No se puede pretender disfrutar de un hermoso vergel, desde el patrocino y las alianzas con la sequía y los incendiarios a la par que se decapitan a bomberos y jardineros.
El rey de dicho vergel está blindado por ley, y goza de numerosos derechos y prebendas que le distingue y eleva sobre el resto de ‘convivientes’. Todo garantizado y gratis. ¿Gratis? El rey también tiene deberes. Pocos pero claves, relevantes e ineludibles. ¿Ineludibles? Si no cumple con sus deberes, las prebendas que recibe serán gratis e ilegítimas. Si cumple con sus deberes, serán el fruto de unos trabajos, bien pagados. Muy bien pagados. ¿Qué ocurre cuando es igualmente bien pagado a la vez de eludir esos deberes? Está claro. Producirán grandes daños a la Nación y al contrario de lo que puedan creer, esto solo es un chollo a corto o medio plazo. Antes o después tendrá efectos fatales. Especialmente cuando esos deberes omitidos consisten en controlar las llaves que permiten mantener fresco, florido y hermoso, ese vergel, del que disfruta de forma privilegiada sobre el resto de sus moradores, quedando estas funciones en total abandono o en manos de otros intereses y de otros menesteres más rentables a intereses bastardos, y que propician la erosión y resecamiento del lugar, en el total abandono y falta de organización y de los necesarios medios y cuidados.
Mientras los que sufrieron las tarascadas de esa erosión eran ‘súbditos’de poca monta, todo iba sobre ruedas. Cuando rondaba la ‘zona privilegiada’, en lugar de retomar las riendas de sus trabajos y responsabilidades, se limitó a seguir cobrando, de espaldas a la Nación, y a contemporizar con los ‘incendiarios’ en la ingenua seguridad de que él sería respetado y ’refrescado’.
Ya no hay vergel. La sequía y la erosión, que antaño sufrieron solo los ‘mortales’, ahora también amenaza sus aposentos y ponen en peligro su privilegiada situación. Lejos de reaccionar y recuperar el derecho a ejercer sus deberes, poniendo orden y las cosas en su lugar, solo se limita a reivindicar la sopa boba, en la continuidad de uso y disfrute de unos derechos legales, cuya parte de contrato jamás cumplió. Cuya parte de contrato que jamás cumplió nos ha llevado y le ha llevado, a la situación que ahora todos, él también, padecemos.
Algunos de los que le pagaban con nuestro dinero procurando que omitiera sus deberes, hacia nosotros, para mangonearnos a gusto, han entrado en el pánico de las consecuencias de su propia osadía delictiva y traicionera. Ahora lo defienden a capa y espada porque ahora se acuerdan de que ‘representa la unidad y las garantías constitucionales’. ¿Ahora y solo para amainar el temporal generado por los nazis que han criado y amamantado? ¿Qué unidad y qué garantías constitucionales ha representado durante treinta años de continuadas pérdidas de derechos y libertades de un pueblo que termina sometido, ignorante, hedonista y esclavizado? ¿De un pueblo que solo ha pagado democracia sin que le sea permitido disfrutar de sus derechos constitucionales? Ni representa nada, ni nunca representó nada, desde el mismo momento que renunció a ejercer esa representación, dejando a la Nación, que lo mantiene, en el más absoluto desamparo e indefensión, frente a las sabandijas que la reprime, la rompe y la expolia, desde el Estado. Si hace tres años hubiera retomado y hecho su trabajo, como millones de ciudadanos le pedimos angustiosamente de mil formas y lugares, sabiendo que esto llegaría, hoy él y España y los españoles gozaríamos de esa paz y unidad que ahora tanto ‘echan de menos’ todos los que la han destruido, incluido él. El pueblo ya hace mucho que no goza de ella ni le importa mucho a estas alturas. Ni se va a preocupar en reconquistársela para más de lo mismo.
Me importa un bledo un Jefe de Estado y de las FFAA y garante del Estado de Derecho, que ni come ni comer deja. Que en lugar de ejercer, cobra por ver con buenos ojos la omisión de la legalidad, la destrucción de su reino y de la Nación, manteniéndose impasible e inane, observando el desmantelamiento del mando militar, leal a sus deberes y a la Carta Magna, animando a un gobierno traidor y canalla, que se alió con sus enemigos y que nunca ocultó sus intenciones de destruirla. Traidores y canallas que siguen renunciando a tomar el timón de una Nación rota, sin leyes, sin justicia y sin un Jefe que ponga orden. Que siguen aferrados a la poltrona y gastando nuestros tributos, para evitar que llegue alguien y de algún rumbo a esta deriva.
Si le queda algo de dignidad, que por una vez cumpla con sus deberes, aunque sea ‘in extremis’, o que abdique. Hay que retirar el autogobierno a varias autonomías. Zapatero y su camarilla, en pleno, deben ser inmovilizados y las oleadas de nazis y terroristas, que ha institucionalizado, duramente reprimidos y erradicados, del Estado y de las calles. El Estado debe recuperar todas las competencias vitales para las garantías constitucionales. Hay que instaurar la legalidad democrática y su rigurosa aplicación contra sus enemigos. YA.
Clandestino
UNA NACIÓN QUE SOSTIENE UN ESTADO CRIMINAL, ES UNA NACIÓN CRIMINAL. La estupidez de aquellos que exigen derechos violados a los ajenos, aceptando los privilegios legales de un estado criminal, labran su propio fin como nación y como pueblo libre.
miércoles, octubre 03, 2007
domingo, septiembre 30, 2007
Rajoy absorbido por el rebufo ‘PanchoVillista’ de Zapatero.
Hasta hoy la legislatura de Zapatero ha sido una sucesión de actuaciones en las que solo ha destacado su baja clase -exenta de valores, principios y educación- cobardía, vagancia, complejos, odio a España y sobre todo su absoluta ineptitud, no solo para gobernar a una Nación sino ni siquiera una porqueriza. Tres años y medio hundiendo a la Nación y a su Estado, renunciando al trabajo y al gobierno, despreciando al trabajador y a los políticos. Tres años y medio haciéndole el caldo gordo a mafiosos, terroristas y corruptos, que le permitían presumir de PIB, arrinconar a la oposición y generar miseria a grandes bolsas de ciudadanos.
Ahora -a seis meses de las ‘Generales’, pretende recuperar los tres años y medio de omisión de leyes y deberes, dedicado a despreciar y destrozar a la Nación y potenciar a sus despreciables enemigos- va el hombre con nuestra chequera en ristre y su falsa sonrisa, como un mal remedo de los generosos bandoleros de antaño, repartiendo los restos del erario público para, vender como ‘condición de socialista que hace obras sociales’ lo que a todas luces es una vulgar y torpe compra de votos. Hasta el propio Chávez se habría ruborizado de tan patético y ridículo individuo, simple como el asa de un cubo y peligroso como la peste.
Pero hete aquí que contagiado, nos llega el Sr. Rajoy y empieza a prometer viviendas a 160.000 €. Parece que definitivamente en España la única forma posible de sustituir la falta de democracia y de política, es sustituyendo, a su vez, el trabajo y la política por el mercadeo. Parece que hacer democracia y consolidar derechos y libertades, no le interesa a nadie. Todo el mundo va a forrarse a cambio de ofrecer unas migajas a sus súbditos-esclavos-estafados para tranquilizar sus conciencias tras sodomizarles los derechos y la vida al personal.
Nadie quiere enterarse de que los políticos no tienen nada para dar. No tiene derechos a quitar nada, ni decidir nada por su cuenta. Lo que venden como política solo consiste en robar a unos para comprar a otros y forrarse de paso. Pero realmente solo son servidores de una Nación que les paga para que les sirvan. Para que generen y garanticen condiciones que permitan la vida y la dignidad de sus habitantes. Para que observen cada día de su legislatura, que el poder adquisitivo de los sueldos garanticen un nivel de vida digno. Sin depender del Estado. Sin deberle la vida al Estado, ni a ningún mequetrefe corrupto, traidor o delincuente, que se cuele en él. Que no se trata de robar y generar miseria para generar dependencia del Estado y convertirlo en un miserable mercado de compraventa de voces, de conciencias, de deberes, de omisiones y de miserables y puñeteros votos. Que el Estado es de la Nación. Que los políticos son elegidos para servir a la Nación. Que solo pueden cumplir y observar el cumplimiento de las normas que permiten la justicia, garantizan los derechos y la convivencia. Gestionar el Estado para beneficio exclusivo del interés general. Que cuando se cuele un Zapatero, u otro canalla cualquiera, se le pueda dar una patada en su sucio y apestoso trasero y mandarle al calabozo. Punto.
Dejen de usar el Estado para mentir, estafar y robar para mangonear y forrarse. Para usar el botín de los estafados en pagar su indefensión, aún siendo los dueños ese Estado. No quiero que el Estado compre o promueva casas para nadie. No quiero cheques por hijos. No quiero nada del Estado. No quiero nada que no sea mío. No quiero que el Estado me esquilme o permita que otros lo hagan, con mi patrimonio o con el fruto de mi esfuerzo. El Estado es mío y le exijo a sus gestores que trabajen para erradicar a los sinvergüenzas y vividores que lo habitan. Para consolidar las condiciones que permitan a todos, poder ser autosuficientes y conservar los derechos y la dignidad. No quiero pertenecer a una Nación rica envilecida y despreciable. Quiero una Nación fuerte, con una economía sólida, con una democracia de verdad, donde sus ciudadanos convivan de forma culta, pacífica y solidaria. Donde el Estado sea una pesada pesadilla para sus enemigos, desde la dureza y el rigor de las leyes para la justicia. Para la justicia de los justos.
Cualquier político honesto, dispuesto a servir a los españoles fortaleciendo su Estado y haciendo respetar su legalidad, hará campaña con la implantación democrática y con las garantías de sus leyes y de sus derechos. Con una reforma constitucional incluyendo leyes que permitan al ciudadano ejercer su poder soberano mediante control sobre los gobiernos. Hará campaña con lo que les espera a las camarillas de traidores, nazis y delincuentes que han puesto en grave peligro a la Nación. Garantizará la división de poderes. Que se acabaron el pillaje y los trapicheos bajo el amparo del Estado, dentro y fuera del mismo. Hará campaña promoviendo la enseñanza y la cultura, erradicando toda la basura amontonada durante años. Hará campaña con la certeza de que el que trabaje tendrá una vida digna y sin temores. Que la honestidad y la decencia prevalecerá por encima de la delincuencia y la ramplonería. No prometerá regalos. No prometerá lujos para nadie. Prometerá que con sus políticas, ningún ciudadano, capacitado, necesitará que el Estado le haga regalos. Que su gobierno pasará desapercibido para el pueblo.
Clandestino
Ahora -a seis meses de las ‘Generales’, pretende recuperar los tres años y medio de omisión de leyes y deberes, dedicado a despreciar y destrozar a la Nación y potenciar a sus despreciables enemigos- va el hombre con nuestra chequera en ristre y su falsa sonrisa, como un mal remedo de los generosos bandoleros de antaño, repartiendo los restos del erario público para, vender como ‘condición de socialista que hace obras sociales’ lo que a todas luces es una vulgar y torpe compra de votos. Hasta el propio Chávez se habría ruborizado de tan patético y ridículo individuo, simple como el asa de un cubo y peligroso como la peste.
Pero hete aquí que contagiado, nos llega el Sr. Rajoy y empieza a prometer viviendas a 160.000 €. Parece que definitivamente en España la única forma posible de sustituir la falta de democracia y de política, es sustituyendo, a su vez, el trabajo y la política por el mercadeo. Parece que hacer democracia y consolidar derechos y libertades, no le interesa a nadie. Todo el mundo va a forrarse a cambio de ofrecer unas migajas a sus súbditos-esclavos-estafados para tranquilizar sus conciencias tras sodomizarles los derechos y la vida al personal.
Nadie quiere enterarse de que los políticos no tienen nada para dar. No tiene derechos a quitar nada, ni decidir nada por su cuenta. Lo que venden como política solo consiste en robar a unos para comprar a otros y forrarse de paso. Pero realmente solo son servidores de una Nación que les paga para que les sirvan. Para que generen y garanticen condiciones que permitan la vida y la dignidad de sus habitantes. Para que observen cada día de su legislatura, que el poder adquisitivo de los sueldos garanticen un nivel de vida digno. Sin depender del Estado. Sin deberle la vida al Estado, ni a ningún mequetrefe corrupto, traidor o delincuente, que se cuele en él. Que no se trata de robar y generar miseria para generar dependencia del Estado y convertirlo en un miserable mercado de compraventa de voces, de conciencias, de deberes, de omisiones y de miserables y puñeteros votos. Que el Estado es de la Nación. Que los políticos son elegidos para servir a la Nación. Que solo pueden cumplir y observar el cumplimiento de las normas que permiten la justicia, garantizan los derechos y la convivencia. Gestionar el Estado para beneficio exclusivo del interés general. Que cuando se cuele un Zapatero, u otro canalla cualquiera, se le pueda dar una patada en su sucio y apestoso trasero y mandarle al calabozo. Punto.
Dejen de usar el Estado para mentir, estafar y robar para mangonear y forrarse. Para usar el botín de los estafados en pagar su indefensión, aún siendo los dueños ese Estado. No quiero que el Estado compre o promueva casas para nadie. No quiero cheques por hijos. No quiero nada del Estado. No quiero nada que no sea mío. No quiero que el Estado me esquilme o permita que otros lo hagan, con mi patrimonio o con el fruto de mi esfuerzo. El Estado es mío y le exijo a sus gestores que trabajen para erradicar a los sinvergüenzas y vividores que lo habitan. Para consolidar las condiciones que permitan a todos, poder ser autosuficientes y conservar los derechos y la dignidad. No quiero pertenecer a una Nación rica envilecida y despreciable. Quiero una Nación fuerte, con una economía sólida, con una democracia de verdad, donde sus ciudadanos convivan de forma culta, pacífica y solidaria. Donde el Estado sea una pesada pesadilla para sus enemigos, desde la dureza y el rigor de las leyes para la justicia. Para la justicia de los justos.
Cualquier político honesto, dispuesto a servir a los españoles fortaleciendo su Estado y haciendo respetar su legalidad, hará campaña con la implantación democrática y con las garantías de sus leyes y de sus derechos. Con una reforma constitucional incluyendo leyes que permitan al ciudadano ejercer su poder soberano mediante control sobre los gobiernos. Hará campaña con lo que les espera a las camarillas de traidores, nazis y delincuentes que han puesto en grave peligro a la Nación. Garantizará la división de poderes. Que se acabaron el pillaje y los trapicheos bajo el amparo del Estado, dentro y fuera del mismo. Hará campaña promoviendo la enseñanza y la cultura, erradicando toda la basura amontonada durante años. Hará campaña con la certeza de que el que trabaje tendrá una vida digna y sin temores. Que la honestidad y la decencia prevalecerá por encima de la delincuencia y la ramplonería. No prometerá regalos. No prometerá lujos para nadie. Prometerá que con sus políticas, ningún ciudadano, capacitado, necesitará que el Estado le haga regalos. Que su gobierno pasará desapercibido para el pueblo.
Clandestino
martes, septiembre 25, 2007
D. Adolfo Suárez. Primer y único presidente demócrata de nuestra historia.
Las mismas claves que le llevaron a acometer la gran gesta de desmantelar los 'Principios del Movimiento', le dieron alas para cosechar éxitos, cuyo reconocimiento traspasaron nuestras fronteras y fueron causa de rendidos homenajes de admiración y respeto, en no pocas naciones y potencias mundiales. Desde su buen hacer elaborado con meticulosa e impecable pulcritud y con el brío y firmeza que permiten la seguridad de un hombre trabajador, honesto y cargado de grandes valores y principios éticos y morales, que le permitió convertir en transitables auténticos caminos de espinas, sin que sus errores puedan desmerecer su gran labor. La vitalidad y convicción unidas a la vehemencia y fluidez en la exposición de sus proyectos, hacía inevitable percibirlos en toda su amplitud y lógica, con total claridad y transparencia, hasta fascinar a sus oyentes.
“Puedo prometer y prometo”, solía decir con su seguridad aplastante bajo el aplastante peso de la razón y sus mejores deseos revueltos con el pesado blindaje de su abnegada, rigurosa y callada entrega al servicio de la Nación, alejado de cámaras y parafernalias, con su inquebrantable lealtad y su exuberante calidad humana y exultante vigor. Estas fueron sus armas para implantar una democracia en el solar que él mismo desbrozó tras derruir los vetustos y caducos residuos del franquismo. Sus métodos fueron la elaboración de un espacio común suficientemente ancho como para que diera cabida a personajes y colectivos cuyas conciencias y resquemores erraban por derroteros completamente opuestos, usando su gran percepción de la situación en su contexto más general, su gran capacidad para sumar y aunar esfuerzos y sacrificios y sobre todo ganas ilusión y convicción. Ganas de hacer una España mejor para todos los españoles. Un Estado fuerte y respetable que proyectara al mundo la mejor faz y el valor de nuestra Nación.
Y fue capaz de hacerlo. Lo consiguió. Un eterno franquista. Todo un Secretario General del Movimiento, entra y por la puerta grande, como el primer Presidente demócrata del Gobierno de España, en toda su historia, suplantando a su propio y obsoleto franquismo. Liquidó la ‘Guerra Civil’ y los restos de un franquismo sentando las bases para una España igualitaria en derechos y justicia para todos sus habitantes. Su denominada Transición Democrática fue largamente reconocida por propios y extraños, como un gran modelo a imitar.
Pero sus grandes éxitos llevaban el sello de una conciencia social manada de una gran riqueza espiritual y una gran carga de humanidad. Algo no permitido en política. Según se percibía la autenticidad y consolidación del proyecto de Suárez, fue cundiendo el pánico entre todos aquellos que vieron peligrar sus privilegios y “vividurías”. No tardaron en urdir intrigas y formar corrillos contra la brillante higiene moral del que empezó a ser el enemigo principal de sus propios socios de partido y de toda una oposición que esperaba, salibeante, su turno para acoger las prebendas del Estado entre sus fauces lampantes y sedientas de poder y riqueza. Su esfuerzo titánico y su irrepetible labor, fueron arrojados al odio y el rencor a caballo de la morralla vulgar y vacía de valores e intelecto, guiados por su instinto primitivo y tribal, mafioso o corporativo, con olfato solo para el oportunismo y rentabilización personal y partitocrática, de la política. Inmediatamente los soportes de la transparencia, valores y decencia, fueron en parte desmantelados, en parte corregidos derivando en un sin sentido irracional hasta que a día de hoy nos pone, dramáticamente, más cerca del treinta y seis que del setenta y cinco.
El cúmulo de valores que dieron quilates a España y a D. Adolfo como Presidente del Gobierno, fueron la causa de su destrucción, como político, y políticamente desvirtuado y minimizado en sus cualidades humanas, como hombre. Una vez más fue imposible construir una democracia por la habitual abundancia de antidemócratas. Casi treinta años después recordamos con nostalgia a aquel que, partiendo desde menos cero, hizo lo casi imposible para darnos millones de razones que nos hicieran creer en la ansiada realidad democrática. Hoy sufrimos la gran estafa de pagarla abusivamente y soportar un régimen mucho más zafio, tercermundista, degradante e inhumano que aquel franquismo, a manos de los que nos destruyeron aquella hermosa realidad.
El pasado domingo ABC le rinde un merecido homenaje publicando una entrevista inédita, donde podemos observar como se va derrumbando un hombre decente y valeroso minado y torpedeado por los que impidieron el triunfo de su impecable democracia, intentando comprender por qué su ilusión y honradez, en pro de la Nación, es repelida por el resto de “servidores” de la misma. Entre su alto intelecto y la realidad que le desbordó, se interponía su ingenuidad, típica de los limpios de corazón, impidiéndole ver la podredumbre de sus colegas, hasta que fue demasiado tarde.
Resalto parte de una respuesta, durante la entrevista, que fotografía la grandeza de un hombre que impregnó de honestidad y calor su excelente labor política, creando un precedente histórico, inédito e irrepetible, como hemos podido comprobar.
“...los políticos son hombres como los demás. En el fondo, las cualidades que verdaderamente cuentan son las humanas».
«Un político no puede ser un hombre frío. Su primera obligación es no convertirse en un autómata. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados... Gracias a Dios, yo no lo he olvidado nunca. Pero se sufre porque no puedes tomar decisiones satisfactorias a corto plazo para todos los españoles. Aunque esperas que sean positivas en el futuro y asumes el riesgo... Hay personas que no ven a los gobernados uno a uno... Yo los sigo viendo. ¡les veo hasta las caras!»”
Clandestino
“Puedo prometer y prometo”, solía decir con su seguridad aplastante bajo el aplastante peso de la razón y sus mejores deseos revueltos con el pesado blindaje de su abnegada, rigurosa y callada entrega al servicio de la Nación, alejado de cámaras y parafernalias, con su inquebrantable lealtad y su exuberante calidad humana y exultante vigor. Estas fueron sus armas para implantar una democracia en el solar que él mismo desbrozó tras derruir los vetustos y caducos residuos del franquismo. Sus métodos fueron la elaboración de un espacio común suficientemente ancho como para que diera cabida a personajes y colectivos cuyas conciencias y resquemores erraban por derroteros completamente opuestos, usando su gran percepción de la situación en su contexto más general, su gran capacidad para sumar y aunar esfuerzos y sacrificios y sobre todo ganas ilusión y convicción. Ganas de hacer una España mejor para todos los españoles. Un Estado fuerte y respetable que proyectara al mundo la mejor faz y el valor de nuestra Nación.
Y fue capaz de hacerlo. Lo consiguió. Un eterno franquista. Todo un Secretario General del Movimiento, entra y por la puerta grande, como el primer Presidente demócrata del Gobierno de España, en toda su historia, suplantando a su propio y obsoleto franquismo. Liquidó la ‘Guerra Civil’ y los restos de un franquismo sentando las bases para una España igualitaria en derechos y justicia para todos sus habitantes. Su denominada Transición Democrática fue largamente reconocida por propios y extraños, como un gran modelo a imitar.
Pero sus grandes éxitos llevaban el sello de una conciencia social manada de una gran riqueza espiritual y una gran carga de humanidad. Algo no permitido en política. Según se percibía la autenticidad y consolidación del proyecto de Suárez, fue cundiendo el pánico entre todos aquellos que vieron peligrar sus privilegios y “vividurías”. No tardaron en urdir intrigas y formar corrillos contra la brillante higiene moral del que empezó a ser el enemigo principal de sus propios socios de partido y de toda una oposición que esperaba, salibeante, su turno para acoger las prebendas del Estado entre sus fauces lampantes y sedientas de poder y riqueza. Su esfuerzo titánico y su irrepetible labor, fueron arrojados al odio y el rencor a caballo de la morralla vulgar y vacía de valores e intelecto, guiados por su instinto primitivo y tribal, mafioso o corporativo, con olfato solo para el oportunismo y rentabilización personal y partitocrática, de la política. Inmediatamente los soportes de la transparencia, valores y decencia, fueron en parte desmantelados, en parte corregidos derivando en un sin sentido irracional hasta que a día de hoy nos pone, dramáticamente, más cerca del treinta y seis que del setenta y cinco.
El cúmulo de valores que dieron quilates a España y a D. Adolfo como Presidente del Gobierno, fueron la causa de su destrucción, como político, y políticamente desvirtuado y minimizado en sus cualidades humanas, como hombre. Una vez más fue imposible construir una democracia por la habitual abundancia de antidemócratas. Casi treinta años después recordamos con nostalgia a aquel que, partiendo desde menos cero, hizo lo casi imposible para darnos millones de razones que nos hicieran creer en la ansiada realidad democrática. Hoy sufrimos la gran estafa de pagarla abusivamente y soportar un régimen mucho más zafio, tercermundista, degradante e inhumano que aquel franquismo, a manos de los que nos destruyeron aquella hermosa realidad.
El pasado domingo ABC le rinde un merecido homenaje publicando una entrevista inédita, donde podemos observar como se va derrumbando un hombre decente y valeroso minado y torpedeado por los que impidieron el triunfo de su impecable democracia, intentando comprender por qué su ilusión y honradez, en pro de la Nación, es repelida por el resto de “servidores” de la misma. Entre su alto intelecto y la realidad que le desbordó, se interponía su ingenuidad, típica de los limpios de corazón, impidiéndole ver la podredumbre de sus colegas, hasta que fue demasiado tarde.
Resalto parte de una respuesta, durante la entrevista, que fotografía la grandeza de un hombre que impregnó de honestidad y calor su excelente labor política, creando un precedente histórico, inédito e irrepetible, como hemos podido comprobar.
“...los políticos son hombres como los demás. En el fondo, las cualidades que verdaderamente cuentan son las humanas».
«Un político no puede ser un hombre frío. Su primera obligación es no convertirse en un autómata. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados... Gracias a Dios, yo no lo he olvidado nunca. Pero se sufre porque no puedes tomar decisiones satisfactorias a corto plazo para todos los españoles. Aunque esperas que sean positivas en el futuro y asumes el riesgo... Hay personas que no ven a los gobernados uno a uno... Yo los sigo viendo. ¡les veo hasta las caras!»”
Clandestino
martes, septiembre 11, 2007
ZP, terroristas y elecciones. ¿Les suena?
Entre las muchas caras que le vamos descubriendo a ZP, ocultas tras su foto fija -la de la sonrisa de cartón-piedra, mostrando su ‘fuerte carácter’ y personalidad fulero-camaleónica- la que más gasta y explota es la de mentir. Debe ser a la que más réditos le saca o la que tiene más a mano. Es típico observar en sus discursos una actitud lastimera y victimista acusando a la oposición de crispar, a la vez que le dispensa peor trato que sus pupilos terroristas. Acusar de fascista a los que defienden la legalidad mientras que él la incumple. O cuando se salen de la legalidad para dejar solo al PP y le acusa de no querer unirse a ellos contra ETA. La ETA que ellos protegían y legitimaban.
Podríamos llenar páginas con sus mentiras, traiciones e incumplimiento delictivo de la ley democrática. Pero solo voy a recordar su última, patética y esperpéntica actuación paseando por toda España su “españolidad”, tan falsa como él, comprando votos con dinero del erario público, contribuido por esa Nación a la que tanto odio ha demostrado, especialmente a las víctimas de sus socios y protegidos, para poder seguir con su único proyecto de destrucción definitiva de nuestra Nación.
Tras el repetido, cansino y bien deletreado “se-re-mos im-pla-ca-bles- con E-TA” de la vice, salen sus pupilos -los asesinos- a escena a interpretar su papel de la misma farsa: “La negociación por la ‘paz’ fracasó porque ZP solo quería la rendición de ETA”. Dicen los asesinos. Ni siquiera Pepiño hubiera encontrado un eslogan más descaradamente favorable a la campaña de ZP. ¿O sí...? No hay que ser muy sagaz para atar cabos y sacar conclusiones. Desde el supuesto fin de la supuesta tregua, han sido medio detenidos, medio entregados, varios jóvenes que aseguraban ser de ETA, antes de su detención. Las detenciones de verdad, como es habitual desde la ocupación del Estado por los nazis, de la mano de ZP, las hacen siempre en Francia. De los cuatro coches-bomba, con explosivos de baja potencia, el primero lo abandonaron por una carretera de Huelva; el segundo explosionó en Durango tras un extraño fallo del agente que no activó el perturbador de señal a tiempo, produciendo daños materiales; el tercero, extrañamente se les estalla en una carretera de Castellón, sin testigos ni daños, solo el informe del M.I. declarando que fue por mor del acoso de la G.C.; el cuarto iba a volar la Delegación de Defensa, creo, en Logroño, pero una vez más algo falla y no explosiona. Lo siento pero no me lo creo. No me creo nada.
Añadamos a esto, que si de verdad quiere acabar con ETA, lo lógico es empezar por sus cómplices del Estado. Pues no. Ahí siguen los terroristas en instituciones municipales y ahí sigue la desobediencia civil a la sentencia del TSJ, sobre la bandera, omitiendo el deber de hacer cumplir la ley y permitiendo la chulería y mofa, a esa ley y al Estado, a los nazis vascos y catalanes, sin olvidar lo felices y calladitos que lucen el terrorista Otegui y el multiasesino de Juana, bajo llave y entre rejas, en un silencio cuando menos raro, del PNV y de los proterroristas aberchales. No menos extraño el silencio de tanto periodista y tertuliano profundamente identificados con la traición de ZP, pero que de repente aceptan, 'de buen grado', las remarcadas ‘vo-ca-li-za-cio-nes’ de la vice, cuando dice que “se acabó y que nunca más volverán a negociar con ETA”, exactamente en el mismo tono y acento que cuando lo decía tras el “accidente” de la T4.
Creo que está bastante claro. ETA hace la campaña a ZP a la vez que advierte de lo que va a pasar si gana el PP, dejando claro que están preparados y que en su momento los “fallos” de ahora, después se contaran en muertos. Es más que probable que si gana ZP se volverá a la “negociación-rendición” con la entrega de Navarra y la formación de ‘Euscalerría’. ZP ha permitido a los asesinos -con los que aseguró que solo negociaría tras un riguroso desarme- el rearme, la reorganización, reimplantación de su entramado logístico, recuperar o rehacer, sus canales de financiación, y acceso a información privilegiada, sobre movimientos policiales y posibles víctimas de asesinato y extorsión. ETA necesita a ZP, más que el aire que respira. Por primera vez en cuarenta años, tiene al alcance de la mano lo que tanto ansía. La carencia de ética, moral y escrúpulos de este, acepta encantado la ayudita terrorista, como la usó y se benfició con su manipulación, de forma indecente y ramplona, entre el 11 y el 14-M. ZP sabe que si pierde le deja una píldora a Rajoy que le amargue la legislatura. Si gana tendrá el "ejército vasco" cubriendole contra cualquier desliz de algún "fascista" constitucionalista.
Siempre me negué rotundamente a aceptar lo que creí maquinaciones y elucubraciones que señalaban a ETA como autores del 11-M y sugerían cierta complicidad de ZP. Tras sufrir durante estos larguísimos tres años y medio el talante repulsivo de un individuo rencoroso, mentiroso, poco inteligente, manipulable, sin escrúpulos, cobarde y traidor, que desprecia la ley como el que se come una rosquilla, y flirtea haciendo concesiones a los enemigos de la Nación, de la ley y de la vida, me pone en serias dudas sobre quienes pudieron tramar el 11-M. Y digo dudas, pero a día de hoy me puedo creer todo de estos indeseables. Por otro lado, mas que duda, es pánico lo que siento por lo que se pueda volver a repetir, si nuevamente las encuestas dieran la mayoría absoluta al PP, el próximo ‘¿x?-M’. ¿Qué podrá hacer ETA con todo el arsenal acopiado y su organización abastecida, robustecida y enteramente operativa, cuando vea volar todo lo que le puede sacar, o le ha sacado, al rojo?
¿Qué harán el PNV, CiU, IU, ERC, ETA, PSOE, SGAE, gays, feministas, Gallardón, corruptos y todos aquellos privilegiados por el talante, si en cualquier momento se pueda saber, entre hoy y el día de las elecciones, que puede peligrar el botín político, económico y social, arrancado a la Nación. ¿Aceptarían democráticamente un resultado adverso, aquellos que desprecian sentencias, normas y leyes ajustadas a derecho?
No tengo duda de que el fin de la tregua, es una tregua trampa electoral para que gane ZP. Lo que ocurra si pierde puede ser terrible, pero lo que pueda ocurrir si gana, mejor no pensarlo.
Clandestino
Podríamos llenar páginas con sus mentiras, traiciones e incumplimiento delictivo de la ley democrática. Pero solo voy a recordar su última, patética y esperpéntica actuación paseando por toda España su “españolidad”, tan falsa como él, comprando votos con dinero del erario público, contribuido por esa Nación a la que tanto odio ha demostrado, especialmente a las víctimas de sus socios y protegidos, para poder seguir con su único proyecto de destrucción definitiva de nuestra Nación.
Tras el repetido, cansino y bien deletreado “se-re-mos im-pla-ca-bles- con E-TA” de la vice, salen sus pupilos -los asesinos- a escena a interpretar su papel de la misma farsa: “La negociación por la ‘paz’ fracasó porque ZP solo quería la rendición de ETA”. Dicen los asesinos. Ni siquiera Pepiño hubiera encontrado un eslogan más descaradamente favorable a la campaña de ZP. ¿O sí...? No hay que ser muy sagaz para atar cabos y sacar conclusiones. Desde el supuesto fin de la supuesta tregua, han sido medio detenidos, medio entregados, varios jóvenes que aseguraban ser de ETA, antes de su detención. Las detenciones de verdad, como es habitual desde la ocupación del Estado por los nazis, de la mano de ZP, las hacen siempre en Francia. De los cuatro coches-bomba, con explosivos de baja potencia, el primero lo abandonaron por una carretera de Huelva; el segundo explosionó en Durango tras un extraño fallo del agente que no activó el perturbador de señal a tiempo, produciendo daños materiales; el tercero, extrañamente se les estalla en una carretera de Castellón, sin testigos ni daños, solo el informe del M.I. declarando que fue por mor del acoso de la G.C.; el cuarto iba a volar la Delegación de Defensa, creo, en Logroño, pero una vez más algo falla y no explosiona. Lo siento pero no me lo creo. No me creo nada.
Añadamos a esto, que si de verdad quiere acabar con ETA, lo lógico es empezar por sus cómplices del Estado. Pues no. Ahí siguen los terroristas en instituciones municipales y ahí sigue la desobediencia civil a la sentencia del TSJ, sobre la bandera, omitiendo el deber de hacer cumplir la ley y permitiendo la chulería y mofa, a esa ley y al Estado, a los nazis vascos y catalanes, sin olvidar lo felices y calladitos que lucen el terrorista Otegui y el multiasesino de Juana, bajo llave y entre rejas, en un silencio cuando menos raro, del PNV y de los proterroristas aberchales. No menos extraño el silencio de tanto periodista y tertuliano profundamente identificados con la traición de ZP, pero que de repente aceptan, 'de buen grado', las remarcadas ‘vo-ca-li-za-cio-nes’ de la vice, cuando dice que “se acabó y que nunca más volverán a negociar con ETA”, exactamente en el mismo tono y acento que cuando lo decía tras el “accidente” de la T4.
Creo que está bastante claro. ETA hace la campaña a ZP a la vez que advierte de lo que va a pasar si gana el PP, dejando claro que están preparados y que en su momento los “fallos” de ahora, después se contaran en muertos. Es más que probable que si gana ZP se volverá a la “negociación-rendición” con la entrega de Navarra y la formación de ‘Euscalerría’. ZP ha permitido a los asesinos -con los que aseguró que solo negociaría tras un riguroso desarme- el rearme, la reorganización, reimplantación de su entramado logístico, recuperar o rehacer, sus canales de financiación, y acceso a información privilegiada, sobre movimientos policiales y posibles víctimas de asesinato y extorsión. ETA necesita a ZP, más que el aire que respira. Por primera vez en cuarenta años, tiene al alcance de la mano lo que tanto ansía. La carencia de ética, moral y escrúpulos de este, acepta encantado la ayudita terrorista, como la usó y se benfició con su manipulación, de forma indecente y ramplona, entre el 11 y el 14-M. ZP sabe que si pierde le deja una píldora a Rajoy que le amargue la legislatura. Si gana tendrá el "ejército vasco" cubriendole contra cualquier desliz de algún "fascista" constitucionalista.
Siempre me negué rotundamente a aceptar lo que creí maquinaciones y elucubraciones que señalaban a ETA como autores del 11-M y sugerían cierta complicidad de ZP. Tras sufrir durante estos larguísimos tres años y medio el talante repulsivo de un individuo rencoroso, mentiroso, poco inteligente, manipulable, sin escrúpulos, cobarde y traidor, que desprecia la ley como el que se come una rosquilla, y flirtea haciendo concesiones a los enemigos de la Nación, de la ley y de la vida, me pone en serias dudas sobre quienes pudieron tramar el 11-M. Y digo dudas, pero a día de hoy me puedo creer todo de estos indeseables. Por otro lado, mas que duda, es pánico lo que siento por lo que se pueda volver a repetir, si nuevamente las encuestas dieran la mayoría absoluta al PP, el próximo ‘¿x?-M’. ¿Qué podrá hacer ETA con todo el arsenal acopiado y su organización abastecida, robustecida y enteramente operativa, cuando vea volar todo lo que le puede sacar, o le ha sacado, al rojo?
¿Qué harán el PNV, CiU, IU, ERC, ETA, PSOE, SGAE, gays, feministas, Gallardón, corruptos y todos aquellos privilegiados por el talante, si en cualquier momento se pueda saber, entre hoy y el día de las elecciones, que puede peligrar el botín político, económico y social, arrancado a la Nación. ¿Aceptarían democráticamente un resultado adverso, aquellos que desprecian sentencias, normas y leyes ajustadas a derecho?
No tengo duda de que el fin de la tregua, es una tregua trampa electoral para que gane ZP. Lo que ocurra si pierde puede ser terrible, pero lo que pueda ocurrir si gana, mejor no pensarlo.
Clandestino
jueves, septiembre 06, 2007
Si no es democracia, aunque lo parezca, no lo es.
Si solo lo parece, no es. Cuando lo parece es porque no es democracia y sí algo similar a una explotación bananera, aunque en España, se empeñen e seguir llamando democracia a unas elecciones periódicas y al solemne acto de investidura con una mayoría que impide hacerlo a la oposición. Fin. Se acabó la democracia. A partir de ese día y hora, el ‘caudillo en jefe’ estará por encima de la Nación, de ley y del bien y del mal. Decidirá, de forma prepotente y autoritaria, por todos los españoles, para bien o para mal, les guste o no. Si le apetece destruir la Nación o venderla por manadas o puntas, como ganado, lo hará. Nada ni nadie puede o estará dispuesto a hacer cumplir la ley. Todos los poderes de la Soberanía Nacional serán mangoneados “democráticamente” por un único individuo durante al menos cuatro años. Esté loco o cuerdo. Sea valiente o cagatintas. Sea inteligente o imbécil. Culto o bananero. Amigo o enemigo de la Nación.
Pero no debemos pasar por alto que aunque nos sea hurtada, con total desfachatez y prepotencia, se nos vende una democracia, pagamos una democracia y tenemos derecho a exigir una democracia. Tenemos derecho a exigir a la 'mayoría' que ocupa el Estado legalmente, mediante las urnas, un comportamiento impecablemente democrático, como única forma aceptable y permitida, por esa legalidad, de ejercer las funciones de gobierno. La mayoría en las urnas le da ese carácter legal para esas funciones en esos términos, no le da derecho ni legitima a ningún gobierno para actuar como capos mafiosos y criminales, despreciando o hurtando el derecho a grandes sectores ciudadanos, omitiendo la legalidad o usándola para encubrir a criminales y desamparar a sus víctimas.
Por muchos votos o por mucha mayoría que ostente, democráticamente no están por encima del Estado de Derecho ni de su legalidad. Si no se someten a esa legalidad y a la voluntad popular, durante toda la legislatura, pierden la legitimidad para ejercer y quedan fuera de la legalidad que sustenta su condición de servidores públicos. Le apoyen un voto o cien millones. Un solo ciudadano respetuoso con la ley democrática, tiene más poder legal y más legitimidad que el gobierno al completo, mientras este no la cumpla o no la haga cumplir.
Cuando se constata la condición antidemocrática de ese gobierno con legalizaciones contra derechos, para lucrar a amiguetes y votantes, o pagar a deudores, o para que unos le paguen votos a terceros, o para hacerlo con el erario público, el ciudadano, en mayoría, en minoría o individualmente, puede y debe ejercer su derecho a exigir rectificación, respeto y lealtad a la ley y a sus derechos, tantas veces como les sea posible, por todos los medios que les sea posible, como ciudadanos gravados por ese gobierno que al renegar de la democracia, que debería custodiar y garantizar, e intervenir o asociarse corporativa o mafiosamente, con todos los poderes públicos, no ofrece garantías judiciales suficientemente fiables como para recurrir a los tribunales, sin el riesgo de resultar duramente represaliados, reprimidos o perseguidos de la misma forma que se favorecen a asesinos o se permiten las prácticas nazis y delictivas desde el Estado. Todo el mundo ha podido observar como ha pajeado el Fiscal General del Estado y como ‘sus’ leyes se moldean como plastilina según convenga, a la hora de imputar o exonerar de culpa a un individuo por los mismos cargos, sobre un mismo ‘presunto’ acto delictivo.
Es público y harto conocido que ZP, su gobierno, su partido y sus socios, han corrompido y debilitado al Estado, con la mentira, el sobeteo con sus simpatizantes y la crispación contra la oposición, como único proyecto político. Han violado sistemáticamente la Cunstitución con leyes sectarias y actuaciones que atentan contra el interés general.
Tenemos un Estado corrupto, con un Jefe que no puede ejercer, regido por fueras de la ley democrática y sin la posibilidad de articular ni un solo mecanismo de autodefensa, contemplados en la Carta Magna, contra ocupas enemigos. Ejerzo el derecho al pataleo renunciando, cobardemente, a defender mis derechos constitucionales renunciando, a su vez, a mi derecho a legítima defensa, por los medios a mi alcance, como la desobediencia civil sobre leyes agresivas con dichos derechos, o cualquier otro, dejándome someter por la fuerza del Estado y su uso ilegítimo ejercido, sin escrúpulos, por sus ocupantes. Lamento que estos ocupas traidores, fuleros y nefastos, no hayan tenido una oposición que haya cumplido con su deber de enfrentarse a ellos parando estos destrozos, con la legitimidad, el vigor y el poder que les concede la ley y el derecho natural a la mencionada legítima defensa, permitiendo, con su actitud pasiva, la vulnerabilidad del Estado y el desamparo e indefensión del conjunto ciudadano, ante las agresivas exigencias de nazis y terroristas, entre otros, y la cobarde debilidad, mediatización y mangoneo de poderes e instituciones, y renuncia al ejercicio de sus responsabilidades de gobierno por parte del ejecutivo, como más activo y principal colaborador de los enemigos de la Nación española y de la paz, como perturbadores unilaterales de la misma.
Clandestino
Pero no debemos pasar por alto que aunque nos sea hurtada, con total desfachatez y prepotencia, se nos vende una democracia, pagamos una democracia y tenemos derecho a exigir una democracia. Tenemos derecho a exigir a la 'mayoría' que ocupa el Estado legalmente, mediante las urnas, un comportamiento impecablemente democrático, como única forma aceptable y permitida, por esa legalidad, de ejercer las funciones de gobierno. La mayoría en las urnas le da ese carácter legal para esas funciones en esos términos, no le da derecho ni legitima a ningún gobierno para actuar como capos mafiosos y criminales, despreciando o hurtando el derecho a grandes sectores ciudadanos, omitiendo la legalidad o usándola para encubrir a criminales y desamparar a sus víctimas.
Por muchos votos o por mucha mayoría que ostente, democráticamente no están por encima del Estado de Derecho ni de su legalidad. Si no se someten a esa legalidad y a la voluntad popular, durante toda la legislatura, pierden la legitimidad para ejercer y quedan fuera de la legalidad que sustenta su condición de servidores públicos. Le apoyen un voto o cien millones. Un solo ciudadano respetuoso con la ley democrática, tiene más poder legal y más legitimidad que el gobierno al completo, mientras este no la cumpla o no la haga cumplir.
Cuando se constata la condición antidemocrática de ese gobierno con legalizaciones contra derechos, para lucrar a amiguetes y votantes, o pagar a deudores, o para que unos le paguen votos a terceros, o para hacerlo con el erario público, el ciudadano, en mayoría, en minoría o individualmente, puede y debe ejercer su derecho a exigir rectificación, respeto y lealtad a la ley y a sus derechos, tantas veces como les sea posible, por todos los medios que les sea posible, como ciudadanos gravados por ese gobierno que al renegar de la democracia, que debería custodiar y garantizar, e intervenir o asociarse corporativa o mafiosamente, con todos los poderes públicos, no ofrece garantías judiciales suficientemente fiables como para recurrir a los tribunales, sin el riesgo de resultar duramente represaliados, reprimidos o perseguidos de la misma forma que se favorecen a asesinos o se permiten las prácticas nazis y delictivas desde el Estado. Todo el mundo ha podido observar como ha pajeado el Fiscal General del Estado y como ‘sus’ leyes se moldean como plastilina según convenga, a la hora de imputar o exonerar de culpa a un individuo por los mismos cargos, sobre un mismo ‘presunto’ acto delictivo.
Es público y harto conocido que ZP, su gobierno, su partido y sus socios, han corrompido y debilitado al Estado, con la mentira, el sobeteo con sus simpatizantes y la crispación contra la oposición, como único proyecto político. Han violado sistemáticamente la Cunstitución con leyes sectarias y actuaciones que atentan contra el interés general.
Tenemos un Estado corrupto, con un Jefe que no puede ejercer, regido por fueras de la ley democrática y sin la posibilidad de articular ni un solo mecanismo de autodefensa, contemplados en la Carta Magna, contra ocupas enemigos. Ejerzo el derecho al pataleo renunciando, cobardemente, a defender mis derechos constitucionales renunciando, a su vez, a mi derecho a legítima defensa, por los medios a mi alcance, como la desobediencia civil sobre leyes agresivas con dichos derechos, o cualquier otro, dejándome someter por la fuerza del Estado y su uso ilegítimo ejercido, sin escrúpulos, por sus ocupantes. Lamento que estos ocupas traidores, fuleros y nefastos, no hayan tenido una oposición que haya cumplido con su deber de enfrentarse a ellos parando estos destrozos, con la legitimidad, el vigor y el poder que les concede la ley y el derecho natural a la mencionada legítima defensa, permitiendo, con su actitud pasiva, la vulnerabilidad del Estado y el desamparo e indefensión del conjunto ciudadano, ante las agresivas exigencias de nazis y terroristas, entre otros, y la cobarde debilidad, mediatización y mangoneo de poderes e instituciones, y renuncia al ejercicio de sus responsabilidades de gobierno por parte del ejecutivo, como más activo y principal colaborador de los enemigos de la Nación española y de la paz, como perturbadores unilaterales de la misma.
Clandestino
miércoles, septiembre 05, 2007
Maratón preelectoral para una derrota segura
Empiezan los juegos estadísticos y las sagradas encuestas que dan vida a héroes de cartón piedra o visten de blanco satén a sucios miserables. La miseria ruin y el vacío neuronal es puesto al servicio de sí mismos. Mentirosos de sí mismos, comprados y alquilados, se ufanan en prometer derechos que son nuestros, que nos pertenecen y que llevan treinta años robándonos. Todos acusan a los demás de ser los malos. Como si tuviera alguna importancia quien pueda dirigir el látigo que golpea y explota a cuarenta millones de sometidos indefensos y desamparados ahogando, impotentes, su dignidad en su humillante cobardía. Muchos encumbran a los más ramplones y degradados del bando contrario, para desprestigiar a su líder y candidato oficial. Otros arengan a sus neuronas, las del ‘saber’, para de forma gratuita y sin que nadie se lo pida, soltar pedazos de su incoherencia “democrática” ensalzando a los figurantes más ineptos, bajos o viles que haya salido de las entrañas de esta partitocracia bananera, para desestabilizar, dejando evidente que su concepto de la democracia es dar apoyo incondicional a criminales y traidores a la par que apoya a todo nazi y fascista viviente en un vano y patético intento por ocultar y rebajar, a su mísero nivel, el indisimulable resplandor y grandeza de la verdad manada de la realidad objetiva, evidente y palpable cuando se eleva entre la multitud y sus inmundicias.
Para ‘los más “demócratas” de España’, encumbrar al discapacitado político -el traidor ZP y sus compinches nazis, criminales y renegados- pasa por hacerlo con el residuo político mas anticiudadano, el ególatra feudal_fascista Gallardón, guarnecido con el ¿ga-ga? Fraga, o el inane Piqué, solo por el único mérito de no estar en línea con el único político vivo que aún ostenta la honradez y la decencia que tanto odian y temen, al poder recuperar algo de esperanza y dignidad para España, dando talla como persona, en inteligencia y calidad humana, y como político, en lealtad a la Nación y a su legalidad: el Sr. Rajoy.
Toda una gran coalición de morralla y fueras de la ley, erigiéndose en poseedores y custodios de esa democracia que acosan, persiguen e impiden, como única forma posible de elevar a nivel de Estado su insignificancia sin escrúpulos que permita su actividad fascistas y cobarde que legitime el crimen y el expolio para la opulencia y el lucro de nazis, vagos y maleantes. Todos regodeándose de una Nación estafada, sometida y ninguneada por unas pandillas de indeseables ocupando su Estado para someterlos y explotarlos, usando a un vulgar y traidor como ‘capataz’.
Nadie ganará estas elecciones, como nadie ganó ninguna de las anteriores. Nadie ganará nunca unas elecciones en un Estado podrido, sin justicia y en manos de intereses bastardos. Mientras nadie tenga redaños para asumir o erradicar las reacciones mafiosas, de nacionalistas y otros sectores económicos y sociales, al implantar la democracia y consolidarla en el rigor de la ley para la justicia y el derecho, caiga quien caiga, en lugar de ser un instrumento de partidos y organizaciones criminales, todos seremos perdedores sin remedio. Unos seguirán aumentando el peso de sus 'bolsas' y su degradación, mientras otros seguirán sufriendo el expolio y el insoportable hedor del totalitarismo bananero de sus sirvientes. Pero política y socialmente, todos seremos arrastrados hacia la derrota final, como ya ocurriera antaño, para ‘gloria’ de la ignorancia suicida, que se repite una y mil veces jaleando, aplaudiendo y besando el trasero a los porteadores de su desgracia. De la desgracia de todos.
Clandestino
Para ‘los más “demócratas” de España’, encumbrar al discapacitado político -el traidor ZP y sus compinches nazis, criminales y renegados- pasa por hacerlo con el residuo político mas anticiudadano, el ególatra feudal_fascista Gallardón, guarnecido con el ¿ga-ga? Fraga, o el inane Piqué, solo por el único mérito de no estar en línea con el único político vivo que aún ostenta la honradez y la decencia que tanto odian y temen, al poder recuperar algo de esperanza y dignidad para España, dando talla como persona, en inteligencia y calidad humana, y como político, en lealtad a la Nación y a su legalidad: el Sr. Rajoy.
Toda una gran coalición de morralla y fueras de la ley, erigiéndose en poseedores y custodios de esa democracia que acosan, persiguen e impiden, como única forma posible de elevar a nivel de Estado su insignificancia sin escrúpulos que permita su actividad fascistas y cobarde que legitime el crimen y el expolio para la opulencia y el lucro de nazis, vagos y maleantes. Todos regodeándose de una Nación estafada, sometida y ninguneada por unas pandillas de indeseables ocupando su Estado para someterlos y explotarlos, usando a un vulgar y traidor como ‘capataz’.
Nadie ganará estas elecciones, como nadie ganó ninguna de las anteriores. Nadie ganará nunca unas elecciones en un Estado podrido, sin justicia y en manos de intereses bastardos. Mientras nadie tenga redaños para asumir o erradicar las reacciones mafiosas, de nacionalistas y otros sectores económicos y sociales, al implantar la democracia y consolidarla en el rigor de la ley para la justicia y el derecho, caiga quien caiga, en lugar de ser un instrumento de partidos y organizaciones criminales, todos seremos perdedores sin remedio. Unos seguirán aumentando el peso de sus 'bolsas' y su degradación, mientras otros seguirán sufriendo el expolio y el insoportable hedor del totalitarismo bananero de sus sirvientes. Pero política y socialmente, todos seremos arrastrados hacia la derrota final, como ya ocurriera antaño, para ‘gloria’ de la ignorancia suicida, que se repite una y mil veces jaleando, aplaudiendo y besando el trasero a los porteadores de su desgracia. De la desgracia de todos.
Clandestino
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lunes, septiembre 03, 2007
El Estado totalitario de la democracia española
El drástico y dramático cambio de papeles, donde la delincuencia tribal, primitiva, fanática y vulgar, ocupa el Estado y suplanta a la ley que soporta a la justicia y que a su vez garantiza la convivencia pacífica y solidaria, en la igualdad, degrada a sus promotores y beneficiarios al nivel de las bestias y alimañas, sumiendo al pueblo en la confusión de un relativismo asentado en la necesaria abolición o erradicación de valores y principios que propicie la podredumbre suficiente para garantizar la estabilidad y solidez de su hábitat. Así democracia, familia, patriotismo, trabajo u honradez son ridiculizados, discriminados y estigmatizados junto a sus usuarios y afectos que a su vez serán los más perseguidos, señalados o marcados, para el expolio que pagará las corruptelas y fanatismos que promuevan las divisiones y enfrentamientos en abundancia y agresividad suficientes para garantizar el desplome total de una unidad nacional que pueda poner en peligro el éxito de su barbarismo lucrativo, al que denominan ‘progreso y modernidad’. El premeditado embrutecimiento y vacío intelectual de grandes masas sociales -mediante programas de enseñanza y adoctrinamientos directos o subliminales, que convierten en dúctiles y maleables el carácter de millones de personas paridas libres e inteligentes- se suma la mentira, manipulación, avaricia e intransigencia de grupos nazis, criminales o mercaderes de votos, cuyas demandas son satisfechas mediante la legalización del expolio, fraccionamiento nacional y discriminación sectaria y esquilmo contra aquellos que se aferran a la legalidad democrática y a la dignidad sustentada en sus valores y principios, situando la suma de todos ellos en un número de votos, superior al de expoliados y amantes de la legalidad, de tal forma que les permite continuar manejando el Estado, contra la Nación, bajo una bananera apariencia “democrática”.
‘Cada pueblo tiene lo que se merece’, afirman algunos. Nadie merece esta peste. Ni los que los votan, ni los que se benefician, ni los que sufren privaciones por mor de la esclavitud que los mantiene en la opulencia. Nadie merece la humillación de ser agredido en su derecho y en su dignidad. De ser privados del derecho a la dignidad de su autosuficiencia, mediante el abusivo despojo de sus logros, invitándole o imponiéndole la cómoda y segura, pero humillante, dependencia. Nadie merece ser satisfecho en sus miserias y estupidez. Nadie merece malversar el poder soberano de una Nación mediante una apariencia democrática representada por actores muy bien pagados para destruir no interviniendo. Ninguna nación merece quedar a merced del bandolerismo y el crimen organizado mientras es obligada a pagar una gestión honrada, legal, útil y democrática. Ninguna nación merece ser despojada de su soberanía en el desamparo del Estado que paga para su garantía pero que ampara y acoge a criminales. No merece una oposición que no vele porque el gobierno cumpla sus obligaciones, desde la legalidad, denunciando los numerosos artículos violados o incumplidos, de La Carta Magna, o plantando cara contra el abuso cobarde del gobierno, o sus compinches, contra los más debilitados. La Nación española la quiere y lo paga, pero NO recibe su democracia. Pero SÍ es estafada y maltratada por los ocupas de su Estado que SÍ se la cobran. No solo no recibe la mercancía que paga, sino que además es vejada, humillada, despreciada, esquilmada. Es estafada con la desfachatez y prepotencia típica de los fascistas y traidores que ocupan sus instituciones.
Bajo esta perspectiva, el Sr. Rajoy pretende ser el nuevo jefe de gobierno de España. Hay una gran distancia entre la natural condición de respetabilidad social y lealtad a la Nación y a su legalidad y la de mentiroso y manipulador del traidor cuyo cúmulo de aspectos que le caracterizan el que más destaca es su absoluta carencia de intelecto revuelta con la de falta de escrúpulos, permitiéndose mentir, discriminar, estafar o traicionar a España con la misma facilidad y sangre fría con la que da amparo y protección a un multiasesino llamándolo hombre de paz, o poner el futuro económico, político y social de los españoles, en manos de sus socios nazis. Pero a pesar de todo eso, el Sr. Rajoy no podrá vencer al traidor así sin más. Somos muchos los que no queremos esa victoria. El elector ha votado demasiadas veces, perdiendo para que pierda el ocupa de turno. Creo que es hora de exigir al aspirante que merezca su victoria. Que implante la democracia que llevamos pagando y esperando treinta años. Que pase por la “quilla” de la justicia, mediante el rigor de la legalidad democrática, a los traidores que tanto daño han infringido a la Nación, gran parte de él irreversible. Que fortalezca al Estado con poder para amparar y defender a los millones de de sus contribuyentes atrapados o sometidos, a día de hoy, a merced de la legalidad criminal y de los sicarios de caudillos nazis y fascistas nacionalistas, autonómicos y municipales. Que el ciudadano tenga garantías de recibir los servicios que paga con la debida calidad, abundancia y puntualidad. Que cualquier omisión premeditada o atentado al derecho o dignidad del ciudadano, por parte de cualquier servidor público sea inmediata y severamente castigada. Que se aplique la ley de partidos e inhabilite de por vida a dirigentes y funcionarios implicados en tramas de corrupción, omisión o de alta traición a la Nación. Que limpie el Estado de sinvergüenzas y vividores enquistados en él durante treinta años. Que el Estado tenga un jefe que ejerza de tal, con sus deberes y poderes para ello. Que queden totalmente excluidos y desconectados de él todo los que no sirvan para nada. Que solo coman los que se lo ganen desde la honradez de su esfuerzo personal, dignificando a los que, de forma clara y demostrable, no sean autosuficientes, como únicos subvencionados de la Nación, evitando que los impuestos sirvan para perpetuar en el Estado a sus enemigos. Que la ley solo sirva al Derecho y a la Justicia y que esta suplante a todo aquello que bajo la denominación de “política social” justifica a organizaciones para el desfalco y el pillaje, mediante subvención, contra el Estado y desde el Estado. Que empiece dando ejemplo y elimine de sus filas a caudillos fascistas y anti-obreros como ese que rige Madrid, y que nada tiene que envidiar al 'traidor', previa devolución de todo lo esquilmado.
No quiero nada del Estado. No quiero que me regale nada. Exijo, para mí y para toda la Nación, los servicios, amparo y garantías que pagamos o que nos pertenecen por derecho natural. No quiero que expolien a nadie para mí. No quiero ser expoliado para nadie. No puedo reconocer la legitimidad de un Estado que se organiza contra partes del pueblo que lo crea y mantiene para regirse con todas las garantías democráticas y se rebela contra el mismo violando y traicionando la Constitución sobre la que se sustenta, y agrediendo derechos de la ciudadanía a la que se debe. No puedo reconocer la legitimidad de un Estado que actúa como enemigo represor del pueblo pero que promueve, acoge y ampara a sus enemigos, poniendo en grave riesgo la seguridad nacional, sin activar ni un solo mecanismo de autodefensa y protección del conjunto nacional. No reconozco la legitimidad de un Estado que lejos de servirme me somete, humilla y veja violando mis derechos y mi dignidad. No puedo reconocer legitimidad a un Estado que desprecia el poder de la razón, del derecho democrático y de la justicia, para someterme por el único poder de la fuerza.
El Sr. Rajoy tendrá que luchar, vencer y convencer. Tendrá que luchar por los mismos objetivos democráticos que el pueblo y junto al pueblo, desde la paradoja de tener que hacerlo contra otra parte de ese mismo pueblo comprado o engañado o comprador y engañador. No tendrá más remedio que hacerlo desde la verdad. Esa es la única arma que le dará alguna posibilidad de victoria. Tendrá que olvidarse de continuar representando la farsa democrática e informar al pueblo del engaño y de la estafa a la que ha sido sometido durante treinta años de corrupción, fascismo y expolio. No ganará esperando a retirar el cadáver de su enemigo para ocupar su lugar y que todo siga como estaba. Eso no le servirá a nadie para nada. Nadie podrá gobernar España democráticamente sobre la montaña de leyes delictivas, contra su Constitución y contra el derecho, de su pueblo, acumuladas desde que el dictador dejara un régimen totalitariamente limpio y despejado, idealmente abonado para haber implantado una excelente democracia en él, si alguien hubiera querido hacerlo. Cualquier victoria de cualquier organización política que no pase por la democracia del pueblo, será una nueva derrota para el estafado y sometido ciudadano.
Si, como parece, no está dispuesto a hacerlo, mejor que lo deje estar. Es mejor que el traidor y sus compinches acaben de una vez con todo, según lo tienen planeado, que dar falsas esperanzas prolongando la agonía a un pueblo tantas veces y tan gravemente estafado y sacrificado, ante la impasible, cobarde y lucrativa omisión de absolutamente todos los responsables de las distintas instituciones, entre cuya responsabilidades están, como prioritaria, las de impedir el uso delictivo del Estado contra la democracia, la seguridad y la unidad nacional.
Clandestino
‘Cada pueblo tiene lo que se merece’, afirman algunos. Nadie merece esta peste. Ni los que los votan, ni los que se benefician, ni los que sufren privaciones por mor de la esclavitud que los mantiene en la opulencia. Nadie merece la humillación de ser agredido en su derecho y en su dignidad. De ser privados del derecho a la dignidad de su autosuficiencia, mediante el abusivo despojo de sus logros, invitándole o imponiéndole la cómoda y segura, pero humillante, dependencia. Nadie merece ser satisfecho en sus miserias y estupidez. Nadie merece malversar el poder soberano de una Nación mediante una apariencia democrática representada por actores muy bien pagados para destruir no interviniendo. Ninguna nación merece quedar a merced del bandolerismo y el crimen organizado mientras es obligada a pagar una gestión honrada, legal, útil y democrática. Ninguna nación merece ser despojada de su soberanía en el desamparo del Estado que paga para su garantía pero que ampara y acoge a criminales. No merece una oposición que no vele porque el gobierno cumpla sus obligaciones, desde la legalidad, denunciando los numerosos artículos violados o incumplidos, de La Carta Magna, o plantando cara contra el abuso cobarde del gobierno, o sus compinches, contra los más debilitados. La Nación española la quiere y lo paga, pero NO recibe su democracia. Pero SÍ es estafada y maltratada por los ocupas de su Estado que SÍ se la cobran. No solo no recibe la mercancía que paga, sino que además es vejada, humillada, despreciada, esquilmada. Es estafada con la desfachatez y prepotencia típica de los fascistas y traidores que ocupan sus instituciones.
Bajo esta perspectiva, el Sr. Rajoy pretende ser el nuevo jefe de gobierno de España. Hay una gran distancia entre la natural condición de respetabilidad social y lealtad a la Nación y a su legalidad y la de mentiroso y manipulador del traidor cuyo cúmulo de aspectos que le caracterizan el que más destaca es su absoluta carencia de intelecto revuelta con la de falta de escrúpulos, permitiéndose mentir, discriminar, estafar o traicionar a España con la misma facilidad y sangre fría con la que da amparo y protección a un multiasesino llamándolo hombre de paz, o poner el futuro económico, político y social de los españoles, en manos de sus socios nazis. Pero a pesar de todo eso, el Sr. Rajoy no podrá vencer al traidor así sin más. Somos muchos los que no queremos esa victoria. El elector ha votado demasiadas veces, perdiendo para que pierda el ocupa de turno. Creo que es hora de exigir al aspirante que merezca su victoria. Que implante la democracia que llevamos pagando y esperando treinta años. Que pase por la “quilla” de la justicia, mediante el rigor de la legalidad democrática, a los traidores que tanto daño han infringido a la Nación, gran parte de él irreversible. Que fortalezca al Estado con poder para amparar y defender a los millones de de sus contribuyentes atrapados o sometidos, a día de hoy, a merced de la legalidad criminal y de los sicarios de caudillos nazis y fascistas nacionalistas, autonómicos y municipales. Que el ciudadano tenga garantías de recibir los servicios que paga con la debida calidad, abundancia y puntualidad. Que cualquier omisión premeditada o atentado al derecho o dignidad del ciudadano, por parte de cualquier servidor público sea inmediata y severamente castigada. Que se aplique la ley de partidos e inhabilite de por vida a dirigentes y funcionarios implicados en tramas de corrupción, omisión o de alta traición a la Nación. Que limpie el Estado de sinvergüenzas y vividores enquistados en él durante treinta años. Que el Estado tenga un jefe que ejerza de tal, con sus deberes y poderes para ello. Que queden totalmente excluidos y desconectados de él todo los que no sirvan para nada. Que solo coman los que se lo ganen desde la honradez de su esfuerzo personal, dignificando a los que, de forma clara y demostrable, no sean autosuficientes, como únicos subvencionados de la Nación, evitando que los impuestos sirvan para perpetuar en el Estado a sus enemigos. Que la ley solo sirva al Derecho y a la Justicia y que esta suplante a todo aquello que bajo la denominación de “política social” justifica a organizaciones para el desfalco y el pillaje, mediante subvención, contra el Estado y desde el Estado. Que empiece dando ejemplo y elimine de sus filas a caudillos fascistas y anti-obreros como ese que rige Madrid, y que nada tiene que envidiar al 'traidor', previa devolución de todo lo esquilmado.
No quiero nada del Estado. No quiero que me regale nada. Exijo, para mí y para toda la Nación, los servicios, amparo y garantías que pagamos o que nos pertenecen por derecho natural. No quiero que expolien a nadie para mí. No quiero ser expoliado para nadie. No puedo reconocer la legitimidad de un Estado que se organiza contra partes del pueblo que lo crea y mantiene para regirse con todas las garantías democráticas y se rebela contra el mismo violando y traicionando la Constitución sobre la que se sustenta, y agrediendo derechos de la ciudadanía a la que se debe. No puedo reconocer la legitimidad de un Estado que actúa como enemigo represor del pueblo pero que promueve, acoge y ampara a sus enemigos, poniendo en grave riesgo la seguridad nacional, sin activar ni un solo mecanismo de autodefensa y protección del conjunto nacional. No reconozco la legitimidad de un Estado que lejos de servirme me somete, humilla y veja violando mis derechos y mi dignidad. No puedo reconocer legitimidad a un Estado que desprecia el poder de la razón, del derecho democrático y de la justicia, para someterme por el único poder de la fuerza.
El Sr. Rajoy tendrá que luchar, vencer y convencer. Tendrá que luchar por los mismos objetivos democráticos que el pueblo y junto al pueblo, desde la paradoja de tener que hacerlo contra otra parte de ese mismo pueblo comprado o engañado o comprador y engañador. No tendrá más remedio que hacerlo desde la verdad. Esa es la única arma que le dará alguna posibilidad de victoria. Tendrá que olvidarse de continuar representando la farsa democrática e informar al pueblo del engaño y de la estafa a la que ha sido sometido durante treinta años de corrupción, fascismo y expolio. No ganará esperando a retirar el cadáver de su enemigo para ocupar su lugar y que todo siga como estaba. Eso no le servirá a nadie para nada. Nadie podrá gobernar España democráticamente sobre la montaña de leyes delictivas, contra su Constitución y contra el derecho, de su pueblo, acumuladas desde que el dictador dejara un régimen totalitariamente limpio y despejado, idealmente abonado para haber implantado una excelente democracia en él, si alguien hubiera querido hacerlo. Cualquier victoria de cualquier organización política que no pase por la democracia del pueblo, será una nueva derrota para el estafado y sometido ciudadano.
Si, como parece, no está dispuesto a hacerlo, mejor que lo deje estar. Es mejor que el traidor y sus compinches acaben de una vez con todo, según lo tienen planeado, que dar falsas esperanzas prolongando la agonía a un pueblo tantas veces y tan gravemente estafado y sacrificado, ante la impasible, cobarde y lucrativa omisión de absolutamente todos los responsables de las distintas instituciones, entre cuya responsabilidades están, como prioritaria, las de impedir el uso delictivo del Estado contra la democracia, la seguridad y la unidad nacional.
Clandestino
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