
El que ayer fue agasajado y laureado como un héroe incontestable, hoy es solo un desecho abominable, para muchos de sus propios votantes y supuestos simpatizantes. Votaron a un rey y les queda un fracasado. Hoy todos son dueños de despedirlo y de decirle lo que debe o no hacer, interfiriendo de forma agresiva, en sus responsabilidades y legítimas decisiones. Supuestos liberales anti-ZP, no le han votado, porque sus negocios no necesitan precisamente de la honradez del estado y se acomodan como pez en las aguas de Z. Lo desprecian pero lo necesitan. Sabían que Rajoy no lo era.
Realmente no todos sus militantes o colegas de ideología, deseaban la victoria de Rajoy. Sus grandilocuentes mensajes constitucionalistas, solo era una forma de aparentar ser mejores que ‘la chusma pesoista’, pero realmente solo querían un útil para sustituir al ZP pesoista, por otro ZP de su propiedad, menos zafio y que diera unos toques de pulcritud a sus inmundicias para estabilizar y dar aspecto de honorabilidad a su mercado ‘ancap’, de tierra quemada. Limpiar los excrementos, manteniendo el mismo muladar intocable, como forma de estado. En el fondo lo que desean es un ZP de derechas. Un ZP a su medida, para desbancar y ocupar el mismo escenario y decorado de los otros, para su satisfacción y beneficio, sin necesidad de taparse la nariz a la hora de recolectar su botín. Otro ZP sin escrúpulos, que les acercara el ascua a su sardina, sin importarles la única razón por la que millones de españoles le votamos: porque es precísamente todo lo contrario que el miserable Z. Prefiero a un Rajoy honesto en la oposición, a un remedo criminal de ZP, en el Gobierno, sirviendo a los mismos ‘ancaps’ zapateriles.
Me habría gustado tener a Mariano como Presidente del Gobierno de España. Me habría gustado ver los efectos de la decencia, la lealtad y el trabajo, al frente de la gestión de los intereses generales de la nación. Algo inédito en nuestra política. En nuestra historia. Lo voté, y defendí su integridad ética y moral, con la esperanza de que podría conseguirlo, a pesar de las encuestas. Me cuesta entender que España haya preferido la basura suicida, a la higiene saludable y vigorizante. El hedor de la destrucción y descomposición de los principios y valores, al aroma de la naturaleza viva que alimenta la esperanza con nuevos aires limpios de libertad y progreso, desde la creación de un hábitat ideal para la convivencia.
Hoy sé que Rajoy no ha perdido las votaciones. Las ha perdido la decencia y la honradez, a manos de la depravación ignominiosa y degenerativa. Se las han hurtado entre extraños y propios de su más próximo entorno, que lejos de desear la victoria de la nación, solo querían su propia victoria, en la misma basura sobre la que mantener sus mismos privilegios, aunque en un escenario mas estable que controlara a los nazis, asesinos nacionalistas y a colectivos sectarios y excluyentes, que perturbaban sus garantías de expolio.
Ahora es un fracasado repudiado y desechado como una mala herramienta. No son los pesoistas los que más le zahieren y vilipendian en su honorable dignidad. Son los suyos propios los que más se ensañan sin contención ni escrúpulos, rehuyéndolo como a un apestado, bajo el acecho de hienas y buitres como Gallardón, entre otros. Fue Pilatos quien intentó salvar a Jesús, proponiendo a Barrabás. Pero fueron los suyos, aquellos que le recibieron como rey unos días antes, los que le condenaron, tras expulsar a los mercaderes del Templo. Vieron en Barrabás a alguien capaz de derrotar al Imperio Romano, mientras Jesús solo ofrecía su salvación para su Reino, y encima ni siquiera era de este mundo. Después de todo Rajoy solo ofrece legalidad democrática que garantice el estado de derecho y la igualdad de todos, en todo el territorio nacional. Pero... ¿A quién le interesa eso? Ni siquiera le hemos dado opción de expulsar a los mercaderes del estado.
¿Aguantará Mariano Rajoy la tortura y el doloroso sacrifico? ¿O se rendirá y se dejará arrastrar por el rol de poder y riqueza en el que se encuentra solo y debilitado en la asfixia mediática? Su fortaleza, es limitada. No es Jesús. No es el Hijo de Dios. No tenemos derecho a pedirle que lo sea. Las hordas piden venganza. Alguien saldrá dispuesto a satisfacerla. Así funcionan las naciones cuyos estados criminales se posicionan fuera de la ley, y arrastran allí a su entramado social. Que Dios nos coja confesados.
Clandestino














