernos o trogloditas y tiranos. Lo que no necesita ninguna nación de ningún país, son listos y vividores colgados de la teta del estado poniendo a los contribuyentes a servir al estado y a sus ocupas, obligándoles a ejercer de recaudadores gratuitos y a pasar hambre de muchas cosas, justicia incluido, porque hay que garantizar el fasto, la corrupción y el despilfarro político, haciendo pagar impuestos a quienes hacerlo les supone privarse de artículos de primera necesidad como la vivienda, considerada patrimonio sujeto a impuestos, porque a los estados, no democráticos, les viene muy bien tener un instrumento de extorsión para doblegar la rebeldía de aquellos que pudieran decidir ejercer su derecho a legítima defensa, frente a la represión, expolios, abusos y delitos del estado. Pero la vivienda es un artículo de primera necesidad, intocable e inviolable. Las leyes las hacen los que ocupan los estados. Dependiendo de su nivel de hipocresía y criminalidad, esas leyes serán más o menos criminales. Solo las democracias tienen leyes ajustadas a derecho. En cualquier régimen político nunca jamás se puede dar ninguna causa ni razón que amenace la propiedad y derecho a uso de la vivienda. Cualquier régimen que lo haga siempre será un régimen criminal. Cualquier padre de familia que le sea sustraída, bien sea mediante procedimiento legal o forzado, dejando a sus hijos y resto de familia, en al calle, en los cajeros o a expensas de la caridad, tiene el deber a ejercer el derecho a legítima defensa. Cualquier comunidad ciudadana que lo consienta habrá descendido a su más rastrero nivel de degradación.

Sin derechos no hay deberes y viceversa. Cuando los ocupas del estado no hacen sus deberes, el ciudadano distrae los suyos para procurarse los servicios que le escamotea el estado. Nadie tiene el deber de pagar impuestos a un estado que no genera las condiciones para que sus necesidades mas elementales puedan ser cubiertas por sus medios, legalmente y manteniendo sus derechos y su dignidad, en una escrupulosa libertad de mercado sin injerencias ni intervensionismos y en el más riguroso control del cumplimiento y respeto a la legalidad democrática y a los derechos de todos los implicados. Desde los inversores a los asalariados. Un buen padre de familia primero atenderá las necesidades de su familia y si le sobra pagará impuestos y si no, clara y públicamente se inhibirá de ese deber hasta que su precariedad pase a mejor vida. Sin permiso del estado y sin tener que suplicar ni agradecer nada a nadie. Solo porque priorizar a su familia es su derecho natural más fundamental, muy por encima de cualquier deber con el estado o con otros posibles acreedores. Aunque los ocupas de los estados se suelen pasar por el forro esos y todos los demás derechos fundamentales y democráticos. Algunos, sin el menor sonrojo, presumen de serlo. Los más osados incluso alardean de ser mejores que Franco, pero lo ocultan y lo prohíben en el miedo a enfrentarse a él cara a cara y demostrar que son mejores y que sea el ciudadano el que dicte sentencia.

Es cierto que la movida del PP sobre la bajada de impuestos, tiene visos de ser electoralista, seguramente contagiado por el estilo bananero y populista de ‘Z’ y su PSOE, y de todas las demás organizaciones que aspiran a ocupar el Estado. Ya el PSOE ha dejado muy claro que la democracia y la ciudadanía que se la paga, se la repanfinflan, al PP le bastaría con ofertar democracia, con la obligada ‘limpia’ del Estado, con lo cual ahorraría el pago de impuestos a más de la mitad de los contribuyentes y podría reducir a la mitad los del resto, además de erradicar los expolios y expoliadores, y las mordidas de los caudillos, de las mafias y la corrupción, garantizando el Estado de Derecho. Con eso tendría ganadas las elecciones hasta el año tres mil. Pero eso es imposible. Nadie va a destruir el gran chollo de explotar a toda una nación, para optar a un simple trabajo de servir a esa nación. Además para eso habría que ser político de vocación y en España no existen los políticos ni las políticas. No existen organizaciones demócratas, ni demócratas en esas organizaciones. Simplemente hay oligarquías partitocráticas apoyándose en un nuevo y boyante feudal-fascismo vulgar, facilón y globalizado, que solo se sirven a sí mismas apoderándose del ‘solar’ patrio y explotándolo con el peor estilo cortijero, de forma zafia, corporativa, antisocial y antinacional, que les asegure la poltrona, su rentabilidad económica y su cohesión tribal. Se despilfarran importantes sumas del erario público, institucionalizando y subvencionando ‘floreros’, solo útiles al caudillo, y mediatizando instituciones –sindicatos, defensores del pueblo, ‘garantes’ constitucionales, Tribunal Constitucional, sistema judicial, legislativo, defensa del consumidor, Parlamentos, ONGs, cargos públicos, ayuntamientos, autonomías, etc., etc., etc.- Aparentan un decorado con aspecto y aromas democráticos, pero a partir de ahí todos, pueblo especialmente, son sometidos férreamente, al control o a la única voluntad del caudillo ‘democrático’ de turno. Millones de euros salidos de la pobreza y de la indignidad, desperdiciados en el pago de simulacros, omisiones y silencios que hunden al pueblo pagano en el desamparo y la indefensión quedando a expensas de la humillante villanía de los buitres, de sus socios, de sus afines, de sus allegados. Luego a ‘cambiar el mundo’ mientras se dedican a tomar el pelo a ese pueblo haciendo el paripé y emulando el ‘show’ de los de la lucha libre, para enfrentar a unos contra otros, mientras nos llenan de leyes de prohibir, de someter, de ‘calla y no te menees’, de pagar, de pagar, de pagar, de pagar y de pagar… a cambio de nada.

¿Conseguiremos ver en España una democracia alguna vez?

"Tengamos fe en que el derecho constituye la fuerza". Abraham Lincoln

Clandestino