jueves, septiembre 06, 2007

Si no es democracia, aunque lo parezca, no lo es.

Si solo lo parece, no es. Cuando lo parece es porque no es democracia y sí algo similar a una explotación bananera, aunque en España, se empeñen e seguir llamando democracia a unas elecciones periódicas y al solemne acto de investidura con una mayoría que impide hacerlo a la oposición. Fin. Se acabó la democracia. A partir de ese día y hora, el ‘caudillo en jefe’ estará por encima de la Nación, de ley y del bien y del mal. Decidirá, de forma prepotente y autoritaria, por todos los españoles, para bien o para mal, les guste o no. Si le apetece destruir la Nación o venderla por manadas o puntas, como ganado, lo hará. Nada ni nadie puede o estará dispuesto a hacer cumplir la ley. Todos los poderes de la Soberanía Nacional serán mangoneados “democráticamente” por un único individuo durante al menos cuatro años. Esté loco o cuerdo. Sea valiente o cagatintas. Sea inteligente o imbécil. Culto o bananero. Amigo o enemigo de la Nación.

Pero no debemos pasar por alto que aunque nos sea hurtada, con total desfachatez y prepotencia, se nos vende una democracia, pagamos una democracia y tenemos derecho a exigir una democracia. Tenemos derecho a exigir a la 'mayoría' que ocupa el Estado legalmente, mediante las urnas, un comportamiento impecablemente democrático, como única forma aceptable y permitida, por esa legalidad, de ejercer las funciones de gobierno. La mayoría en las urnas le da ese carácter legal para esas funciones en esos términos, no le da derecho ni legitima a ningún gobierno para actuar como capos mafiosos y criminales, despreciando o hurtando el derecho a grandes sectores ciudadanos, omitiendo la legalidad o usándola para encubrir a criminales y desamparar a sus víctimas.

Por muchos votos o por mucha mayoría que ostente, democráticamente no están por encima del Estado de Derecho ni de su legalidad. Si no se someten a esa legalidad y a la voluntad popular, durante toda la legislatura, pierden la legitimidad para ejercer y quedan fuera de la legalidad que sustenta su condición de servidores públicos. Le apoyen un voto o cien millones. Un solo ciudadano respetuoso con la ley democrática, tiene más poder legal y más legitimidad que el gobierno al completo, mientras este no la cumpla o no la haga cumplir.

Cuando se constata la condición antidemocrática de ese gobierno con legalizaciones contra derechos, para lucrar a amiguetes y votantes, o pagar a deudores, o para que unos le paguen votos a terceros, o para hacerlo con el erario público, el ciudadano, en mayoría, en minoría o individualmente, puede y debe ejercer su derecho a exigir rectificación, respeto y lealtad a la ley y a sus derechos, tantas veces como les sea posible, por todos los medios que les sea posible, como ciudadanos gravados por ese gobierno que al renegar de la democracia, que debería custodiar y garantizar, e intervenir o asociarse corporativa o mafiosamente, con todos los poderes públicos, no ofrece garantías judiciales suficientemente fiables como para recurrir a los tribunales, sin el riesgo de resultar duramente represaliados, reprimidos o perseguidos de la misma forma que se favorecen a asesinos o se permiten las prácticas nazis y delictivas desde el Estado. Todo el mundo ha podido observar como ha pajeado el Fiscal General del Estado y como ‘sus’ leyes se moldean como plastilina según convenga, a la hora de imputar o exonerar de culpa a un individuo por los mismos cargos, sobre un mismo ‘presunto’ acto delictivo.

Es público y harto conocido que ZP, su gobierno, su partido y sus socios, han corrompido y debilitado al Estado, con la mentira, el sobeteo con sus simpatizantes y la crispación contra la oposición, como único proyecto político. Han violado sistemáticamente la Cunstitución con leyes sectarias y actuaciones que atentan contra el interés general.

Tenemos un Estado corrupto, con un Jefe que no puede ejercer, regido por fueras de la ley democrática y sin la posibilidad de articular ni un solo mecanismo de autodefensa, contemplados en la Carta Magna, contra ocupas enemigos. Ejerzo el derecho al pataleo renunciando, cobardemente, a defender mis derechos constitucionales renunciando, a su vez, a mi derecho a legítima defensa, por los medios a mi alcance, como la desobediencia civil sobre leyes agresivas con dichos derechos, o cualquier otro, dejándome someter por la fuerza del Estado y su uso ilegítimo ejercido, sin escrúpulos, por sus ocupantes. Lamento que estos ocupas traidores, fuleros y nefastos, no hayan tenido una oposición que haya cumplido con su deber de enfrentarse a ellos parando estos destrozos, con la legitimidad, el vigor y el poder que les concede la ley y el derecho natural a la mencionada legítima defensa, permitiendo, con su actitud pasiva, la vulnerabilidad del Estado y el desamparo e indefensión del conjunto ciudadano, ante las agresivas exigencias de nazis y terroristas, entre otros, y la cobarde debilidad, mediatización y mangoneo de poderes e instituciones, y renuncia al ejercicio de sus responsabilidades de gobierno por parte del ejecutivo, como más activo y principal colaborador de los enemigos de la Nación española y de la paz, como perturbadores unilaterales de la misma.

Clandestino

miércoles, septiembre 05, 2007

Maratón preelectoral para una derrota segura

Empiezan los juegos estadísticos y las sagradas encuestas que dan vida a héroes de cartón piedra o visten de blanco satén a sucios miserables. La miseria ruin y el vacío neuronal es puesto al servicio de sí mismos. Mentirosos de sí mismos, comprados y alquilados, se ufanan en prometer derechos que son nuestros, que nos pertenecen y que llevan treinta años robándonos. Todos acusan a los demás de ser los malos. Como si tuviera alguna importancia quien pueda dirigir el látigo que golpea y explota a cuarenta millones de sometidos indefensos y desamparados ahogando, impotentes, su dignidad en su humillante cobardía. Muchos encumbran a los más ramplones y degradados del bando contrario, para desprestigiar a su líder y candidato oficial. Otros arengan a sus neuronas, las del ‘saber’, para de forma gratuita y sin que nadie se lo pida, soltar pedazos de su incoherencia “democrática” ensalzando a los figurantes más ineptos, bajos o viles que haya salido de las entrañas de esta partitocracia bananera, para desestabilizar, dejando evidente que su concepto de la democracia es dar apoyo incondicional a criminales y traidores a la par que apoya a todo nazi y fascista viviente en un vano y patético intento por ocultar y rebajar, a su mísero nivel, el indisimulable resplandor y grandeza de la verdad manada de la realidad objetiva, evidente y palpable cuando se eleva entre la multitud y sus inmundicias.

Para ‘los más “demócratas” de España’, encumbrar al discapacitado político -el traidor ZP y sus compinches nazis, criminales y renegados- pasa por hacerlo con el residuo político mas anticiudadano, el ególatra feudal_fascista Gallardón, guarnecido con el ¿ga-ga? Fraga, o el inane Piqué, solo por el único mérito de no estar en línea con el único político vivo que aún ostenta la honradez y la decencia que tanto odian y temen, al poder recuperar algo de esperanza y dignidad para España, dando talla como persona, en inteligencia y calidad humana, y como político, en lealtad a la Nación y a su legalidad: el Sr. Rajoy.

Toda una gran coalición de morralla y fueras de la ley, erigiéndose en poseedores y custodios de esa democracia que acosan, persiguen e impiden, como única forma posible de elevar a nivel de Estado su insignificancia sin escrúpulos que permita su actividad fascistas y cobarde que legitime el crimen y el expolio para la opulencia y el lucro de nazis, vagos y maleantes. Todos regodeándose de una Nación estafada, sometida y ninguneada por unas pandillas de indeseables ocupando su Estado para someterlos y explotarlos, usando a un vulgar y traidor como ‘capataz’.

Nadie ganará estas elecciones, como nadie ganó ninguna de las anteriores. Nadie ganará nunca unas elecciones en un Estado podrido, sin justicia y en manos de intereses bastardos. Mientras nadie tenga redaños para asumir o erradicar las reacciones mafiosas, de nacionalistas y otros sectores económicos y sociales, al implantar la democracia y consolidarla en el rigor de la ley para la justicia y el derecho, caiga quien caiga, en lugar de ser un instrumento de partidos y organizaciones criminales, todos seremos perdedores sin remedio. Unos seguirán aumentando el peso de sus 'bolsas' y su degradación, mientras otros seguirán sufriendo el expolio y el insoportable hedor del totalitarismo bananero de sus sirvientes. Pero política y socialmente, todos seremos arrastrados hacia la derrota final, como ya ocurriera antaño, para ‘gloria’ de la ignorancia suicida, que se repite una y mil veces jaleando, aplaudiendo y besando el trasero a los porteadores de su desgracia. De la desgracia de todos.

Clandestino

lunes, septiembre 03, 2007

El Estado totalitario de la democracia española

El drástico y dramático cambio de papeles, donde la delincuencia tribal, primitiva, fanática y vulgar, ocupa el Estado y suplanta a la ley que soporta a la justicia y que a su vez garantiza la convivencia pacífica y solidaria, en la igualdad, degrada a sus promotores y beneficiarios al nivel de las bestias y alimañas, sumiendo al pueblo en la confusión de un relativismo asentado en la necesaria abolición o erradicación de valores y principios que propicie la podredumbre suficiente para garantizar la estabilidad y solidez de su hábitat. Así democracia, familia, patriotismo, trabajo u honradez son ridiculizados, discriminados y estigmatizados junto a sus usuarios y afectos que a su vez serán los más perseguidos, señalados o marcados, para el expolio que pagará las corruptelas y fanatismos que promuevan las divisiones y enfrentamientos en abundancia y agresividad suficientes para garantizar el desplome total de una unidad nacional que pueda poner en peligro el éxito de su barbarismo lucrativo, al que denominan ‘progreso y modernidad’. El premeditado embrutecimiento y vacío intelectual de grandes masas sociales -mediante programas de enseñanza y adoctrinamientos directos o subliminales, que convierten en dúctiles y maleables el carácter de millones de personas paridas libres e inteligentes- se suma la mentira, manipulación, avaricia e intransigencia de grupos nazis, criminales o mercaderes de votos, cuyas demandas son satisfechas mediante la legalización del expolio, fraccionamiento nacional y discriminación sectaria y esquilmo contra aquellos que se aferran a la legalidad democrática y a la dignidad sustentada en sus valores y principios, situando la suma de todos ellos en un número de votos, superior al de expoliados y amantes de la legalidad, de tal forma que les permite continuar manejando el Estado, contra la Nación, bajo una bananera apariencia “democrática”.

‘Cada pueblo tiene lo que se merece’, afirman algunos. Nadie merece esta peste. Ni los que los votan, ni los que se benefician, ni los que sufren privaciones por mor de la esclavitud que los mantiene en la opulencia. Nadie merece la humillación de ser agredido en su derecho y en su dignidad. De ser privados del derecho a la dignidad de su autosuficiencia, mediante el abusivo despojo de sus logros, invitándole o imponiéndole la cómoda y segura, pero humillante, dependencia. Nadie merece ser satisfecho en sus miserias y estupidez. Nadie merece malversar el poder soberano de una Nación mediante una apariencia democrática representada por actores muy bien pagados para destruir no interviniendo. Ninguna nación merece quedar a merced del bandolerismo y el crimen organizado mientras es obligada a pagar una gestión honrada, legal, útil y democrática. Ninguna nación merece ser despojada de su soberanía en el desamparo del Estado que paga para su garantía pero que ampara y acoge a criminales. No merece una oposición que no vele porque el gobierno cumpla sus obligaciones, desde la legalidad, denunciando los numerosos artículos violados o incumplidos, de La Carta Magna, o plantando cara contra el abuso cobarde del gobierno, o sus compinches, contra los más debilitados. La Nación española la quiere y lo paga, pero NO recibe su democracia. Pero SÍ es estafada y maltratada por los ocupas de su Estado que SÍ se la cobran. No solo no recibe la mercancía que paga, sino que además es vejada, humillada, despreciada, esquilmada. Es estafada con la desfachatez y prepotencia típica de los fascistas y traidores que ocupan sus instituciones.

Bajo esta perspectiva, el Sr. Rajoy pretende ser el nuevo jefe de gobierno de España. Hay una gran distancia entre la natural condición de respetabilidad social y lealtad a la Nación y a su legalidad y la de mentiroso y manipulador del traidor cuyo cúmulo de aspectos que le caracterizan el que más destaca es su absoluta carencia de intelecto revuelta con la de falta de escrúpulos, permitiéndose mentir, discriminar, estafar o traicionar a España con la misma facilidad y sangre fría con la que da amparo y protección a un multiasesino llamándolo hombre de paz, o poner el futuro económico, político y social de los españoles, en manos de sus socios nazis. Pero a pesar de todo eso, el Sr. Rajoy no podrá vencer al traidor así sin más. Somos muchos los que no queremos esa victoria. El elector ha votado demasiadas veces, perdiendo para que pierda el ocupa de turno. Creo que es hora de exigir al aspirante que merezca su victoria. Que implante la democracia que llevamos pagando y esperando treinta años. Que pase por la “quilla” de la justicia, mediante el rigor de la legalidad democrática, a los traidores que tanto daño han infringido a la Nación, gran parte de él irreversible. Que fortalezca al Estado con poder para amparar y defender a los millones de de sus contribuyentes atrapados o sometidos, a día de hoy, a merced de la legalidad criminal y de los sicarios de caudillos nazis y fascistas nacionalistas, autonómicos y municipales. Que el ciudadano tenga garantías de recibir los servicios que paga con la debida calidad, abundancia y puntualidad. Que cualquier omisión premeditada o atentado al derecho o dignidad del ciudadano, por parte de cualquier servidor público sea inmediata y severamente castigada. Que se aplique la ley de partidos e inhabilite de por vida a dirigentes y funcionarios implicados en tramas de corrupción, omisión o de alta traición a la Nación. Que limpie el Estado de sinvergüenzas y vividores enquistados en él durante treinta años. Que el Estado tenga un jefe que ejerza de tal, con sus deberes y poderes para ello. Que queden totalmente excluidos y desconectados de él todo los que no sirvan para nada. Que solo coman los que se lo ganen desde la honradez de su esfuerzo personal, dignificando a los que, de forma clara y demostrable, no sean autosuficientes, como únicos subvencionados de la Nación, evitando que los impuestos sirvan para perpetuar en el Estado a sus enemigos. Que la ley solo sirva al Derecho y a la Justicia y que esta suplante a todo aquello que bajo la denominación de “política social” justifica a organizaciones para el desfalco y el pillaje, mediante subvención, contra el Estado y desde el Estado. Que empiece dando ejemplo y elimine de sus filas a caudillos fascistas y anti-obreros como ese que rige Madrid, y que nada tiene que envidiar al 'traidor', previa devolución de todo lo esquilmado.

No quiero nada del Estado. No quiero que me regale nada. Exijo, para mí y para toda la Nación, los servicios, amparo y garantías que pagamos o que nos pertenecen por derecho natural. No quiero que expolien a nadie para mí. No quiero ser expoliado para nadie. No puedo reconocer la legitimidad de un Estado que se organiza contra partes del pueblo que lo crea y mantiene para regirse con todas las garantías democráticas y se rebela contra el mismo violando y traicionando la Constitución sobre la que se sustenta, y agrediendo derechos de la ciudadanía a la que se debe. No puedo reconocer la legitimidad de un Estado que actúa como enemigo represor del pueblo pero que promueve, acoge y ampara a sus enemigos, poniendo en grave riesgo la seguridad nacional, sin activar ni un solo mecanismo de autodefensa y protección del conjunto nacional. No reconozco la legitimidad de un Estado que lejos de servirme me somete, humilla y veja violando mis derechos y mi dignidad. No puedo reconocer legitimidad a un Estado que desprecia el poder de la razón, del derecho democrático y de la justicia, para someterme por el único poder de la fuerza.

El Sr. Rajoy tendrá que luchar, vencer y convencer. Tendrá que luchar por los mismos objetivos democráticos que el pueblo y junto al pueblo, desde la paradoja de tener que hacerlo contra otra parte de ese mismo pueblo comprado o engañado o comprador y engañador. No tendrá más remedio que hacerlo desde la verdad. Esa es la única arma que le dará alguna posibilidad de victoria. Tendrá que olvidarse de continuar representando la farsa democrática e informar al pueblo del engaño y de la estafa a la que ha sido sometido durante treinta años de corrupción, fascismo y expolio. No ganará esperando a retirar el cadáver de su enemigo para ocupar su lugar y que todo siga como estaba. Eso no le servirá a nadie para nada. Nadie podrá gobernar España democráticamente sobre la montaña de leyes delictivas, contra su Constitución y contra el derecho, de su pueblo, acumuladas desde que el dictador dejara un régimen totalitariamente limpio y despejado, idealmente abonado para haber implantado una excelente democracia en él, si alguien hubiera querido hacerlo. Cualquier victoria de cualquier organización política que no pase por la democracia del pueblo, será una nueva derrota para el estafado y sometido ciudadano.

Si, como parece, no está dispuesto a hacerlo, mejor que lo deje estar. Es mejor que el traidor y sus compinches acaben de una vez con todo, según lo tienen planeado, que dar falsas esperanzas prolongando la agonía a un pueblo tantas veces y tan gravemente estafado y sacrificado, ante la impasible, cobarde y lucrativa omisión de absolutamente todos los responsables de las distintas instituciones, entre cuya responsabilidades están, como prioritaria, las de impedir el uso delictivo del Estado contra la democracia, la seguridad y la unidad nacional.

Clandestino

domingo, agosto 26, 2007

Tregua-trampa electoral de ZP

Tras tres años de infierno sin gobierno y plena dejación política, planeando contra el Estado y contra la Nación, podemos aseverar, sin miedo al error, que cualquier plan o proyecto que haya desarrollado ZP -independientemente de quién los ideara o preconcibiera- siempre ha sido improvisado sobre la marcha, de forma frívola y vacía de contenido social o político, zarandeado y dirigido por grupos de presión, organizados para la defensa de sus intereses de partido, de colectivos de poder o delitivos, y siempre sacrificando o agrediendo los del grueso de la Nación, siendo, en su mayoría de aspectos, pura casualidad cualquier coincidencia con la legalidad, por prácticas habituales de manipulación mediante mediatización y mangoneo sobre la abogacía del Estado, justicia y legislativo, para que así fuera, con algunas leyes, normas o decisiones contra derecho.

Tres años de asociación, pactos, negociación y repartos de bienes nacionales con bandas mafiosas, corruptos de partidos y colectivos que estaban fuera de la ley, unos, o con gran aspiración a cambiarla, para su beneficio tribal, otros, y para expolios y privilegios, los más, formando un conglomerado antinacional y anticonstitucional, correoso y compacto, que lejos de desarrollar y mejorar leyes, infraestructuras y la implantación democrática que permitiera la convivencia y aplicar una ley antiterrorista, dura con los asesinos y criminales del radicalismo nazi y el expolio, dispensaron a estos mejor trato, servicios y amparo, que a sus víctimas y que a la propia Nación, en un clamoroso ejercicio de omisión e incumplimiento de la legalidad democrática, sustentada en una miserable campaña mediática contra ciudadanos decentes en colectivos de trabajadores, familiares, religiosos, de víctimas o del único partido que no se sumó a su aquelarre de perversión criminal y alta traición, dejando una impronta de miseria legal y tiranías desde el Estado, infringiendo un tremendo daño irreversible a España.

Ahora, estos impresentables -que para ser públicamente señalados como criminales y estar entre rejas, seguramente habría bastado con que España hubiera tenido un régimen democrático y una oposición que hubiera denunciado el artículo 102 de la Constitución- ante el daño meditado, producido con sus catastróficas “políticas” de estos catastróficos tres años, pretenden ser los “buenos” exigiéndole al PP la unidad que ellos traicionaron primero y le negaron después, para la aplicación de la legalidad que incumplieron y despreciaron siempre, crucificándolo, cuando se salieron de ella, antes y durante su ocupación del Estado. ¿Ahora quieren unidad para derrotar a la misma banda de asesinos, que ampararon y protegieron legitimándola en España y en el Parlamento Europeo? ¿Ahora exigen -a los que trataron peor que a los asesinos- su colaboración y apoyo incondicional para acabar con los que hasta hace poco eran sus “hombres de paz” y que los que protegieron de las policías españolas y francesas, procurándoles refugio en Italia?

Ahora este insensato exige apoyo para detener y llenar cárceles con pistoleros, mientras mantiene en el Estado a los que les procuran información, financian y abastecen, a esos pistoleros, de forma que jamás podrán acabar con ellos. Mientras mantiene legal su red financiera, comercial y no erradica ni la extorsión ni el terrorismo callejero. Que sigue permitiendo la omisión de la ley, con las banderas españolas y el manejo político de los idiomas, y que desampara en la indefensión a millones de españoles bajo las zarpas del radicalismo nazi nacionalista a los que sigue coaligado. El PP sigue sin enterarse y sigue chupando rueda y legitimando a un gobierno enemigo de la Nación, permitiendoles la ocupación de nuestro Estado, para agredirnos desde él.

Todo es un juego de 'judas' para propaganda electoral que ensalce e inmacule al traidor. Saltarían a la pata coja si con ello evitan la mayoría absoluta del PP. Si fuera sincero ¿Por qué no dimite y se entrega a las FSE, consciente de que debe purgar sus delitos contra la Nación. Por qué quiere seguir aumentando ese daño? Porque es solo un ardid para recabar votos que le mantenga la poltrona y así rematar su único plan, meditado y premeditado, para destruir España como Nación.

Es bien conocido su estilo thrilero basado en la mentira y la manipulación, como único “principio” que distingue su “política”. No tengo la más mínima duda . Han generado muchas expectativas y han avalado o legalizado delitos que generan pingües beneficios a grandes organizaciones que les reportan millones de votos. Solo la victoria del traidor les puede dar continuidad al expolio. Si ganan, automáticamente las cosas volverán a “la tregua” de hace tres meses, con los mismos socios y los mismos pactos, incluidos los iniciados y cerrados con los asesinos, deshaciendo la pantomima de la investidura en Navarra, que será entregada a los nazis, mediante moción de censura, en cuanto se celebren las 'Generales'. En cuanto ZP se reacople en la Moncloa, saldrá del T.C., y se concluirá el desarrollo del anticonstitucional estatuto catalán y se iniciará el mismo desarrollo de los acuerdos con los asesinos. Ni me creo el extraño “accidente” de Durango, ni todas esas extrañas ‘entregas-detenciones’ anteriores.

Aún resuenan las explosiones en trenes llenos con nuestros conciudadanos inocentes, que les regaló una legislatura. El terrorismo los entronizó una vez y el terrorismo puede ser de nuevo su ‘tren’ para conseguirlo una segunda y última vez, en lo que muy probablemente sería la última legislatura del Estado español...si el electorado no lo impide. ¡Qué pena que no haya una oposición que lo evidencie o informe debidamente y evite el ‘suicidio’ colectivo! ¡Que pena de Nación con un gobierno y una oposición en igualdad de estafa, desprecio y rechazo a la implantación democrática, que les cobran¡

Clandestino

martes, agosto 21, 2007

La ‘verdad’ y sus mentiras

El artículo publicado por Rosa Regás en El Periódico sobre Chávez, sus políticas y sus detractores, han levantado ampollas en partidos y organizaciones conservadoras y liberales. Me parece entrever que nos hemos fanatizado en la lealtad tribal a los que gestionan nuestra identidad ideológica, tan intensamente, que de forma irracional, ignoramos y rechazamos la evidencia palpable de la realidad objetiva, como gran verdad. ‘Todo lo nuestro es lo mejor y todo le do los “otros” es el mal absoluto’, encumbrando nuestras carencias y defenestrando las posibles virtudes ajenas. Solo aceptamos el blanco y el negro.

Es legítimo alinearse con ideales y principios, pero no es bueno dispensarle lealtad incondicional a aquellos que dicen ser sus garantes, gestores o custodios. Puede ser bueno sentir una ideología, paro jamás darle carta blanca a impresentables -algunos delincuentes- como Chávez, Cháves, ZP, Otegui, Evo Morales, Pérez Díez (alias Carod Rovira) o F. Castro, porque entonces pierden toda su esencia y su credibilidad. La verdad vale más que cualquier partido, de cualquier signo, que la vilipendie, siendo, la verdad, siempre verdad, "dígala quien la diga y ejérzala quien la ejerza". La lealtad a la verdad es el soporte y el nutriente de la democracia y esta la garante de las ideologías y de la convivencia, como mejor útil para evitar el enfrentamiento y facilitar la justicia. Ser leal a partidos que mienten y mangonean los derechos democráticos, es legitimar, de forma irracional, leyes y actuaciones criminales que agreden y obstruyen la justicia y prostituyen la propia democracia, debilitando y fomentando la división y el enfrentamiento de sus propias víctimas.

No me gusta Rosa Regás ni Chávez. Si lo que dice Regás es cierto, hay que aceptar que la política de este es coherente con las políticas sociales genéricamente atribuibles a ideologías de izquierdas, aunque generalmente son acometidas por partidos de corte liberal. Habrá que felicitar a Chávez, al menos por esas actuaciones. Pero medias verdades es manipular y mentir. Hay que recordar a Chávez y a Regás -y a muchos otros como ZP- que un gobierno de una nación democrática, debe gobernar para toda la nación y aunque preste especial atención a los más deprimidos, no tiene derecho a agredir u obstruir el derecho del resto. Sigo negándole cualquier reconocimiento democrático a su 'talante' autoritario, grosero, insultante y estúpido que además de los daños que pueda producir, con su totalitarismo tirano, a la nación que rige, produce bochorno y vergüenza ajena. En España hemos aprendido mucho, de eso, en los últimos años.

En cuanto al tema Palestino es un viejo conflicto en evolución progresiva hacia el extermino recíproco y donde la única evidencia que destaca, es que nadie es inocente. Hay que admitir que el estilo del Estado "democrático" de Israel, no difiere un solo ápice del igualmente macabro, cruel y sanguinario de Hamás. Al otro lado está el supuesto arbritio del Mundo delegado en la ONU, tan ineficaz e incompetente como ineficaz e incompetente es el intervencionismo y la obstrucción de la administración Norteamericana, sobre ella, en su empeño por eternizar un conflicto convertido en una masacre permanente, que simboliza el fracaso de la humanidad, en su empeño por aparentar que somos mejores que las bestias y las alimañas.

Clandestino

domingo, agosto 19, 2007

¿Es Europa inocente de los desmanes de ZP?

No sería descabellado pensar que gran parte de las barbaridades llevadas a cabo por ZP, estaban cuidadosamente planeadas, por “alguien”, desde que este accedió a la secretaría general del PSOE. Si observamos atentamente podremos ver que todas las agresiones al derecho, sectarismos, traiciones, mentiras y absoluto desprecio a la democracia y a la Nación que se la paga, pasando olímpicamente de su legalidad, están llevadas a cabo asegurándose la tibia o nula posibilidad de oposición del único partido que podía ejercerla, el Partido Popular.

Empezó purgando a los constitucionalistas de su propio partido haciendo rodar la cabeza de Nicolás Redondo Terreros y amenazar la de Rosa Díez, por no rendir pleitesía al proyecto del ¿partido?. El miserable juego sucio -similar, en los modos, al que ejercería una mafia organizada- con el manejo del golpe terrorista del 11M, en las vísperas de las elecciones, es sin duda lo que les condujo a la Moncloa. Una vez acoplados, muy rápidamente, como si lo tuvieran planeado desde años antes, se asocian todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, no solo aislando al PP, sino acosándolo hasta rebajarse así mismos, en los modos y en el objetivo, como animales rabiosos.

Inmediatamente dan carácter legal, aprobándolo en el Parlamento, a las negociaciones iniciadas en la ilegalidad, para la debilitación del Estado, la entrega de partes territoriales de España y la mayor parte del rendimiento del mercado de abastecimiento y consumo nacional, a los nazis y asesinos vascos y a los nazis renegados catalanes. Como siempre ignorando a ambas ciudadanías, incluida la del resto de España, y especialmente a las víctimas. La aprobación la encubren bajo unas condiciones, que ni los asesinos ni el gobierno respeta, siguiendo su línea habitual, de desprecio a la verdad y a la legalidad democrática.

Para dar respaldo internacional a sus planes, utilizan, sibilinamente, a la Comisión Europea. ZP negocia “algo” de forma secreta, con el Presidente de la Comisión Europea, el Sr. Durao Barroso. Solo sale a la luz que España renuncia a los fondos de cohesión, con la explicación de que “ya somos ricos” y debemos pagar en lugar de recibir. Nadie relaciona este hecho con el gran ridículo asumido por dicha Comisión, rebajando su talante al del ZP, condenando al franquismo, mediante un juicio sumarísimo, con un extraño y ralo informe, supuestamente elaborado por un extraño diputado o senador, griego. Es de suponer que toda una Comisión Europea no puede acometer actuaciones que la rebajen a un nivel muy inferior a la de un supuesto reo, condenándolo sin jueces, sin juicio, sin pruebas y sin las garantías correspondientes. Tampoco nadie lo relacionó con la no menos democrática “naturalidad” con la que se le abrieron, a los asesinos terroristas etarras, y a sus “familias” del Estado, las puertas del Parlamento Europeo, permitiendo que ZP legitimara el horror de sus asesinatos, el desprecio a sus víctimas directas y a la Nación afecta. Ignoro lo que pactaron ZP y Durao Barroso, pero se dieron “casualidades” clamorosamente criminales. ZP traicionó nuestros intereses nacionales en Europa, pero además la convirtió en su cómplice, construyéndose un dique para la que se avecinaba. De esta forma obtuvo carta blanca para entregarse, entregándonos, a ETA y a la insaciable avaricia de los radicales catalanes, asegurándose a su vez, de que nadie intentaría una aventura como la del Generalísimo. Europa no podría atender las reclamaciones de la oposición española de la misma forma que el abogado de un criminal no puede atender las demandas de su víctima. Queriendo o sin querer, cayeron en el cesto de ZP. En el de las manzanas podridas. Ya no les quedó mas remedio que ser parte de él.

También acomete la segunda ronda de purgas desplazando, expulsando o sancionando y prejubilando a constitucionalistas en cargos relevantes del partido y de instituciones claves, que podían obstruir el grueso de sus planes. Ejerce el control sobre todos los poderes del Estado, algo que nuestra “democracia” permite, y básicamente se dedica a usar las leyes para satisfacer las peticiones de todos aquellos que los transportaron al poder y a los que los mantenían en él: terroristas, corruptos, radicales, nazis, feministas, gays, SGAE y muchos medios de comunicación, son los grandes beneficiados, a costa de ser sacrificados y agredidos, para ello, muchos derechos de aquellos otros sectores o colectivos leales a la Nación, a la legalidad y a valores fundamentales para la convivencia, que nunca serían favorables a sus modos de gobierno. Todos estos colectivos no los deben favorecer porque les importen mucho más, ni ellos ni sus derechos, que esos otros derechos que agrede para "anexionárselos". Simplemente le son útiles en la doble vertiente de apagar voces críticas, con su política canalla, y son voces que la apoyarán por surrealistas y demoníacas que sean.

La oposición liderada por un M. Rajoy que, aunque no es un gran luchador, es valiente e inteligente, dispensa corrección en el trato y respeto indudable a la legalidad constitucional, pero que está atado de pies y manos, sin un gran equipo colaborador, acosado por la gran prensa de los "otros", por todos los demás políticos, vetado en Europa para asuntos antiZP y por el astuto efecto boomerang que los asesores de ZP, le adjuntan a todas sus tropelías. Saben que el intento de atajar la serie de legalizaciones de abusos y delitos, de ZP, para favorecer a sus "útiles", se volverían contra él al permitirle crucificarlo por no respetar los derechos de esos colectivos o la propia “legalidad”. Tendría que soportar las iras y furias de los afectados, que el ejecutivo, o los “productores” del partido, se encargarían de exaltar contra él, como ya hicieran en la campaña electoral de las autonómicas catalanas, y además cerraría cualquier posibilidad de obtener algún voto de esos colectivos beneficiarios de esas leyes. Cualquier queja o protesta, fundada en la legalidad democrática por la que se rige cualquiera de los países de la UE, habría alborotado los ventiladores de sus voceros y lo habrían hecho picadillo a manos de todos los “demócratas” nacionales y mundiales. Todo estaba planeado y todo les funcionó bien. Esto le obliga a centrar su oposición en los únicos resquicios evidentes de la deslealtad del gobierno, aunque apoyada implícitamente por Europa: la política comprensiva con los “derechos” de los asesinos, vendida por ZP, y su actitud sobre el nuevo estatuto catalán, asuntos a todas luces antinacionales y anticonstitucionales. Solo el apoyo de millones de ciudadanos en las calles y de asociaciones y diversos colectivos, le han salvado de ser linchado por "impedir la paz en Euscalerría” y agredir los intereses de los “Países catalanes”.

Esta defensa numantina, ha podido ser clave para limitar o retrasar la consumación del desastre. ZP, o quien sea 'la masa gris' que dirige y planifica el fin de España, de forma encubierta, solo se ha dado una tregua para rebuscar los votos suficientes para que el PP no obtenga la mayoría absoluta. Los tahúres y ventajistas siempre guardan ases en su manga. Ojalá que, entre todos, no sumen mayoría absoluta y no tengamos que comprobarlo. No tengo la más mínima duda de que su “proyecto” solo está en espera.

Clandestino

El Estado carga sus muertos al conductor

La carretera sigue produciendo muertos. Son nuestros muertos: conciudadanos, vecinos, amigos o familiares. Son muertes producidas por accidentes y fallos en la conducción, algunas como resultado de una inexistente educación, ni vial ni de ningún tipo, pero también a causa de situaciones lamentables que se producen por la suma de incompetencias y afán recaudatorio de los que deben velar por la seguridad.

No creo que el carné por puntos haya sido ni sea efectivo en un mar de circunstancias que dificultan la normal circulación del tráfico rodado, algunas de ellas ajenas al conductor y que determinan que éste pase a ser un objeto de represión. Especialmente degradante podría considerarse el uso autoritario y a menudo arbitrario de los ayuntamientos, que utilizan el control sobre sus conciudadanos más “rebeldes” y los cazan con frecuencia en las numerosas trampas que se generan en las deficientes infraestructuras, lo que a veces hace imposible el cumplimiento de unas normas que además les sirven para justificar el esquilmo, como sucede en el ayuntamiento de Madrid. La gente acata para evitar el abuso de poder, la represión y el expolio, pero no porque acepte la humillante sumisión a ciertas reglas.

Es tradicional que la DGT presione y dañe al conductor en su dignidad, derechos y patrimonio, lo que le permite dejar las cosas como estaban y justificar otro 'apretón' al año siguiente. Para ello utiliza a los muertos, restregándoselos bien y a menudo a todo el mundo. En lugar de aplicar medidas y formar agentes para evitar accidentes, mejorando el trafico y la seguridad, perpetúa el coto de caza con agentes 'camuflados' o 'furtivos' solo útiles para multar o para recoger las chatarras y/o los cadáveres. Absolutamente para nada más. Y con radares situados estratégicamente para la única utilidad de sancionar, en lugar de situar agentes bien visibles, que salven vidas controlando el tráfico en los puntos negros, hasta que Fomento, las comunidades o los ayuntamientos decidan eliminarlos.

No se puede acabar con las muertes en la carretera incriminando y cargando toda la responsabilidad sobre el conductor. Solo usan el expolio y la amenaza, sin gastar las ganancias que estas generan en aumentar, formar y equipar a los efectivos policiales para regular el tráfico, y la velocidad, según lo permitan las circunstancias. Por mucho que repriman y saqueen al conductor —los vehículos están sujetos a una serie de impuestos que van desde la matriculación inicial, el de circulación anual y acaba en esa parte del león que se recarga en el combustible—, éste no podrá evitar ni asumir las muertes que se producen como consecuencia de la omisión y la ineptitud del Estado, a cuyos sucesivos gobiernos no cabe aplicarles —no por falta de ganas— ni la retirada de puntos ni ningún otro tipo de sanción que no pase por las urnas. Así, pues, no es posible acabar con los accidentes imponiendo solamente normas que al conductor le anulen su criterio, sus conocimientos y su libre albedrío.

Con reglamentos creados desde una mentalidad que trata al ciudadano como ganado al que encima hay que rentabilizar, está claro que no se pueden reducir los accidentes sin controlar ni mejorar, sobre todo, una red vial secundaria en estado penoso. Es una lástima que miles de conductores paguen puntos y sanciones económicas por circular a 142 Km/h en autopistas o autovías despejadas y con buen tiempo, por ejemplo, mientras la mayoría de accidentes mortales se producen en carreteras imposibles y olvidadas. Frente a tal desastre, lo que más chirría es la rígida eficacia de multar y recaudar, y además mediante amenazas y extorsión legal. "Pague ahora y reclame después, o le serán embargados sus bienes", es una frase que ilustraría perfectamente este simulacro “democrático” cargado de incompetencia.

¿Por qué no incluyen entre sus macabros ‘spots’ publicitarios que la plantilla de agentes es casi la misma, en número, que la que dejó la dictadura? ¿Cómo se explica que una red vial que ha aumentado varias veces su kilometraje, y un parque móvil agrandado veinte veces, no merezcan al menos duplicar la plantilla de agentes dedicada a su control y seguridad? ¿Cómo se explica algo así, y más cuando es muy posible que el volumen de la recaudación se haya multiplicado por decenas de veces? ¿Cuántas vidas se salvarían si en lugar de ocho mil agentes, buena parte de ellos camuflados y en labor de recaudadores furtivos, hubiera más del doble o el triple, con la consigna de priorizar la ayuda al conductor y facilitar el tráfico fluido? ¿Han pensado los de la DGT en el uso de abundante señalización vial, visible de forma ostentosa, que convierta a la sanción en una excepción de su labor habitual?

Clandestino