sábado, noviembre 17, 2007

'La gente', esa masa de pobres sustentando una nación rica

La gente, las personas, son lo importante, y lo son muy por encima de todos los demás aspectos que puedan llenar las agendas políticas de cualquier gobierno. Todo el esfuerzo político será ilegítimo y contra derecho, si no pretende la calidad de vida y el bienestar general, garantizando la dignidad, el libre albedrío, la respetabilidad y la soberanía de todas las personas regidas por el Estado, y a partir de ahí, también colaborar en lo posible con otros estados, con menos recursos.

Nos hemos acostumbrado a que la normalidad política esté exclusivamente orientada en pro de intereses espúreos, en el desprecio o ignorancia sobre las personas, que se llega a ofertar su importancia como una novedad. Nos hemos acostumbrado a que las personas conforman una masa anónima y ávida, como una marabunta molesta que 'gruñe, exige, consume, contamina, come y defeca'. Una simple y vulgar herramienta de usar y tirar, por el político un día de cada cuatro años, para ser arrojado, como ganado, al interés del negrero, sin más amparo y defensión que la piedad del amo y de esa multitud de caudillos radicales, autonómicos y locales, como adalides feudales intocables e incontestables, que infectan el recinto patrio como los topillos de Castilla León, elevados fastuosamente en sus peanas, amparados, avalados y fortalecidos por los gestores del Estado, frente a sus víctimas, mientras la corrupción es una constante que adorna el paisaje institucional, donde parece ser que el que es honesto y trabaja, lo echan.

Todas las actividades políticas de la gran mayoría de los responsables políticos, convergen en un único objetivo: economía. Políticos<--->economía. Todo ese gran mundo intermedio que existe entre ambos, donde habitan y se debaten por la supervivencia todas las personas 'humanas' de la nación, simplemente se controla, se interviene, se somete, se reduce, se vacía de derechos, valores y principios, se utiliza, se expolia, se mangonea, se manipula, se veja, se humilla, se anula, se le miente, se le estafa, se degrada, se rentabiliza como a ganado, o se descalifica y arremete contra los que se decantan ideológica o electoralmente, por los ‘otros’. Lo importante es asegurar poltrona y presumir de PIB. Los políticos se apoyan en la buena fe de la gente para alcanzar y apoderarse del poder de esa gente. Cuando lo tienen lo usan contra ellos para dedicarse a servir a las 'máquinas' de hacer dinero. Si hay que intervenir, hasta incluso los sentimientos o cualquier atisbo de derecho o libertad, se legisla contra la Constitución o contra el derecho natural imprescindible para impartir y permitir la justicia, y se le sirven sus cabezas al amo del poder económico. Les importa un bledo las personas, sus derechos y los sufrimientos derivados de su crueldad y falta de escrúpulos. Simplemente facilitan la labor a su 'producción de PIB' con su manido 'el fin justifica los medios'. Las personas despojadas de su poder que en manos de unos pocos se unen corporativamente y utilizan el Estado contra la gran mayoría para lucro de unos pocos. Por supuesto que siempre “democráticamente". Millones de esclavos despojados de sus derechos, para que el lucro de unos pocos permita a la casta política esgrimir, con orgullo, su lugar en el ránkig de ricas naciones, a costa de sus pobres.

Así nos va. En lugar de tener gobiernos fuertes e independientes que gestionen una nación fuerte, respetada e independiente, tenemos gobiernos que hunden a la nación en la indignidad barriobajera de un ‘indio’ parlanchín o de un sátrapa moro, porque ‘instalaron’ algunas máquinas de generar dinero en su territorio. Cuarenta millones de PERSONAS humilladas en su dignidad, prestigio y respetabilidad, por garantizar un puñado de dólares a los negreros afines y a ‘su’ PIB, como único obstáculo para poner en su lugar a ese grosero showman saltimbanqui. Millones de personas expoliadas por unos pocos con leyes solo posibles en regímenes feudal-caudillistas, como el estatuto catalán o la ley que incrimina a toda la Nación para regalar canonjías a la SGAE. O normas municipales, autonómicas, y corrupciones, que son auténticos expolios que sonrojarían hasta a los más recalcitrantes feudales del sXIV. Quemarle la vida a millones de personas, que pagan para que les garanticen lo contrario, usando miserablemente, su propio dinero y su propio poder.

En una democracia todo sería muy diferente. Pero lo que hay es lo que hay. Con el caudillo 'Z' y con sus antecesores. Manipulan a las personas, señalando al PP, cuando el que ha vivido y vive, en la Moncloa, durante esta clamorosamente desastrosa legislatura, no es el PP. Que todo el mal que se están tragando los cuarenta millones de personas atrapadas en esta ‘democracia’ caudillista, torpe y a caballo de la inepcia total, no la está liderando el PP. En su momento, cuando gobernaron, fueron duramente criticados. Si vuelven a gobernar seguramente lo volverán a ser, ya que es muy probable que continúe este mismo feudal-fascismo antidemocrático. Pero ahora es el turno del PSOE. Que asuman sus responsabilidades y respeten el derecho a las críticas de las personas estafadas, que pagan democracia y reciben expolio patrimonial y hurto de derechos, y no se burlen más de la gente. Que dejen de acosar a los que les espetan la verdad -esa que ahora dan en llamar ‘injurias’- usando o amenazando con los tribunales. Esos mismos tribunales que acatan, aceptan y utilizan leyes contra la justicia, como la de la SGAE, para ¡¿“impartir justicia”?! Acepten que la política de cobrar democracia y ofrecer represión y expolio, es política criminal. Que las víctimas tienen el deber y el derecho a legítima defensa. Que dejen el engañabobos de ir con el talonario regalando‘caridad’ a cambio de votos. No les pertenece. Ningún gobierno legítimo del mundo tiene absolutamente nada para regalar a nadie. Todo lo que regale, irremisiblemente ha sido hurtado previamente. Que cumplan con su deber de generar las condiciones para que todos sean autosuficientes por sus medios. Que dejen de generar miseria usando las rentas para ‘salvar’ a algunos miserables, en momentos convenientemente puntuales. Que dejen de agredir y someter con leyes políticas antidemocráticas. Que acepten que la democracia no es solo el día de las elecciones. Cuando se gana, además hay que seguir siendo demócrata cada día de la legislatura. Que rectifiquen, deroguen sus leyes políticas contra derecho, sometiéndose a la Constitución, respetando las libertades y sirviendo al ciudadano, o que dimitan entregándose a la justicia.

Clandestino

viernes, noviembre 09, 2007

El caudillo Franco prohibido por el caudillo z.

Cuando en 1978, mediante referéndum nacional, se aprobó por abrumadora mayoría en toda España, la Constitución de lo que se suponía sería nuestra democracia, ni un solo español, de ninguna condición, clase o tendencia, pudo suponer, ni remotamente, que algún día Franco pudiera ser recordado ni por sus más allegados y mucho menos que pudiera llegar a ser protagonista del encumbramiento de toda la morralla nacional, a su costa, después de que han trepado durante décadas con el solo mérito de succionar los tuétanos de su cadáver. Nadie daba un duro por la memoria de un régimen autoritario y represor. Y así fue durante casi treinta años. Treinta largos años durante los que se fraguó, aplicó y consolidó la mayor estafa criminal que jamás ningún tirano, dictador, o absolutista, se haya atrevido a imponer a ningún pueblo. Treinta largos años que empezaron con el gran proyecto ilusionante de la tan ansiada y merecida democracia, pasando en unos años al desconcierto, seguido de otros de desesperanza para acabar en la confirmación de la gran encerrona que los enemigos de la honradez, del derecho y de las libertades, fueron trabajándose día a día bajo el disfraz de demócratas. Hasta tal punto que nuevamente vuelve a surgir, de forma clara y nítida, el recuerdo del régimen del dictador como opción menos mala de entre todos los grandes males que nos asolan y acechan actualmente. El convencimiento claro y evidente de que la estafa democrática es mucho más vejatoria, mas represiva y más humillante que aquel régimen que el viejo dictador nos legó al morir. Hasta tal punto es así que la variopinta pléyade de traidores, tiranos, radicales, insolidarios, vividores, mentirosos, vagos, ineptos, bobos, corruptos y fueras de la ley, de diversa procedencia y pelaje que se aposentan en el Estado y sus aledaños, han optado -a la desesperada y de forma atípica- por prohibirlo, antes de volver a vivir la bochornosa realidad de volver a ser derrotados por el cadáver de aquel que ya lo hiciera en vida y esta vez sin cunetas ni muertos que cargarle.

Lo absurdo de esta medida deja al descubierto el miedo a la comparación sabiendo que pierden en ella. Una medida solo justificada en la absoluta chapuza antidemocrática, antiespañola orientada vivir del mangoneo y de la ‘explotación del hombre por el hombre’ que tantas revoluciones y tantos millones de muertos produjo a lo largo de miles de años, para que cuatro pandilleros de baja ralea, se meen, agredan, descalifiquen y amenacen a todos aquellos que murieron, a todos aquellos que están muriendo y a todos aquellos que viven bajo la amenaza de muerte y de la extorsión. A todos aquellos que eligen la honestidad como base de sus valores y principios.

Esos que poseen el Estado e impiden un gobierno democrático, legislan contra el derecho y contra la justicia, impiden la dignidad, someten, reprimen, expolian y ahora también prohíben los referentes que los delatan como lo que son y evitando el acoso de la sombra asfixiante que lleva la amenaza de su más poderoso rival, incluso tras treinta años de cadáver al que tanto deben, ya que parapetados tras él han podido urdir su gran fechoría sin que nadie sospechara hasta ser demasiado tarde. Gente de poco valor y ninguna validez, que sin Franco y el inagotable recurso de restregar constantemente su maldad, siendo peor, no serían mas que vulgar carne callejera o de mazmorra. Si Franco no hubiera existido se lo habrían inventado, para poder justificar la enejenación masiva de los derechos ciudadanos para sus intereses de partidos, de amiguetes y adeptos.

Ahora respiran tranquilos tras estas maniobras que le permiten seguir sobreviviendo en la mentira a su costa. El tiempo los pondrá en su lugar. De momento disfrutan la prórroga de su estafa. De momento, si Vd. decide ejercer su derecho a manifestarse haciendo ostentación de sus símbolos favoritos podrá ondear una bandera comunista, republicana, vasca, catalana, china, cubana, boliviana, venezolana, birmana, iraní, siria, saudí, yemení o cualquier otra que le venga en gana, sea nacional o extranjera -aunque represente horror de la aniquilación de millones de inocentes, el acoso, la amenaza, la extorsión, la agresión, la explotación, el expolio o la tiranía y el miedo del terror sobre sus pueblos- mientras no sea la española post constitucional en la que figure el hermoso, regio y llamativo águila de San Juan, que durante siglos fue protagonista de nuestra historia como nación, figurando en banderas, escudos, pabellones y pendones de reinos, reyes y nobles españoles. Podrá mostrar o lucir la hoz y el martillo, el capullo de la rosa empuñada o el anagrama de la serpiente de la banda de asesinos vascos, que también tienen sus vividurías dentro de este Estado ‘democrático’. Podrá hacer ostentación de imaginería porno-bíblica o todo tipo de escenas vomitivas relativas a la promiscuidad homosexual. Pero tendrá prohibido mostrar, instalar o lucir en público, esa bandera que durante los tres primeros años de la ‘estafa democrática’, tras la aprobación de la ignorada y omitida Constitución, ondeó en todos los mástiles de todos los centros oficiales españoles, nacionales y extranjeros. Esa bandera ha sido prohibida, por los ‘sabios’ promotores del adoctrinamiento -para cultivar la ignorancia y el fanático embrutecimiento de la ciudadanía- que han descubierto que es de Franco y no de los españoles. Al cabo de más de cinco siglos este ‘gobierno’, sus aliados nazis y su amplia red de vividurías perimetrales, la prohíben por ser un símbolo franquista.

Solo la estupidez y el miedo de la cobardía y la sinrazón puede prohibir a un dictador muerto y homenajear a un carrillo vivo. Legitimar a una banda de asesinos, mientras desprecian y acosan a sus víctimas. Prohibir una bandera legal haciendo ostentación ilimitada de símbolos del crimen, la extorsión y de la agresión a la humanidad, a la civilización, a la convivencia y a todos aquellos aspectos que la puedan hacer posible. Y se creen mejor que Franco.

Me pregunto si este dechado de ‘sabiduría y bondad’, prohibirá y derogará toda la actividad política, legislativa y judicial -incluida la propia Constitución- de los años 78 al 81, en los que nuestra bandera lucía la famosa águila “de Franco”. Lo que convierte al Águila de San Juan en un símbolo tanto franquista como ‘democrático’, por tanto legal y legítimo y en una democracia eso no se pueden prohibir ni ilegalizar. Solo deberían ilegalizarse o condenarse actos consumados. Si alguna vez tenemos democracia podremos comprobarlo derogando las leyes políticas inconstitucionales del caudillo z, entre otras muchas, y formando culturalmente a la nación para que usando su racionalidad y ejerciendo su libre albedrío puedan líbremente desechar todo lo que no sea bueno para ellos y para la convivencia, sin que ningún caudillo tenga que prohibir las banderitas y las manías de otros caudillos. En una democracia sobran todos los caudillos. Los vivos se encarcelan de por vida y los muertos sencillamente se les olvida e ignora. En una democracia no caben caudillos tiranos como Franco y mucho menos caudillos rastreros, ramplones y traidores, como sus rivales actuales.

Clandestino

domingo, noviembre 04, 2007

Cobardía y sumisión, incompatibles con derechos y libertades.

Una Nación que se deja gobernar por una organización antinacional, nutrida de nazis, traidores, renegados, criminales corruptos y fueras de la ley, enemigos del pueblo y del Estado de Derecho, que promulga leyes inconstitucionales, contra los derechos de ese pueblo, para beneficiarse a sí mismos y a sus ‘correligionarios’, evidencia su cobardía y su sumisión, en la falta de valor, en la renuncia a sus derechos y libertades y a su propia soberanía. Esta cobardía se traduce en el acatamiento sumiso y aceptado como parte de la “normalidad” cotidiana, que rebaja a esa Nación a un nivel inferior al del envilecimiento, falta de escrúpulos y baja catadura moral, de los tiranos y criminales que la someten, pasando su denominación de Nación respetada y respetable a la de ‘naciones-piltrafa-desunidas’, aunque a algunos les pueda gustar llamarlas, ‘confederadas’.

No nos debe extrañar ni asombrar sus lógicas consecuencias, tanto en los ‘desmadres’ que la ausencia de política, como consecuencia de la ausencia de gobierno, provoca tanto a nivel interno como en las relaciones internacionales, que todo país debe mantener de forma respetable y necesaria y que ningún país del mundo está dispuesto a suplantar por chanchullos caseros del ‘como sea’, de la marca ‘Pepe y Otilio’. Ninguno se va a tomar en serio a una nación que da cobijo a esa peste en las principales dependencias de su Estado y se deja esclavizar y expoliar por la chusma mundial con sus sucios negocios, que enriquecen a los ricos, a los corruptos y los mafiosos, de dentro y fuera del Estado, como elementos ‘fundamentales’ e intocables de esa su única ‘política’ económica.

Esa nación-piltrafa bajo un régimen chapuza cuyo caudillo se dedica a invertir gran parte del erario público en la compra de votos, suplantar a sus silenciados sindicatos y a resolver los ‘problemillas’ a sus socios, amiguetes y adeptos, y a compadrear y legitimar a los asesinos terroristas, en sus ratos libres –tres años, de tres y medio- y al acoso y derribo de todo lo que se menea, sin el “si wuana” por delante, está tan desprestigiada y menospreciada que incluso cuando su ‘Jefe de Estado’, no electo -cuya misión es garantizar la Constitución y refrendar esas leyes inconstitucionales, además de hacer algo de relaciones públicas- quiere darse una vueltecita por alguno de ‘sus territorios’, su país vecino, en manos de un dictador igualmente tirano, le monta un ‘pollo’ e intenta impedirlo. No es de extrañar que una nación-piltrafa que se degrada así misma asimilándose a una ‘casa de lenocinio’ dejándose someter por una gente extraña, barriobajera y enemiga, sea despreciada hasta por bandas rivales, que ocupan otros ‘estados’ en condiciones similares, pero sintiéndose más fuerte en la diferencia de que no traicionan a su patria, lo que le da ventaja y poder sobre los traidores que debilitan y destruyen a su nación, despojándola de valores patrios que la potencie en su unidad, hasta que cualquier jeque asimile a esa nación y a su país, con vulgares siervos de gleba.

En España se han dado algunas situaciones recientes, que pueden llegar a provocar vómitos a los más sensibles o pulcros con la higiene política y social. El ‘gobierno’ ha tenido que promulgar una ley para condenar y prohibir a un régimen autoritario, tras demostrar ser peor que él en muchos aspectos, para evitar comparaciones que posibiliten optar por el mal menor entre dos grandes males. ¿Para qué otra cosa se puede prohibir algo que en principio nadie quiere ni desea? ¿Se puede prohibir el sufrimiento o la flagelación? Se podría solo cuando son aspectos menos malos que la realidad que se vive cada día y que pueden ser referentes que evidencien a los mismos. Y si alguien lo quiere y lo desea, solo un gobierno tirano se lo puede prohibir. Podemos decir alto y claro que el régimen de Franco no es el más malo, para España, desde que z ocupa el Estado.

Además se ha dictado sentencia sobre el juicio a los asesinos del 11-M. Nuestro ‘gobierno’ y todo su amplio aparato ‘goebeliano’, lo han celebrado con grandes aspavientos y abundante palabrería llena de ironías y sarcasmos hirientes ¿Porque se condenaron a los asesinos de ciento noventa y dos españoles?...No. ¡Porque el juez dijo que no fueron sus pupilos etarras! Nunca tantos, sumaron tan poco valor y tanta vileza.

El Presidente de Francia Sr. Sarkozy, en una tarde ha hecho por unos ciudadanos españoles, en Chad, más de lo que z hubiera hecho en el resto de su vida. Mientras, Moratinos disfrutando del puente con nuestros ‘envidiables amigos’, de Marruecos.

Lamento contradecir a Mister W. Churchill, pero la mayoría de españoles no merecemos este ‘gobierno’. Ni siquiera los que legalizaron, con su voto, a este ‘gobierno’ ilegítimo.

“Ningún bribón es tan estúpido como para no hallar razones para sus bajezas”.
Theodor Cöner

Clandestino

domingo, octubre 28, 2007

Esos ilustrados ‘bancos de datos’, tan cultos como un DVD

Últimamente hay una oleada de bloggers y comentaristas afanados en descalificar ideas y razones, mofándose de las formas y menoscabando a sus autores, por su falta de conocimientos que avalen su nivel de ‘cultura, ilustración o erudición’, haciendo especial hincapié en incorrecciones ortográficas, especialmente en el mal uso de tildes. Ejerciendo una prepotencia y vanidad sobre la que destaca su propia ignorancia, al imponer las formas por encima de las razones.

En esta España ‘serena’ en la que ‘todo vale como sea’ se pretender catalogar la cultura por niveles, en base a lo aprendido de otros, como único referente, o de la mediocre meticulosidad de observar un fanático seguimiento en la corrección ortográfica, dando más valor a las formas que al mensaje que contiene. El truco está en asociar el conocimiento como único ingrediente imprescindible para que la cultura pueda ser reconocida como tal, cuando ese conocimiento es a la cultura, lo que la grasa es al eje de un carro, si no es manejada con la debida humildad que permita poner sabiduría donde había ignorancia. Confundiendo conocimiento con almacenaje de datos. Por esta regla de tres, mi reproductor de DVD es un instrumento más ‘culto’ que toda la plana mayor de filósofos de la antigua Gracia.

¿Quien y como mide la cultura? ¿Es cultura Leer? ¿Escribir? ¿Memorizar? ¿Tener un título otorgado al aprobar unos exámenes? ¿'Don de palabra'? ¿Aprender lo que saben otros y repetir, como loros, los conocimientos de esos otros? ¿Es cultura mofarse de los ‘incultos’ que opinan o contradicen? ¿Descalificar la racionalidad y las razones de aquellos que las exponen de forma nítida, adusta y seca, porque no son suficientemente ‘cultos o eruditos’ para hacerlo más ‘cultamente bonito’, u ortográficamente más correcto? ¿Es cultura erigirse en juez para decidir quienes si y quienes no lo son o pueden serlo? ¿Tienen derecho a opinar los que la vida les negó la oportunidad de acceder al saber?

No es cultura ser un perfecto lechuguino con muchos conocimientos y aires de no mear, que resulte, agradable, correcto, ameno y distinguido en una reunión de 'nivel', aunque se las tenga que tragar dobladas. Ni un buen relaciones públicas. Ni un mal político que vende bien sus estafas. Ni leer cualquier cosa o a cualquier autor. Una nación no puede hacerse un concepto global de cultura cuando el ideólogo del Partido del Gobierno es Pepino Blanco y cuando durante tres años una ministra cuota de ‘cultura’, como la Sra. Carmen Calvo, son sus referentes oficiales.

Cultura es crear y materializar la necesidad de comunicar o inculcar sentimientos, ideas o inquietudes, por cualquier forma de expresión, aunque no sepa hacer la 'o' con un canuto. Extraer una hermosa figura a un tocho de piedra, aunque su autor no sepa ni firmar. Dibujar sus tormentos sobre un tapiz o un lienzo, aunque no tenga ni pajolera idea de lo que es una tilde. Danza, música, deportes, interpretar, artesanía, profesión...Es cultura cultivar la riqueza espiritual para mejorar el entendimiento y la convivencia, tanto con los más como con los menos ‘cultos’, consolidando una dignidad colectiva que haga aflorar valores y principios que ofrezcan resistencia y rebeldía contra los que dañan física, moral o políticamente a tu nación, a tus seres queridos o a ti. Fomentar el patriotismo como valor que convierta tu mal en el de todos o que tu felicidad sea motivo de alegría para todos.

Además aprender, leer y debatir enriquece, entre otras muchas cosas, por adquirir conocimiento, pero únicamente si estos cultivan la independencia intelectual que permita creaciones de propia cosecha. El saber acorta y allana el camino si impregna de suficiente sabiduría y sensatez como para no dejarse embaucar por algún autor de algún escrito o discurso, sabiendo separar el trigo de la paja. Si nos saca del alineamiento fanático y embaucador, formando el carácter y el criterio propio que nutra el libre albedrío. Aprender asimilando, compartiendo y creando en el total respeto a las ideas y a las formas de expresarlas de los otros. Eso es cultura. Una sola frase inteligente y de cosecha propia, da más valor cultural al individuo, que todo el conocimiento ajeno, apilado en todos los libros del universo. El conocimiento labrado y extraído de sí mismo, por sí mismo, da una sensibilidad y una capacidad de análisis, interpretación y manejo de la lógica, que jamás tendrá ningún ilustrado de ‘bote’.

Entiendo la base de la cultura como cualquier forma de expresión inteligente y libre, en la diversidad. Cuanto más ajena a las de otros, más genuina y más enriquecedora. El resto es imitar y parapetarse tras un galimatías de conocimientos adquiridos, refrendados por un documento sellado, que certifica lo aprendido y cubre o encubre una ‘normalización’ de la cultura a ‘medida’. Patrimonializar la cultura como algo exclusivo de unos elitistas que impiden mostrar el lujo del original, en su bastedad natural, tapándolo con uno de cartón piedra, perfectamente pulido y coloreado, como modelo ‘regulado’ y permitido, robándoles el protagonismo a sus verdaderas fuentes, impidiéndoles formar parte de su selecto y ‘refinado’ club. Infravalorar a personas en su capacidad de desarrollar y crear, porque no se someten y o se niegan o son desechados para optar los estándares impuestos por otras personas. ‘Intelectuales’ excluyentes. Nazis.

¿Se puede ningunear al océano construyendo una piscina dentro de él y usándola de referente para descalificarlo? Es un insulto a la inteligencia, pero eso es lo que se vende desde el Estado. El Estado es la piscina, siendo la Nación ese océano ninguneado. Es lo que defienden todas sus vividurías, dispersas por Internet apagando voces, tapando bocas y dando lecciones de su particular cualidad de ilustrados.

¿Dónde están esos amantes de ese conocimiento ilustrado y la erudición, mientras callan cuando nada más y nada menos que todo un gobierno, suspuestamente socialista, despoja a millones de estudiantes, del conocimiento de la filosofía, fuente genuina y profunda del conocimiento como elemento enriquecedor, para sumirlos en el amaestramiento de su propia doctrina sectaria y de enfrentamiento, que solo ‘cultiva la ignorancia’, totalmente vacía de ese conocimiento, de formación cívica y anímica, y de cualquier forma de manifestación cultural?


Clandestino

viernes, octubre 26, 2007

Acceso legal para el uso ilegítimo del Estado indefenso

La cuestión es obtener los resortes políticos para obtener lo contrario de lo que se vende para conseguirlos. En España hay dos grandes partidos. ¿Cómo conseguir que uno anule al otro para alcanzar unos objetivos determinados, totalmente ajenos a los intereses generales? Sencillamente vendiendo intereses generales, por sus canales habituales de sensibilizar a sus electorados que les permita ser elegidos legal y “democráticamente”, para posteriormente poner los poderes del Estado a su única y exclusiva disposición, y sosteniéndose como gobierno legal a pesar de deslegitimarse como tal, ya que nuestra Constitución no impone sanción ni dispone la articulación de mecanismo alguno contra los omisos responsables de velar por la vigencia de las garantías democráticas y por el sometimiento a su legalidad, impunemente infringidas. Tras ser elegidos de forma legal, automáticamente acaba la democracia para dar paso al “todo vale”, a manos del caudillo de turno.

Queda pues el techo de nuestras garantías democráticas a expensas del jefe de cualquier organización que acceda al Gobierno de España, aunque sea delictiva, antidemocrática, nazi, fascista, tercermundista, piratas, mafiosos y/o enemigos de la ciudadanía, que los mantiene y vota, al ser ese jefe la máxima autoridad del Estado, con absoluto poder sobre todos los poderes, para sumir a la ciudadanía en el mas absoluto desamparo e indefensión, física y legal, siendo su piedad o crueldad el único regulador de su humillante sometimiento.

El PP más que representar ideología alguna, apoyado por la Iglesia Católica, se erige en garante y custodio de valores y principios éticos y morales, compatibilizándolos con la formación y sensibilización ciudadana, que los identifique hasta asumir, con total naturalidad, los ineludibles deberes y responsabilidades que cada uno contrae, junto a sus conciudadanos, para el sostenimiento del Estado e infraestructuras necesarias, y el respeto a la legalidad, como conceptos fundamentales para la convivencia, entendiéndolos como posibles y sostenibles en la exigencia de un nivel de formación cultural y cívica, que le conciencie orgullosa y libremente, como un ciudadano digno de una Nación fuerte y respetable. También aglutina a la mayor parte del sector empresarial y de las finanzas, tradicionalmente apegados a la estabilidad de mercado habitualmente ofertada por los gobiernos de derechas. Esto le permite ahorrarse el expolio sobre los más deprimidos, obteniendo sus lucros de sus propias fuentes.

Este pragmatismo de la derecha es fácilmente derrotado en las urnas, por el relativismo hedonista muy bien vendido, como progreso, bajo un atractivo aspecto semianarquista, por el PSOE, erigido en garante y custodio de todo lo que le suene bien a cualquiera que los quiera oír, y que tanto voto le reporta. El bochornoso proceso de ‘desculturización’, que nos ha puesto a la cola de Europa, en fracaso escolar, es la mayor fuente de votos que nutre al PSOE de ‘Z’. Fracaso escolar traducido al castellano tradicional, significa ignorancia en todas sus clases y niveles. Desde esa ignorancia es fácil enganchar a millones de incautos a una ideología, hasta su total fanatización, de la que jamás se beneficiarán ni habrá nadie dispuesto a practicar, desde este gobierno. Los que lo han intentado han sido pasados por la ‘quilla’ del ‘baranda’. Venderles una forma de vida paradisíaca con pocas obligaciones ni ataduras, incluidos, estudios o respeto a las normas mínimas de convivencia y a la legalidad democrática, es un juego de niños que hasta incluso el propio Pepiño puede practicar con garantías de éxito. Naturalmente nadie les explica que las pagarán todas juntas a la hora de enriquecer a sus verdugos, al no tener sindicatos que les defiendan sus intereses, ni un Estado que les garantice sus derechos, y de afrontar hipotecas para pagar el lucro de la corrupción del Estado, más cerca de la criminalidad que de cualquier parecido a ese socialismo por el que se desviven. Mangonear el mercado y a la gran empresa, para reconducir los grandes intereses económicos hacia derroteros que les expolie el electorado al PP, aliarse con lo más representativo de la escoria nazi y fascista o legislar a favor de unos para que expolien a otros, tampoco tiene ningún mérito más allá del incumplimiento de la ley, de sus deberes y de la absoluta falta de escrúpulos.

Está claro que no hay partidos democráticos en España, siendo el Estado un coladero de necios, avaros y resentidos que lo convierten en un nido de intereses y de corrupción. Pero en esta lucha contra la democracia y contra la ciudadanía, por disputarse los poderes y la riqueza, solo el PSOE de ‘Z’ puede anular al PP. Ni su pragmatismo ni sus principios les permiten actuar de otra forma, mientras el PSOE de ‘Z’ se permite vaciar de honorabilidad y dignidad a grandes masas ciudadanas, recabando su apoyo incondicional –tras hundirlos en la indigencia cultural y en la miseria moral y económica hasta convertirlos en dependientes y obedientes de sus ayudas y subvenciones- para acometer cualquier actuación relativizando todo y desmontando las barreras inherentes a los valores y principios, e incluso la legalidad, sobre los que se sustenta la dignidad y el valor de las personas y la convivencia pacífica y respetuosa entre los ciudadanos de la Nación. Arremetiendo contra el nacionalismo español, que no es otra cosa que el orgullo y deseo de pertenecer al conjunto ciudadano que habita dentro de las lindes de España y de los que ampare nuestra bandera en cualquier parte del mundo, mediante embajadas y consulados.

Curiosamente el PSOE de ‘Z’ y sus socios y aliados, los nacionalistas radicales, con sus actitudes agresivas y ostentosamente nazis, se autodenominan de izquierdas, al igual que hiciera Hitler, como medio de hacerse con el poder. Curiosamente y según las últimas encuestas del CIS, Na-Bai, ERC, IU-ICV y BNG son los partidos con más militantes-simpatizantes de clase alta y alta-media. ¿De qué izquierda hablamos? ¿Qué es ser de izquierdas? ¿Timar a millones de personas de buena fe, aún en su posible ignorancia, para forrarse y conseguir poder para someterlos? ¿Por qué no levantan la voz y se rebelan los auténticos socialistas y comunistas? ¿No se percatan de la basura y degradación que imponen, en su nombre?

Siendo muy importante e ineludible la economía, la nacional y la privada, solo gente sin ningún valor ni ninguna validez, mezquinos, ruines y mediocres, pueden sacrificar la gran riqueza que se proporciona así misma, en su conjunto, una Nación libre, culta, fuerte y unida, en pro del lucro y poder, personal o de partido, solo posible en gente de la índole de Pinochet, aunque se adornen con otros collares…

Clandestino

sábado, octubre 20, 2007

Injuria, mordaza, vaselina y el Sr. Alcaraz.

Cuando menos es curioso que en nuestra casta política se produzcan tantas y tan clamorosas “presuntas” contradicciones e incoherencias entre el sistema legal, actuaciones políticas y el Estado de Derecho, que desorientan, coartan e intimidan al ciudadano a la hora de erigirse en ciudadano libre y articularse en rebeldía contra todo tipo de injusticia contra sí, como individuo y contra terceros, como parte del colectivo nacional. Esta sensación llega al ciudadano por oleadas y en claros aspavientos bien orquestados y aireados a través de ciertas prensas, que “acaudalan” aires de desconcierto que diluyen la nitidez imprescindible y necesaria para localizar los claros referentes entre lo justo y lo injusto, entre el bien y el mal, hasta amordazarse así mismo acomplejado en el temor por la acción del aparato político-judicial, sobre terceros. Lo que tradicionalmente se percibe como miedo a la impune, aplastante y asfixiante tiranía del poder, especialmente acentuada con la necesidad de acallar voces y razones ante la proximidad de las Elecciones Generales.

Esto suele ocurrir cuando se dan algunas circunstancias aparentemente ajenas entre sí, pero que sibilinamente hilan sobre la misma cuerda. Cuando decir en un medio público “me cago en la puta España” o “estoy hasta los cojones de la puta España” o “a la mierda la puta España” o algo así, se traduce legal y democráticamente como libertad de expresión, mientras que criticar al gobierno de esa calificada legalmente como “puta España”, a cuenta de actitudes bastante evidentes de sectarismo y omisión a la legalidad democrática, del mismo, sea imputable como un delito de injurias contra un gobierno responsable de situaciones tan bochornosas y lamentables, como ilegítimas y seguramente ilegales, permitiendo que a terroristas les sean recurridas sentencias de prisión, por la Abogacía del Estado y evitando otras por imputaciones previas de la misma Fiscalía General del Estado. Criticar eso será ‘libertad de expresión’ o ‘injurias’, dependiendo de la afinidad con los aliados, o de la sintonía con los contrarios a merced de la indefensión y desamparo generado sobre ellos.

Que alguien avise a unos terroristas, desde una comisaría de policía, de que un juez les va a preparar una redada. Que dos terroristas armados sean detenidos en Francia y se solicite su libertad por formar parte de una negociación aprobada en el Congreso bajo la única condición de ‘abandonar las armas’. Condición que ni el gobierno, ni sus aliados, ni su presidente, ni los asesinos, exigieron ni respetaron jamás. Que terroristas sean presentados por el presidente del gobierno como gente de paz. Que se le procurara, a los terroristas, refugio en Italia, mediante favor o negociación con Romano Prodi, para evitar a la policía francesa. Que sean presentados y aplaudidos en la Eurocámara. Que se califique como accidente un acto terrorista criminal premeditado y con resultado de muertes. Que un asesino convicto y confeso, de acabar con veinticinco vidas inocentes, ufanándose públicamente de sus fechorías además de no mostrar el más mínimo arrepentimiento, ni respeto por su recuerdo ni por la ley, sea calificado como ejemplo de reinsertado. Como punta visible del más que probable icerberg que se oculta, y contrastando con el antidemocrático y obsesivo acoso a la oposición, a las víctimas y a todo aquel que invocara a la ley, y que se intente negar la mayor diciendo que no es sintonizar, ayudar, amparar o favorecer a esos terroristas, a mi me suena a burla macabra y a insulto a la inteligencia.

Sin olvidar que tras las mofas, insultos, vejaciones, terrorismo callejero y descalificaciones públicas de los terroristas, asesinos y los nazis (asociados al Gobierno y no) contra España y el completo conjunto de Órganos de Gobierno que conforman el Estado, por el que se rige, sin que por ello ni el Gobierno, ni la Fiscalía General del Estado, ni el aparato que conforma el Servicio Judicial del Estado, se dignaran tomar una sola medida legal ni política, contra ellos.

Por tanto, desde mi mas profundo convencimiento, mi opinión particular es que tanto la libertad de expresión como la imputación por injurias, cuando no son debidamente delimitadas y contextuadas por un sistema judicial independiente que opera en un régimen sometido a unas mínimas garantías democráticas, es fácil que, unidos a otros delitos desde el Estado, no sean más que vulgares útiles de represión a conveniencia de vulgares políticos ilegítimos, exentos de escrúpulos y de cualquier vestigio de ética y moral, que alinean sus actuaciones y se identifiquen mejor con 'fueras de la ley' que con sus propias víctimas. Que utilicen al Estado para sus prácticas ilegales, por omisión de la propia ley y de sus deberes de servicio a los intereses del conjunto nacional. Es fácil convertir la injuria en simple útil para amordazar, reprimir o vengarse. Que en manos de una banda de resentidos, que lo pueden emplear como vaselina para sodomizar a la justicia, al sistema judicial, a la legalidad democrática y a toda una Nación, en sus derechos y libertades y en su Soberanía Nacional.

El Sr. Alcaraz no es un asesino. No es un terrorista. No es un traidor a su Nación. No es un criminal del Estado. No es anticonstitucionalista. No es un Nazi antiespañol separatista socio del Gobierno, de esos que amenazan y apalean a otros por pensar distinto y defender sus ideas y que justifica alguna ministra. El Sr. Alcaraz es un ciudadano de pleno derecho, íntegro y luchador, con derecho y deber de exigir sus derechos a los que se lo obstruyen, niegan o impiden. Es una víctima y representa a otras miles de víctimas de los asesinos y de su escoria perimetral, a cuyo nivel ha sido descendido el Estado por el Gobierno de España legitimadolos en el Europarlamento. El Sr. Alcaraz ha sido imputado por “injurias” contra ese Gobierno que estafa imponiendo tiranía y autoritarismo tras cobrar democracia, y por el mismo aparato judicial que acata y utiliza leyes contra la justicia -promulgadas por ese Gobierno- como instrumento para impartirla. ¿¡¡¡...!!!? Desde los datos que expongo y según mi opinión, el Sr. Alcaraz es imputado por decir la verdad. La molesta y perseguida verdad en un hábitat sostenido en la mentira, el resentimiento, la ignorancia y el lucro.

Todos víctimas de un conjunto de políticos ajenos al interés general y en pro de intereses bastardos, que deben ser desalojados de sus cargos y pasados por la ‘quilla’ de la justicia, hasta purgar sus graves delitos. La legalidad de las urnas no legitima a nadie -ni le exime de su culpabilidad- para el incumplimiento de la ley que avala a la justicia. Para nuestra desgracia en España no hay un solo Órgano de Gobierno que haya cumplido con su deber de hacer prevalecer la legalidad manada de La Carta Magna, de entre todos aquellos que cobran para ello y ocupan los cargos que así se lo exige la propia Constitución, permitiendo que la legalidad democrática haya sido desplazada, con total desfachatez e impunidad, por las leyes políticas para la tiranía y el expolio, consolidándose definitivamente la partitocracia oligárquica, o lo que es lo mismo un feudal-fascismo torpemente disimulado tras un patético disfraz de democracia.


miércoles, octubre 17, 2007

En el despiece está la ganancia

No han sido pocas las veces que con 'La bola del mundo' encendida, hemos estado, mi esposa y yo, buscando algún país habitable. Pobre o rico. Cercano o lejano. Nos hubiera bastado con que fuese aceptablemente democrático, con razonables garantías políticas y legales, y sin conflictos internos. Nos gustaron algunos países aunque no solían completar el 'kit de exigencias'. Pero nuestra edad y nuestros hijos, ya casados y que pronto nos harán abuelos, nos hicieron desistir de huir de esta tierra de nadie, regida por la falta de escrúpulos y donde la única política posible es dividir y enfrentar para vencer, sin necesidad de convencer. Empiezo a lamentar haberle dado dos maravillosos hijos, y me apena que ellos les den los suyos, a lo que antaño fuera una gran Nación querida y respetada, orgullosa y recia, para acabar en un asfixiante e inhabitable maremágnum.

Observando estos países me percaté de algo que hoy el Español medio desea y envidia a la gran mayoría de países del mundo. Incluso a los bananeros. Algo impensable en España como que todos son una única Nación, cuya unidad nadie discute y todos cultivan. Ninguno, que yo sepa, labra y alimenta el odio, el enfrentamiento y el resentimiento, desde el Estado, como forma exclusiva de vivir de lo que ellos venden como política. Lo peor que le puede ocurrir a un pueblo es vivir bajo la discapacidad políticas de los que desde el Estado convierten el odio y el resentimiento en una mercancía para el lucro, en un valor histórico hereditario, en un aval ideológico o como único proyecto político válido, que garantiza la seguridad y estabilidad al sistema feudal-fascista que perpetua y consolida la partitocracia oligárquica -que nos aleja de cualquier esperanza democrática- solo posible en un país donde a su vez es posible la ocupación legal del Estado, por una gente organizada, mediante simulacro democrático, organizado por partidos no democráticos, que estimulan y alientan la ruptura nacional, por conseguir cuatro años de poltrona ilegítima, dedicados a asegurarse su continuidad al menos por otros cuatro años más, como sea. Nadie ha podido evitarlo. Los que debieron y pudieron, no quisieron, por razones ni explicadas ni justificadas. Solo imaginables.

Si en España se recuperase la unidad nacional, en algún momento, desaparecería todo vestigio del elenco político actual. La corrupción, los radicalismos y los delitos desde el Estado, se esfumarían. Si hay algo que la delincuencia política no puede vencer, es a un pueblo unido en el conocimiento de que su poder reside en su unidad. La morralla que nos desposee del poder -inherente a nuestra condición ciudadana y a la soberanía popular- para el mangoneo a placer, lo sabe muy bien y se aseguran de que jamás así sea. El resto se lo procura la ignorancia, la subvención, el sectarismo y el manoseo obsceno sobre el pueblo, mediante el debido control e intervencionismo, con leyes políticas que evitan, eluden o impiden a las democráticas, ajustadas a derecho.

La Nación española queda reducido a un ente virtual debidamente fraccionado y despiezado, en manos de los que así lo quieren. El despiece aún permite que los trozos mantengan su posición, algunos aún no han sido del todo deslindados, a la espera de si quedan unidos a algún otro (VAlencia y Baleares a Cataluña y Navarra a P.Vasco). La apariencia física es la misma, pero hay millones de kilómetros de fronteras, sociales y políticas, cada vez más difíciles de franquear y que no será menos difícil volverlas a abrir, si es que alguien lo intenta. El Estado se ha deshecho de las competencias fundamentales para garantizar la igualdad del conjunto ciudadano y garantizarle la homogeneidad democrática frente a las agresiones contra sus derechos, habituales e incluso reguladas en las distintas regiones o municipios. El ciudadano español es un apátrida, sin garantías constitucionales, en el conjunto de su propia Nación y dentro de sus propias lindes territoriales que delimitan su centenario asentamiento. Cada uno sobrevivirá en el trozo que le haya tocado en suerte, padeciendo al caudillo incontestable del lugar, sin ninguna posibilidad de recibir amparo o defensión del Estado, debilitado y prácticamente inerme. La Nación ha desaparecido, bajo la vil descohesión impuesta por promotores o impulsores de supuestas naciones, alegremente orquestadas por el gobierno Zapatero, desde el Estado y del resto de fuerzas políticas desde el interés de heredar algún día semejante chollo. Sin Nación no puede haber democracia. Sin democracia solo queda el lucrativo negocio de la explotación negrera sobre el ‘residuo’ ciudadano reducido a súbdito o esclavo, tras el gran decorado democrático de cartón piedra, que los valide. Nuestra casta 'política' liderada por Zapatero ha cubierto su objetivo. Ha triunfado. Por fin la sombra de la temida democracia ha sido vencida y aniquilada. Queda definitivamente fuera del alcance de una nación desarticulada, descohesionada y por tanto, inocua y vulnerable. El negocio a salvo de lastres y obstáculos.

Queda claro y demostrado en las últimas encuestas del CIS que arrojan datos tan contradictorios como que los partidos con más afiliados o simpatizantes, de clase alta y media alta, sean Na Bai 50%, ERC 48% o IU-ICV 35% frente al 12% del PSOE y de CIU o el 20% del PP, superando CiU y el PP en % de obreros, a todos menos al PSOE. No hay duda del gran y lucrativo negocio de los ‘ideólogos’ de la izquierda separatista del radical nacionalismo con el que se ‘abriga’ Zapatero.

Como dice Anghara, ahora los pijos multimillonarios son de la ultraizquierda radical.

Clandestino