sábado, mayo 03, 2008

Piratas prohibidos y piratas consentidos.



Amplio reportaje en 'La Nación'






Recuerdo este párrafo de una entrada que colgué el 28 de abril del 2007:

“Estamos en una situación en la que una camarilla de nazis apoltronados en su legalidad sujeta a cambios instantáneos según intereses, pueden imponer en España cualquier norma que resulte de su interés económico, político o social, pasándose nuestro sistema legal por el forro y sin que haya forma legal de impedirlo, teniendo, por el contrario, el deber de garantizarlo. Es más, no solo en España. Si estos nazis deciden hacer una ‘pirula’ en un país cualquiera la harán en nombre de España y será esta la que responda de sus desmanes allá donde los provoquen, dado que política y oficialmente son españoles, pero España no podrá exigirles el fin de estos, ni pedirles responsabilidades, por no tener ningún poder legal y por tanto ninguna autoridad sobre sus actuaciones ni dentro ni fuera de España.”



Bien pues aquí tenemos una muestra visible. Ignoramos los 'tapados'. Ni que decir tiene la que se puede armar cuando las “embajadas” catalanas, con 'pabellón' pero sin estado, empiecen a embrollar la “fluidez” que caracteriza la gestión diplomática a manos de la organización del “ministro” Moratinos.

Muy al contrario de lo que ocurriera con el caso del barco francés, en el momento de ser secuestrado, el ‘Playa de Bakio’, era un barco pirata a todos los efectos, al no llevar el preceptivo pabellón español, o el de algún único estado de algún país soberano, que lo ampare. En su lugar ondeaba la ikurriña, que, como bandera de un partido político, y prestada o cedida a una región que nunca tuvo, en medio del mar no es más que un trapajón pirata. Por tanto la tripulación, también lo era. Esto, aparte del pago del rescate, ha supuesto un gran y costoso despliegue diplomático. El problema no solo era rescatar a la tripulación sana y salva, sino conseguir traer a los supuestos españoles, hasta España. Digo supuestos españoles, porque todo el que se enrola en una embarcación pirata sabe que renuncia al amparo de cualquier estado. Sabe que según las normas internacionales, comete delito de piratería, perseguible en todo el mundo marino, por cualquier embarcación de cualquier tipo y bajo cualquier pabellón. Solo la condición de pirata del barco que los abordó, quita legitimadad al abordaje y retención del barco, con todo su contenido. España ha tenido que pasar por el trámite de rescatarlos, de los otros piratas, y por el de evitar las debidas acciones policiales contra ambas embarcaciones, dándoles consideración de piratería por igual, además de eludir a la justicia somalí “tapándoles la boca” ante los tribunales internacionales de justicia, o para que no fueran juzgados -y sin duda condenados- en ese país como piratas.




El gobierno lejos de dar explicaciones, detallando la gestión y el presupuesto de lo que nos cuesta salvar la vida a unos ciudadanos de un ‘país independiente y asociado al estado fantasma español’, que desprecian la nación y la bandera que les ha salvado el trasero. Además deben ser juzgados y condenados, junto con el armador, por piratería, de lo contrario el estado incurrirá en el delito de encubrimiento a dicha piratería, contraviniendo la legalidad internacional, algo que empieza a ser habitual en un país como el nuestro, donde el gobierno se ufana y regodea de su acoso y derribo descarado y tercermundista, contra media nación, pavoneándose ostentosamente, de ser arte y parte de una izquierda que simpatiza, colabora y milita en el terrorismo, el nazismo y el delito legalizado contra la nación, contra el estado y contra los derechos y libertades democráticos, llevándolos a estar mejor vistos y disfrutando de mejor estatus y mas ‘caché’, que ‘la puta España’ honrada, decente y patriota, que los mantiene a todos ellos. Este tipo de delincuencia, patrocinada por el “gobierno”, se manifiesta tan segura y amparada dentro de España, que ha perdido la objetividad para medir la obligada legalidad fuera de ella, donde pretenden dar continuidad a su impunidad patria.

El secretismo en las negociaciones, para el rescate del ‘Playa de Bakio’ y su tripulación, y el que precede a su liberación, esconden hechos muy graves, donde en una situación de piratería y contra-piratería, nuestro “gobierno” lejos de exigir e imponer la legalidad, se alinea con el delito en complicidad directa con el mismo, al que la oculta, ampara y protege, no trayendo a la tripulación del pesquero, en calidad de detenidos, para ser puesta a disposición judicial, bajo acusación de ejercer la piratería internacional. Si son españoles para ser amparados por el estado español, también lo han de ser para cumplir con nuestras leyes democráticas (no las criminales hechas por el “gobierno” para su privilegiado beneficio) y las que ratificamos en los tratados internacionales.

España, ha cumplido con ellos, rescatándolos de sus colegas de piratería y pactando no ser juzgados y condenados en un país lejano y de dudoso respeto por los DD.HH. Todos nos alegramos de su retorno sanos y salvos. Que ellos cumplan con la justicia, junto al gobierno que ha propiciado las condiciones para que se den estas actuaciones delictivas, gravando a la nación y arriesgando su seguridad ciudadana.

El silencio, a su vez cómplice, de la oposición y de la prensa en general, indica que están en el complot y apoyan al “gobierno” en una gestión cuya legalidad, desde mi punto de vista, es bastante más que dudosa, al igual que es clara su renuncia a cumplir sus deberes, desde el Gobierno que ocupan. Un “gobierno” al que las consecuencias de su irresponsabilidad, delitos, traiciones y mala gestión, empiezan a traspasar nuestras fronteras, mientras que en España siguen en libertad y actuando con absoluta impunidad, ante la omisión de todos los responsables de mantener las garantías del orden democrático por el que, se supone, deberíamos regirnos.

España y el mundo deben saber que el estado español, no acudió al rescate de un barco y de unos marinos españoles, sino de un barco y de una tripulación pirata que, como todas ellas, premeditadamente renunciaron al amparo del estado español y al de cualquier otro, al navegar y faenar por aguas internacionales, sin lucir el obligado pabellón único, de cualquiera de ellos. No podemos encubrir un grave delito contra la legalidad internacional, para legitimar la apestosa basura nacional. España y el mundo tienen derecho a saber.

Clandestino

domingo, abril 27, 2008

El uso criminal de la ideología, impide la justicia que ampara al derecho


“La principal virtud del Mayo francés, el espontaneísmo, se transformó, tal vez, en su mayor carencia. Fue víctima de su propio éxito: a fines de junio, las elecciones generales le dieron un amplio triunfo a De Gaulle sobre las fuerzas de izquierda. “
Mayo Francés del 68



La rebelión popular, siempre fue el único recurso que le queda al oprimido, para derrocar al opresor criminal, que siempre acaba posicionándose en el estado, y anulando la soberanía popular y con ella, sus derechos fundamentales. Pero siempre acaba siendo un ruidoso fracaso, cuyo destino suele ser el reenfilar la ruta del retorno al redil de la mafia política.

Ayer noche, vi un retal de un documental sobre el Mayo Francés de 68. Una auténtica lección, para ilustrar cualquier manual sobre como articular una movilización de protesta y de cambio, en masa, que pusieron en fuga a todo un presidente de La República, en solo un mes y sin más armas que la razón y el coraje para defenderla. Pero también fue ejemplo lo que no se debe hacer, que hicieron y que les costó una derrotan tan radical y espontánea, como su propia revolución.

La voz en off, doblaba a un director Norteamérica que, como casi todos los demás, retiraron su proyección del festival de Cannes, en apoyo a los que pedían derechos y libertad. Pero manifestó su asombro cuando pudo comprobar en un lugar cualquiera de París, como en un mismo mástil unos revolucionarios intentaban izar una bandera comunista, que otros intentaban arriar con el mismo empeño, a la vez que se enzarzaban en una dura discusión en la que ambas partes justificaban su acción en nombre de la libertad. ¿Se lo pueden creer? Ambas partes luchaban por la libertad, pero cada una quería una libertad opuesta a la de los otros. ¿Qué es, entonces, la libertad? Entiendo la libertad como un concepto personal que cada uno se construye, para sentirse libre en él. Donde yo me siento libre, otros pueden sentir las asfixia de la opresión. Fue la falta de concepto de libertad general y la falta de respeto al espacio de libertad de cada uno, lo que les llevó a resquebrajar la unidad, hasta convertir en derrota un triunfo que, merecidamente, tenían en pleno uso y disfrute.



En el momento que dieron consideración ideológica y política, a lo que fue promovido por una cuestión de injusticia y dramatismo social, en la falta absoluta de justicia y de derecho, liquidaron cualquier objetivo sobre su digna revolución, reconduciéndola, inconscientemente, hacia la legitimación de las causas que la provocaron. Las mismas causas que justificaron la revolución, la destruyeron: El manejo de las masas, por los políticos, mediante la fanatización ideológica.

El ciudadano, se niega a sufrir los efectos del crimen de estado, pero no renuncian a delegar liderazgo, en la gestión de esa clase de estado, a su caudillo ideológico. Quiere libertad, frente a la tiranía, pero le rinde pleitesía y vasallaje, en una lealtad inquebrantable, al tirano. Esto es consecuencia de la educación y adoctrinamiento ideológico, cuya gestión siempre va de la mano de alguna organización gubernamental, creando dudas y luchas internas en el individuo, que le llevan a rechazar lo que no ignora que es, pero no procesa como de su interés, o mantener lo que el dolor y la evidencia, invita a rechazar. El odio como elemento habitual de inculcación ideológica, cierra cualquier posibilidad de desarrollo a la racionalidad y lucidez, que permitan ver el propio interés y sus incidencias o coincidencias, en el interés general. En España hay millones de individuos que odian a millones de desconocidos, solo por desear la libertad al margen de los que ellos sostienen en el crimen que nos destruye a todos. Defienden la continuidad del Jefe del Estado, a pesar de ser evidente que es un traidor a la nación y un fuera de la ley, que omite e incumple, sus deberes constitucionales, con ella. Hay una gran multitud que vota a un gobierno que lo único que ha evidenciado en toda una legislatura es el odio a la nación, a la justicia, a los derechos y a las libertades, su condición de traidores y fueras de la ley y su alineamiento y el del estado, con el hampa terrorista y nazis, dejando a su merced a millones de españoles, en total desamparo.



Pero aquí no se mueve ni una hoja, en legítima defensa de sus derechos conculcados por el gobierno y con la complicidad directa y consciente de los responsables de las distintas instituciones del estado, Jefe del Estado incluido. ¿Porqué? Porque, los que convierten a la nación en una explotación de esclavos, se votan así mismos y suman adeptos mediante el adoctrinamiento ideológico que nos fanatiza y convierte la sumisión en la forma ideal de lealtad a la ideología, llegando a una renuncia, no solo voluntaria sino gloriosa, de hacer prevalecer esta sobre cualquier derecho, incluida la propia libertad, en la ceguera del odio hacia los colectivos de conciudadanos que comparten su esclavitud y explotación, desde el conocimiento y la conciencia de que realmente es así. Incluso llegan a hacer labores de comisarios políticos, denunciando, agrediendo y repudiando, la neutralidad cotidiana, o los escasos gestos de decencia y honradez, que de forma espontánea se puedan producir. Sus propias acciones terminarán golpeándoles en su cómoda enajenación de la realidad, cuando esta les sacuda y se caigan del guindo. Entonces será el momento. Desgraciadamente los daños producidos serán irreversibles, para millones de inocentes condenados, por otros millones de estafados, también inocentes pero menos.

Mientras no seamos capaces de rechazar las ideologías como métodos de adoctrinamiento, dando categoría de delincuencia, con agravantes, a los que infringen la ley, alterándolas con otras leyes criminales, para atentar contra el derecho, desde el estado, no mereceremos la justicia que nos hurtan desde el estado que mantenemos para sus garantías. La consolidación de la paz y la convivencia, solo es posible en el respeto a la igualdad y a los derechos ajenos, desde la consolidación de un estado y gobiernos sometidos como servidumbre de la nación y de sus leyes y que a su vez estas han de ser servidumbre de la justicia que a su vez, sea servidumbre y garantías de amparo de los derechos. Mientras tanto seremos esclavos de nuestra propia servidumbre, autoerigida en banda de delincuentes, que cultivan nuestra ignorancia, con su intoxicación ideológica.Cuando la justicia, como elemento sobre el que se edifica y sostiene el derecho, se aleje de las manazas políticas, a una distancia suficiente e insalvable, habrá paz y libertad. Pero eso solo si somos capaces de ganarlo y de merecerlo defendiéndolo cada día que haya un criminal en libertad.

Obsérvese el odio indisimulado y feroz, contra la Iglesia, cuyas doctrinas cristianas, dejan sus crímenes al descubierto. Obsérvese el odio cerval a la memoria de Franco, del que hoy podemos decir alto y claro, que de entre todos sus defectos y crímenes, entre ciertos y adjudicados, destaca la gran labor de proteger a los españoles, durante cuarenta años, de los criminales que actualmente nos han invadido, ocupado y sometido, desde las más altas instituciones del estado, hasta el más insignificante ayuntamiento, con claros objetivos de prácticas de expolio y pillaje legal. Obsérvese a una oposición que trata de resolver el crimen de estado, dando categoría política, y repartiéndose el poder judicial con los que debe hacer responder ante la ley, no como políticos, sino como delincuentes. La ideología y el voto, como escudo de impunidad política y legal, debe ser radicalmente descabezado por la justicia.

La única causa por la que nuestro estado está en manos criminales, es porque son muchos -oposición incluida- los que desean mangonear en un estado criminal, en el que forrarse legalmente, y para nuestra desgracia, de entre los que no lo queremos, no hay ningún Franco que lo evite. Las mafias que nos ocupan, encuentran masa suficiente con deseos de ser engañados y estafados, llevando la desgracia a toda la nación decente, sometida a la España oficial, que gestiona y legisla según las exigencias de las diferentes mafias y lobbys. Pero que nadie olvide, que como a toda organización criminal, el voto no le exime de sus responsabilidades criminales, ante los tribunales de justicia, nacionales o internacionales, o en su defecto, ante la justicia del pueblo. Ese pueblo que hoy le apoya, pero que un día, esperemos que cercano, le pedirá cuentas por sus delitos contra él.

Clandestino

domingo, abril 20, 2008

El PP se entrega a los ocupas del estado y renuncia a la democracia.



Son legales y legítimos los pactos y acuerdos entre partidos, pero no siempre son legítimos los acuerdos con un gobierno enemigo de la nación y de la libertad, frontalmente contrario al derecho a uso y disfrute de la democracia, por parte del pueblo que lo mantiene para que la garantice. De la misma forma que fue criminal la degradación del estado, rebajándolo a la indignidad del hampa criminal, lo es rebajarse a la mafia que lo impuso contra la legalidad y en el desprecio a la memoria de miles de víctimas del horror nacionalista vasco. El PP se degrada así mismo sentándose a la misma mesa de esos mismos individuos, para “negociar”, el reparto de poderes, en lugar de exigir la devolución de esos poderes a sus legítimos dueños. No negocia la instauración democrática en España. No le exige al Gobierno que derogue las leyes antidemocráticas, antinacionales o anticonstitucionales, ni que abandone las actividades criminales, de obstrucción a la justicia y acoso al derecho y libertades fundamentales, dando amparo a la media España abandonada a merced de sus socios y aliados nazis y proterroristas. No le exigen una rigurosa defensa de la legalidad constitucional que nos lleve a la convivencia pacífica e igualitaria en la normalidad propia de un orden democrático. Se están repartiendo el control sobre el poder judicial, en lugar de blindar, su independencia. Se están repartiendo el cadáver del estado, asesinado con el pacto del Tinell donde se engendra la reforma constitucional clandestina, regalando competencias y soberanía nacional a mafias de presión y afines, que siempre han impedido cualquier posibilidad del desarrollo democrático de la nación española, apuntillándola definitivamente con la intervención del T.C. y manoseando la justicia tras defenestrar cualquier esperanza al estado de derecho.

Esto deja clara las causas de la derrota del PP. De ese PP al que tanta gente hemos defendido, como esperanza democrática, ante la gran alianza mafiosa y corrupta de los radicales de izquierdas, acaudillada por un mediocre tridor y revanchista, obstuso de mentalidad infantiloide repelente y embustero. Ante una izquierda cuyo rastro histórico está plagado de traición, crueldad, sangre, corrupción, populismo, despotismo criminal y enemigo activista eterno, contra cualquier forma de libertad o de convivencia democrática. Por sí mismos o mediante alianzas entre la peste de su calaña. Mao, Pol Pot, Hitler, Mussolini, Stalin, Castro, Ché, ETA, PNV, ERC, IU, ZP, Chávez... Solo por citar algunos que dejan claro que izquierda y democracia son conceptos absolutamente contradictorios. Que el concepto de democracia de las izquierdas es el de “Pan para mí y hambre para el que no pueda”.

Esta foto y la de arriba, no son fotocopias, aunque sean iguales y ambas nos muestren sendas historias gemelas.

Creí en Mariano Rajoy. Le defendí frente a las críticas, pidiendo tiempo para sus nombramientos. Pero no puedo defender ni apoyar a quien traiciona cuatro años de hiriente desprecio a las víctimas del hampa y del estado, y se arrima al botín de los enemigos de la honradez y de las libertades. Creo en el Rajoy de firmes convicciones democráticas y de firme lealtad a la nación española, dándole todo mi apoyo siempre, en la derrota o en la victoria. Especialmente cuando la legislatura y la victoria votacional, de la alianza mafiosa, es claramente fraudulenta. Habría apoyado incondicionalmente a un Mariano Rajoy dispuesto a recuperar el estado y la unidad nacional en el rigor de la igualdad constitucional. En la limpieza del estado y de la nación, librándola de nazis, terroristas, radicales, delincuentes o cualquier tipo de individuo que de alguna forma perturbe la convivencia, la paz y la unidad nacional. En el esfuerzo por la dignidad y derechos de las víctimas de la alianza nazi, de los terroristas y de sus cachorros y 'nueceros' proterroristas. A recuperar los principios y valores que nos dignifiquen como seres humanos. Pero me encuentro que, igual que los 'plurinacional-socialistas' dieron legitimación política a los asesinos nacionalistas vascos, Rajoy da legitimación política a los que han atentado contra el estado y la nación, infringiendo daños muchos más graves e irreversibles, que los producidos por los asesinos vascos, en toda su historia. Legitimación que impide cualquier acción policial y judicial, contra los que han golpeado y traicionado al estado y reventando a la nación omiten su legalidad. Que dificulta enormemente cualquier iniciativa privada o colectiva, orientada a poner a ZP y a sus socios, ante la justicia en cualquier tribunal europeo. Ha legitimado políticamente a los que debió poner ante la justicia, nacional o internacional. Ha ofendido y defraudado a millones de ciudadanos.

Se equivoca Mariano Rajoy convirtiendo en política una cuestión de derecho y de justicia. Dando consideración política a los que deben responder ante los tribunales de justicia. Los ciudadanos no queremos que se aplaque la crispación a cambio de impunidad política. Queremos garantías de nuestros derechos y la justicia que los ampare. El gobierno es un claro agresor de derechos fundamentales y el estado su principal útil. Aliarse con ellos es ser uno más de ellos. Es traicionar y abandonar a los millones de ciudadanos que confiaron en un proyecto que es mentira.

Ahora la oposición se diluye, encamada en el residuo criminal del estado y decide ser arte y parte del hampa que nos ha atrapado en su submundo surrealista de improvisación aleatoria y maligna de niño cabreado, bajo una indefensión y desamparo, que les permite el libre mangoneo despreciable y esclavista, desde el blindaje de la impunidad que le pagamos. Un estado neutralizado, sin jefe y sin gobierno, y al servicio de sus enemigos, con unas FSE controladas por ellos, un poder judicial controlado por ellos y unas FF.AA desmotivadas y mangoneadas por ellos. Queda definitivamente, la nación dividida, sometida y explotada, sin esperanzas. Una vez más se cumplirán los tradicionales objetivos de las izquierdas, esta vez acompañados por la ambigüedad, complejos y pacatería de la oposición, apretando sin contención hasta que llegue a su punto de ruptura definitiva para, una vez más, sembrar y regar la tierra con su desprecio a la libertad y a la vida.

Solo queda por ver si, tras la rendición de la oposición y la irracionalidad habitual, zafia y represora de los pesoistas, la ciudadanía será capaz de articularse y recuperar su soberanía nacional, su estado y su dignidad, por la fuerza, como último recurso legítimo que le queda.

Que Dios nos asista cuando llegue, el que ya parece ser, el inevitable desenlace final.



Nota.-

Me disculpo con aquellos a los que increpé cuando se manifestaron contrarios a las decisiones de Mariano Rajoy.

Clandestino

viernes, abril 18, 2008

España entera, debe impedir el transvase catalán, si este no empieza por Almería.



Cuando los demócratas son minoría, el hampa se crece, amplía el abuso y ensancha su cartera.

Cuando el hampa existe y no se combate, es porque no hay justicia. Cuando no hay justicia, el estado es criminal.


Creo que cuando la mentira obtiene privilegios, a costa de la discriminación, es estafa. Cuando la estafa se consuma, sus autores son vulgares delincuentes. Cuando tanto el fruto del privilegio como el perjuicio de la discriminación, recaen sobre terceros, los delincuentes son mercenarios, y si el medio para consumarlo es el estado, convierten a este en un estado sectario, bastardo y criminal, con lo que además, hay que sumar al delito de estafadores mercenarios, el agravante de alta traición.

Todos los españoles tendremos que pagarle el plan hidrológico a la ‘nación’ catalana, a la que sirve el Presidente del Gobierno español, que también eligen algunos españoles para que, entre todos, se lo paguemos a los catalanes. Presidente, traidor que miente y perjudica, a gran parte de España y sirve a Cataluña. Que deroga el PHN, perdiendo la subvención europea, para su construcción, de manera que, además de pagar y alojar al embustero, tendremos que regalarle el agua de todos, a la ‘nación’ que exprime a la España de todos, y a la que sirve un presidente de todos, que renuncia al deber de servir a todos. Además de pagarles el presidente y el estado de todos, hemos de pagarles el transvase -solo suyo- que se la lleve, dejando todo el litoral levantino, murciano y almeriense, con su economía hundiéndose en la sed, mientras se convierte en un resecal, amplias regiones de hermosas huertas, que abastecen a España y a gran parte de Europa.

Mientras ese tal Rodríguez –mentiroso y traidor, sobre cualquier otra característica que lo distinga o defina- convierte a España en colonia vasco-catalana, los españoles permitimos que este traidor, delincuente y embustero, continúe en libertad y además ejerciendo y además cobrando.



Cuando el Presidente del Gobierno de España, dice públicamente que le parece bien que se multen a españoles que rotulan en español sus negocios en España, deja clara su condición de miserable que delinque omitiendo la ley y sus deberes más ineludibles, dejando en el absoluto desamparo a millones de españoles a los que está obligado a servir en rigurosa igualdad, con el resto. Este cretino cree que está de Presidente del Gobierno para hacer lo que le dé la gana y servir o despreciar al ciudadano según le cae bien o mal. Lo peor no es que lo cree, sino que así lo hace y nadie lo detiene.

¿Será que lo merecemos?¿O estaremos dispuestos a encerrar a este indeseable e impedir la construcción del transvase catalán, si este no se empieza a construir por Almería? Esta puede ser una de las últimas oportunidades disponibles para demostrar si merecemos o no, la justicia que nos hemos dejado robar, por los miserables que nos han ocupado el estado para ponerlo al servicio catalán, entre otros enemigos de la nación, y de los mínimos parámetros de la decencia.



Generalmente los criminales toman o impiden los derechos que necesitan o les da la gana, con el estilo hampón, rastrero y miserable que los caracteriza, pero solo mientras los legítimos dueños, de esos derechos, sean unos cobardes arrastrados que no los defiendan. Cuando no se defienden los derechos, no se merecen. Se renuncia a ellos. Cuando no se merecen porque se renuncia a ellos, hay que asumir las consecuencias y estarse calladitos y aceptar que les pisen la cabeza o las ‘criadillas’, en caso de que se tengan.

La victoria electoral no es una patente de corso para delinquir sometiendo y tiranizando al conjunto ciudadano votante de los que obtienen menos escaños. Ni a un solo ciudadano. Cuando se hace así, el estado y sus ocupas son una vulgar pocilga de criminales. Cuando la justicia no actúa contra ellos, el pueblo está obligado y legitimado para hacerlo. Que no se confunda nadie, si piensa que está libre de los delitos del estado, solo porque ahora les beneficia o no los perjudica. Antes o después les tocará. El hampa criminal no tiene amigos, ni sentimientos. Cuando no hay justicia y sus sistema se les une, solo la unidad de todas las víctimas, presentes, pasadas y futuras, los puede vencer. Ninguna nación decente puede consentir que los delincuentes les mangoneen ni su estado, ni sus leyes.

Cuando un Gobierno omite la ley, privilegia y discrimina, se inhibe de sus deberes, niega servicios, obstruye la justicia, legisla contra ella y desampara a media nación, es derecho y deber que, en legítima defensa, esta se tome la justicia por su mano. En su defecto solo queda adaptarse a la supervivencia, como un miserable que acepta la indignidad de la humillación y la vejación, reiteradamente infringidas por el hampa, hundidos en el muladar putrefacto, que los criminales del estado, dispongan para tal fin.



Observen su estilo. Su talante de diálogo, no crispante.
Observen como un omiso, embustero y traidor, gana unas
elecciones en un país en el que los demócratas son insultante
minoría.



Clandestino

miércoles, abril 16, 2008

Que los hombres buenos dejen de NO hacer nada, no es un premio sino un necesario deber.




No puede haber premiados, sin haber no premiados.

Últimamente se ha extendido por la blogosfera, la moda de los ‘premios’. Estoy convencido de la buena fe de sus creadores en la misma medida que lo estoy de su inutilidad, hacia algún objetivo, constructivo o de interés para algún blogero. Todos parten de su origen y se extienden de forma piramidal, extinguiéndose solo cuando se satura y cubre la red como una mancha de aceite, resultando ‘premiada’ toda ella, sin remisión. No tiene nada de excepcional un premio que se otorga a todo el mundo, con la responsabilidad de hacer de jurado y correo de otros premiados. Fue divertido al principio, pero ya es aburrido. No voy a criticar a los que se gustan en dar continuidad a este pasatiempo, pero creo que distrae bastantes recursos y tiempo, cuyo objetivo, al menos los que conozco, es otro muy diferente al de la autocomplacencia, el compromiso de no herir sensibilidades, o la vanidad. Ni siquiera es una forma de hacer amigos, puesto que apenas es posible abarcar más atención sobre este basto océano de links que abren puertas a auténticos genios y librepensadores.

De entre este ininterrumpido caudal de ‘premios, agradecimientos y agasajos’, surge uno que emite Alexis Marrero en memoria de los dramáticos acontecimientos acaecidos el 11 de abril, en Caracas. No sería justo que paguen justos por pecadores. Si bien no considero acertado el sistema de expandirlo como un ‘premio’, en lugar de una necesaria mediatización, sí considero de vital importancia que alguien como Alex Marrero, en este caso, estén ojo avizor e impidan que la ‘memoria histórica’ sea tan injusta con las víctimas inocentes, como en su día lo fueran sus propios asesinos.



Los españoles no solo somos hermanos de sangre, cultura, historia y otras afinidades, con los pueblos iberoamericanos, sino que para desgracia de muchos, también compartimos las mismas experiencias en la represión del barbarismo corrupto, de la tiranía de los zafios e inútiles. Por eso también sabemos apreciar el valor, el coraje y la audacia de los que no se subordinan a los enemigos de la nación y malversadores del estado. Son muchos los que merecerían ser premiados con el símbolo del 11 de abril. Pero sin ninguna duda, para mí los que mejor lo definen e ilustran con total nitidez, son Martha Colmenares y el propio Alexis Marrero. Ellos son el premio. Los premiados solo recibimos el honor de su mención.






He decidido, con mis mejores intenciones y sin ánimo de zaherir a nadie, premiar a Alexis Marrero y a Martha Colmenares, con el premio conmemorativo del 11 de abril, como venezolanos que sufren las tarascadas del fascismo que los sacude, y como incansables defensores de los derechos y libertades que permitan la justicia en igualdad, para todos. Solo a ellos. Rompo las reglas y corto la cadena en la parte que me toca. No deseo ver convertido el espíritu de Caracas, en una cadena rutinaria que se recibe y se repasa desde la indiferencia a su valioso contenido, como tantos otros, hasta acabar en el hastío del más de lo mismo. Creo que debe circular en su frescura y en su valor de ley, de forma libre y en el deseo de homenajearlo y ostentarlo por lo que significa y no por dar continuidad a la ‘última moda’ de ser premiados y premiadores, a la vez.

Mis mejores deseos a los venezolanos, en su ansiado encuentro con la libertad.


Clandestino

jueves, abril 10, 2008

Aunque sea legal, asesinar nunca será un derecho.

A esta preciosa niña, el amor de sus padres la salvó del criminal desamparo de la ley y del estado.

La Comisión Europea, defiende el aborto como un derecho.

La vida siempre será un derecho fundamental e inalienable, del que solo podrán ser privados aquellos miserables en el instante en que no respeten la de los demás. La ley y el estado no pueden primar, con la impunidad, a aquellos que privan de ella a los más inocentes e indefensos.

Las leyes, los servidores públicos y las instituciones, que rigen a naciones, deben perseguir el crimen y garantizar la vida. No podrán tener validez ni consideración de tales, aquellas leyes o políticos que pretendan hacer un uso contrario al del fin que justifica su propia existencia. No se puede amparar el asesinato, desde las instituciones de gobierno creadas para garantizar la vida. Sería una tremenda locura frivolizar con el derecho a la vida, que podría ser el principio del fin de la humanidad.

No incurriremos en el delito de injurias, llamando asesinos a los asesinos, estén o no bajo el amparo del estado y de algunas de sus leyes criminales. Si los estados de la UE, son criminales, así deben ser nombrados.

Tenemos derecho y deber de crear vida, medios y hábitat que la permita y garantice la continuidad de la especie. Pero nadie es dueño de esa vida ni de los individuos que completan el género humano, bajo ninguna circunstancia ni condición, salvo en el caso de extremo peligro de la propia vida, que justifique, ‘in extremis’ el ejercicio al derecho y deber de conservar la vida propia, frente a los que la amenazan. A los prenatales, solo el estado y la ley, puede y debe protegérsela.

Solo en la situación extrema e ineludible, de salvar la vida, propia o ajena, se justifica y se debe privar a los agresores de sus derechos, incluido, si fuera menester, el de la vida. Cualquier otra forma de privar a alguien del derecho a la vida, como derecho más fundamental, es criminal, incluyendo las ejecuciones legales. Dentro de las variantes de asesinato, según agravantes, atenuantes y otras circunstancias, siendo todas ellas crueles y terribles, destaca por su especial villanía, saña y crueldad, la de atentar contra la vida de un ser inocente e indefenso absoluto, condenado unilateralmente, sin una pizca de causa que lo justifique. Teniendo además, como agravante, si es que cabe, el hecho de estar totalmente exentos de asumir responsabilidad alguna sobre su futuro. Solo han de parirlo y, si no lo quieren, entregarlo a la vida. Así de simple.

Podrán legalizar el asesinato, pero nunca será un derecho. Nunca podrán justificarlo.

En este caso, la ley lejos de legitimar un derecho, sería cómplice y encubridora del crimen, al ir claramente, contra el derecho más fundamental. Ninguna ley ni ningún otro derecho, justifica el de acabar con una vida, cuya inocencia e indefensión, no es una presunción, sino una verdad absoluta.

Es cuando menos chocante, que la presuntuosa Civilización Occidental, Cuya hegemonía mundial descansa sobre la superioridad moral, que la eleva sobre el cruel barbarismo primitivo de otras civilizaciones -ancladas en el más oscuro medievo feudal, que nutre su fanatismo fundiendo, hasta su perturbación, sus mentes en aquella tiranía señorial con sus masacres, sus pestes y hambrunas- estemos debatiendo sobre abrir a la ley, con formato de derecho, la comisión de graves delitos contra la vida de millones de personas, cuyas garantías a su derecho fundamental e inalienable a vivir, llenó la faz del mundo con millones de muertos, durante millones de siglos, víctimas en la dramática y desigual lucha por su derecho a vivir y su deber de perpetuarse. Casi de forma rutinaria y diaria, como el que toma una cerveza o se sanea una caries.

En Europa se ha generalizado el aborto hasta el punto de que en 2006, se producían en la UE, de veinticinco estados miembros, un aborto cada 30 segundos. Más del 17% de los embarazos acaban en aborto. Mucho más que la población que hemos tenido que importar de diversos países del mundo. Salvo los casos, muy puntuales, en que el embarazo se justifica por graves riesgos a la salud o la vida de la madre, el resto solo se justifican como forma de mantener el estatus social y económico. Una civilización que se autoextingue, omitiendo el deber de continuidad, solo por vivir mejor y disfrutar de más medios, en lugar de disfrutar de sus hijos, de su familia y de su idiosincrasia, aún en la pluralidad de su cultura y tradiciones. Además lo hace legalizando y legitimando el asesinato de sus hijos, como un derecho.

Clandestino

domingo, abril 06, 2008

Les prometió la salvación y le recibieron como rey, para luego crucificarlo



El que ayer fue agasajado y laureado como un héroe incontestable, hoy es solo un desecho abominable, para muchos de sus propios votantes y supuestos simpatizantes. Votaron a un rey y les queda un fracasado. Hoy todos son dueños de despedirlo y de decirle lo que debe o no hacer, interfiriendo de forma agresiva, en sus responsabilidades y legítimas decisiones. Supuestos liberales anti-ZP, no le han votado, porque sus negocios no necesitan precisamente de la honradez del estado y se acomodan como pez en las aguas de Z. Lo desprecian pero lo necesitan. Sabían que Rajoy no lo era.

Realmente no todos sus militantes o colegas de ideología, deseaban la victoria de Rajoy. Sus grandilocuentes mensajes constitucionalistas, solo era una forma de aparentar ser mejores que ‘la chusma pesoista’, pero realmente solo querían un útil para sustituir al ZP pesoista, por otro ZP de su propiedad, menos zafio y que diera unos toques de pulcritud a sus inmundicias para estabilizar y dar aspecto de honorabilidad a su mercado ‘ancap’, de tierra quemada. Limpiar los excrementos, manteniendo el mismo muladar intocable, como forma de estado. En el fondo lo que desean es un ZP de derechas. Un ZP a su medida, para desbancar y ocupar el mismo escenario y decorado de los otros, para su satisfacción y beneficio, sin necesidad de taparse la nariz a la hora de recolectar su botín. Otro ZP sin escrúpulos, que les acercara el ascua a su sardina, sin importarles la única razón por la que millones de españoles le votamos: porque es precísamente todo lo contrario que el miserable Z. Prefiero a un Rajoy honesto en la oposición, a un remedo criminal de ZP, en el Gobierno, sirviendo a los mismos ‘ancaps’ zapateriles.

Me habría gustado tener a Mariano como Presidente del Gobierno de España. Me habría gustado ver los efectos de la decencia, la lealtad y el trabajo, al frente de la gestión de los intereses generales de la nación. Algo inédito en nuestra política. En nuestra historia. Lo voté, y defendí su integridad ética y moral, con la esperanza de que podría conseguirlo, a pesar de las encuestas. Me cuesta entender que España haya preferido la basura suicida, a la higiene saludable y vigorizante. El hedor de la destrucción y descomposición de los principios y valores, al aroma de la naturaleza viva que alimenta la esperanza con nuevos aires limpios de libertad y progreso, desde la creación de un hábitat ideal para la convivencia.

Hoy sé que Rajoy no ha perdido las votaciones. Las ha perdido la decencia y la honradez, a manos de la depravación ignominiosa y degenerativa. Se las han hurtado entre extraños y propios de su más próximo entorno, que lejos de desear la victoria de la nación, solo querían su propia victoria, en la misma basura sobre la que mantener sus mismos privilegios, aunque en un escenario mas estable que controlara a los nazis, asesinos nacionalistas y a colectivos sectarios y excluyentes, que perturbaban sus garantías de expolio.

Ahora es un fracasado repudiado y desechado como una mala herramienta. No son los pesoistas los que más le zahieren y vilipendian en su honorable dignidad. Son los suyos propios los que más se ensañan sin contención ni escrúpulos, rehuyéndolo como a un apestado, bajo el acecho de hienas y buitres como Gallardón, entre otros. Fue Pilatos quien intentó salvar a Jesús, proponiendo a Barrabás. Pero fueron los suyos, aquellos que le recibieron como rey unos días antes, los que le condenaron, tras expulsar a los mercaderes del Templo. Vieron en Barrabás a alguien capaz de derrotar al Imperio Romano, mientras Jesús solo ofrecía su salvación para su Reino, y encima ni siquiera era de este mundo. Después de todo Rajoy solo ofrece legalidad democrática que garantice el estado de derecho y la igualdad de todos, en todo el territorio nacional. Pero... ¿A quién le interesa eso? Ni siquiera le hemos dado opción de expulsar a los mercaderes del estado.

¿Aguantará Mariano Rajoy la tortura y el doloroso sacrifico? ¿O se rendirá y se dejará arrastrar por el rol de poder y riqueza en el que se encuentra solo y debilitado en la asfixia mediática? Su fortaleza, es limitada. No es Jesús. No es el Hijo de Dios. No tenemos derecho a pedirle que lo sea. Las hordas piden venganza. Alguien saldrá dispuesto a satisfacerla. Así funcionan las naciones cuyos estados criminales se posicionan fuera de la ley, y arrastran allí a su entramado social. Que Dios nos coja confesados.


Clandestino