lunes, mayo 12, 2008

El Estado recrea la historia de la felonía y del nacionalsocialismo.



La monarquía se desenmascara y se posiciona junto al conglomerado de izquierdas nazis y republicanas, frente a la nación, tras treinta años ejerciendo de Jefe de Estado ‘paja’, como tapadera de lujo, al mangoneo político contra la nación y contra su legalidad constitucional. Treinta años de estafa democrática, culmina con el estado en manos de los eternos enemigos de la justicia, coaligados en una gran alianza en la que se concentran la mayoría de ellos y en la que ahora la oposición pugna por incorporarse. Rotas y anuladas las garantías del derecho ciudadano, ya no necesitan representarse en algunos papeles. El pueblo ha sido definitivamente vencido y sometido. Así de ufanos y ostentosos muestran su triunfo y humillante regodeo, al perdedor.

¿Quién nos iba a decir que escapar de la unidad nacional del franquismo pasaría por la destrucción nacional, a manos de una alianza tan traidora y omisa, como peculiar y atípica, sumándose la monarquía con republicanos, nazis, corruptos y proasesinos? Si el franquismo era ‘Guatemala’ ¿Qué hemos hecho para merecer las dramáticas y sangrantes tarascadas de todo el clan mafioso del ‘Guatepeor’, hasta incluso romper la neutralidad debida del monarca, como principal peana sobre la que se aireaba su condición real?

"Sí. Es un hombre muy honesto. Muy recto. Que no divaga. O sea, la gente cree que hace cosas así... como divagando –levanta entonces la mano y la mueve de un lado a otro–, pero no hay nada de eso. Él sabe muy bien hacia qué dirección va y por qué y para qué hace las cosas. Tiene profundas convicciones. Es un ser humano íntegro".

Por extraño que parezca, estas palabras las dedica quien viviera, bajo la renuncia a las responsabilidades inherentes al ejercicio, pero no al uso y disfrute de su condición de Jefe de Estado y de rey de todos los españoles, al ocupa del gobierno más traidor, embustero, corrosivo y agresivo, contra España, de todos los conocidos, tanto en monarquías, como en dictaduras, solo superados, ambos dos, hasta el momento, por Fernando VII. Al que legitima a terroristas socialnacionalistas vascos y nos vende a los nazis que manifiestan, ostentosa y públicamente, el más recalcitrante odio a España, hasta incluso apoyar y amparar, el terrorismo asesino que mata a españoles. Digo ‘el que fuera rey’, porque su toma clara de partido, lo deslegitima para seguir siéndolo, aunque como todo lo que viene desde el estado, será impuesto por la ‘legitimidad’ de sus santos ‘bemoles’ de déspotas.



La dejación de deberes, encomendados y recogidos en el articulado de la Carta Magna, como Jefe de Estado, que una vez más pone a España en el brete de tener que reventar para volver a revivir, le obliga a buscar apoyo y calor político en el lado de los que, como él, muchas de sus actuaciones tienen un claro olor y formato de delitos criminales contra la nación, en la omisión y renuncia al cumplimiento de sus funciones, rebajándose al nivel de la mentira, de la estafa y de la traición. No es la primera vez que un Borbón protagoniza la obstrucción del desarrollo de una Constitución en España. Para ello ha sacrificado la inmunidad que le garantizaba su supuesta lealtad a la unidad nacional, al despreciar a la España víctima del acoso criminal desde el estado ocupado por los que alaba públicamente, sin recato ni pudor, optando por el alineamiento con los que dividen y enfrentan a los españoles, a cambio de refugio y respaldo a su felonía. Una huida hacia adelante toda vez que su supervivencia reside en la obstrucción total a la posibilidad de la instauración democrática, que terminaría pidiéndole cuentas, como al resto de todos aquellos que las tengan pendientes.

Para seguir disfrutando de lo que no merece, no le queda más remedio que sumar esfuerzos con los que están en su mismo cesto contra la legalidad constitucional y frente a la nación, republicanos y antimonárquicos incluidos. Sabe que su camino no tiene retorno. Ya está condenado y solo puede salvar lo que pueda durante el tiempo que pueda. Ya no puede ser rey de todos los españoles. Ya no puede gozar del respeto y de la inmunidad ligada a la neutralidad, ya rota. Ha tomado partido. Y lo ha tomado por unos españoles que desprecian, agreden y desamparan a otros españoles, desde la omisión del estado que él renunció a mantener en la legalidad constitucional, como principal deber omitido. Ahora tendrá que asumir la crítica ciudadana y la responsabilidad política y legal de sus actos punibles. Somos muchos millones de ciudadanos los que no podemos reconocer como rey a alguien que se alía con los enemigos de la nación a la que pertenecemos, a los que tampoco se les puede reconocer legitimidad como Gobierno de todos los españoles. Como español considero indignos de representar a la nación, a los que le dispensan un trato peor que al ganado, obviando todo deber constitucional y la observación del debido decoro personal, desde el ejercicio de la honorabilidad y decencia en el servicio, y con la lealtad y honradez desde la ética y la moral exigible a todo cargo público.



En este lamentable escenario con el que la historia vuelve a arrastrar y sumir a la nación en los mas negros augurios de su memoria, creo que merece la pena recordar el origen de esta España residual de sí misma, condenada a resurgir de sus cenizas, tras dejarse caer de la mano del engaño y la traición. Nuevamente la España que se sobrepuso, a costa de sangre y horror, al humillante sometimiento del imperio napoleónico, como resultado del engaño y la traición del ‘El Deseado’. O la que se sobrepuso, a costa de sangre y horror, al caos y al desorden criminal orquestado por la anarquía de las izquierdas, en el treinta y seis. Nuevamente enfila su destino repitiendo la ruta del sacrificio en aras de la sinrazón, promocionada, esta vez, por ambas causas y causantes, al unísono, incidiendo la traición criminal de la izquierda republicana, con la omisión colaboracionista de la monarquía Borbónica.



¿Habrán de ser nuevamente la sangre y el horror los medios para recuperar la dignidad y la libertad, de una nación condenada a ser siempre carcomida y diezmada desde su propia retaguardia, por sus propios traidores y renegados, desde sus propios poderes, tras la estampida y fuga de sus principales causantes? ¿O por el contrario permitiremos que la canalla que nos ocupa legitime el caos del terror, el crimen y la traición, meándose sobre las tumbas y la memoria de aquellos cientos de miles de héroes que dejaron su vida para legarnos una nación libre, honorable y digna?
El rey ya no puede serlo. Debe abdicar. Los códigos legales deben ser vaciados de leyes criminales contra derechos, y los gobiernos central, autonómicos y municipales, puestos a disposición judicial. Solo la limpia del crimen organizado dentro del estado, puede devolver la normalidad a la convivencia rota y destruida por las bandas ocupas y por nuestra negligente sumisión.



No más dictaduras. No más terror ni corrupción del nazismo nacionalsocialista. No más borbones ensombreciendo los horizontes del futuro de España. Solo si nos sacudimos a ambos del camino, de una vez por todas, podremos merecer y disfrutar del derecho a andarlo sobre las garantías de la justicia, de la paz y de la concordia. Nuestros antepasados los vencieron en no pocas ocasiones, pero no supieron concretarlo para consolidar su erradicación definitiva.

Ahora toca. Tendrá que ser ahora.

Ni el estado, ni el gobierno representan a la nación. Esta corrupto y podrido. Su desplome es definitivo y nuevamente deja a la nación a merced de la anarquía criminal. El pueblo está solo e indefenso frente a todos ellos con todos nuestros poderes, medios y recursos públicos, a su entera disposición. Solo fuera del alcance de los criminales, de forma clandestina, podrá volverse a engendrar el nuevo germen de la libertad. Es deber y derecho. La razón y la justicia nos asiste.



Me permito recomendar un un buen artículo de Federico Jiménez Losantos, Los Nuestros, publicado, hace tiempo, en El Mundo, donde relata con meridiana claridad, como es habitual en él, algunas características y anécdotas históricas de un Borbón y Borbón, cuyo rastro genético condena a España al revisionismo terco y suicida de condenarse rebozándose en los peores lodos y miserias de su historia. Tanto monárquica como republicana, esta vez a pachas, junto a lo peor de entre lo peor, practicando el ensañamiento sobre toda una población engañada y desamparada, en la absoluta indefensión, sin justicia ni derechos, frente a las jaurías de miserables que se alimentan de ella, con la impunidad del encubrimiento corporativo o de la legalización de sus intereses o delitos, y en connivencia con una oposición dispersa huyendo de un líder inane y cobarde.


Clandestino

sábado, mayo 03, 2008

Piratas prohibidos y piratas consentidos.



Amplio reportaje en 'La Nación'






Recuerdo este párrafo de una entrada que colgué el 28 de abril del 2007:

“Estamos en una situación en la que una camarilla de nazis apoltronados en su legalidad sujeta a cambios instantáneos según intereses, pueden imponer en España cualquier norma que resulte de su interés económico, político o social, pasándose nuestro sistema legal por el forro y sin que haya forma legal de impedirlo, teniendo, por el contrario, el deber de garantizarlo. Es más, no solo en España. Si estos nazis deciden hacer una ‘pirula’ en un país cualquiera la harán en nombre de España y será esta la que responda de sus desmanes allá donde los provoquen, dado que política y oficialmente son españoles, pero España no podrá exigirles el fin de estos, ni pedirles responsabilidades, por no tener ningún poder legal y por tanto ninguna autoridad sobre sus actuaciones ni dentro ni fuera de España.”



Bien pues aquí tenemos una muestra visible. Ignoramos los 'tapados'. Ni que decir tiene la que se puede armar cuando las “embajadas” catalanas, con 'pabellón' pero sin estado, empiecen a embrollar la “fluidez” que caracteriza la gestión diplomática a manos de la organización del “ministro” Moratinos.

Muy al contrario de lo que ocurriera con el caso del barco francés, en el momento de ser secuestrado, el ‘Playa de Bakio’, era un barco pirata a todos los efectos, al no llevar el preceptivo pabellón español, o el de algún único estado de algún país soberano, que lo ampare. En su lugar ondeaba la ikurriña, que, como bandera de un partido político, y prestada o cedida a una región que nunca tuvo, en medio del mar no es más que un trapajón pirata. Por tanto la tripulación, también lo era. Esto, aparte del pago del rescate, ha supuesto un gran y costoso despliegue diplomático. El problema no solo era rescatar a la tripulación sana y salva, sino conseguir traer a los supuestos españoles, hasta España. Digo supuestos españoles, porque todo el que se enrola en una embarcación pirata sabe que renuncia al amparo de cualquier estado. Sabe que según las normas internacionales, comete delito de piratería, perseguible en todo el mundo marino, por cualquier embarcación de cualquier tipo y bajo cualquier pabellón. Solo la condición de pirata del barco que los abordó, quita legitimadad al abordaje y retención del barco, con todo su contenido. España ha tenido que pasar por el trámite de rescatarlos, de los otros piratas, y por el de evitar las debidas acciones policiales contra ambas embarcaciones, dándoles consideración de piratería por igual, además de eludir a la justicia somalí “tapándoles la boca” ante los tribunales internacionales de justicia, o para que no fueran juzgados -y sin duda condenados- en ese país como piratas.




El gobierno lejos de dar explicaciones, detallando la gestión y el presupuesto de lo que nos cuesta salvar la vida a unos ciudadanos de un ‘país independiente y asociado al estado fantasma español’, que desprecian la nación y la bandera que les ha salvado el trasero. Además deben ser juzgados y condenados, junto con el armador, por piratería, de lo contrario el estado incurrirá en el delito de encubrimiento a dicha piratería, contraviniendo la legalidad internacional, algo que empieza a ser habitual en un país como el nuestro, donde el gobierno se ufana y regodea de su acoso y derribo descarado y tercermundista, contra media nación, pavoneándose ostentosamente, de ser arte y parte de una izquierda que simpatiza, colabora y milita en el terrorismo, el nazismo y el delito legalizado contra la nación, contra el estado y contra los derechos y libertades democráticos, llevándolos a estar mejor vistos y disfrutando de mejor estatus y mas ‘caché’, que ‘la puta España’ honrada, decente y patriota, que los mantiene a todos ellos. Este tipo de delincuencia, patrocinada por el “gobierno”, se manifiesta tan segura y amparada dentro de España, que ha perdido la objetividad para medir la obligada legalidad fuera de ella, donde pretenden dar continuidad a su impunidad patria.

El secretismo en las negociaciones, para el rescate del ‘Playa de Bakio’ y su tripulación, y el que precede a su liberación, esconden hechos muy graves, donde en una situación de piratería y contra-piratería, nuestro “gobierno” lejos de exigir e imponer la legalidad, se alinea con el delito en complicidad directa con el mismo, al que la oculta, ampara y protege, no trayendo a la tripulación del pesquero, en calidad de detenidos, para ser puesta a disposición judicial, bajo acusación de ejercer la piratería internacional. Si son españoles para ser amparados por el estado español, también lo han de ser para cumplir con nuestras leyes democráticas (no las criminales hechas por el “gobierno” para su privilegiado beneficio) y las que ratificamos en los tratados internacionales.

España, ha cumplido con ellos, rescatándolos de sus colegas de piratería y pactando no ser juzgados y condenados en un país lejano y de dudoso respeto por los DD.HH. Todos nos alegramos de su retorno sanos y salvos. Que ellos cumplan con la justicia, junto al gobierno que ha propiciado las condiciones para que se den estas actuaciones delictivas, gravando a la nación y arriesgando su seguridad ciudadana.

El silencio, a su vez cómplice, de la oposición y de la prensa en general, indica que están en el complot y apoyan al “gobierno” en una gestión cuya legalidad, desde mi punto de vista, es bastante más que dudosa, al igual que es clara su renuncia a cumplir sus deberes, desde el Gobierno que ocupan. Un “gobierno” al que las consecuencias de su irresponsabilidad, delitos, traiciones y mala gestión, empiezan a traspasar nuestras fronteras, mientras que en España siguen en libertad y actuando con absoluta impunidad, ante la omisión de todos los responsables de mantener las garantías del orden democrático por el que, se supone, deberíamos regirnos.

España y el mundo deben saber que el estado español, no acudió al rescate de un barco y de unos marinos españoles, sino de un barco y de una tripulación pirata que, como todas ellas, premeditadamente renunciaron al amparo del estado español y al de cualquier otro, al navegar y faenar por aguas internacionales, sin lucir el obligado pabellón único, de cualquiera de ellos. No podemos encubrir un grave delito contra la legalidad internacional, para legitimar la apestosa basura nacional. España y el mundo tienen derecho a saber.

Clandestino

domingo, abril 27, 2008

El uso criminal de la ideología, impide la justicia que ampara al derecho


“La principal virtud del Mayo francés, el espontaneísmo, se transformó, tal vez, en su mayor carencia. Fue víctima de su propio éxito: a fines de junio, las elecciones generales le dieron un amplio triunfo a De Gaulle sobre las fuerzas de izquierda. “
Mayo Francés del 68



La rebelión popular, siempre fue el único recurso que le queda al oprimido, para derrocar al opresor criminal, que siempre acaba posicionándose en el estado, y anulando la soberanía popular y con ella, sus derechos fundamentales. Pero siempre acaba siendo un ruidoso fracaso, cuyo destino suele ser el reenfilar la ruta del retorno al redil de la mafia política.

Ayer noche, vi un retal de un documental sobre el Mayo Francés de 68. Una auténtica lección, para ilustrar cualquier manual sobre como articular una movilización de protesta y de cambio, en masa, que pusieron en fuga a todo un presidente de La República, en solo un mes y sin más armas que la razón y el coraje para defenderla. Pero también fue ejemplo lo que no se debe hacer, que hicieron y que les costó una derrotan tan radical y espontánea, como su propia revolución.

La voz en off, doblaba a un director Norteamérica que, como casi todos los demás, retiraron su proyección del festival de Cannes, en apoyo a los que pedían derechos y libertad. Pero manifestó su asombro cuando pudo comprobar en un lugar cualquiera de París, como en un mismo mástil unos revolucionarios intentaban izar una bandera comunista, que otros intentaban arriar con el mismo empeño, a la vez que se enzarzaban en una dura discusión en la que ambas partes justificaban su acción en nombre de la libertad. ¿Se lo pueden creer? Ambas partes luchaban por la libertad, pero cada una quería una libertad opuesta a la de los otros. ¿Qué es, entonces, la libertad? Entiendo la libertad como un concepto personal que cada uno se construye, para sentirse libre en él. Donde yo me siento libre, otros pueden sentir las asfixia de la opresión. Fue la falta de concepto de libertad general y la falta de respeto al espacio de libertad de cada uno, lo que les llevó a resquebrajar la unidad, hasta convertir en derrota un triunfo que, merecidamente, tenían en pleno uso y disfrute.



En el momento que dieron consideración ideológica y política, a lo que fue promovido por una cuestión de injusticia y dramatismo social, en la falta absoluta de justicia y de derecho, liquidaron cualquier objetivo sobre su digna revolución, reconduciéndola, inconscientemente, hacia la legitimación de las causas que la provocaron. Las mismas causas que justificaron la revolución, la destruyeron: El manejo de las masas, por los políticos, mediante la fanatización ideológica.

El ciudadano, se niega a sufrir los efectos del crimen de estado, pero no renuncian a delegar liderazgo, en la gestión de esa clase de estado, a su caudillo ideológico. Quiere libertad, frente a la tiranía, pero le rinde pleitesía y vasallaje, en una lealtad inquebrantable, al tirano. Esto es consecuencia de la educación y adoctrinamiento ideológico, cuya gestión siempre va de la mano de alguna organización gubernamental, creando dudas y luchas internas en el individuo, que le llevan a rechazar lo que no ignora que es, pero no procesa como de su interés, o mantener lo que el dolor y la evidencia, invita a rechazar. El odio como elemento habitual de inculcación ideológica, cierra cualquier posibilidad de desarrollo a la racionalidad y lucidez, que permitan ver el propio interés y sus incidencias o coincidencias, en el interés general. En España hay millones de individuos que odian a millones de desconocidos, solo por desear la libertad al margen de los que ellos sostienen en el crimen que nos destruye a todos. Defienden la continuidad del Jefe del Estado, a pesar de ser evidente que es un traidor a la nación y un fuera de la ley, que omite e incumple, sus deberes constitucionales, con ella. Hay una gran multitud que vota a un gobierno que lo único que ha evidenciado en toda una legislatura es el odio a la nación, a la justicia, a los derechos y a las libertades, su condición de traidores y fueras de la ley y su alineamiento y el del estado, con el hampa terrorista y nazis, dejando a su merced a millones de españoles, en total desamparo.



Pero aquí no se mueve ni una hoja, en legítima defensa de sus derechos conculcados por el gobierno y con la complicidad directa y consciente de los responsables de las distintas instituciones del estado, Jefe del Estado incluido. ¿Porqué? Porque, los que convierten a la nación en una explotación de esclavos, se votan así mismos y suman adeptos mediante el adoctrinamiento ideológico que nos fanatiza y convierte la sumisión en la forma ideal de lealtad a la ideología, llegando a una renuncia, no solo voluntaria sino gloriosa, de hacer prevalecer esta sobre cualquier derecho, incluida la propia libertad, en la ceguera del odio hacia los colectivos de conciudadanos que comparten su esclavitud y explotación, desde el conocimiento y la conciencia de que realmente es así. Incluso llegan a hacer labores de comisarios políticos, denunciando, agrediendo y repudiando, la neutralidad cotidiana, o los escasos gestos de decencia y honradez, que de forma espontánea se puedan producir. Sus propias acciones terminarán golpeándoles en su cómoda enajenación de la realidad, cuando esta les sacuda y se caigan del guindo. Entonces será el momento. Desgraciadamente los daños producidos serán irreversibles, para millones de inocentes condenados, por otros millones de estafados, también inocentes pero menos.

Mientras no seamos capaces de rechazar las ideologías como métodos de adoctrinamiento, dando categoría de delincuencia, con agravantes, a los que infringen la ley, alterándolas con otras leyes criminales, para atentar contra el derecho, desde el estado, no mereceremos la justicia que nos hurtan desde el estado que mantenemos para sus garantías. La consolidación de la paz y la convivencia, solo es posible en el respeto a la igualdad y a los derechos ajenos, desde la consolidación de un estado y gobiernos sometidos como servidumbre de la nación y de sus leyes y que a su vez estas han de ser servidumbre de la justicia que a su vez, sea servidumbre y garantías de amparo de los derechos. Mientras tanto seremos esclavos de nuestra propia servidumbre, autoerigida en banda de delincuentes, que cultivan nuestra ignorancia, con su intoxicación ideológica.Cuando la justicia, como elemento sobre el que se edifica y sostiene el derecho, se aleje de las manazas políticas, a una distancia suficiente e insalvable, habrá paz y libertad. Pero eso solo si somos capaces de ganarlo y de merecerlo defendiéndolo cada día que haya un criminal en libertad.

Obsérvese el odio indisimulado y feroz, contra la Iglesia, cuyas doctrinas cristianas, dejan sus crímenes al descubierto. Obsérvese el odio cerval a la memoria de Franco, del que hoy podemos decir alto y claro, que de entre todos sus defectos y crímenes, entre ciertos y adjudicados, destaca la gran labor de proteger a los españoles, durante cuarenta años, de los criminales que actualmente nos han invadido, ocupado y sometido, desde las más altas instituciones del estado, hasta el más insignificante ayuntamiento, con claros objetivos de prácticas de expolio y pillaje legal. Obsérvese a una oposición que trata de resolver el crimen de estado, dando categoría política, y repartiéndose el poder judicial con los que debe hacer responder ante la ley, no como políticos, sino como delincuentes. La ideología y el voto, como escudo de impunidad política y legal, debe ser radicalmente descabezado por la justicia.

La única causa por la que nuestro estado está en manos criminales, es porque son muchos -oposición incluida- los que desean mangonear en un estado criminal, en el que forrarse legalmente, y para nuestra desgracia, de entre los que no lo queremos, no hay ningún Franco que lo evite. Las mafias que nos ocupan, encuentran masa suficiente con deseos de ser engañados y estafados, llevando la desgracia a toda la nación decente, sometida a la España oficial, que gestiona y legisla según las exigencias de las diferentes mafias y lobbys. Pero que nadie olvide, que como a toda organización criminal, el voto no le exime de sus responsabilidades criminales, ante los tribunales de justicia, nacionales o internacionales, o en su defecto, ante la justicia del pueblo. Ese pueblo que hoy le apoya, pero que un día, esperemos que cercano, le pedirá cuentas por sus delitos contra él.

Clandestino

domingo, abril 20, 2008

El PP se entrega a los ocupas del estado y renuncia a la democracia.



Son legales y legítimos los pactos y acuerdos entre partidos, pero no siempre son legítimos los acuerdos con un gobierno enemigo de la nación y de la libertad, frontalmente contrario al derecho a uso y disfrute de la democracia, por parte del pueblo que lo mantiene para que la garantice. De la misma forma que fue criminal la degradación del estado, rebajándolo a la indignidad del hampa criminal, lo es rebajarse a la mafia que lo impuso contra la legalidad y en el desprecio a la memoria de miles de víctimas del horror nacionalista vasco. El PP se degrada así mismo sentándose a la misma mesa de esos mismos individuos, para “negociar”, el reparto de poderes, en lugar de exigir la devolución de esos poderes a sus legítimos dueños. No negocia la instauración democrática en España. No le exige al Gobierno que derogue las leyes antidemocráticas, antinacionales o anticonstitucionales, ni que abandone las actividades criminales, de obstrucción a la justicia y acoso al derecho y libertades fundamentales, dando amparo a la media España abandonada a merced de sus socios y aliados nazis y proterroristas. No le exigen una rigurosa defensa de la legalidad constitucional que nos lleve a la convivencia pacífica e igualitaria en la normalidad propia de un orden democrático. Se están repartiendo el control sobre el poder judicial, en lugar de blindar, su independencia. Se están repartiendo el cadáver del estado, asesinado con el pacto del Tinell donde se engendra la reforma constitucional clandestina, regalando competencias y soberanía nacional a mafias de presión y afines, que siempre han impedido cualquier posibilidad del desarrollo democrático de la nación española, apuntillándola definitivamente con la intervención del T.C. y manoseando la justicia tras defenestrar cualquier esperanza al estado de derecho.

Esto deja clara las causas de la derrota del PP. De ese PP al que tanta gente hemos defendido, como esperanza democrática, ante la gran alianza mafiosa y corrupta de los radicales de izquierdas, acaudillada por un mediocre tridor y revanchista, obstuso de mentalidad infantiloide repelente y embustero. Ante una izquierda cuyo rastro histórico está plagado de traición, crueldad, sangre, corrupción, populismo, despotismo criminal y enemigo activista eterno, contra cualquier forma de libertad o de convivencia democrática. Por sí mismos o mediante alianzas entre la peste de su calaña. Mao, Pol Pot, Hitler, Mussolini, Stalin, Castro, Ché, ETA, PNV, ERC, IU, ZP, Chávez... Solo por citar algunos que dejan claro que izquierda y democracia son conceptos absolutamente contradictorios. Que el concepto de democracia de las izquierdas es el de “Pan para mí y hambre para el que no pueda”.

Esta foto y la de arriba, no son fotocopias, aunque sean iguales y ambas nos muestren sendas historias gemelas.

Creí en Mariano Rajoy. Le defendí frente a las críticas, pidiendo tiempo para sus nombramientos. Pero no puedo defender ni apoyar a quien traiciona cuatro años de hiriente desprecio a las víctimas del hampa y del estado, y se arrima al botín de los enemigos de la honradez y de las libertades. Creo en el Rajoy de firmes convicciones democráticas y de firme lealtad a la nación española, dándole todo mi apoyo siempre, en la derrota o en la victoria. Especialmente cuando la legislatura y la victoria votacional, de la alianza mafiosa, es claramente fraudulenta. Habría apoyado incondicionalmente a un Mariano Rajoy dispuesto a recuperar el estado y la unidad nacional en el rigor de la igualdad constitucional. En la limpieza del estado y de la nación, librándola de nazis, terroristas, radicales, delincuentes o cualquier tipo de individuo que de alguna forma perturbe la convivencia, la paz y la unidad nacional. En el esfuerzo por la dignidad y derechos de las víctimas de la alianza nazi, de los terroristas y de sus cachorros y 'nueceros' proterroristas. A recuperar los principios y valores que nos dignifiquen como seres humanos. Pero me encuentro que, igual que los 'plurinacional-socialistas' dieron legitimación política a los asesinos nacionalistas vascos, Rajoy da legitimación política a los que han atentado contra el estado y la nación, infringiendo daños muchos más graves e irreversibles, que los producidos por los asesinos vascos, en toda su historia. Legitimación que impide cualquier acción policial y judicial, contra los que han golpeado y traicionado al estado y reventando a la nación omiten su legalidad. Que dificulta enormemente cualquier iniciativa privada o colectiva, orientada a poner a ZP y a sus socios, ante la justicia en cualquier tribunal europeo. Ha legitimado políticamente a los que debió poner ante la justicia, nacional o internacional. Ha ofendido y defraudado a millones de ciudadanos.

Se equivoca Mariano Rajoy convirtiendo en política una cuestión de derecho y de justicia. Dando consideración política a los que deben responder ante los tribunales de justicia. Los ciudadanos no queremos que se aplaque la crispación a cambio de impunidad política. Queremos garantías de nuestros derechos y la justicia que los ampare. El gobierno es un claro agresor de derechos fundamentales y el estado su principal útil. Aliarse con ellos es ser uno más de ellos. Es traicionar y abandonar a los millones de ciudadanos que confiaron en un proyecto que es mentira.

Ahora la oposición se diluye, encamada en el residuo criminal del estado y decide ser arte y parte del hampa que nos ha atrapado en su submundo surrealista de improvisación aleatoria y maligna de niño cabreado, bajo una indefensión y desamparo, que les permite el libre mangoneo despreciable y esclavista, desde el blindaje de la impunidad que le pagamos. Un estado neutralizado, sin jefe y sin gobierno, y al servicio de sus enemigos, con unas FSE controladas por ellos, un poder judicial controlado por ellos y unas FF.AA desmotivadas y mangoneadas por ellos. Queda definitivamente, la nación dividida, sometida y explotada, sin esperanzas. Una vez más se cumplirán los tradicionales objetivos de las izquierdas, esta vez acompañados por la ambigüedad, complejos y pacatería de la oposición, apretando sin contención hasta que llegue a su punto de ruptura definitiva para, una vez más, sembrar y regar la tierra con su desprecio a la libertad y a la vida.

Solo queda por ver si, tras la rendición de la oposición y la irracionalidad habitual, zafia y represora de los pesoistas, la ciudadanía será capaz de articularse y recuperar su soberanía nacional, su estado y su dignidad, por la fuerza, como último recurso legítimo que le queda.

Que Dios nos asista cuando llegue, el que ya parece ser, el inevitable desenlace final.



Nota.-

Me disculpo con aquellos a los que increpé cuando se manifestaron contrarios a las decisiones de Mariano Rajoy.

Clandestino

viernes, abril 18, 2008

España entera, debe impedir el transvase catalán, si este no empieza por Almería.



Cuando los demócratas son minoría, el hampa se crece, amplía el abuso y ensancha su cartera.

Cuando el hampa existe y no se combate, es porque no hay justicia. Cuando no hay justicia, el estado es criminal.


Creo que cuando la mentira obtiene privilegios, a costa de la discriminación, es estafa. Cuando la estafa se consuma, sus autores son vulgares delincuentes. Cuando tanto el fruto del privilegio como el perjuicio de la discriminación, recaen sobre terceros, los delincuentes son mercenarios, y si el medio para consumarlo es el estado, convierten a este en un estado sectario, bastardo y criminal, con lo que además, hay que sumar al delito de estafadores mercenarios, el agravante de alta traición.

Todos los españoles tendremos que pagarle el plan hidrológico a la ‘nación’ catalana, a la que sirve el Presidente del Gobierno español, que también eligen algunos españoles para que, entre todos, se lo paguemos a los catalanes. Presidente, traidor que miente y perjudica, a gran parte de España y sirve a Cataluña. Que deroga el PHN, perdiendo la subvención europea, para su construcción, de manera que, además de pagar y alojar al embustero, tendremos que regalarle el agua de todos, a la ‘nación’ que exprime a la España de todos, y a la que sirve un presidente de todos, que renuncia al deber de servir a todos. Además de pagarles el presidente y el estado de todos, hemos de pagarles el transvase -solo suyo- que se la lleve, dejando todo el litoral levantino, murciano y almeriense, con su economía hundiéndose en la sed, mientras se convierte en un resecal, amplias regiones de hermosas huertas, que abastecen a España y a gran parte de Europa.

Mientras ese tal Rodríguez –mentiroso y traidor, sobre cualquier otra característica que lo distinga o defina- convierte a España en colonia vasco-catalana, los españoles permitimos que este traidor, delincuente y embustero, continúe en libertad y además ejerciendo y además cobrando.



Cuando el Presidente del Gobierno de España, dice públicamente que le parece bien que se multen a españoles que rotulan en español sus negocios en España, deja clara su condición de miserable que delinque omitiendo la ley y sus deberes más ineludibles, dejando en el absoluto desamparo a millones de españoles a los que está obligado a servir en rigurosa igualdad, con el resto. Este cretino cree que está de Presidente del Gobierno para hacer lo que le dé la gana y servir o despreciar al ciudadano según le cae bien o mal. Lo peor no es que lo cree, sino que así lo hace y nadie lo detiene.

¿Será que lo merecemos?¿O estaremos dispuestos a encerrar a este indeseable e impedir la construcción del transvase catalán, si este no se empieza a construir por Almería? Esta puede ser una de las últimas oportunidades disponibles para demostrar si merecemos o no, la justicia que nos hemos dejado robar, por los miserables que nos han ocupado el estado para ponerlo al servicio catalán, entre otros enemigos de la nación, y de los mínimos parámetros de la decencia.



Generalmente los criminales toman o impiden los derechos que necesitan o les da la gana, con el estilo hampón, rastrero y miserable que los caracteriza, pero solo mientras los legítimos dueños, de esos derechos, sean unos cobardes arrastrados que no los defiendan. Cuando no se defienden los derechos, no se merecen. Se renuncia a ellos. Cuando no se merecen porque se renuncia a ellos, hay que asumir las consecuencias y estarse calladitos y aceptar que les pisen la cabeza o las ‘criadillas’, en caso de que se tengan.

La victoria electoral no es una patente de corso para delinquir sometiendo y tiranizando al conjunto ciudadano votante de los que obtienen menos escaños. Ni a un solo ciudadano. Cuando se hace así, el estado y sus ocupas son una vulgar pocilga de criminales. Cuando la justicia no actúa contra ellos, el pueblo está obligado y legitimado para hacerlo. Que no se confunda nadie, si piensa que está libre de los delitos del estado, solo porque ahora les beneficia o no los perjudica. Antes o después les tocará. El hampa criminal no tiene amigos, ni sentimientos. Cuando no hay justicia y sus sistema se les une, solo la unidad de todas las víctimas, presentes, pasadas y futuras, los puede vencer. Ninguna nación decente puede consentir que los delincuentes les mangoneen ni su estado, ni sus leyes.

Cuando un Gobierno omite la ley, privilegia y discrimina, se inhibe de sus deberes, niega servicios, obstruye la justicia, legisla contra ella y desampara a media nación, es derecho y deber que, en legítima defensa, esta se tome la justicia por su mano. En su defecto solo queda adaptarse a la supervivencia, como un miserable que acepta la indignidad de la humillación y la vejación, reiteradamente infringidas por el hampa, hundidos en el muladar putrefacto, que los criminales del estado, dispongan para tal fin.



Observen su estilo. Su talante de diálogo, no crispante.
Observen como un omiso, embustero y traidor, gana unas
elecciones en un país en el que los demócratas son insultante
minoría.



Clandestino

miércoles, abril 16, 2008

Que los hombres buenos dejen de NO hacer nada, no es un premio sino un necesario deber.




No puede haber premiados, sin haber no premiados.

Últimamente se ha extendido por la blogosfera, la moda de los ‘premios’. Estoy convencido de la buena fe de sus creadores en la misma medida que lo estoy de su inutilidad, hacia algún objetivo, constructivo o de interés para algún blogero. Todos parten de su origen y se extienden de forma piramidal, extinguiéndose solo cuando se satura y cubre la red como una mancha de aceite, resultando ‘premiada’ toda ella, sin remisión. No tiene nada de excepcional un premio que se otorga a todo el mundo, con la responsabilidad de hacer de jurado y correo de otros premiados. Fue divertido al principio, pero ya es aburrido. No voy a criticar a los que se gustan en dar continuidad a este pasatiempo, pero creo que distrae bastantes recursos y tiempo, cuyo objetivo, al menos los que conozco, es otro muy diferente al de la autocomplacencia, el compromiso de no herir sensibilidades, o la vanidad. Ni siquiera es una forma de hacer amigos, puesto que apenas es posible abarcar más atención sobre este basto océano de links que abren puertas a auténticos genios y librepensadores.

De entre este ininterrumpido caudal de ‘premios, agradecimientos y agasajos’, surge uno que emite Alexis Marrero en memoria de los dramáticos acontecimientos acaecidos el 11 de abril, en Caracas. No sería justo que paguen justos por pecadores. Si bien no considero acertado el sistema de expandirlo como un ‘premio’, en lugar de una necesaria mediatización, sí considero de vital importancia que alguien como Alex Marrero, en este caso, estén ojo avizor e impidan que la ‘memoria histórica’ sea tan injusta con las víctimas inocentes, como en su día lo fueran sus propios asesinos.



Los españoles no solo somos hermanos de sangre, cultura, historia y otras afinidades, con los pueblos iberoamericanos, sino que para desgracia de muchos, también compartimos las mismas experiencias en la represión del barbarismo corrupto, de la tiranía de los zafios e inútiles. Por eso también sabemos apreciar el valor, el coraje y la audacia de los que no se subordinan a los enemigos de la nación y malversadores del estado. Son muchos los que merecerían ser premiados con el símbolo del 11 de abril. Pero sin ninguna duda, para mí los que mejor lo definen e ilustran con total nitidez, son Martha Colmenares y el propio Alexis Marrero. Ellos son el premio. Los premiados solo recibimos el honor de su mención.






He decidido, con mis mejores intenciones y sin ánimo de zaherir a nadie, premiar a Alexis Marrero y a Martha Colmenares, con el premio conmemorativo del 11 de abril, como venezolanos que sufren las tarascadas del fascismo que los sacude, y como incansables defensores de los derechos y libertades que permitan la justicia en igualdad, para todos. Solo a ellos. Rompo las reglas y corto la cadena en la parte que me toca. No deseo ver convertido el espíritu de Caracas, en una cadena rutinaria que se recibe y se repasa desde la indiferencia a su valioso contenido, como tantos otros, hasta acabar en el hastío del más de lo mismo. Creo que debe circular en su frescura y en su valor de ley, de forma libre y en el deseo de homenajearlo y ostentarlo por lo que significa y no por dar continuidad a la ‘última moda’ de ser premiados y premiadores, a la vez.

Mis mejores deseos a los venezolanos, en su ansiado encuentro con la libertad.


Clandestino

jueves, abril 10, 2008

Aunque sea legal, asesinar nunca será un derecho.

A esta preciosa niña, el amor de sus padres la salvó del criminal desamparo de la ley y del estado.

La Comisión Europea, defiende el aborto como un derecho.

La vida siempre será un derecho fundamental e inalienable, del que solo podrán ser privados aquellos miserables en el instante en que no respeten la de los demás. La ley y el estado no pueden primar, con la impunidad, a aquellos que privan de ella a los más inocentes e indefensos.

Las leyes, los servidores públicos y las instituciones, que rigen a naciones, deben perseguir el crimen y garantizar la vida. No podrán tener validez ni consideración de tales, aquellas leyes o políticos que pretendan hacer un uso contrario al del fin que justifica su propia existencia. No se puede amparar el asesinato, desde las instituciones de gobierno creadas para garantizar la vida. Sería una tremenda locura frivolizar con el derecho a la vida, que podría ser el principio del fin de la humanidad.

No incurriremos en el delito de injurias, llamando asesinos a los asesinos, estén o no bajo el amparo del estado y de algunas de sus leyes criminales. Si los estados de la UE, son criminales, así deben ser nombrados.

Tenemos derecho y deber de crear vida, medios y hábitat que la permita y garantice la continuidad de la especie. Pero nadie es dueño de esa vida ni de los individuos que completan el género humano, bajo ninguna circunstancia ni condición, salvo en el caso de extremo peligro de la propia vida, que justifique, ‘in extremis’ el ejercicio al derecho y deber de conservar la vida propia, frente a los que la amenazan. A los prenatales, solo el estado y la ley, puede y debe protegérsela.

Solo en la situación extrema e ineludible, de salvar la vida, propia o ajena, se justifica y se debe privar a los agresores de sus derechos, incluido, si fuera menester, el de la vida. Cualquier otra forma de privar a alguien del derecho a la vida, como derecho más fundamental, es criminal, incluyendo las ejecuciones legales. Dentro de las variantes de asesinato, según agravantes, atenuantes y otras circunstancias, siendo todas ellas crueles y terribles, destaca por su especial villanía, saña y crueldad, la de atentar contra la vida de un ser inocente e indefenso absoluto, condenado unilateralmente, sin una pizca de causa que lo justifique. Teniendo además, como agravante, si es que cabe, el hecho de estar totalmente exentos de asumir responsabilidad alguna sobre su futuro. Solo han de parirlo y, si no lo quieren, entregarlo a la vida. Así de simple.

Podrán legalizar el asesinato, pero nunca será un derecho. Nunca podrán justificarlo.

En este caso, la ley lejos de legitimar un derecho, sería cómplice y encubridora del crimen, al ir claramente, contra el derecho más fundamental. Ninguna ley ni ningún otro derecho, justifica el de acabar con una vida, cuya inocencia e indefensión, no es una presunción, sino una verdad absoluta.

Es cuando menos chocante, que la presuntuosa Civilización Occidental, Cuya hegemonía mundial descansa sobre la superioridad moral, que la eleva sobre el cruel barbarismo primitivo de otras civilizaciones -ancladas en el más oscuro medievo feudal, que nutre su fanatismo fundiendo, hasta su perturbación, sus mentes en aquella tiranía señorial con sus masacres, sus pestes y hambrunas- estemos debatiendo sobre abrir a la ley, con formato de derecho, la comisión de graves delitos contra la vida de millones de personas, cuyas garantías a su derecho fundamental e inalienable a vivir, llenó la faz del mundo con millones de muertos, durante millones de siglos, víctimas en la dramática y desigual lucha por su derecho a vivir y su deber de perpetuarse. Casi de forma rutinaria y diaria, como el que toma una cerveza o se sanea una caries.

En Europa se ha generalizado el aborto hasta el punto de que en 2006, se producían en la UE, de veinticinco estados miembros, un aborto cada 30 segundos. Más del 17% de los embarazos acaban en aborto. Mucho más que la población que hemos tenido que importar de diversos países del mundo. Salvo los casos, muy puntuales, en que el embarazo se justifica por graves riesgos a la salud o la vida de la madre, el resto solo se justifican como forma de mantener el estatus social y económico. Una civilización que se autoextingue, omitiendo el deber de continuidad, solo por vivir mejor y disfrutar de más medios, en lugar de disfrutar de sus hijos, de su familia y de su idiosincrasia, aún en la pluralidad de su cultura y tradiciones. Además lo hace legalizando y legitimando el asesinato de sus hijos, como un derecho.

Clandestino